S?bado, 26 de junio de 2010

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?Cuando el b?ho canta, estremece a quien lo oye, porque la muerte ha llegado?, afirma la tradici?n oral, quien? no cesa de narrar las viejas consejas de espantos y aparecidos.

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Durante las horas nocturnas, del cielo santaneco bajan las estrellas a deambular? por las? calles,? como si fuesen luci?rnagas errantes...? Tambi?n durante esos? pasos? de la historia, se hilvanas escenas ins?litas...?? Una de esas? noches, sentados bajo la tutela de las? frondosas? ceibas? que se ergu?an? imponentes en el coraz?n del pueblo, platicaban los dos inseparables amigos, Lencho? y Lucas:

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-Pues fijate vos Lucas, me contaba mi ag?elo, que en paz descanse, que cuando los chuchos a?llan m?s? de la cuenta,? es porque algo feyo? est? pasando.

-?Ser? vos Lencho?? Yo? creyo? que? son mentiras.

-De verd? vos.? Bueno, hasta ver, no creyer -, dijo frunciendo el? ce?o.

-Pues fijate que mi ag?elo ? santigu?ndose y? lanzando una cadena de suspiros -, contaba que cuando el b?ho condenado? canta, es porque alguien va a colgar? los caites...

-?El b?ho? nunca? lo he visto ni o?do, por eso no s? c?mo es.

-Pues mir? vos Lucas, dice mi? pap? que cuando? muri? mi ag?elo? Sebas, el b?ho lleg? a pararse sobre el techo de paja del ranchito? a cantar esa? mismita? noche. Jodido,? dice que todo el coraz?n se le puso? bien helado del miedo condenado.

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Esa? noche bonancible en que los dos amigos campesinos charlaban, se escurr?a a paso de tortuga entre? los dedos? de la historia.????

Las estrellas visitadoras se paseaban por las? calles estrechas del pueblo: parec?an candentes tizones en la densa oscuridad, llevadas por las manos de los ni?os? juguetones.

Mientras los dos ocultaron sus? voces en la alforja del mutismo, Lencho encendi? un cigarro de manojo, de manufactura santaneca.

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-Pues si vos ? continu? Lencho -,? ha de ser rejodido o?r cantar al b?ho.

-Ya ni me record?s eso del? b?ho, porque? siento que mis huesos tiemblan del miedo.

-Bueno vos mano, dejando al b?ho? en paz, ?qu? te dijo? la G?icha?

-?De qu??

-No te hag?s del baboso.

-Qu? la dejara de chingar porque sino, sus hermanos me iban a dar una buena carreriada por todo el pueblo.

-Y vos, ?qu? contestastes?

-Nada.

?-?Nada?

-Ni modo que siga detr?s de ella como cucho empachado.

-Ten?s raz?n, cuando una mujer no le? hace caso a uno, no hay que ser bruto.

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Mientras segu?an? tejiendo con sus palabras historia nuevas, a saber qu? transcurr?a? en otros? recodos del pueblo santaneco,? famoso? por sus leyendas? sorprendentes.

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-Bueno vos ? dijo bostezando? Lucas -, vamos a echarnos,? porque ya tengo mucho sue?o. Adem?s,?? ma?ana tengo que levantarme a las cinco, porque me? toca limpiar la milpa, la pobre est? entre el montarral.

-Si vos ?agreg? con desgano Lucas -, yo tengo que ir a Mampil? a? trayer? le?a.

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Dejaron descansar a aquellas soberbias y arcaicas ceibas? y enfilaron hacia? sus respectivos? hogares, no sin antes despedirse? con? un? apret?n de manos.

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Mientras Lencho? se encaminaba al cant?n? Reforma, donde habitaba en una sencilla vivienda? de bahareque, se? preguntaba en silencio: ?Ser? cierto lo del canto del b?ho? Dios Santo, cuando lo escuche cantar, creyo que me va a dar patatush.

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Las lajas? que parec?an remiendos? en el reducido camino, sent?an el? dolor cuando las aplastaban los? pies que calzaban sandalias del caminante...

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Los d?as? pasaban,? como las r?fagas? de vientos que jam?s vuelven.

Un a?o, dos a?os, tres a?os. Una copiosa cantidad de a?os pasaron.

Para ser exactos, siete a?os.?? Pasado ese pu?ado de d?as,? don Jacinto, abuelo de Lucas, fue tirado a cama por una ins?lita enfermedad y estuvo postrado en ella durante dos semanas. Una noche, a la hora en que el silencio profundo corre por las calles del pueblo sin que nadie robe su paz, Lucas? percibi? un canto extra?o que proven?a? de un? mangal.? Inmediatamente trajo? a su memoria aquella noche cuando Lencho? le cont? que cuando? el b?ho canta, es porque la muerte ha llegado? por?? quien lo escucha? o por alg?n ser querido.? ?l no conoc?a los b?hos, muchos menos pod?a identificar sus cantos, pero? present?a que ese raro animal? era el que? ahora profetizaba la muerte? de su abuelo, su ?nico pariente cercano vivo; pues? el resto de? su familia hab?a fallecido por? consumir? unos hongos?? venenosos,? hac?a? ya una d?cada.

De pronto, escuch? el aullar espantoso de los perros y? enseguida, un estremecimiento recorri? todo su cuerpo, y gritando con una enorme rabia sali? a lanzarle piedras? a aquel?? animal, creyendo que? de esa forma lograr?a salvar a su abuelo. El? b?ho volvi? a cantar de nuevo, solo que con mayor intensidad, y emprendi? el vuelo sat?nico.???? Lucas,??? a?n presa del miedo, se dirigi? al? abuelo? y cuando lleg? a su lecho,? no pod?a? creer, ?aquel misterioso b?ho estaba parado? sobre la cabeza del anciano! Se? esforz? con armarse de valent?a y tomando un filoso machete,?? amenaz? al b?ho con atacarlo, por lo que el animal? emprendi? el vuelo diab?lico por segunda y ?ltima vez.?? Lucas? se acerc? al abuelo? y se ech? a llorar al percatarse que ya hab?a? expirado.

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-Maldita muerte,? se llev? a mi ag?elo-, dec?a llorando,? con? un llanto que? ba?aba su alma acongojada; y? mientras ten?a entre sus brazos el fr?o cad?ver, en su memoria resonaba la frase: ?El canto del b?ho, anuncia la muerte?.

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FUENTE: LEYENDAS DE SANTA ANA HUISTA. Morales M?rida, Elder Exvedi

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Publicado por hameh0017 @ 12:41
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