Publicado en la revista Mi Numen, diciembre 2008
Me enteré de que se publicaron dos tomos sobre la historia de Guatemala, escrita por el servil Carlos Sabino, y digo servil, porque insulta la inteligencia, exaltando la mugre y lanzando al fango lo bueno. Un amigo historiador me había comentado al respecto, y el jueves 6 de noviembre recién pasado, leyendo la columna de la ilustre escritora y periodista Margarita Carrera (Prensa Libre), lo comprobé. Definitivamente recibe dictados de la clase empresarial y el ejército a sus pies. Exalta al judas de Carlos Castillo Armas y el golpe de Estado que dirigió, apoyado, entre otros, por la CIA y por el Arzobispo de nuestro país, Rossell Arellano (a quien el gran dramaturgo Manuel José Arce le cobró algo…en su obra “Árbenz: el coronel de la primavera&rdquo
Por otro lado, arroja a la basura la venerable Revolución de Octubre de 1944 y los gobiernos de los héroes Juan José Arévalo y Árbenz Guzmán. Sabino puede leer la obra del historiador italiano Piero Gleijeses (La esperanza rota&hellip
; y consultar al gran patriota Alfonso Bauer Paiz (uno de los grandes protagonistas de la Revolución) y seguirá complaciendo a una clase social guatemalteca determinada. ¿Por qué Sabino no le saca los trapos sucios a la United Fruit Company, a la CIA, a Rossell, a Castillo Armas, al ejército y al gobierno estadounidense por su responsabilidad en el derrocamiento de Árbenz? Juzgue usted. La intervención estadounidense y los demás personajes nefastos en el derrocamiento de la revolución guatemalteca de 1944-1954, nos siguen y seguirán maldiciendo, porque representó un terrible retroceso social, económico, cultural y, particularmente, en la educación. Si tan solo los “gobernantes” de Guatemala, a partir de 1954 a la actualidad hubieran imitado a Arévalo y a Árbenz, otra sería nuestra negra realidad. Solo falta que Sabino grite a los cuatro vientos que los verdaderos héroes son los asesinos Ríos Montt, Lucas García, Mejía Víctores, Chupina, entre otros. Por la justicia, no hay que quedarse de brazos cruzados.
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