Leer las memorias de Don Alfonso Bauer Paiz es reencontrarse con la verdadera historia de Guatemala. Conocer la larga vida de este quijote es nutrirse de optimismo, porque él predica con el ejemplo; porque ha cumplido con su deber responsablemente. Su anhelo de encauzar el país por sendas de justicia, es admirable, porque ni el tiempo ni la desesperanza lo han logrado quebrantar. Esos hombres que como él ha tenido el arrojo y la decisión de decirle a la Patria “aquí estoy” cuando Guatemarimba los ha necesitado, nunca mueren. Y muchos lo admiramos por su tenacidad y capacidad y por su vida ejemplar, aunque quizás él ni siquiera lo imagina.
El, con su ejemplo señero y su acción permanente, con su vida de ciudadano ejemplar, nos dice: “así se ama a la Patria”.
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