Tantos presidentes ha tenido Guatemala y nadie lo a superado. Sólo han llegado a hacer más trizas a este pobre país. Por eso, es importante exaltar la figura del doctor Arévalo, sin olvidar, por supuesto, la figura del Soldado del Pueblo, Jacobo Árbenz Guzmán.
Arévalo gobernó basado en su filosofía del "Socialismo Espiritual", que posteriormente fue conocida como "Arevalismo". Este insigne presidente logró cambios sustanciales en favor del pueblo de Guatemala, como por ejemplo la libertad política, la creación de sindicatos y el derecho a huelga. Durante su gobierno se promulgó el primer Código de Trabajo, se originó la autonomía de los tres poderes del Estado, de las municipalidades y del Ejército Nacional.
También se permitió la crítica de los actos que el Gobierno realizara. Además creó el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS, aumentó el salario devengado por los maestros, creó las Escuelas tipo Federación, el Departamento de Educación Rural y la fundación de la Editorial del Ministerio de Educación.
Su período de Gobierno terminó con estos y muchos otros logros y entregó el poder conforme la ley lo exigía, el 15 de marzo de 1951 a Jacobo Arbenz Guzmán, quien también fue electo popularmente.
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