Unos 13 millones de hectáreas de bosques son destruidos por año en el mundo, lo que equivale a 36 campos de futbol por minuto, advirtió el Fondo Mundial para la Naturaleza.
Creo que para muchos, el saber que la Tierra se ha calentado 0.74 grados centígrados durante los últimos cien años, y en las dos próximas décadas, ese proceso continuará y la temperatura media del planeta aumentará 0.2 grados, no surtirá ningún efecto.
El calor infernal de Santa Ana Huista, Huehuetenango no logra invitar a la reflexión a los pobladores. Poco o casi nada se hace al respecto. Ni en la escuela ni en el hogar, mucho menos en la iglesia, se habla al respecto. El calor es sofocante. Y cada año se incrementa la variabilidad climática. Ha habido pérdidas en las cosechas como maíz y frijol, pues las lluvias no llegaron a su debido tiempo.
Los agricultores ya no pueden confiar más en los patrones climáticos que se han venido dando desde tiempos inmemorables, a causa del cambio climático. Todo es consecuencia del calentamiento global… Los culpables, nosotros. Así que de nada sirven las procesiones para que llueva, porque no es Dios el culpable, sino nosotros. Gracias a nuestras malas acciones. Además, Dios no es soberbio, orgulloso para negarnos la lluvia.
De manera que aunque salgan mil procesiones diarias a rogar por la lluvia, esta no llegará. Nosotros hemos creado nuestro propio caos.
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