sábado, 26 de febrero de 2011

Agua Escondida es una aldea del municipio de Santa Ana Huista, del departamento de Huehuetenango. Es una aldea que no cuenta con servicio de energía eléctrica, mucho menos, de una biblioteca, por lo que la comunidad estudiantil tiene varias dificultades, si tomamos en cuenta que los pobladores son muy pobres. En la citada aldea funciona la escuela oficial “José Ernesto Monzón” (recordado cantor del paisaje), y la telesecundaria.

De manera que, si usted desea donar un libro para dotar de una biblioteca a esta aldea, le agradecemos profundamente.

El año pasado logramos una buena cantidad de libros para el Instituto Nacional de Educación Básica de Santa Ana Huista, por lo que no dudamos en que es otro sueño se hará realidad.

Desde ya,  gracias por su apoyo  

Elder Exvedi Morales Mérida

CEL: 55  22  63  04


Publicado por hameh0017 @ 12:06
Comentarios (0)  | Enviar
martes, 22 de febrero de 2011

 

A ALFONSO BAUER PAIZ

Guatemala, Noviembre de 1994.

Elder Exvedi Morales Mérida

 

 

 

 

I

Con su bandera de patriotismo

y consecuente con sus ideales y consigo mismo

Alfonso Bauer Paiz constituye

un numen radiante que solo construye.

 

II

Lo vi llegar con su numen santo

y en 1954 con su terrible llanto,

pues llegó la maldita noche…

gracias a tanto traidor, a tanto fantoche.

 

III

Los diez años de primavera

fue nuestra más gloriosa era

y se desmoronó violentamente

gracias a la podredumbre de mucha gente.  

 

IV

Pero Poncho Bauer sigue soñando

y sabe que la patria irá superando  

 tantas humillaciones y dolores

de sus hijos cobardes y traidores.

 

V

Y está de pie,  cantando un himno en su santuario

anhelando la venida de Bolívar, el libertario;

y con certeza sabe que vendrá triunfante

a sacar del abismo a esta patria agonizante.

 

VI

Con su bandera de patriotismo espera

el retorno de la espléndida era

Alfonso Bauer Paiz, el gran patriota

que no se doblega ante ninguna derrota.

 

 

 

 

 

 

 

 

***

 

I

Cantaste por la herida

cuando tu patria fue envilecida

por los judas, asquerosas alimañas,

por los vendepatrias, de letales  cizañas.

 

II

Emergió de las sombras la maldición

 y se quedó sin paz aquella gran nación,

forjada por valientes y santas manos,

gracias a esos que sólo llamaré fulanos…

 

III

Juan José Arévalo Bermejo sintió

en el alma ese zarpazo del demonio que vomitó

su horripilante maldición

a su Guatemala, a su amada nación.

 

IV

El corazón del soldado del pueblo se desmoronó

y los diez años de primavera se esfumó

y Jacobo Árbenz Guzmán

nos recordó al valiente guerrero Tecún Umán.

 

V

La patria descalza y violada,

la patria desnuda e hipotecada

vaga desde esa época oscura

en las calles de la amargura.

 

VI

Y aunque aún cantas por la herida

porque la patria sigue escarnecida

Alfonso Bauer Paiz aún confías

que volverán aquellos gloriosos días.

 

 

***

 

 

 

I

Poncho siempre ardiendo en civismo

no guarda silencio ante el cinismo

de aquellos que creen que nuestra patria mancillada

es su finca, su ramera esclavizada.

 

II

El no se queda de brazos cruzados,

él trabaja, él lucha, por sus anhelos sublimados,

porque sabe con profunda certeza

que desaparecerá de nuestros suelos la pobreza.

 

III

Yo, que un día, con mi esperanza gangrenada,

 llegué a su senda sagrada

sé que él ve avecindarse

una nueva era para solazarse.

 

IV

Lo conocí con sus triunfales pendones

y con sus santas canciones

 consecuente con sus ideales,

con sus designios inmortales.

 

V

Adalides como él, necesita la nación:

un hombre sensible, de gran corazón, 

adalides que ardiendo en civismo

saquen a Guatemala de este pútrido abismo.

 

VI

Poncho siempre ardiendo en civismo

 no guarda silencio ante el cinismo,

de aquellos que siembran su negra semilla

en los surcos de esta Guatemala sencilla.

 

 

***

 

I

Con el alma mojada de paisajes

y el corazón nutrido de celajes

Jacobo Árbenz, al exilio se marchó

cuando la traición sus garras  nos hundió.

 

 

II

Pero también la más terrible amargura

arrastró por el resto de su vida dura

porque aquella dulce y gloriosa primavera

 fue descuartizada por la maldita fiera…

 

III

Jacobo Árbenz ya no fue el mismo

sino un grito de dolor en el abismo

porque su Guatemala adorada

no era más que una patria hipotecada.

 

IV

Alfonso Bauer Paiz es un fiel testigo

de todo lo que grito, de todo lo que digo;

porque él también forjó

aquella primavera que gloriosa floreció.

 

V

Cuando al soldado del pueblo recuerdo

siento que la conciencia me muerdo,

 y no entiendo porqué mi patria parió

a toda esa jauría que nos traicionó.

 

VI

Con el alma mojada de paisajes

y de dolores salvajes

Jacobo Árbenz al exilio se marchó

pero su legado glorioso nos legó.

 

 

***

 

I

Triunfará la libertad

con mil fulgores

porque amas la verdad

patriota, numen de los cantores.

 

II

Y quebraremos

el silencio de la noche monstruosa

y con nuestro faro alumbraremos

la senda de la patria majestuosa. 

 

III

El día supremo llegará

ha dicho Alfonso Bauer, el gran guatemalteco,

con su pluma que siempre florecerá 

y con su soberano eco.

 

IV

Florecerá la luz redentora

y despertarán ellos de su largo letargo…

y la patria que llora

se sacudirá de su destino amargo.

 

V

Y es que Alfonso Bauer Paiz  propagó

su incendio perfecto de libertad

en todos los rincones de la nación

por eso ya brilla la luz de la verdad  en cada corazón. 

 

 

***

 

I

Aquellas valientes manos

que tejieron nuestra primavera

son ecos soberanos

en ésta, y en la otra era…

 

II

Y aunque la sombra sepulcral

vino a sustituir a nuestra primavera

la bandera triunfal

no se doblega ante esa fiera…

 

III

Alfonso empuñó con arrojo la espada

 inspirado por Simón Bolívar, el libertador,

porque con certeza sabe que en su Guatemala amada

volverá a reinar  la justicia y el amor. 

 

IV

La gloriosa libertad sagrada

a su trono en Guatemala volverá

dice éste adalid de valentía comprobada

que como Árbenz y Arévalo, la honra siempre recibirá.

 

V

Aquellos que como Poncho fueron consecuentes

estarán siempre presentes

en las hojas gloriosas de la historia

y en la perenne memoria.

  

 

***

 

I

Poncho Bauer, el gran patriota guatemalteco

 no solamente es un eterno eco

sino un glorioso lema de libertad

porque ama la patria y la verdad.

 

II

Y a luchado por la igualdad

y su religión es la solidaridad

sacude eternamente las conciencias

 de aquellos títeres de insolencias…

 

III

Su senda de dolores

 no lo doblegan para que sus arduas labores

 le ofrende a nuestra Guatemala lastimada,

a nuestra patria por los judas vituperada.

 

IV

Cuando en su soledad desoladora

viene a su alma aquella primavera que tanto añora

se hunde en la más terrible amargura,

pero aún sabe que hay designios de albura…

 

V

Imperecedero estará en mi memoria

porque lo veré siempre abriendo los anales de la historia,

 recorrerá de nuevo los inmensos caminos

 donde convergen los más recónditos tinos…

 

VI

Poncho Bauer, admiro tu heroísmo,

 y trato de caminar tu camino de patriotismo

porque a los judas iscariotes

 se los hartarán sus comparsas zopilotes. 

 

 

***

 

I

Su corazón escuchó llorando

cuando Árbenz estaba renunciando.

A diez años llegó la dulce primavera,

 nuestra más gloriosa era…

 

II

Y es que con ternura y pasión

a ella le entregó su corazón.

Porque soñaba una patria feliz

 y no esta miserable y de triste matriz. 

 

III

Su alma en lágrimas bañada

 por la pérdida de esa presea truncada

estaba cuando en “Radio Nacional”

 escuchó el  amarguísimo final.

 

IV

Se descuartizaron los sueños

 y la patria entonces, tuvo varios dueños…

las sabandijas proliferaron

y los patriotas como Poncho, en el exilio terminaron.

 

V

Otros, en el camposanto

con su amargo llanto

volvieron al polvo eterno,

mientras la patria retornó al infierno.

 

VI

En su corazón aún late ese recuerdo horripilante

y la primavera continúa distante…

pero sabe que llegará a renacer,

como canto santo de turpiales, al amanecer.

 

 

***

 

I

El corazón de Árbenz aún palpita amoroso

por su patria, su terruño esplendoroso.

Así lo han dicho en las avenidas y calles,

en las aldeas, pueblos y valles. 

 

II

Y el insigne Juan José Arévalo con sus caminos

trazados para nosotros, para guiar destinos

 son cantos eternos de marimbas y auroras,

de tunes, de chirimías y de inspiraciones sonoras.

 

III

Son tantos los adalides eternos

que viven y que no supieron de infiernos,

excepto aquel que los judas construyeron

y que nuestra primavera destruyeron.

 

IV

Muchos ya se fueron, pero Poncho, el heraldo, el pregonero,

sigue por todos los rincones sincero

narrándonos la gloriosa historia

que atesora dulcemente en su memoria.

 

V

Alfonso Bauer es una antorcha sagrada,

una marimba melancólica y eternizada,

un numen glorioso de esta nación

a quien mucho como él, ofrendamos el corazón.  

 

 

 

***

 

 

I

Se alzaron encendidos de amor

para colocar a la patria en un trono de honor

 aquellos inmortales adalides

que invictos salieron en las lides.

 

II

El excelso heroísmo

derrotó al despotismo

 y en el corazón de esta tierra americana

emergió la Guatemala soberana. 

 

III

El júbilo brotó a borbotones

en los muchos corazones

 porque al fin la primavera

llegaba a esta sufrida tierra.

 

IV

Arévalo, Árbenz y Bauer, entre muchos más:

guiaron a la patria a la paz,

y los poetas entonces alzaron sus cantos

 y sus versos floridos y santos.

 

 

***

 

PONCHO BAUER

(1999)

Poncho Bauer

es un acorde

de marimba milenaria

que alza continuamente

su potente voz

para arrebatar

de las garras de la ignorancia,

apatía e indiferencia

aquellos diez años de primavera

cuando nuestra Guatechirimía

conoció por vez primera

el alba de la democracia,

 el pénsil de la soberanía

y el sueño resucitado. 

 

 NOTA: Que conste que no soy poeta.


Publicado por hameh0017 @ 21:21
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 19 de febrero de 2011

Tekum Umam no es un mito, sino una historia verídica.

 

Alvarado no menciona su nombre en su Carta de Relación del 11 de abril de 1524, aunque sí señala que “…murió uno de los cuatro señores de esta ciudad de Utatlán, que venía por capitán general de toda la tierra,…”.

 

Conforme al diccionario de Fermin Tirado (1787), era nieto de K’ikab, de ahí el Umam, “nieto de K’ikab cacique”, dicen los “Títulos de la Casa Ixquin-Nejaib, Señora del Territorio de Otzoya”. En los Títulos de la Casa Ixquin-Nehaib, Señora del territorio de Otzoya, se le identifica literalmente como “Tekum-Tekum, nieto de Kikab”. También se habla de él en Título Koyoy con detalle y se reitera que era nieto de Kikab.    En el Título K’oyoi se lee “tecum umam rey k’iche’ don k’iq’ab” que se traduce como “Tecum nieto (o descendiente) del rey k’iche’ don K’iq’ab. En otras palabras “umam” especifica el parentesco que tenía con su ancestro y su nombre era únicamente Tecum, y así es como aparece en otras partes de los textos.

En el Popol Wuj, uno de nuestros tesoros sagrados,  aparece como Tekum, y se le identifica como miembro dirigente en la novena y décimatercera generación.

 Don Adrián Recinos agrega en pie de página: “Tecum Umam, nieto de uno de los reyes Quicab, según el texto, general de los ejércitos quichés que pelearon con los castellanos”. Vivió en las cercanías de Totonicapán, y conforme a los estudios de Robert Carmack, sobre El Título Coyo’i, probablemente en Tzibachaj, cerca de la antigua Santa Catarina Ixtahuacán.

 

         

Con anticipación, los Mayas ya sabían de la llegada de los españoles, a través de sus Ajq’ijab’ quienes habían pronosticado que iban a llegar unos hombres barbados y que tomaban sus tierras y sometían a todos como servidumbre. El 20 de febrero del año 1524, los españoles tocan tierras de los K’iche’s ingresando por Xe’tulul en San Martín Zapotitlán subiendo por Quetzaltenango y el Pueblo K’iche’ sale al encuentro para impedir que ingresen los extranjeros.  Se organiza otro enfrentamiento en los Llanos de Pachaj o del Pinar en Quetzaltenango que antes se llamaba Xe’ Lajuj No’j, a orillas del río Xe’ki’k’el  que nace en la cumbre de San Juan Olintepeque, Quetzaltenango.  Al río se le atribuye porque fueron muertos muchos hermanos k’iche’ que cayeron en las aguas, las cuales se tiñeron de rojo, por el derramamiento de mucha sangre de hermanos caídos en combate.

En esta batalla muere nuestro abuelo Tukum Umam. Estudios del sistema sociopolítico de los grupos k’iche’s señalan que a la cabeza se encontraban el Ajpop, el Ajpop K’amja y sus respectivos hijos mayores, el Nima’ Rajpop Achij y el Ch’uti Rajpop Achij, que ocupaban los puestos militares más altos, es decir, eran los capitanes. Conforme a los estudios etnográficos, se puede asegurar que Tekum habría tenido entre 30-35 años cuando se enfrentó a Alvarado. Tukum Umam que significa “El nieto de los batidos”, según el Pop Wuj, la tercera creación humana fue hecha a base de maíz, fueron hechas su carne y huesos. Tekum Umam fue un gran guerrero y último mandatario de los maya-k´iche´ en Guatemala. Según los Anales de los Cakchiqueles, fue vencido por el conquistador español Pedro de Alvarado mientras combatía contra los españoles en los prados de El Pinal (Valle de Olintepeque). Es considerado el más representativo de los k´iche´ por su valentía y dignidad, porque luchó y protegió a su tierra y a su pueblo.

Además, se cuenta que a Alvarado le dieron batalla por tres meses en el camino antiguo que conduce de Xetulul a Lajuj Kej (Quetzaltenango). Aquel lugar es conocido como Chuwi’ Pache’, que conecta con Palajuj No’j en el Palmar, y en aquel sitio se reunieron los 13 principales de Lajuj Kej. El asunto es que una vez Alvarado había invadido el territorio de Xetutul, los principales de aquel lugar enviaron mensajeros a Xelajuj para anticipar lo que ocurría.

Fue declarado oficialmente héroe nacional de Guatemala el 22 de marzo de 1960 y es conmemorado el 20 de febrero, aniversario de su muerte.

A continuación, un sencillo poema que dediqué a Tekum Umam:

Tekum Umam, Guatemala sagrada,                                                                                                         

 tu hijo, el Señor de Utatlán,                                                                                                               

  el que expiró cerca  de San Martín Zapotitlán,                                                                                 

   no es un mito, sino una historia real y eternizada.

La casa Ixquin Nehaib se llenó de dolor,                                                                                                  

  ese terrible veinte de febrero,                                                                                                                     

cuando el invasor le dio el golpe traicionero…                                                                             

 pero tekum se convirtió en paladín de amor.

Allá en la paradisíaca Xelajú,                                                                                                                

se eternizó el indómito adalid,                                                                                                               

 el que con el alma en alto encaró la lid.                                                                                                  

 Y murió Alvarado, el sanguinario Tonatiú.  

Y brotaron cantos de timbal,                                                                                                         

de marimba, de chirimía,                                                                                                                        

de tun y de   extraña algarabía…                                                                                                                     

 Y desgranó su martirio el quetzal.                                                                              

Por eso, nuestro canto de maizal,                                                                                                           

 exalta a Tekum, nuestro héroe nacional;                                                                                         

y Guatemala, le trae su ofrenda floral,                                                                                      

que huele  a júbilo y a rocío matinal.

Elder Exvedi Morales Mérida                                                                                


Publicado por hameh0017 @ 18:23
Comentarios (0)  | Enviar

Tekum Umam, Guatemala sagrada,                                                                                                         

 tu hijo, el Señor de Utatlán,                                                                                                                

 el que expiró cerca  de San Martín Zapotitlán,                                                                                 

   no es un mito, sino una historia real y eternizada.

La casa Ixquin Nehaib se llenó de dolor,                                                                                                   

 ese terrible veinte de febrero,                                                                                                                     

cuando el invasor le dio el golpe traicionero…                                                                              

pero tekum se convirtió en paladín de amor.

Allá en la paradisíaca Xelajú,                                                                                                              

  se eternizó el indómito adalid,                                                                                                              

  el que con el alma en alto encaró la lid.                                                                                                 

  Y murió Alvarado, el sanguinario Tonatiú.  

Y brotaron cantos de timbal,                                                                                                         

 de marimba, de chirimía,                                                                                                                       

 de tun y de   extraña algarabía…                                                                                                                     

Y desgranó su martirio el quetzal.                                                                               

Por eso, nuestro canto de maizal,                                                                                                           

 exalta a Tekum, nuestro héroe nacional;                                                                                        

  y Guatemala, le trae su ofrenda floral,                                                                                      

 que huele  a júbilo y a rocío matinal.


Publicado por hameh0017 @ 13:11
Comentarios (0)  | Enviar
miércoles, 16 de febrero de 2011

“HUISTA VERDE”

Santa Ana Huista, Huehuetenango, Guatemala

COMUNICADO DE PRENSA No. 15– 2011

Solicitud al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales

El río Huista, que nace en Todos Santos y recorre gran parte del territorio de Huehuetenango, está cada vez más contaminado, sin que nadie muestre interés en rescatarlo. Tampoco el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales ha hecho nada al respecto.

 Muchos desagües o drenajes desembocan en este afluente. Asimismo, basura, animales muertos, desechos de café y las linazas.  El recién pasado sábado pude corroborar que, por ser época de cosecha de café, el agua está más turbia y emana mal olor debido a “las agua mieles”.

Es ineludible pues  luchar porque las descargas a este afluente hayan sido previamente tratadas, para lograr de esa manera que las aguas no lleven fertilizantes, pesticidas, productos químicos industriales, o restos de pinturas, aceites, barnices, jabones, etcétera.

Los cafetaleros de la región deben reflexionar y tomar las medidas del caso, pues deben entender que este recurso está por desaparecer.

Por  lo tanto, solicitamos al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales recorrer la ribera de este afluente para comprobar que existe alto grado de degradación del ambiente. ¡Es urgente!

Construir plantas de tratamiento en cada uno de los municipios por donde corre el afluente, además de trabajar con los comunitarios para educarlos acerca de conservación  ambiental, son medidas perentorias.

***

¡Aún es tiempo de  un cambio de actitud personal, familiar y comunitaria!

Elder Exvedi Morales Mérida                                                                        

CELULAR: (502) 55 22 63 04                                                                 

  eldermorales7@hotmail.com                                                                           

 huistablogcindario.com

Santa Ana Huista, Huehuetenango,  15 de febrero de  2011

 

 

 

 

 

 

 


Publicado por hameh0017 @ 9:09
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 12 de febrero de 2011

ES TIEMPO DE CANTAR

 

Es tiempo de cantar

 amor mío.

Los ritmos triunfales

 nos invitan a danzar.

La noche

silenciosa y sombría

ha desaparecido. 

 

La luz de la mañana

 trae atorada en la garganta

 racimos

 de versos amorosos.

 

Es tiempo de cantar

 amante mía.

Destilan acentos

dulces y fragantes

 nuestros labios.

 

Y la pasión

arde

en nuestras almas.

 

 

 

DESCUBRIMIENTO

 

Descubrí el alba

cuando sentí

el roce de tus labios,

y bebí de ellos

la miel más divina

del panal más  venerado.

 

Era una brasa

esa semilla

 llamada amor,

 que germinó

en los surcos

de mi aliento

y se encendió

una antorcha sagrada

en mi pecho,

florecieron canciones,

brotaron poemas,

se esfumó la amargura,

lavé mi alma agonizante

con tu cariño

y aquí estoy

retando al destino

y glorificando la vida.

 

VIVAMOS

 

Hoy

está prohibido

  hablar de despedidas.

Es tiempo de reír,

de soñar,

de amar.

 

Hoy

no se hablará  de muerte.

Es la época de vivir,

 de plasmar versos de amor

en nuestros labios,

 de beber el agua vivificante

 que nace a borbotones

de nuestras jubilosas almas.

 

No recordaremos el ayer

 ni divisaremos el mañana,

viviremos el presente

que generosamente

nos invita a amarnos.

 

 

MANANTIAL

 

Sobre el silencio derramaste

 la música de tu ternura,

la poesía de tu amor,

y retoñaron alboradas

 que como pájaros

 invadieron

el bosque de mi vida,

tu vida,

 nuestra vida.

 

PARA QUE NUNCA...

 

Para que nunca

 dejes de amarme

alimento

la llama de mi amor

 con la presencia de Dios

 porque sabes

 amor mío

 que sin EL

 somos nada.

 

GRACIAS A TI

 

Gracias a ti

 mi alma

ya no camina descalza

 ni desnuda

 ni triste.

 

Gracias a tu cariño

 mi alma

 está ebria de paz.

 

EMERGE TU AMOR

 

Sobre mi vida

llueven

copiosas bendiciones;

 porque emerge tu amor

 de todas partes

 y a toda hora.

  Ypor eso me pueblan

Auroras,

  mi canto

es un lirio divino.

 

 

ME GUSTAS

 

Me gustas cuando ríes,

 cuando lloras,

cuando gritas,

cuando el sonido del silencio

alza el vuelo desde tu alma;

y deposita

en el fértil suelo

de mi espíritu

primaveras,

cantos,

versos,

 alegrías

y tristezas.

 

Me gustas porque eres

 eco de mi lira,

flor de mi jardín,

carne de mi carne,

suspiro de mi suspirar

y porque Dios

te envió a darme felicidad.

 

¿PARA QUE PALABRAS?

 

Entre lágrimas nos reencontramos.

Ni una sola palabra

se escapó de nuestros labios.

Todo lo dijimos con caricias.

¿Para qué palabras,

si el amor es el lenguaje más eficaz?

 

HALLE MI SENDERO

 

Me siento victorioso

ante el dolor

porque hallé

 un camino nuevo,

unos ojos

ávidos para devorarme,

unos labios

sedientos de mis besos,

una piel que ansía mi cuerpo,

un vientre que arde en deseos

por mis semillas palpitantes

y un pentagrama

en donde eternizarme.

 

TUS MIRADAS

 

La luz del amanecer

que nace

 en las ventanas de tus ojos;

me han dicho

 que floreas

como un rosal

en el vergel de mi historia.

 

La luz de tus ojos

 me inundan,

y con tu eterna sonrisa

en los labios,

se desparrama tu imagen

en mi  memoria.

 

Estaba

mi esperanza minada,

pero tus miradas y sonrisas

me han alimentado de fe.

Dios te bendiga

amante mía.

 

EL BÁLSAMO DE TU AMOR

 

Cicatrizaron mis heridas

 gracias al bálsamo de tu amor.

Ahora,

 la alborada de armonía

 se erige en mi espíritu

 y pregona alegría.

 

¡Clarea la madrugada

 en la pradera de mi ser!

 

¿COMO DEJAR DE AMARTE?

 

¿Cómo dejar de amarte?

Si en tu interior surge

 un himno de fe

como el agua cristalina.

 

¿Cómo dejar de amarte?

Si gracias a ti

la alegría retoñó

en el suelo de mi existencia.

 

¿Cómo dejar de amarte?

Si el gozo

 florece en mi alma

 porque a diario

me inyectas esperanzas,

enjugas mis lágrimas,

mitigas mi dolor

y eres mi consuelo.

 

DESHOJEMOS LA MAÑANA

 

Deshojemos la mañana

 ahora que nuestras almas

están humedecidas

deliciosamente por el alba;

y tenemos muchos libros para escribir,

muchos sueños para soñar

y un mundo donde no existe

ni la muerte,

ni la despedida,

ni el desamor.

 

FRUTO

 

Me contagias de alegría,

siembras lumbreras en mi ser

y cosechas cantos.

¡Fecunda tu siembra!

 

Amor mío,

 recojamos juntos

las mieses de deleite

y amémonos

con delirio.

 

AHORA

 

Ahora

que la melodía del amor

rompió nuestro mutismo

amémonos,

y seamos

uno solo.

 

Ahora

que arden

 dentro de nosotros

las abundantes ilusiones

bebamos esperanzas,

saciémonos de paz.

 

AMO

 

Amo

 la caricia de tu aliento,

tus pasos silenciosos,

la música de tu risa,

el verso de tus miradas,

la miel de tus labios,

el perfume de las flores

que nace en tu espíritu;

tu piel de terciopelo,

tu cuerpo excitante,

y tu alma de encanto

con que me enfermas.

 

INCENDIO

Tu amor

quema

dulcemente mi alma.

 

Estaba

 en las tinieblas de la noche,

pero de pronto

surgió de mis heridas

más profundas y crueles

alabanzas hacia Dios.

Porque te envió

a redimirme.

 

Llenaste mi mente de amaneceres,

 esparciste tus caricias en mis surcos

y entonces,

una auténtica oración de gratitud

nació de mis labios

y bendije a nuestro Creador.

 

TE BENDIGO Y TE HONRO

 

Ya no siento en  el alma

 ese frío

llamado desamor;

porque tus ojos

llenos de ternura

me han mirado.

 

Ya no estoy

  rodeado de soledad,

tristeza e incertidumbre,

porque tus labios me han besado,

porque me nutro de Dios

y de tu amor.

 

Desde lo más íntimo de mi ser

te bendigo y te honro

amada mía.

 

HAY

 

Hay en mi interior

 una ardiente alegría.

 

La luz de tus miradas,

 la dulzura de tus palabras,

las caricias de tu cuerpo,

son las culpables.

 

 

PACTO

 

Cuando se desate

 la tormenta de la duda,

hablemos

para que una inmensa claridad

bañe nuestras mentes.

Aspiremos los perfumes

 de la sinceridad.

 

Cuando seamos

víctimas  de naufragios

 clamemos a Dios

y no dudemos

 en embarcarnos

cuando EL,

el capitán del Barco

nos invite a abordarlo.

Y cuando estemos a bordo

 no desviemos la ruta

aunque los vientos contrarios

nos empujen

o cuando el mar siniestro del orgullo

nos amenace.

 

Subamos

 por los mástiles de la nave

de la comprensión

y gritemos:  ¡El amor nos gobierna!

 

Olvidemos los sinsabores

y recordemos que un buque

de júbilo nos aguarda

y sobre todo,

gocémonos,

pues el Creador

estará siempre  con nosotros,

así lloremos o riamos,

 así naveguemos

en balsa o en barco.

 

Hondamente emocionados

perpetuémonos

en el jardín del paraíso

llamado Amor.

 

SOY TU  CONSUELO

 

Amor mío

vine a enjugar tus lágrimas

y a decirte

que como capullos,

los nuevos horizontes

se abren

ante nosotros.

 

Toma mi canto

que se ha encendido

como fogata celestial,

como espléndida primavera

que florece

eternamente.

 

RECUPERE LA ESPERANZA

 

Una serena expresión

 invadió mi  rostro

 porque recuperé la esperanza

y por eso la vida

tiene significado.

 

Ahora

 las palabras desnudas

 se visten

con regios ropajes.

 

PENETRAS EN EL ALMA

 

Penetras en el alma

porque la poesía

 fluye de tu boca

aun

cuando callas

y porque tu luz

hirió mi dolor.

 

Mis congojas se alejaron

batiendo sus manos

diciendo adiós

cuando tú me susurraste

tiernamente

“un te amo”

y mi espíritu

ahora canta

un canto de amor

porque el fulgor de tu mirada

me dice: “Te deseo”.

 

ERES BELLA

Tus labios son bellos,

porque tus palabras son sabias;

tus ojos son apacibles,

porque tus miradas bendicen;

tus manos son dos poemas,

porque sólo saben edificar.

 

Eres bella 

verdaderamente bella,

amada mía,

porque en tu corazón

habita el amor.

 

DECIR TE AMO SIN PALABRAS

 

Hablé sin palabras.

 

Te dije: Te amo, te deseo...

sin decírtelo

y lo entendiste.

 

MIS OJOS PREÑADOS

 

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

Están embarazados de alegría,

preñados de júbilo,

porque me has dicho:

 “Te amo mi amor”.

 

MI MUSICA INMORTAL

 

Compañera mía,

en el más profundo silencio

 eres la única música

que resiste a apagarse

 porque me amas

 y te amo.

 

FUENTE DE AMOR

 

Poetisa

 de tus labios

 fluyen los versos

a través de los besos

que depositas

 en mis labios.

 

Melódicos poemas

 inundan mi ser,

 porque nos amamos

 sin límites.

 

 ADHERIDA A MI

Adherida

a mi espíritu estás

porque cada día

bebo

los besos de  tu boca,

y  sé de memoria

las ondulaciones de tu cuerpo

y porque,

sobre todo,

nos fundimos continuamente.

 

ME HACES FELIZ

 

Con tus efluvios de amor

 arrancas de mis labios

tantas sonrisas

amante mía,

amor mío.

 

TU MIRADA LIMPIA

 

Tu mirada limpia

 es una fuente

en donde con avidez

me embriago de alboradas

y me emborracho de amor.

 

NUESTRO CUERPO

Estoy saturado

 por la fragancia

de tu cuerpo,

mi cuerpo,

nuestro cuerpo.

 

DESDE QUE TU…

 

Desde que tú me amas

me dispuse a emprender

 el camino

 a la felicidad perpetua.

 

COMO SIEMPRE

 

Como siempre

me recibes

con una sonrisa amorosa

cada vez que regreso

de la dura jornada

o del viaje involuntario.

 

 

SIN FRONTERAS

 

Hacemos el amor

 Aun

 cuando la distancia

nos separa. 

 

Un océano

podrá dividirnos

pero jamás

logrará vedarnos

ser lo que somos:

un solo ser.

 

CULPABLE

 

Culpable.

Por ti sufro

 la imperecedera alegría

porque me amas

 y te amo.

 

EVIDENCIAS

 

Tu caricia intensa,

tu ternura infinita,

es una,

de las muchas evidencias

de que sí existe Dios.

 

BROTA DE MI ALMA

 

Brota de mi alma

 poesía y música

continuamente

porque amo

y soy amado.

 

CUANDO ME BESAS

 

Cuando me besas

arden fogatas

en mis labios,

en mi garganta

nacen himnos de amor

y  mi alma

glorifica a Dios.

 

AHORA  SI

 

Ahora sí

 conozco

la serenidad del alba.

¿Por qué?

Porque he hallado

lo que muchos buscan

 y no encuentran

porque no saben buscar.

 

ENFERMO DE AMOR

 

Amo tu alma

porque eres

 ungüento derramado.

 

El olor de tu nardo me recrea.

 

Amiga mía 

reposaré en tus pechos,

 besaré tus labios

panales de miel

que destilan

la esencia de la sensibilidad.

 

 

Estoy enfermo de amor,

loco de alegría

por ti.

 

FUEGO

 

Estamos

incendiados en amor.

Nuestro deseo

es un fuego voraz.

Las fieras

 que llevamos dentro

 no se pueden amansar.

El calor de nuestros cuerpos

 reclama delirante

más y más.

 

BROTA

 

Brota dentro de mi corazón

 la luz serena,

una ferviente pasión,

ilusiones como la arena

porque eres mía

y yo soy tuyo

y por eso la alegría

emergió de ese capullo…

 

HUELLAS

 

Tantas huellas

de caricias

en nuestros cuerpos

 retoñan,

cantan,

germinan

y nos unen

cada vez más.

 

TUS PECHOS

 

Tus pechos eran

dos rosas inmaculadas.

Yo fui

el primer jardinero

 que bebió el néctar

 de sus pétalos

y sorbió

el rocío del alba.

 

En mis manos

se abrieron

 como dos

espléndidos girasoles

y en mis labios

se deshojaron

como versos virginales.

 

Tus pechos eran

dos racimos de música,

dos claveles encendidos,

dos calurosos nidos

sedientos de mi espíritu.

 

Tus pechos

ahora son

los manantiales que amamantan

a mis vástagos.

 

HISTORIA DE AMOR

 

Me miraste

 con una profunda mirada

por eso en mi pecho

el amor

desata  sus dulces tormentas.

 

Y tus claros ojos

 se humedecieron

cuando te dije:

“Te amo, con todas mis fuerzas”,

caí de hinojos,

acaricié tus cabellos destrenzados

y tu mirada indecible

de ternura me consumió;

de pronto

el eco de tu risa

me invitó a continuar

llenándome el alma

de amaneceres bendecidos.

 

TU VOZ

 

Tu voz arrulla mi alma

y derrama su bálsamo

por eso mi amor

 nada me doblegará.

 

TE DIJE

 

Cándida rosa,

déjame deshojarte,

muchachita hermosa

déjame amarte;

te dije, cuando era niño,

y tú, me diste tu cariño.´

 

déjame adorarte,

poseerte con ardimiento;

permíteme idolatrarte,

robarte hasta el pensamiento;

te dije, cuando era pequeño,

cuando anhelaba ser tu dueño.

 

Ahora, eres mi camino,

 porque despertarse ilusiones,

y forjamos este destino

y dimos rienda suelta a las pasiones.

 

DE AMOR

 

De amor está nutrida

nuestra vida

porque la luz de la esperanza

a Dios eleva su alabanza.

 

Nuestra historia

está coronada de gloria

porque en nuestra alma henchida

el amor anida.

 

YA  NO

 

Ya no expiran en nuestros labios

 los versos de amor

porque hablamos con las caricias

y con el alma,

porque en nuestros pechos

abundantes esperanzas se abrigan.

Y cada  vez más

 que hacemos el amor

vamos haciéndonos

un solo ser.

 

DAMOS LO MEJOR

 

Damos lo mejor

de nosotros mismos

 y eso

es loable.

 

No en vano

esperamos ansiosos

reencontrarnos

en ese íntimo mundo

para seguir edificando

nuestra morada de amor.

 

INVADES

 

Invades mi corazón con alegría,

con laúdes de voces celestiales.

 

Invades mi memoria

 con besos palpitantes

 y siembras

 límpidos horizontes.

 

Invades mi espíritu

con tu ráfaga de ternura

en esta hora eterna

del alba sacrosanta.

 

PROFESIA

 

El murmullo de tu voz

 apaga el grito

 de los minutos desoladores

cuando mi alma

reclama tu presencia

y los pasos de tu regreso

pregonan que las antorchas

arderán más

y que nos beberemos

sorbo a sorbo

hasta llegar al éxtasis.

 

LA GUITARRA

 

La guitarra del tiempo

 entona una dulce canción

en sol mayor

mientras absorbo en tus labios

la ternura de tu corazón.

 

La guitarra y los siglos

se derriten deseándote

mientras yo

nunca apago mi sed.

 

DESNUDATE

 

No mi vida,

 no llores a escondidas,

no derrames

las silenciosas lágrimas

cuando mi rostro

está distante.

 

No mi amiga

desnuda tu alma

para que tu llorar, sea mi llorar;

para que tu reír, sea mi reír;

para que tu vida,

sea mi vida.

 

Soy feliz

 

Soy feliz, inmensamente feliz,

porque la historia negra y gris,

ha quedado sepultada

en no sé que hondonada…

 

Soy feliz desde tu llegada

 a mi vida, mi idónea amada;

porque arrancaste de mi corazón

toda tristeza, toda frustración.

 

El panorama es alentador

gracias a tu sublime amor

mi íntima amiga

y por eso, que Dios te bendiga.


Publicado por hameh0017 @ 18:36
Comentarios (0)  | Enviar

Santa Ana Huista, Huehuetenango, sábado 12 de febrero de 2011

 

Hoy, con amargura y frustración inenarrable, vi que el río Huista, que nace en Todos Santos y recorre gran parte del territorio de Huehuetenango, está peor.  

El líquido está  turbio, pues los desechos de café y las linazas son echados a la corriente indiscriminadamente, en especial en estos días, época de cultivo.

Sé perfectamente que al Ministerio de Medio Ambiente le importa un comino este río, como otros recursos que están esfumándose, pero quizá los alcaldes de los municipios por donde pasa, puedan, al fin, ponerse de acuerdo, unir esfuerzos y tomar acciones urgentes. Los cafetaleros de la región deben reflexionar y tomar las medidas del caso, pues deben entender que este recurso está por desaparecer.

En el seno del hogar, en la iglesia y en la escuela debemos también reflexionar, porque muchos comunitarios tienen la mala costumbre de arrojar animales muertos, basura y otras impurezas a este afluente.

Además de los desagües que desembocan en él.

La solución está en nuestras manos, así que, actuemos de inmediato.

 

Elder Exvedi Morales Mérida

Santa Ana Huista, Huehuetenango

Cel: 55 22 63  04

Ya pocos saludan

 


Publicado por hameh0017 @ 18:34
Comentarios (0)  | Enviar

DESNUDANDOME AL ALBA

 

Diciembre de 2006

Elder Exvedi Morales Mérida

Para los enamorados este 14 de febrero

 

 

I

Nuestras almas

se deseaban hambrientas

y nada ni nadie

les vedó entregarse,

 y por eso  ahora

 estamos al unísono

cantando con júbilo

y nostalgia

la canción

que tanto amamos.

 

II

Tu cuerpo

es un manjar apetecible.

 

Ayer,

recorrí cada recodo de él

 y todavía me queda

mucho por descubrir,

porque tú,

amante mía,

eres un manantial  perenne,

una armonía delicada.

 

III

Aquí estoy

 persiguiendo tus huellas

como un sonido

en medio del estruendo

y lloro amargamente.

Con razón dicen que soy

 una calle poco concurrida.

 

IV

Desbordo mi ser en tu humedad

 y tus pechos erectos

 gritan de complacencia.

 Y  sigo poseyéndote,

explorando tu caverna,

y el canto de nuestros sexos,

 y nuestras almas fusionadas

y el rocío de la mañana

se confunden. 

 

V

Eres,

una historia enternecida,

y yo,

el viento que aúlla

 perdido en este silencio de hiel.

 

Ayer,

 fui un pensil esplendoroso,

y ahora,

un bosque

sin su ropaje verde.

 

VI

Tuve que morder mi rabia

y tragarme mi maldita amargura.

 

Ahora,

 sólo me queda la soledad

y tu historia congelada.

 

Y como te amo, más que nunca,

 no me queda más

 que continuar caminando

 con la renovada angustia

que se burla de mí.

 

VII

Agobiado por la desesperanza,

 desando el camino,

con el anhelo ardiente

de reencontrarte,

y sobrecogido

 de tenerte

 me acerco al final.

 

VIII

Me fui masticando

 sus últimas palabras,

y di salida

a mi emoción

por medio de un llanto callado

 y prolongado,

 y viví muriendo

eternamente.

 

IX

Mis ágiles dedos

 arrancan los acordes más gloriosos,

en el teclado de tu cuerpo,

que al igual que el mío, 

arde en deseos.

 

Acaricio religiosamente tus pechos

y un cálido aroma de perfume en primavera

 nos invade,

 y una gota de rocío

 en esta mañana de nuestra historia

 canta y ríe.

 

X

Te pienso

en mis noches de silencio

porque mi pasión

continúa encendida.

 

Aún tocas

 cada fibra mía

 porque siempre me prodigas

auténtico amor.

 

XI

Mis manos

 reposan en tus senos,

 mientras te devoro

en este fuego de placer

 y tú gimes y lloras de júbilo.

 

XII

Te deseo

en lo más íntimo.

 

 Ansío volver a caminar

 tus sendas esplendentes

y sembrar en tu tierra fértil

 un libro que nos eternice,

y es que la llanura de tu amor

me enciende continuamente

y me embriago de recuerdos

y de futuros embebedores.

 

XIII

Llevo

 en lo más profundo de mi ser

 tu alma que destila dulzura

 y tu cuerpo sensual

que me hace vibrar.

Llevo

en lo más íntimo de mi existencia

tu historia palpitante

y una rosa venerable

 olorosa a eternidad.

 

XIV

A  mi arte

van a desembocar

 todas mis heridas

 y tus recuerdos gloriosos,

por eso amante mía

un cementerio

en mi alma apesta

y un canto jubiloso retoña.  

 

XV

Vuelvo sobre mis pasos

 y regreso

por la avenida de la nostalgia.

 

Es la centésima vez

que te busco.

 

Mañana

volveré a buscarte

 aunque sé

de sobra

que jamás te hallaré.

 

XVI

Me lancé

con los ojos llenos de lágrimas

 y nos estrechamos

con un abrazo amoroso

 y la distancia

y el tiempo

y el olvido

lloraron de impotencia.

 

 

XVII

Tus manos

me señalaron la senda

y te penetré

y te hice mía

y nos hicimos uno sólo.

 

XVIII

Con cuanta ternura

 envolviste mi alma

cuando el frío terrible

 del desamor

me arrastró

a esa soledad,

 por eso te amaré siempre.

 

XIX

Llegó

sigilosamente

a pararse frente a mí,

a arrancarme sollozos, 

como si fuera yo, un piano;

y él,

 un pianista virtuoso.

 

Dulceamargo recuerdo,

¿Por qué…?

 

XX

 

Tus caricias

me tocaron

 las más profundas fibras de mi ser,

 porque eres una tea ardiendo

 por la eternidad.

 

XXI

La luz de tus ojos

avivada

 por la pasión de tus sueños,

 me grita que ardes por mí;

 y yo te hago el amor

como si escribiera

 el libro más querido.

 

XXII

Avivamos

la hoguera 

con nuestras ardientes caricias

 aunque la distancia  nos separe

y nos escupa la cara.

 

 Y  cuando tus manos 

recorran tu excitante cuerpo

 imagina

que son las mías,

 que con avidez

lo preparan

para poseerlo

completamente.

 

XXIII

Que tu piel

me brinde su calor

 para que desde la cima de tus pechos

 te visualice mejor,

y tu flor

palpitante y ardiente

 me sienta

cada vez más cerca.

 

Y daremos libertad

a los orgasmos.

 

Al compás de las caricias

 daremos rienda suelta a la pasión

 y sobre el lecho profundo de tu sexo

mis espermas te llenarán de luz.

 

Cálidos labios,

susurros quemantes,

 son parte de nuestro lenguaje,

 mientras descendemos

vertiginosamente

 al abismo del placer.

 

XXIV

Bebo,

el cáliz de amargura

 que me da la realidad,

y en mi mirar nostálgico

se adivinan

mis sueños frustrados.

 

Ojalá

nunca dejes de amarme

como te amo yo,

aunque mañana seas de otro.

 

XXV

Como te amo

ardientemente

seguirás siendo mía

y yo tuyo

aunque ya no  seas mía.

 

XXVI

El cabello

 te caía abundantemente

sobre la espalda

mientras nuestros cuerpos se fundían.

 

Ahora,

 con tantos siglos a cuestas

todavía te deseo

 porque la llama del amor

jamás se apagará.

 

XXVII

Hacerte el amor

me lleva al placer de la lectura

más amena,

 en cuyas significaciones

 nunca dejo de hallar

belleza, amor y vida.

 

XXVIII

La soledad y el desamor

tan sólo son historia.

Lo dice este sencillo bardo

 que transita  por la vida

 amándote con pasión.

 

XXIX

Mis más recónditos sentimientos

están  desnudos frente a ti,

 alabándote.

 Además,  

me encuentro frente a mí mismo

 tal cual soy,

 y regresan a mi alma

 pasos errantes.

 

XXX

En el nido de mis brazos

 te cobijo amor mío.

 

 Y  cuando estás distante

me refugio en tus recuerdos

para que me sientas siempre,

 como te siento yo.

 

XXXI

Vuelco toda mi pasión

 y el futuro se nutre de cantos

 y versos.

 

 Y en un jubiloso amanecer de la vida,

con olor a claridad y eternidad,

grito que ha rejuvenecido mi alma.

 

XXXII

Cuando te has ido

 a la nueva jornada ,

 el cementerio de tu ausencia

 me sacude violentamente

 y los arpegios de tus recuerdos

me recuerdan que si te amo ardorosamente

 es porque continuamente

nos hacemos uno solo,

 cuando con pasión

 hacemos el amor

 y en la honda soledad de mi nefasta tristeza

 mi cuerpo deseoso del tuyo

 grita inconsolablemente:

 ¡Ahora estoy huérfano!

 

XXXIII

Con el lucero del alba

 llega a tu puerto,

a tu playa sensual,

mi barca que recorre cada ángulo de ti

y el sortilegio vibrante de tu indomable deseo

hace que mi soledad se largue aullando

 como perro sin amo.

 

XXXIV

Te amo

porque hay dádivas de luz en tus miradas,

porque eres la tierra sedienta

de mi lluvia copiosa.

 

Te amo

porque en los mares de mi esperanza

 tu voz empapa de ilusión mi alma,

tu aroma de flores invade mi ser

 y tu cuerpo colmado de versos y luceros

 se entrega a mí.

 

Cuando hacemos el amor

germinan magníficos cantos

y en nuestro jardín retoñan

 cada vez más paisajes  y pentagramas.

 

XXXV

Cuando te marchas

tu cuerpo  excitante deja

un canto dulce en mi alma, 

con la promesa de regresar al anochecer.

 

En tu cuerpo,

en tu tierra fértil,

 en tu húmedo surco

 germina la vida

y la mañana  nueva ríe

y el rocío

emerge jubiloso,

 como horizonte soberbio.

 

XXXVI

Cuando nuestros cuerpos andan

por caminos de delicia

sorprendemos a la primavera

 que llega a nuestra historia

 con sus sonoros pentagramas

 y sus manojos de poemas fragantes,

 y la vida nos sorprende

entonando canciones

renovadas de amor.

 

XXXVII

Cuando hacemos el amor

 podemos palpar horizontes,

escuchar silencios jubilosos,

 apreciar paisajes esplendentes.

 

Y es que,

cuando se encienden de pasión nuestras hogueras

y se enraman ardientemente nuestros cuerpos

y nuestras almas  navegan a un mismo puerto

descubrimos nuevos universos

saturados de alegría. 

 

XXXVIII

El verso alegre del deseo

 nos invita a entregarnos

cada vez que nos reencontramos,

y nos perdemos en nuestro camino

 descubriendo nuevas alegrías.

 

XXXIX

Cómo quisiera escribir

los versos que no escribió Dios,

 y desde el alba

dejar huellas en tu alma

 al  poseernos mutuamente.

 

Cómo quisiera  escribir

 las melodías que no concibió Dios, 

después de hacerte el amor;

y no ames jamás a nadie más

 sino  a mí,

solamente a mí,

con pasión ardiente.

 

XL

Cuando estás lejos

el viento alegre de tu cariño

acaricia mi cuerpo;

y tu nombre que está enmarañado en mis labios

 me grita que me amas,

y tu cuerpo sensual despierta

 nuevamente mi semillero fecundo.

 


Publicado por hameh0017 @ 18:33
Comentarios (0)  | Enviar

DESNUDANDOME AL ALBA

 

Diciembre de 2006

Elder Exvedi Morales Mérida

Para los enamorados este 14 de febrero

 

 

I

Nuestras almas

se deseaban hambrientas

y nada ni nadie

les vedó entregarse,

 y por eso  ahora

 estamos al unísono

cantando con júbilo

y nostalgia

la canción

que tanto amamos.

 

II

Tu cuerpo

es un manjar apetecible.

 

Ayer,

recorrí cada recodo de él

 y todavía me queda

mucho por descubrir,

porque tú,

amante mía,

eres un manantial  perenne,

una armonía delicada.

 

III

Aquí estoy

 persiguiendo tus huellas

como un sonido

en medio del estruendo

y lloro amargamente.

Con razón dicen que soy

 una calle poco concurrida.

 

IV

Desbordo mi ser en tu humedad

 y tus pechos erectos

 gritan de complacencia.

 Y  sigo poseyéndote,

explorando tu caverna,

y el canto de nuestros sexos,

 y nuestras almas fusionadas

y el rocío de la mañana

se confunden. 

 

V

Eres,

una historia enternecida,

y yo,

el viento que aúlla

 perdido en este silencio de hiel.

 

Ayer,

 fui un pensil esplendoroso,

y ahora,

un bosque

sin su ropaje verde.

 

VI

Tuve que morder mi rabia

y tragarme mi maldita amargura.

 

Ahora,

 sólo me queda la soledad

y tu historia congelada.

 

Y como te amo, más que nunca,

 no me queda más

 que continuar caminando

 con la renovada angustia

que se burla de mí.

 

VII

Agobiado por la desesperanza,

 desando el camino,

con el anhelo ardiente

de reencontrarte,

y sobrecogido

 de tenerte

 me acerco al final.

 

VIII

Me fui masticando

 sus últimas palabras,

y di salida

a mi emoción

por medio de un llanto callado

 y prolongado,

 y viví muriendo

eternamente.

 

IX

Mis ágiles dedos

 arrancan los acordes más gloriosos,

en el teclado de tu cuerpo,

que al igual que el mío, 

arde en deseos.

 

Acaricio religiosamente tus pechos

y un cálido aroma de perfume en primavera

 nos invade,

 y una gota de rocío

 en esta mañana de nuestra historia

 canta y ríe.

 

X

Te pienso

en mis noches de silencio

porque mi pasión

continúa encendida.

 

Aún tocas

 cada fibra mía

 porque siempre me prodigas

auténtico amor.

 

XI

Mis manos

 reposan en tus senos,

 mientras te devoro

en este fuego de placer

 y tú gimes y lloras de júbilo.

 

XII

Te deseo

en lo más íntimo.

 

 Ansío volver a caminar

 tus sendas esplendentes

y sembrar en tu tierra fértil

 un libro que nos eternice,

y es que la llanura de tu amor

me enciende continuamente

y me embriago de recuerdos

y de futuros embebedores.

 

XIII

Llevo

 en lo más profundo de mi ser

 tu alma que destila dulzura

 y tu cuerpo sensual

que me hace vibrar.

Llevo

en lo más íntimo de mi existencia

tu historia palpitante

y una rosa venerable

 olorosa a eternidad.

 

XIV

A  mi arte

van a desembocar

 todas mis heridas

 y tus recuerdos gloriosos,

por eso amante mía

un cementerio

en mi alma apesta

y un canto jubiloso retoña.  

 

XV

Vuelvo sobre mis pasos

 y regreso

por la avenida de la nostalgia.

 

Es la centésima vez

que te busco.

 

Mañana

volveré a buscarte

 aunque sé

de sobra

que jamás te hallaré.

 

XVI

Me lancé

con los ojos llenos de lágrimas

 y nos estrechamos

con un abrazo amoroso

 y la distancia

y el tiempo

y el olvido

lloraron de impotencia.

 

 

XVII

Tus manos

me señalaron la senda

y te penetré

y te hice mía

y nos hicimos uno sólo.

 

XVIII

Con cuanta ternura

 envolviste mi alma

cuando el frío terrible

 del desamor

me arrastró

a esa soledad,

 por eso te amaré siempre.

 

XIX

Llegó

sigilosamente

a pararse frente a mí,

a arrancarme sollozos, 

como si fuera yo, un piano;

y él,

 un pianista virtuoso.

 

Dulceamargo recuerdo,

¿Por qué…?

 

XX

 

Tus caricias

me tocaron

 las más profundas fibras de mi ser,

 porque eres una tea ardiendo

 por la eternidad.

 

XXI

La luz de tus ojos

avivada

 por la pasión de tus sueños,

 me grita que ardes por mí;

 y yo te hago el amor

como si escribiera

 el libro más querido.

 

XXII

Avivamos

la hoguera 

con nuestras ardientes caricias

 aunque la distancia  nos separe

y nos escupa la cara.

 

 Y  cuando tus manos 

recorran tu excitante cuerpo

 imagina

que son las mías,

 que con avidez

lo preparan

para poseerlo

completamente.

 

XXIII

Que tu piel

me brinde su calor

 para que desde la cima de tus pechos

 te visualice mejor,

y tu flor

palpitante y ardiente

 me sienta

cada vez más cerca.

 

Y daremos libertad

a los orgasmos.

 

Al compás de las caricias

 daremos rienda suelta a la pasión

 y sobre el lecho profundo de tu sexo

mis espermas te llenarán de luz.

 

Cálidos labios,

susurros quemantes,

 son parte de nuestro lenguaje,

 mientras descendemos

vertiginosamente

 al abismo del placer.

 

XXIV

Bebo,

el cáliz de amargura

 que me da la realidad,

y en mi mirar nostálgico

se adivinan

mis sueños frustrados.

 

Ojalá

nunca dejes de amarme

como te amo yo,

aunque mañana seas de otro.

 

XXV

Como te amo

ardientemente

seguirás siendo mía

y yo tuyo

aunque ya no  seas mía.

 

XXVI

El cabello

 te caía abundantemente

sobre la espalda

mientras nuestros cuerpos se fundían.

 

Ahora,

 con tantos siglos a cuestas

todavía te deseo

 porque la llama del amor

jamás se apagará.

 

XXVII

Hacerte el amor

me lleva al placer de la lectura

más amena,

 en cuyas significaciones

 nunca dejo de hallar

belleza, amor y vida.

 

XXVIII

La soledad y el desamor

tan sólo son historia.

Lo dice este sencillo bardo

 que transita  por la vida

 amándote con pasión.

 

XXIX

Mis más recónditos sentimientos

están  desnudos frente a ti,

 alabándote.

 Además,  

me encuentro frente a mí mismo

 tal cual soy,

 y regresan a mi alma

 pasos errantes.

 

XXX

En el nido de mis brazos

 te cobijo amor mío.

 

 Y  cuando estás distante

me refugio en tus recuerdos

para que me sientas siempre,

 como te siento yo.

 

XXXI

Vuelco toda mi pasión

 y el futuro se nutre de cantos

 y versos.

 

 Y en un jubiloso amanecer de la vida,

con olor a claridad y eternidad,

grito que ha rejuvenecido mi alma.

 

XXXII

Cuando te has ido

 a la nueva jornada ,

 el cementerio de tu ausencia

 me sacude violentamente

 y los arpegios de tus recuerdos

me recuerdan que si te amo ardorosamente

 es porque continuamente

nos hacemos uno solo,

 cuando con pasión

 hacemos el amor

 y en la honda soledad de mi nefasta tristeza

 mi cuerpo deseoso del tuyo

 grita inconsolablemente:

 ¡Ahora estoy huérfano!

 

XXXIII

Con el lucero del alba

 llega a tu puerto,

a tu playa sensual,

mi barca que recorre cada ángulo de ti

y el sortilegio vibrante de tu indomable deseo

hace que mi soledad se largue aullando

 como perro sin amo.

 

XXXIV

Te amo

porque hay dádivas de luz en tus miradas,

porque eres la tierra sedienta

de mi lluvia copiosa.

 

Te amo

porque en los mares de mi esperanza

 tu voz empapa de ilusión mi alma,

tu aroma de flores invade mi ser

 y tu cuerpo colmado de versos y luceros

 se entrega a mí.

 

Cuando hacemos el amor

germinan magníficos cantos

y en nuestro jardín retoñan

 cada vez más paisajes  y pentagramas.

 

XXXV

Cuando te marchas

tu cuerpo  excitante deja

un canto dulce en mi alma, 

con la promesa de regresar al anochecer.

 

En tu cuerpo,

en tu tierra fértil,

 en tu húmedo surco

 germina la vida

y la mañana  nueva ríe

y el rocío

emerge jubiloso,

 como horizonte soberbio.

 

XXXVI

Cuando nuestros cuerpos andan

por caminos de delicia

sorprendemos a la primavera

 que llega a nuestra historia

 con sus sonoros pentagramas

 y sus manojos de poemas fragantes,

 y la vida nos sorprende

entonando canciones

renovadas de amor.

 

XXXVII

Cuando hacemos el amor

 podemos palpar horizontes,

escuchar silencios jubilosos,

 apreciar paisajes esplendentes.

 

Y es que,

cuando se encienden de pasión nuestras hogueras

y se enraman ardientemente nuestros cuerpos

y nuestras almas  navegan a un mismo puerto

descubrimos nuevos universos

saturados de alegría. 

 

XXXVIII

El verso alegre del deseo

 nos invita a entregarnos

cada vez que nos reencontramos,

y nos perdemos en nuestro camino

 descubriendo nuevas alegrías.

 

XXXIX

Cómo quisiera escribir

los versos que no escribió Dios,

 y desde el alba

dejar huellas en tu alma

 al  poseernos mutuamente.

 

Cómo quisiera  escribir

 las melodías que no concibió Dios, 

después de hacerte el amor;

y no ames jamás a nadie más

 sino  a mí,

solamente a mí,

con pasión ardiente.

 

XL

Cuando estás lejos

el viento alegre de tu cariño

acaricia mi cuerpo;

y tu nombre que está enmarañado en mis labios

 me grita que me amas,

y tu cuerpo sensual despierta

 nuevamente mi semillero fecundo.

 


Publicado por hameh0017 @ 18:32
Comentarios (0)  | Enviar

DESNUDANDOME AL ALBA

 

Diciembre de 2006

Elder Exvedi Morales Mérida

Para los enamorados este 14 de febrero

 

 

I

Nuestras almas

se deseaban hambrientas

y nada ni nadie

les vedó entregarse,

 y por eso  ahora

 estamos al unísono

cantando con júbilo

y nostalgia

la canción

que tanto amamos.

 

II

Tu cuerpo

es un manjar apetecible.

 

Ayer,

recorrí cada recodo de él

 y todavía me queda

mucho por descubrir,

porque tú,

amante mía,

eres un manantial  perenne,

una armonía delicada.

 

III

Aquí estoy

 persiguiendo tus huellas

como un sonido

en medio del estruendo

y lloro amargamente.

Con razón dicen que soy

 una calle poco concurrida.

 

IV

Desbordo mi ser en tu humedad

 y tus pechos erectos

 gritan de complacencia.

 Y  sigo poseyéndote,

explorando tu caverna,

y el canto de nuestros sexos,

 y nuestras almas fusionadas

y el rocío de la mañana

se confunden. 

 

V

Eres,

una historia enternecida,

y yo,

el viento que aúlla

 perdido en este silencio de hiel.

 

Ayer,

 fui un pensil esplendoroso,

y ahora,

un bosque

sin su ropaje verde.

 

VI

Tuve que morder mi rabia

y tragarme mi maldita amargura.

 

Ahora,

 sólo me queda la soledad

y tu historia congelada.

 

Y como te amo, más que nunca,

 no me queda más

 que continuar caminando

 con la renovada angustia

que se burla de mí.

 

VII

Agobiado por la desesperanza,

 desando el camino,

con el anhelo ardiente

de reencontrarte,

y sobrecogido

 de tenerte

 me acerco al final.

 

VIII

Me fui masticando

 sus últimas palabras,

y di salida

a mi emoción

por medio de un llanto callado

 y prolongado,

 y viví muriendo

eternamente.

 

IX

Mis ágiles dedos

 arrancan los acordes más gloriosos,

en el teclado de tu cuerpo,

que al igual que el mío, 

arde en deseos.

 

Acaricio religiosamente tus pechos

y un cálido aroma de perfume en primavera

 nos invade,

 y una gota de rocío

 en esta mañana de nuestra historia

 canta y ríe.

 

X

Te pienso

en mis noches de silencio

porque mi pasión

continúa encendida.

 

Aún tocas

 cada fibra mía

 porque siempre me prodigas

auténtico amor.

 

XI

Mis manos

 reposan en tus senos,

 mientras te devoro

en este fuego de placer

 y tú gimes y lloras de júbilo.

 

XII

Te deseo

en lo más íntimo.

 

 Ansío volver a caminar

 tus sendas esplendentes

y sembrar en tu tierra fértil

 un libro que nos eternice,

y es que la llanura de tu amor

me enciende continuamente

y me embriago de recuerdos

y de futuros embebedores.

 

XIII

Llevo

 en lo más profundo de mi ser

 tu alma que destila dulzura

 y tu cuerpo sensual

que me hace vibrar.

Llevo

en lo más íntimo de mi existencia

tu historia palpitante

y una rosa venerable

 olorosa a eternidad.

 

XIV

A  mi arte

van a desembocar

 todas mis heridas

 y tus recuerdos gloriosos,

por eso amante mía

un cementerio

en mi alma apesta

y un canto jubiloso retoña.  

 

XV

Vuelvo sobre mis pasos

 y regreso

por la avenida de la nostalgia.

 

Es la centésima vez

que te busco.

 

Mañana

volveré a buscarte

 aunque sé

de sobra

que jamás te hallaré.

 

XVI

Me lancé

con los ojos llenos de lágrimas

 y nos estrechamos

con un abrazo amoroso

 y la distancia

y el tiempo

y el olvido

lloraron de impotencia.

 

 

XVII

Tus manos

me señalaron la senda

y te penetré

y te hice mía

y nos hicimos uno sólo.

 

XVIII

Con cuanta ternura

 envolviste mi alma

cuando el frío terrible

 del desamor

me arrastró

a esa soledad,

 por eso te amaré siempre.

 

XIX

Llegó

sigilosamente

a pararse frente a mí,

a arrancarme sollozos, 

como si fuera yo, un piano;

y él,

 un pianista virtuoso.

 

Dulceamargo recuerdo,

¿Por qué…?

 

XX

 

Tus caricias

me tocaron

 las más profundas fibras de mi ser,

 porque eres una tea ardiendo

 por la eternidad.

 

XXI

La luz de tus ojos

avivada

 por la pasión de tus sueños,

 me grita que ardes por mí;

 y yo te hago el amor

como si escribiera

 el libro más querido.

 

XXII

Avivamos

la hoguera 

con nuestras ardientes caricias

 aunque la distancia  nos separe

y nos escupa la cara.

 

 Y  cuando tus manos 

recorran tu excitante cuerpo

 imagina

que son las mías,

 que con avidez

lo preparan

para poseerlo

completamente.

 

XXIII

Que tu piel

me brinde su calor

 para que desde la cima de tus pechos

 te visualice mejor,

y tu flor

palpitante y ardiente

 me sienta

cada vez más cerca.

 

Y daremos libertad

a los orgasmos.

 

Al compás de las caricias

 daremos rienda suelta a la pasión

 y sobre el lecho profundo de tu sexo

mis espermas te llenarán de luz.

 

Cálidos labios,

susurros quemantes,

 son parte de nuestro lenguaje,

 mientras descendemos

vertiginosamente

 al abismo del placer.

 

XXIV

Bebo,

el cáliz de amargura

 que me da la realidad,

y en mi mirar nostálgico

se adivinan

mis sueños frustrados.

 

Ojalá

nunca dejes de amarme

como te amo yo,

aunque mañana seas de otro.

 

XXV

Como te amo

ardientemente

seguirás siendo mía

y yo tuyo

aunque ya no  seas mía.

 

XXVI

El cabello

 te caía abundantemente

sobre la espalda

mientras nuestros cuerpos se fundían.

 

Ahora,

 con tantos siglos a cuestas

todavía te deseo

 porque la llama del amor

jamás se apagará.

 

XXVII

Hacerte el amor

me lleva al placer de la lectura

más amena,

 en cuyas significaciones

 nunca dejo de hallar

belleza, amor y vida.

 

XXVIII

La soledad y el desamor

tan sólo son historia.

Lo dice este sencillo bardo

 que transita  por la vida

 amándote con pasión.

 

XXIX

Mis más recónditos sentimientos

están  desnudos frente a ti,

 alabándote.

 Además,  

me encuentro frente a mí mismo

 tal cual soy,

 y regresan a mi alma

 pasos errantes.

 

XXX

En el nido de mis brazos

 te cobijo amor mío.

 

 Y  cuando estás distante

me refugio en tus recuerdos

para que me sientas siempre,

 como te siento yo.

 

XXXI

Vuelco toda mi pasión

 y el futuro se nutre de cantos

 y versos.

 

 Y en un jubiloso amanecer de la vida,

con olor a claridad y eternidad,

grito que ha rejuvenecido mi alma.

 

XXXII

Cuando te has ido

 a la nueva jornada ,

 el cementerio de tu ausencia

 me sacude violentamente

 y los arpegios de tus recuerdos

me recuerdan que si te amo ardorosamente

 es porque continuamente

nos hacemos uno solo,

 cuando con pasión

 hacemos el amor

 y en la honda soledad de mi nefasta tristeza

 mi cuerpo deseoso del tuyo

 grita inconsolablemente:

 ¡Ahora estoy huérfano!

 

XXXIII

Con el lucero del alba

 llega a tu puerto,

a tu playa sensual,

mi barca que recorre cada ángulo de ti

y el sortilegio vibrante de tu indomable deseo

hace que mi soledad se largue aullando

 como perro sin amo.

 

XXXIV

Te amo

porque hay dádivas de luz en tus miradas,

porque eres la tierra sedienta

de mi lluvia copiosa.

 

Te amo

porque en los mares de mi esperanza

 tu voz empapa de ilusión mi alma,

tu aroma de flores invade mi ser

 y tu cuerpo colmado de versos y luceros

 se entrega a mí.

 

Cuando hacemos el amor

germinan magníficos cantos

y en nuestro jardín retoñan

 cada vez más paisajes  y pentagramas.

 

XXXV

Cuando te marchas

tu cuerpo  excitante deja

un canto dulce en mi alma, 

con la promesa de regresar al anochecer.

 

En tu cuerpo,

en tu tierra fértil,

 en tu húmedo surco

 germina la vida

y la mañana  nueva ríe

y el rocío

emerge jubiloso,

 como horizonte soberbio.

 

XXXVI

Cuando nuestros cuerpos andan

por caminos de delicia

sorprendemos a la primavera

 que llega a nuestra historia

 con sus sonoros pentagramas

 y sus manojos de poemas fragantes,

 y la vida nos sorprende

entonando canciones

renovadas de amor.

 

XXXVII

Cuando hacemos el amor

 podemos palpar horizontes,

escuchar silencios jubilosos,

 apreciar paisajes esplendentes.

 

Y es que,

cuando se encienden de pasión nuestras hogueras

y se enraman ardientemente nuestros cuerpos

y nuestras almas  navegan a un mismo puerto

descubrimos nuevos universos

saturados de alegría. 

 

XXXVIII

El verso alegre del deseo

 nos invita a entregarnos

cada vez que nos reencontramos,

y nos perdemos en nuestro camino

 descubriendo nuevas alegrías.

 

XXXIX

Cómo quisiera escribir

los versos que no escribió Dios,

 y desde el alba

dejar huellas en tu alma

 al  poseernos mutuamente.

 

Cómo quisiera  escribir

 las melodías que no concibió Dios, 

después de hacerte el amor;

y no ames jamás a nadie más

 sino  a mí,

solamente a mí,

con pasión ardiente.

 

XL

Cuando estás lejos

el viento alegre de tu cariño

acaricia mi cuerpo;

y tu nombre que está enmarañado en mis labios

 me grita que me amas,

y tu cuerpo sensual despierta

 nuevamente mi semillero fecundo.

 


Publicado por hameh0017 @ 18:32
Comentarios (0)  | Enviar
lunes, 07 de febrero de 2011

Interesante artículo de la intelectual guatemalteca Margarita Carrera, publicado hoy 3 de febrero, en Prensa Libre. El artículo es un espejo. La voz de aquellos que no tienen voz. Es, creo yo, una mueca grotesca. Una verdad que duele, que da asco, que hiere, que genera frustración.

El mismo se citan los nombres negros de genocidas que tanto daño le han hecho a este país hipotecada por propios y extraños.  Generales genocidas que han utilizado la Constitución Política de la República de Guatemala como papel higiénico.

Porque hablar de justicia en Guatemala, es una utopía.

Aunque no se habla de la guerrilla, que también hizo lo suyo.

En mi caso, perdí a mi padre Vicente Paúl Morales Hidalgo durante esa guerra, cuando apenas llevaba a tuto 4 años. Mi madre quedó viuda muy joven. Tuvo que sacrificarse para que sus 4 hijos sobreviviéramos. Asimismo, asesinaron a los esposos de dos de sus hermanas. ¡Tres hermanas viudas! Y por si fuera poco, también eliminaron físicamente a un tío, primo hermano de mi madre y de las otras dos viudas.

¿Y la justicia?

Algunos de mis familiares fueron asesinados por el ejército. Otros, por la guerrilla.

¿Y la Comisión Nacional de Resarcimiento? Bien, gracias.

¿Y la justicia?

 Y por eso, el artículo de la ilustre guatemalteca, repito, me da asco, porque nos recuerda nuestra realidad tan apestosa a desesperanza, a frustración, a amargura.

Saludos cordiales,

Elder Exvedi Morales Mérida                                                                                                              

Santa Ana Huista, Huehuetenango                                                                                                         

M-13     5, 173


Publicado por hameh0017 @ 22:03
Comentarios (0)  | Enviar

Las fallas constantes en el servicio de energía eléctrica que provee la Distribuidora de Electricidad de Occidente, S.A (DEOCSA) nos tiene hartos a los santanecos. Desde hace más de tres décadas que sufrimos  esta situación. El recién pasado 4 de febrero, por ejemplo, hubo tres apagones.  De manera que se dañan equipos de sonido, refrigeración, cómputo, entre otros. Hay varios transformadores que hacen corto circuito, y tememos que cause un incendio, y por ende, una tragedia.  El año pasado, durante la celebración  de la Internacional Feria de  Cuarto Viernes de Cuaresma, se vivió un momento de zozobra cuando de nuevo dos cables de alta tensión produjeron un cortocircuito.  En varias ocasiones me he quejado del mal servicio, pero la aludida empresa ni se inmuta.  Por esa razón, vecinos de Santa Ana Huista, Huehuetenango enviamos una solicitud a DEOCSA para que tome cartas en el asunto, y una copia al Doctor Sergio Morales, Procurador de los Derechos Humanos. Esto, el pasado 1 de febrero. Ojalá ahora sí haya una respuesta positiva.

 

Elder Exvedi Morales Mérida                                                                                           

M-13  5,173


Publicado por hameh0017 @ 9:19
Comentarios (0)  | Enviar
domingo, 06 de febrero de 2011

EL ASALTO (TEATRO)

PIEZA EN UN ACTO

Por Elder Exvedi Morales Mérida (1993)

 

SE DESARROLLA EN UNA SALA DE CLASE MEDIA. TOCAN A LA PUERTA INSISTENTEMENTE.

LUIS: (SALIENDO DE HABITACIONES, DE DIRIGE A ABRIR) Ya voy. Por poco y me votan la puerta.

JORGE: (DESDE AFUERA) Apúrate, o voto la puerta. Es urgente.

LUIS: Si sigues con esa actitud violenta, no te voy a abrir.

JORGE: O abres o me las pagarás.

LUIS: Ya te lo advertí: no quiero violencia.

JORGE: Está bueno pues.

LUIS: (ABRE) ¿Qué te pasa?

JORGE: (ENTRANDO, CIERRA LA PUERTA) ¿Qué te pasa a ti? (LO TOMA DEL CUELLO) Si la chonta me hubiera agarrado, te hubiera matado al salir de la cárcel.

LUIS: Suéltame por favor.

JORGE: La próxima vez que me hagas lo mismo, te voy a matar.

LUIS: ¿Qué hiciste ahora?

JORGE: No te importa. (MUY IRRITADO) ¿O te importa?

LUIS: Es que ya no quiero que hagas problemas. Suficiente tenemos para que sumes otros. Papá ya está harto de nosotros.

JORGE: Y yo de él.

LUIS: Pero tratemos de ya no causar más dificultades a nuestra familia que está casi por los suelos.

JORGE: (A ELENA, HERMANA) ¡Elena! ¡Elena!

ELENA: (DESDE HABITACIONES) Ya voy, no grites más, que despertarás a todo el vecindario.

LUIS: Ya es tarde. (CONSULTA SU RELOJ) Las once y media.

ELENA: (ENTRANDO) ¿Qué ocurre?

JORGE: ¿Has hecho algo de cenar?

ELENA: No, pero si quieres, puedo prepararte algo. La cena que cocinó mamá, se terminó y…

JORGE: Ya no más explicaciones. Tengo hambre y apúrate y prepararme algo.

ELENA: Está bien. (LE VE LA MEJILLA) Pero, ¿Qué te pasó, por qué traer una herida en la mejilla?

LUIS: Déjalo Elena y vete a la cocina.

ELENA: Pero yo debo saber qué le ha pasado a Jorge. Es mi hermano y me preocupo por él, como por ti y por el resto de la familia.

JORGE: Apúrate.

ELENA: Está bien Jorge. Prepararé lo que más te gusta. Y disculpa la tardanza pero…

JORGE: (GESTO DE MAS ENOJO)

ELENA: Está bien, te entiendo; no hay necesidad de otro gesto tan grotesco como ese. (HACE MUTIS)

ALEX: (ENTRANDO DE LA CALLE) ¿Saben qué paso?

LUIS Y JORGE: No.

ALEX: Un sinvergüenza ladrón asaltó a una pobre anciana y tuvieron que internarla debido a la gravedad de las heridas que le causó con un arma de fuego. Y dijeron los testigos que huyó para esta dirección. (A JORGE) Espero no hayas vuelto a las andadas porque…

JORGE: ¿Por que qué?

ALEX: Porque yo seré quien te denuncie a las autoridades.

TIO: (ENTRANDO DE HABITACIONES) ¡Silencio! ¡Quiero silencio! Esta casa no es una cantina. Así que, si quieren alegar o pelear, váyanse a la calle.

ALEX: Tío, deja que te explique, es que Jorge…

TIO: ¡Silencio! Jorge, vete a tu habitación. (OBEDECE)

ALEX: (A TIO) ¿Y mis papás?

TIO: No están. Y cuando no están, yo soy la autoridad. Recuerda que la casa es mía y cuando se me de la gana, lo echo. (MUY FURIOSO) Por eso, quiero silencio.

ALEX: Claro tío, lo que tú ordenes.

TIO: (A LUIS) Dile a Elena que venga, pero pronto.

LUIS: Bueno tío. (VA)

ALEX: Disculpa tío, pero estoy muy preocupado.

TIO: ¿Por qué?

ALEX: No hace mucho que regresaba de la universidad y supe que habían asaltado y herido a una ancianita, y pienso que fue Jorge.

TIO: ¿Seguro?

ALEX: Sí tío, y yo ya no quiero que Jorge siga en malos pasos.

TIO: Tienes razón.

ELENA: (ENTRANDO. LLEVA UNA SARTE) Dime tío lindo, ¿en qué puedo servirte?

TIO: A partir de hoy en adelante, no le obedeces a Jorge. Si quiere sobrevivir, que trabaje.

ELENA: Bueno tío. (HACE MUTIS)

ALEX: Me parece acertada tu decisión tío.

JORGE: Vete a dormir o…

ALEX: Ya me voy tío, te ahorro tus palabras… (SALE)

TIO: Jóvenes descarriados. Pobres jóvenes perdidos. (HACE MUTIS A SU HABITACION)

ENTRAN  MARCOS, VIN Y DANY.

MARCOS: ¿Oyeron?

VIN: Cómo no iba a escuchar todo si por poco nos quedamos sembrados en la puerta.

DANY: El tío está más furioso ahora.

MARCOS: Tiene razón el pobre. Prácticamente, él nos mantiene a todos.

VIN: Hasta papá y mamá son como sus hijos.

DANY: Qué familia tan especial la nuestra.

MARCOS: Una familia desordenada.

VIN: Somos una familia desastrosa,  debes decir.

DANY: Aún podemos corregir muchas cosas.

MARCOS: Pasando a otra cosa, ¿vieron a la pobre anciana?

VIN: En sillas de ruedas la pobre y el desventurado de delincuente osó asaltarla y herirla cuando ella se opuso.

DANY: Se defendió y con el bolígrafo que llevaba le acertó tremendo golpe en la mejilla.

MARCOS: La pobre había ido a cobrar su cheque de jubilación, su miserable jubilación.

VIN: Cuando vi al tipo, pensé que era Jorge, pero no…

DANY: El nunca viste esas fachas ni usa peluca.

MARCOS: Menos mal, porque la vez pasada que lo metieron a la cárcel y salió su foto en la portada de ese periódico, no quería ni salir a la calle por vergüenza.

VIN: En la calle nos criticó duramente la gente.

DANY: Tenía razón la gente.

JORGE: (ENTRANDO. LLEVA LA PELUCA EN MANO Y EL VESTUARIO NO COMUN EN EL. LA HERIDA ES EVIDENTE) ¿Y ustedes?

MARCOS: ¿Tú Jorge?

JORGE: Si, yo.

VIN: Tú de nuevo.

JORGE: Pero a ustedes, ¿Qué les pasa?

DANY: ¿Tú asaltaste y heriste a esa pobre ancianita?

JORGE: No sé de qué hablan. (SALE HACIA LA CALLE)

MARCOS: El fue.

VIN: Qué malvado.

DANY: Pobre anciana.

LOS PADRES ENTRAN.

PAPA: ¿Qué hacen despiertos a esta hora?

MARCOS: Nada.

MAMA: Ya es tarde, váyanse a dormir.

VIN: Es que…

PAPA: Nada. Ya es tarde.

DANY: Pero…

MAMA: ¿No escucharon?

MARCOS, VIN Y DANY: Ya.

PAPA: A sus cuartos. (OBEDECEN)

MAMA: Haraganes, como no trabajan, pueden levantarse a la hora que se les dé la gana.

PAPA: Nosotros tenemos la culpa de que sean esto…

MAMA: Nosotros.

PAPA: Claro que sí.

MAMA: Claro que no.

PAPA: Desde pequeños permitimos que hicieran lo que se les diera la gana.

MAMA: Así son los hijos hombre.

PAPA: Lastimosamente tenía que viajar por asuntos de trabajo, creyendo que tú cumplías a cabalidad tu función de madre, y no.  

MAMA: Ahora me echas la culpa.

PAPA: Tantas veces que te llamaban del colegio porque Jorge hacía algo fuera de las buenas costumbres y tú no ibas y tampoco me lo comunicabas.

MAMA: Ah, fueron pequeños errores.

PAPA: Pequeños errores. Y hasta que terminó en la cárcel Jorge y nos llenamos de vergüenza. Y mira, ahora todos desconfían de nosotros.

(TOCAN A LA PUERTA. ES EL COMPADRE. MAMA ABRE)

MAMA: Adelante compadre.

COMPADRE: ¿Cómo están?

PAPA: Aquí, descansando un poco. ¿Y tú?

COMPADRE: No muy bien.

MAMA: Pero siéntate por favor.

COMPADRE: No tengan pena, solo vengo por un asunto y me voy.

PAPA: ¿Qué asunto?

COMPADRE: Es un asunto delicado.

MAMA: Pero, ¿de qué se trata?
COMPADRE: De Jorge.

PAPA: ¿Y que hizo ahora?

COMPADRE: Al parecer, asaltó e hirió a una anciana, la cual falleció minutos después de ingresar al hospital.

MAMA: No puede ser.

COMPADRE: Muchos testigos lo señalan a él.

(TOCAN A LA PUERTA. MAMA ABRE. ES JORGE)

PAPA: (ACERCANDOSELE) ¿Qué has hecho ahora?

JORGE: Lo mismo de siempre.

MAMA: ¿Y no te da vergüenza?

COMPADRE: Siéntense y traten  la cosa con calma.

PAPA: (MAS FURIOSO) ¿No te da pena lo que has hecho?

JORGE: No me grites.

PAPA: (LO TOMA DEL CUELLO, LO GOLPEA Y JORGE CAE AL SUELO) No me contestes así porque soy tu padre.

MAMA Y COMPADRE, AL VER QUE NO SE LEVANTA.

COMPADRE: No respira.

MAMA: Lo mataste.

PAPA: No puede ser.

MAMA: Nooooooooooooooo

FIN

 

 

 


Publicado por hameh0017 @ 16:51
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 05 de febrero de 2011

 

No soy poeta, ni escritor, menos dramaturgo (aunque estudié un poco de esto…) aclaro que estas piezas las escribí siendo muy joven. Las mismas datan de 1991. Las que evidencian cierta calidad… (Perdón por la poca modestia), las escribí cuando ya estudiaba en la Escuela Nacional de Música y en la Academia de Arte Dramático, de la Universidad Popular, ambas escuelas, en la ciudad de Guatemala.  Asimismo, cuando recibí un taller de dramaturgia impartido por el maestro Julio Díaz-Escamilla, autor, entre otras obras de La Niña de Guatemala, basada en el poema de José Martí.

He aquí pues, algunas de mis sencillas piezas.

Elder Exvedi Morales Mérida


Publicado por hameh0017 @ 8:41
Comentarios (0)  | Enviar
viernes, 04 de febrero de 2011

LA SOLUCION

 

AMBIENTE: SALA DE FAMILIA PUDIENTE. AL LEVANTARSE EL TELON, APARECEN 8 MUJERES VESTIDAS DE LUTO. UN MOMBRE SE DESPLAZA POR EL ESCENARIO CON EVIDENTE PREOCUPACION.

MADRE: Ya Sebastián, deja de pasearte de un lado a otro, más nos pones nerviosas.

HIJA I: Cálmese padre, las cosas hay que tomarlas con calma: nada ganamos con preocuparnos.

HIJA II: (A HIJA I) Para ti, es muy fácil hablar, pero no entiendes que es difícil actuar con serenidad.

VIUDA: Yo estoy hecha trizas: viuda, sola, sola con seis huérfanos. No sé que haré para asustar el hambre, para calzarlos, para darle estudio. No sé que haré para sobrevivir.

HERMANA: No me explico cómo sucedió todo esto. Mi hermano no se metía con nadie, ni con él mismo.

HUERFANA: Yo, por ser la mayor, soy la más afectada: porque sobre mis hombros recae tanta responsabilidad.

SIRVIENTA: ¿Y yo qué? Veinte años  sin recibir un solo sueldo. Prácticamente, yo los he mantenido. ¡Qué irónico!  Ser la sirvienta y darles de comer a mis patrones y a toda su prole.

HIJA II: Pero nos debes mucho favores, ¿lo recuerdas?

SIRVIENTA: Tienes razón.

MADRE: Entonces, cierra lo boca y quédate callada para siempre.

HIJA I: Para siempre, para siempre, para siempre.

HERMANA: Siempre has sido mal agradecida. Olvidas que hemos hecho por ti lo que nunca debimos hacer. (SEBASTIAN SE SIRVE UNA COPA)

HUERFANA: Mantenernos, ya ni vergüenza tienes, ni siquiera un puñito de vergüenza.

VIUDA: Ya don Sebastián, tranquilícese, sea usted el primero en dar el ejemplo de serenidad, de valentía… (SEBASTIAN SE EMPINA LA BOTELLA)

HIJA I: Ya basta, si no va a estar tranquilo, vaya a darse un balazo también y deje de mortificarnos.

HIJA II: Esos es lo mejor que puede hacer.

SEBASTIAN: Silencio, aquí mando yo y puedo hacer lo que se me dé en gana. ¿Han olvidado que es mía la casa y que puedo echarlas cuando yo quiera?

MAMA: Pero no actúes así: ya pareces Fidel Castro con sus locuras.

SEBASTIAN: Aún fuera Fidel Castro, soy la autoridad y se me respeta. Y la primera en mostrarme respeto: eres tú, por ser mi mujer.

HIJA II: Pero ya basta, no es momento de discutir.

SIRVIENTA: Tranquilo don Sebastián, nada podemos hacer ya.

HERMANA: Solo sepultarlo y seguir viviendo, porque la vida no termina aquí.

VIUDA: Qué fácil es decirlo.

HIJA I: No es nada fácil, pero no nos queda de otra que seguir viviendo, como si vivir fuera una maldición.

SIRVIENTA: Algo así como la vida de una sirvienta que solo vive para servir. Sin sueños, sin ideales, sin nada…

HERMANA: Para eso nacieron las sirvientas.

HIJA II: Racista, discriminadora.

MAMA: Ya basta, no es ese el problema.

VIUDA: La del mayor problema soy yo: que voy a decir cuando me pregunte la policía que pasó.

SEBASTIAN: Sencillo: dile que fue en defensa propia.

VIUDA: No me creerán.

SEBASTIAN: Entonces cómpralos: en este país todo se compra con dinero, hasta  el amor, ¿no es así hermana?

HERMANA: Descarado.

MAMA: Bueno, dejen de discutir y vamos a la morgue, tenemos que dar el primer paso.

VIUDA: Yo no voy, al primer paso que dé, la policía me detendrá y terminaré mis días en la cárcel. (VA SALIENDO)

SEBASTIAN: ¿A dónde vas?

VIUDA: A solucionar esto de una vez por todas. (SALE)

TODOS: Está demente. (SUENA UN BALAZO Y TODAS SALE CORRIENDO HACIA DONDE SE FUE)

 


Publicado por hameh0017 @ 21:35
Comentarios (0)  | Enviar

DIA DE LOS INOCENTES

SE DESARROLLA LA OBRA EN UNA SALA. DESDE DENTRO DE LA COCINA, SE OYEN GRITOS FUERTES.

JUAN: Espérate, tómalo con calma.

BLANCA: Ya estoy harta, siempre sucede lo mismo.

JUAN: Tranquilízate, no es para tanto.

BLANCA: Pero nunca cambias.

JUAN: O te callas   o te recuerdo que…

BLANCA: Me voy. (ENTRA A LA SALA, SEGUIDA POR JUAN)

JUAN: Te lo ruego, te lo suplico.

BLANCA: ¿Pero prometes que ya no ocurrirá?

JUAN: Te lo juro por la virgen del Recreo.

BLANCA: Chistoso, ya vas a bajar a toda la corte celestial.

JUAN: A ti te bajo las estrellas, el sol, la luna y hasta el cielo (SONRIEN)

BLANCA: Ya pareces poeta. No en vano loquito.

JUAN: Pero de amor.

BLANCA: uyyy, qué bárbaro y picarón.

JUAN: Ya que nos hemos reconciliado, te invito a comer al restaurante de tu predilección.

BLANCA: Ni lo pienso dos veces. Vamos (SALEN)

(ENTRAN A ESCENA VICTOR Y LUCINDA)

VICTOR: Qué pareja tan extraña: hoy se pelean y mañana se reconcilian.

LUCINDA: Parecen perros y gatos. Pero mi mamá sabe cuando enojarse…

VICTOR: Parece actriz de cine (RIEN)

LUCINDA: De teatro digo yo. Bueno, los dos son muy buenos para esas cosas.

VICTOR: Recuerdas la vez que mamá fingió que le había dado un ataque.

LUCINDA: Mi papá salió gritando: la Blanca tienen ataques, auxilio, socorro.

VICTOR: Hasta el padre Lencho vino a echarle agua bendita (SUENA EL TELEFONO)

LUCINDA: Aló (ESCUCHA) Sí. (ESCUCHA) ¿Que qué…? Pero si iban alegres… (ESCUCHA) Gracias.

VICTOR: Que ¿Qué?

LUCINDA: Llamaron del hospital para informarnos que   mamá tuvo otro ataque y que está muy mal.

VICTOR: Pobrecita. Vamos.

LUCINDA: Vamos (SALEN)

LUIS: (ENTRANDO DE LA CALLE. LLAMA POR TELEFONO) Aló. (OYE) ¿Ya te enteraste? (OYE) Créeme que temía que esto sucediera. (TOCAN A LA PUERTA, VA A ABRIR) Al rato te llamo. Aquí te esperamos.

MERCEDES: Compermiso.

LUIS: Adelante Mercedes.

MERCEDES: Solo me enteré y me vine. Lo siento mucho.

LUIS: Gracias por tu solidaridad.

MERCEDES: Somos amigos y este es el momento en que los verdaderos amigos aparecemos.

LUIS: Gracias.

MERCEDES: ¿Y cómo siguió?

LUIS: Muy delicada.

MERCEDES: Lo siento mucho. Pero ánimos, todo saldrá bien. (TOCAN A LA PUERTA. LUIS ABRE)

LUIS: Adelante Marcos.

MARCOS: (ES MEDICO Y VA VESTIDO COMO TAL) Ánimos amigo.

LUIS: Gracias. Pasa adelante.

MARCOS: Hola Mercedes.

MERCEDES: Hola Doctor.

MARCOS: Solo  vengo a darte la mala noticia: tu mamá murió.

LUIS: No lo creo.

MARCOS: Sé que es muy duro, pero esa es la realidad. Yo la atendí junto a otros compañeros. Hicimos lo mejor que pudimos pero no logramos salvarle la vida.

 

 

 

MERCEDES: (ABRAZANDO A LUIS) Estamos contigo.

MARCOS: Perdón que   los deje, pero tengo compromisos muy grandes en el hospital. (SALE)

NELSY: (ENTRANDO) Ay, hermanito, imagino que ya Marcos te dio la triste noticia. No voy a soportar esto, siento que me voy a desmayar.

MERCEDES: Siéntate Nelsy. (SE SIENTA)

LUIS: Voy a ir al hospital, no puedo creer lo que está sucediendo. (SALE)

NELSY: Vete con cuidado. (A MERCEDES) Tráeme un poco de agua por favor.

MERCEDES: Claro, ya regreso.

NELSY: O mejor ayúdame a subir a mi cuarto. Siento que no voy a soportar más.

MERCEDES: Vamos. (SALEN)

(MOMENTOS DESPUES, TOCAN A LA PUERTA. MERCEDES ABRE. SON ELENA, LESVIA Y SELDER. VISTEN DE LUTO)

MERCEDES: Adelante.

ELENA: Solo so supimos y nos venimos rápido. Pobre la finadita.

LESVIA: Ay, no, tan rápido que pasó. Pero si se miraba tan alentada.

SELDER: Las apariencias engañan hermanita. Yo, por ejemplo, me veo tan saludable y ya ven: solo en el hospital me mantengo.

ELENA: Porque no te cuidas. Trabajas mucho, duermes poco y comes mal.

MERCEDES: Están en sus casas. Yo atenderé a Nelsy, pues está muy mala. (SALE)

ELENA: Es propio.

LESVIA: No es porque sea chismosa y mala, porque ustedes saben que yo soy cristiana, pero la vieja ya estaba robando oxígeno.

SELDER: A nadie le caía bien la vieja esa.

Elena: No hablen así de la gente, sobretodo si es difunta.

LESVIA: Pero si nos caía remal.

ELENA: Aun así. Todos tenemos defectos y debemos aceptarnos tal cual somos.

SELDER: Tienes razón Elena.

LESVIA: Pero mejor vámonos. Pensé que iba a estar bien alegre este velorio. No hay vino ni comida, nada.

ELENA: Vamos, y dejen de hablar debilidades. (SALEN)

EDGAR: (ENTRANDO DE LA CALLE) Viejas chismosas. Vienen solo a divertirse a costilla de nuestro dolor. Que Dios se apiade de ellas. (SE SIENTA. REFLEXIVO) Tan joven, bonita y emprendedora. Jamás pensé que moriría muy joven. (TOMA EL TELEFONO. MARCA. HABLA) Aló. (OYE) Sí, soy uno de sus hijos (OYE) Gracias. (CUELGA. MERCEDES Y NELSY ENTRAN)

NELSY: ¿No has sabido nada?

EDGAR: Nada.

MERCEDES: Pobrecita. Tan buena, tan amable (LLORA)

NELSY: Pobre mi mamá, nunca nos dijo que estaba enferma. Tan valiente, amorosa (LLORA)

EDGAR: Qué mujer tan amorosa y tierna.

MERCEDES: No en vano decíamos que era la mujer más dulce y valiente (LLORAN)

JUAN Y BLANCA: (ENTRANDO. AL VER VIVA A BLANCA, SE ASUSTAN) Feliz día de los inocentes.

 

FIN

 


Publicado por hameh0017 @ 21:34
Comentarios (0)  | Enviar

DESENLACE FATAL

 

LUISA, MARCOS, LETY, HELEN, MARTA, LUIS, MIRTA, RUTH Y JORGE, QUE LUCEN FORMALMENTE ESTAN SENTADOS, CASI EN SILENCIO, ALGUNOS BEBEN VINO. OTROS, AGUA.

LUISA: Todo pasa tan atropellado y breve, que no da tiempo para nada.

MARCOS: (PONIENDOSE DE PIE Y SIRVIENDOSE MAS VINO) Pero es mejor así. Si uno supiera lo que viene, lo que se avecina, vivía en medio de una terrible zozobra.

JORGE: Sírveme un poco por favor y deja de hablar de esas cosas que en nada nos ayudan en este momento tan crucial. (MARCOS LE SIRVE)

LETY: Todos vivimos sin vivir…. Parece que estuviéramos programados, como los robots, como las computadoras. Nunca nos sentamos a reflexionar.

HELEN: Nadie de nosotros lo ha hecho jamás. Eso imagino, si imagino mal, perdónenme. Y lo digo, porque si esto no hubiese pasado, la vida transcurriría monótonamente. (SUENA EL TELEFONO. MARTA RESPONDE)

MARTA: Buenas tardes señor. (ESCUCHA) Así es detective. (ESCUCHA) Entiendo. Claro. Estamos a su disposición. (CUELGA)

LUIS: ¿Quién es?

MARTA: El detective especial que la policía ha designado para que investigue el caso.

LUIS: Como siempre, llegan tarde; ya cuando  no se puede hacer mayor cosa. Estoy cansado de este sistema. El día que me asaltaron y se llevaron los delincuentes mi automóvil, la policía llegó tres horas después y jamás lo recuperé.

MIRTA: Lo recuerdo perfectamente, como si fuera ayer. Acabábamos de regresar de Francia y de estrenarlo cuando los ladrones nos hicieron pasar por momentos difíciles. A mí me pusieron el arma en la cabeza, como su fuera una piltrafa humana.

JORGE: Este vino está exquisito. Bien escondido lo tenían ¿verdad?

RUTH: ¡Cállate! Solo tienes tiempo para pensar en vinos, fiestas y descansos. Si no me hubieras convencido de que te acompañara a esta fiesta, no hubiera experimentado semejante susto.

JORGE: Pienso en   vinos, fiestas y descansos, como tú lo dices, porque lo tengo bien merecido. Toda una vida trabajando y ahora que estoy jubilado, vivo como mejor me plazca. (ENTRA AURORA, QUIEN VISTE MUCHO MAS ELEGANTE. LLEVA BOLSA DE MANO. SE VE MAS NERVIOSA QUE TODOS)

AURORA: Silencio por favor, desde la calle se escuchan sus palabras sin mayor sentido. (SE SIRVE AGUA) Les agradezco mucho que no me hayan dejado sola después de lo ocurrido. No saben cuánto les agradezco.

LUISA: Aurorita, sabes que Leonardo y tú son para nosotros  más que amigos. (BEBE AGUA Y SE QUEDA COMO ENSIMISMADA)

JORGE: Eso, eso, somos buenos amigos. Nos hemos echado los tragos casi siempre…

RUTH: Jorge, por favor, compórtate como un verdadero caballero.

JORGE: Ruth, ojalá no se te ocurra amenazarme con darme de golpes al llegar a casa. Y ojalá no lo cumplas si lo hacer, como lo has hecho siempre…

RUTH: (PONIENDOSE DE PIE) Disculpen que los tengamos que dejar, pero Jorge ya está muy ebrio.

MARCOS: ¿Puedo ayudar a llevarlo al auto?

RUTH: No muchas gracias, el chofer nos espera. Muy amable.

LETY: Con cuidado Ruth, cuando llegues nos llamas. Si no he llegado a casa, dejas un recado con mi sirvienta.

RUTH: Ánimos Aurorita, estaremos en contacto contigo.

AURORA: Muy amable Ruth por la solidaridad. (RUTH Y JORGE HACEN MUTIS)

HELEN: Admiro tu valentía Aurora. Eres una mujer muy valiente.

 MARTA: Lo mismo digo yo. No es nada fácil pasar por estos trágicos momentos.

LUIS: Yo no sé qué decir: siento que el silencio me ha sellado los labios. Solo puedo decirte: cuenta conmigo.

MIRTA: Todo estaba marchando bien. Nos estábamos divirtiendo y jamás imaginamos un desenlace fatal.

AURORA: Jamás pensé esto me pasaría. (COMO ENLOQUECIDA) ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí? Yo no imaginé nada parecido a esto.

MARTA: (ABRAZANDOLA) Hermanita, nadie sabe lo que viene. Yo sé por lo que estás pasando, por eso más que nunca, estoy contigo, como lo están los demás. (TOCAN A LA PUERTA. LUIS ABRE. ES EL DECTIVE. ES SERIO)

LUIS: Pase adelante señor Detective.

DETECTIVE: Buenas noches, compermiso.

TODOS: Buenas noches, adelante.

AURORA: Pase señor Detective. (SE VE MAS NERVIOSA)Siéntese por favor.

DETECTIVE: Necesito nos dejen solo con la señora. (TODOS HACEN MUTIS)

AURORA: Le juro señor Detective que yo no sé nada.

DETECTIVE: Está muy nerviosa señora. Le aconsejo vaya a descansar un poco, mientras entrevisto a su señora madre.

AURORA: De acuerdo. Iré a mi habitación a descansar un poco, y le diré a mi madre que lo atienda.

DETECTIVE: (SOLO MUEVE LA CABEZA. AURORA HACE MUTIS)

MADRE: (ENTRANDO) Buenas noches.

DETECTIVE: Siéntese.

MADRE: Mi hija no tiene nada que ver en esto.

DETECTIVE: No le he preguntado nada. Solo limítese a responder lo que le pregunte.

MADRE: Está bien, pero mi hija no tiene nada que ver con esto.

DETECTIVE: Según los antecedentes, usted amenazó más de una vez a su yerno, el ahora difunto, Leonardo López.

MADRE: Sí, pero lo decía para asustarlo, porque el desgraciado tenía relaciones sentimentales con dos mujeres más y ya no le dedicaba tiempo a mi Aurorita. Pero mi hija no tiene la culpa de nada.

DETECTIVE: Solamente. Que vengan las hijas. (HACE MUTIS MADRE)

HIJA I: Buenas noches.

DETECTIVE: Siéntate. ¿Qué situaciones generaban problemas entre tus padres?

HIJA I: Mi madre siempre era violenta con él. Lo amenazó muchas veces con mandarlo a matar. Y desde entonces comencé a odiarla. El, desde que yo era pequeña,    era muy amoroso. Pero el carácter explosivo de mi madre, lo fue cambiando.

DETECTIVE: ¿Le fue infiel tu padre?

HIJA I: Jamás. La infiel, siempre ha sido esa señora que dice ser mi madre. En muchas ocasiones realizaba largos viajes sin la aprobación de mi padre.

DETECTIVE: Suficiente. Vete y manda a tu hermana (HACE MUTIS)

HIJA II: Si a la asesina quiere, yo se la voy a entregar.

DETECTIVE: Siéntate. ¿Cómo describes las actitudes de tu padre?

HIJA II: Jamás ha habido en el mundo mejor padre que mi padre: amoroso, responsable y disciplinado. Aunque en los últimos días comenzó a embriagarse, no era mal padre. Quien lo llevó a la ruina fue esa mujer que se dice ser mi madre. Mi abuela y ella lo planificaron todo. Tiene que pagar por lo que ha hecho.

DETECTIVE: Vete y que la criada venga. (HACE MUTIS)

CRIADA: (ENTRANDO) Mande el señor.     

DETECTIVE: Siéntese señora. ¿Cómo era la relación de sus patronos? 

CRIADA: Ay, Dios mío, ellos se querían mucho. Con decirle que parecían artistas de telenovelas. Todo el tiempo abrazándose y   besándose. Usté no le haga caso a la gente, porque es muy chismosa. La señora y el finadito (SE SANTIGUA) que en paz descanse y nuestra señora de los desamparados lo proteja, eran muy felices. La culpa la tiene la vieja, digo la suegra. (CRIADA II, ENTRANDO DE  LA CALLE)

CRIADA II: Buenas noches.

CRIADA: ¿Ya veniste?

CRIADA II: No fijate o yo creo que sí. (SE TOCA) Si ya vine. Tan chistosa que sos. ¿Es cierto lo que pasó?

CRIADA: Sí, fijate vos, acababas de salir para fuera cuando ellos se fueron y al rato, sonó el planazo… (DETECTIVE SONRIE SILENCIOSAMENTE)

DETECTIVE: (A CRIADA II) Usted, quédese, le hará unas preguntas. (CRIADA I, SALE)

CRIADA II: ¿Para qué soy buena?

DETECTIVE: ¿Ha habido problemas en esta familia?

CRIADA II: Esta familia parece de chuchos y gatos: todo el tiempo pleitos. La suegra y  la señora Aurora  trataban muy mal a don Leonardo cuando estaba vivito y coliando, y las hijas sufrían mucho. (TOCAN A LA PUERTA) Con su permiso. (ABRE) Pasen adelante. (SON LAS VECINAS DIANA, LESVIA, CLARA Y VIOLETA)

VECINAS: Buenas noches.

DETECTIVE: Buenas noches. Siéntense. Imagino que son vecinas.

DIANA: Desde hace 20 años, cuando compraron esta casa.

LESVIA: Estaban  recién casados.

CLARA: Y aunque no hemos tratado mucho, hemos sido buenos vecinos.

VIOLETA: Cuando nos enteramos de la noticia en la televisión, dispusimos venir, así que disculpe si hemos interrumpido.

DETECTIVE: Al contrario, ustedes pueden ayudarnos a dar con el paradero de los culpables.

DIANA: De la culpable dirá usted, porque solo hay una culpable.

LESVIA: Diana tiene razón. Es cierto que no tenemos que ver con esta tragedia, pero el quedarnos calladas, no convertiríamos en cómplices.

CLARA: Eso es cierto. Ojalá, señor Detective, le de importancia  a nuestra declaración, porque ya estamos hartas de la situación.

DETECTIVE: Escucho.

VIOLETA: Nos hemos conmovido al enterarnos de lo sucedido, porque Leonardo siempre  fue un gran caballero. Supo manejar sabiamente la situación, a pesar de que la suegra y esposa le hacían difícil la vida.

DIANA: Siempre vivían deseándole la muerte al pobre, cuando él les daba todas las comodidades habidas y por haber, gracias a la gran fortuna que sus padres le heredaron.

LESVIA: Yo, por mi parte, señor Detective, estoy dispuesta a declarar donde sea necesario, porque soy la más interesada en que se esclarezca este horrendo crimen.

CLARA: Imaginamos que usted ya sabe que Aurora acusó injustamente al finado en el juzgado de  violencia intrafamiliar y el pobre pasó una noche y un día en la cárcel. Se aclaró todo. Salió y no tomó represalias.

VIOLETA: Al contrario, se fueron de viaje a Cancún y al regresar, el finado contrató a una sicóloga para que la ayudara. Si gusta, iré a mi casa, ya que tengo el número telefónico de la Doctora y le diré que venga.

DETECTIVE: Por favor. (VIOLETA SALE. HA SALIDO CUANDO ENTRA LA MADRE O SUEGRA)

MADRE: Ustedes chismosas, no tienen nada que hacer aquí. Lárguense. (SE VAN) Si usted cree que mi hija tiene que ver con la muerte de mi querido yerno, está equivocado. Ojalá esas chismosas no le hayan hablado mal de mi hijita. (TOCAN. MADRE ABARE) Ay Doctora, que bueno que vino, mi hijita la necesita.

DOCTORA: Buenas noches. Claro que es un gusto apoyarles en lo que sea posible.

DETECTIVE: (A MADRE) Déjenos solos. (SE VA) ¿Puede contarme algo?

DOCTORA: Poco en realidad. Cuando el señor Leonardo, próspero empresario, se  comunicó conmigo para que tratara a su esposa, yo acepté encantada, no solo por ser mi campo profesional, sino porque descubrí que la paciente, o sea, Aurora, había sido mi compañera de  estudios en la secundaria, con quien cultivamos una íntima amistad, al grado de tratarnos como hermanas. Para ese entonces, habían pasado 10 años, aproximadamente.

DETECTIVE: ¿Aceptó ella sus servicios?

DOCTORA: No. Erróneamente pensó que Leonardo y yo teníamos alguna relación amorosa,  cosa que puedo comprobar si así usted lo requiere… (GRITOS DE LA HABITACION DE AURORA LLEGAN)

MADRE: No hijita, tú no tuviste nada que ver con esto. Deja la pistola. (AURORA ENTRA LLEVANDOSE LA PISTOLA A LA SIEN)

AURORA: Detective, le voy a facilitar su trabajo: yo soy la culpable. (SE DISPARA Y CAE MUERTA)

MADRE: (ABRAZABNDOLA) Nooooooooooooooooooooo

 

FIN

 

 


Publicado por hameh0017 @ 21:33
Comentarios (0)  | Enviar

EL VIAJE

 

PERSONAJES:

MADRE: Marta

PADRE: Jorge

HIJO: Carlos

HIJA: Lucía

CONTADOR: Felipe

 

SE DESARROLLA EN UNA SALA DE  FAMILIA PUDIENTE. ARREGLOS FLORALES. ALFOMBRA. SOBRE MESA EN CENTRO IZQUIERDA, TELEFONO. EN EL FONDO, VENTANAL.  EN EL CENTRO, LO COMUN: MESA DE CENTRO, TRES SOFA, ETC. CUANDO SE LEVANTA EL TELON, APARECE  CARLOS. VE SU RELOJ.

CARLOS: Ya es hora. (TOMA EL AURICULAR Y MARCA) Aló. Buenos días doña Carmen, ¿Cómo está? (ESCUCHA) Muy amable doña Carmen. (ESCUCHA) Ah, pero no también como usted. (ESCUCHA. RIE) Ayer, durante la fiesta, la vi muy feliz en compañía de don Juan José.  (ESCUCHA. RIE) pero está bien. Forman una pareja especial. Al fin de cuentas: viuda usted y viudo él.  Y con suficiente dinero los dos. (ESCUCHA. AHORA MELANCOLICO) Sí doña Carmen, llamaba para despedirme y agradecerle su amistad. (CALLA) Sí, tiene razón: no me voy  para siempre. (ESCUCHA) Solo estudiaré 3 años en España y regresaré. (ESCUCHA) Igualmente. Un abrazo. Adiós.  (CUELGA EL AURICULAR. HABLA SOLO) Qué difícil es dejar la familia y viajar lejos, quizá para nunca volver. (LUCIA QUE VIENE ENTRANDO ESCUCHA Y SONRIE EN SILENCIO. FELIPE SE PERCATA DE SU PRESENCIA AL FIN) 

Me asustaste Lucía.

LUCIA: Ay, hermanito, como que tienes chifladitis.

CARLOS: ¿Por qué lo dices?

LUCIA: Porque últimamente te he visto hablando solo. Pero me preocupé más cuando te vi platicando con la escoba. (VE EL RELOJ DE PARED) Santo Dios, ya es tarde y mamá  no viene. Mi papá se volverá a enojar. (TOCAN A LA PUERTA. LUCIA ABRE. ES EL CONTADOR QUE VISTE FORMALMENTE)

CONTADOR: Buenos días Carlos, buenos días Lucía.

LUCIA Y CARLOS: Buenos días.

LUCIA: Pase adelante Felipe. (CARLOS LEE UN PERIODICO) ¿Qué se le ofrece?

CONTADOR: ¿Ya vino doña Marta? 

LUCIA: No, pero siéntese.

CONTADOR: Gracias. (SE SIENTA) Es que me urge hablar con ella, porque tiene que firmar los cheques para pagarles a los empleados de la fábrica.

LUCIA: Mi mami siempre se olvida de todo…

CARLOS: Menos de las fiestas.

CONTADOR: Me preocupa no pagarles a los empleados porque ya es 3 de mayo. No sea que los trabajadores vuelvan a demandar la empresa en el Ministerio de Trabajo como el año pasado.

LUISA: Eso sí que no. Hasta en la prensa salió la noticia y a mí medio mucha vergüenza porque la gente, al vernos, se reía de nosotros. Sobre todo en la universidad.

CONTADOR: Y conmigo remató su mamá, como si yo tuviera la culpa.

CARLOS: A mamá ya le patina el coco. La vez pasada comenzó a gritar cuando mi mamá dijo que la amaba (RISAS)

CONTADOR: (VE SU RELOJ) Ya es tarde. (A CARLOS) Y por cierto, ¿a qué hora sale su vuelo?

CARLOS: A las ocho de la noche.

CONTADOR: Ah, todavía falta. (ENTRA PAPA)

LUISA: Buenos días papito.

PAPA: Buenos días hijita.

CARLOS: Buenos días papa.

PAPA: Buenos días hijo.

CONTADOR: Buenos días papa. (TODOS RIEN. EL CORRIJE) Perdón don Jorge, buenos días.

PAPA: Buenos días Felipe. Ya me había asustado: pensé que podría ser uno de mis hijos no reconocidos. (RIE) De todas maneras, no es guapo como yo. (TODOS RIEN)

LUISA: Ay, papito, tú siempre con tus bromas.

PAPA: (GRITANDO) ¡Marta! ¡Marta! ¿Han visto a marta?

CARLOS: Ni en pintura papa. El pobre Felipe la espera desde el año pasado.

LUISA: Exagerado que eres. 

PAPA: ¿Pero a dónde fue?

LUISA: No lo sabemos.

PAPA: Como siempre, se dedica a lo mismo: a gastar el dinero, como si todo fuera de regalado. (ENTRA LA MAMA) ¿En dónde diablos estabas?

MAMA: Tranquilízate Jorge, frente a ellos no podemos discutir.

PAPA: Vayan a la cocina a refaccionar algo. (EL CONTADOR SE QUEDA SENTADO, MIENTRAS LUISA Y CARLOS VAN SALIENDO. GRITANDOLE) ¡Usted también Felipe!

CONTADOR: (SALTA ASUSTADO) Bueno papi…di di di go papa. No di di go don Jorge, como usted mande.

PAPA: Perdón, no quise ofenderlo.

CONTADOR: No, no, no tenga pepena papapa…(SALE)

PAPA: Bubueno hijito.

MAMA: Jorge, tienes que dejar esa actitud violenta y grosera. Las cosas no se arreglan a gritos, mucho menos a golpes.

PAPA: ¡Pero a dónde fuiste!

MAMA: A no, si no te diriges hacia mí con educación, mejor me quedo callada. (HAY SILENCIO) ¿De acuerdo?

PAPA: De acuerdo (GRITA DE NUEVO) ¿pero en donde andabas?

MAMA: Cuando me hables con suavidad y ternura, entonces te responderé. Mientras tanto, nanais, como decía mi madre en el pueblo.

PAPA: Está bien, prometo ser un angelito.

MAMA: Quiero que tomes con calma lo que te voy a contar. Es delicado, pero tiene solución. Nunca quise que sucediera esto, pero está sucediendo.

PAPA: De qué se trata. ¿De la familia?

MAMA: Sí. Se trata de Carlos.

PAPA: (ORGULLOSO) De mi Carlitos, el hombre más estudioso, trabajador, responsable, disciplinado, inocente, puro…

MAMA: Momento, Carlos no es un santo para que hables de él de esa manera. Ya querrás que lo beatifiquen.

PAPA: ¿Entonces…?

MAMA: Pues Carlos no es un santo. Ha embarazado a Julieta.

PAPA: (RIE A CARCAJADAS)

MAMA: No te rías que es cierto. Y eso es muy delicado porque sabes que Julieta aún es una niña de 14  años.

PAPA: No puede ser, virgen Santa.

MAMA: Con razón le urgía adelantar su viaje…

PAPA: (GRITANDO) ¡Carlos! ¡Carlos! Ven pronto.

CARLOS: (ENTRANDO) ¿Qué mandas papá?

MAMA: (A PAPA) Deja que le hable yo. (A CARLOS) Es cierto que embarazaste a Julieta.

CARLOS: (MUY PREOCUPADO) Si mamá, cometí ese error.

PAPA: (LO TOMA DEL CUELLO. LO LANZA AL SUELO Y LO GOPEA) Ingrato, por qué has hecho eso. (SIGUE GOLPEANDOLO. CONTADOR Y LUCIA ENTRAN)

MAMA: Déjalo, así no se arreglan las cosas.

LUCIA: Basta papá.

PAPA: (SIGUE PROPINANDOLE GOLPES) Ingrato. (SE INCLINA Y YA CALMADO) ¿Por qué hijito? (AL VER QUE NO RESPONDE Y DESCUBRE SANGRE EN SU CABEZA…) Está muerto…

TODOS: Lo mataste…

FIN

 

 


Publicado por hameh0017 @ 21:31
Comentarios (0)  | Enviar

HISTORIA DEL I.M.E.B.P.C.S.A.H

Por Elder Exvedi Morales Mérida (2000)

SE DESARROLLA EN UN CUARTO. MESA EN EL CENTRO. SILLAS A AMBOS LADOS. MUSICA DE MARIMBA DE FONDO. AL LEVANTARSE EL TELON, APARECE EL PROFESOR JAVIER SILVESTRE. TOCAN A LA

PUERTA

 

I ESCENA

1 JAVIER: (ABRE)

2 ALUMNO: Buenas tardes Profe Javier.

3 JAVIER: Buenas tardes. Pasá. ¿Qué se te ofrece?

4 ALUMNO: Me dejaron una tarea y quiero ver si usted me puede ayudar.

5 JAVIER: Sentate. Decíme de qué se trata.

6ALUMNO: Nos dejaron investigar la historia del I.M.E.B.P.C.S.A.H, y como usted fue uno de los fundadores y primer director, le ruego me ayude.

7JAVIER: Está bien. Con mucho gusto. Solo que esperame un cachito. Voy a ordenar mi mesa de trabajo, porque estoy calificando algunas tareas de los niños.

8ALUMNO: Bueno profe. (PAUSA) Por cierto, usted ya mero se jubila ¿verdad?

9JAVIER: Ya. Me faltan dos años.

10ALUMNO: Toda una vida dedicada a la educación y al pueblo.

11JAVIER: Me gradué en 1973. En 1974 comencé a laborar en la escuelita Rafael Alvarez Ovalle.

12ALUMNO: Si usted fue mi profesor en tercero primaria ¿lo recuerda?

13JAVIER: Sí, vos; cómo no me voy a acordar.

14ALUMNO: ¿O sea que en el 2004 se va a jubilar?

15JAVIER: Primero Dios. (PAUSA) Bueno, ahora sí te puedo atender como Dios manda…

16ALUMNO: Como le decía profe, necesito me ayude a realizar mi tarea sobre la historia del I.M.E.B.P.C.S.A.H.

17JAVIER: Con mucho gusto te narro la historia: Todo comenzó cuando el profesor Hugo Darinel Escobedo Lemus, doña Rufina Castillo Rivas de Morales; el Supervisor de Educación, Distrito Número 36, profesor Miguel Ángel Teo Florián y yo, en una reunión casual en casa de habitación de  doña Rufina, el 28 de agosto de 1976…

 

CAE EL TELON

 

ESCENA II

EN CASA DE HABITACION DE  LA SEÑORA RUFINA CASTILLO, EN EL CANTON RECUERDO. EN LA SALA, BEBEN CERVEZA LOS PROFESORES HUGO ESCOBEDO Y JAVIER SILVESTRE. ATIENDE LA CITADA DAMA.

18JAVIER: Gracias doña Rufina.

19HUGO: Con boquitas todavía (RIEN)

20RUFINA: Aquí se les atiende con mucho gusto.

21HUGO: Ah, doña Rufina, es tan amable. Ah, le rogamos haga esos pescados en caldo.

22JAVIER: Le rogamos, ya ni que fuera santa… (RIEN)

23RUFINA: Con mucho gusto.

24JAVIER: La cerveza es rica, pero más aún en lugares donde hace tanto calor como aquí.

25HUGO: No en vano dicen que Santa Ana Huista es un pedazo de costa en los brazos de los Cuchumatanes… (RIEN)

26JAVIER: Ah, lo dijo el poeta aquel…

 

(RUFINA ENTRA DE LA COCINA. LLEVA UNA OLLA Y UNOS PLATOS. EL PROFESOR MIGUEL ANGEL TEO FLORIAN ENTRA EBRIO DESDE LA CALLE REAL)

27MIGUEL ANGEL: ¿Se puede?

28HUGO: (SE PONE DE PIE) Por supuesto nuestro estimado profesor Miguel Ángel Teo Florián, Supervisor de Educación.

29JAVIER: Adelante profe, es un placer tenerlo entre nosotros.

30MIGUEL ANGEL: Muy amables. Doña Rufina, buenos días.

31RUFINA: Buenos días profesor; está en su casa.

32MIGUEL ANGEL: Muy amables. No está demás recordarles que Santa Ana Huista es para mí el  pueblo más solidario y hospitalario de Guatemala, la cuna de Miguel Ángel Asturias,  de Tito Monterroso y de muchas más eminencias a nivel mundial.

33HUGO: Nos alegra que se sienta en familia y tenga ese agradable concepto de nuestro pueblo.

34JAVIER: Aquí, como dicen los ancianos: “Hasta compartimos petate”. (RIEN) Así que, este pueblo es su casa.

35MIGUEL ANGEL: Muchas gracia de nuevo. Y para brindar, nos tomamos una…

36HUGO: Con mucho gusto.

37JAVIER: Doña Rufina, háganos la campaña de servirnos otras chelas (SALE LA ALUDIDA)

38HUGO: Ah, doña Rufina es una mujer muy trabajadora y amable. Y buena santaneca, por supuesto.

39JAVIER: Ahora anda más atareada porque la muchacha que le ayudaba en los quehaceres, se le fue…

40MIGUEL ANGEL: Ah, ¡cómo huele a caldo de pescado!

41HUGO: Sírvase profe.

42MIGUEL ANGEL: ¿Pero no los sacaron donde cae el desagüe?  (RIEN)

43JAVIER: Por supuesto que no.

44MIGUEL ANGEL: Es una broma.

45HUGO: Así somos los santanecos de chansistas.

46MIGUEL ANGEL: Casi igual a la gente de mi pueblo Nuevo Progreso, allá en la lejana Jutiapa.

47RUFINA: (ENTRANDO CON TRES CERVEZAS) Aquí tienen.

48JAVIER: Ah, y todavía sudando (ACARICIA LA CERVEZA)

49MIGUEL ANGEL: Así caen bien a la panza.

50RUFINA: Ya saben: si se les ofrece algo, solo dan un grito y vengo.

51JAVIER: Ya ni que fuéramos la Llorona (RIEN)

52HUGO: Está bien doña Rufina.

53MIGUEL ANGEL: (DE PIE) No me canso de decirles: Gracias. Ah, y ya saben: si en algo les puedo servir a ustedes y a este pueblo que me cobija con amor, estoy a la orden.

54RUFINA: Muchas gracias profe. (PAUSA) Ya que usted nos ofrece su apoyo, fíjese que desde hace tiempo que pienso y repienso  que sería bueno crear un establecimiento educativo de enseñanza media, pues nos urge porque los patojos tienen que viajar mucho para asistir a otro centro educativo.

55JAVIER: Muy buena idea doña Rufina. Creo que muchos como usted, el profe Hugo, yo y muchos más, tenemos esta idea desde hace mucho tiempo.

56HUGO: Es que nos urge, porque recordemos que solo la educación pude sacarnos de este abismo…

57MIGUEL ANGEL: (DE PIE) Pues cuenten con mi apoyo. Y como dice el profe Hugo: “Solo la educación puede sacarnos de este abismo”. Y lo ha dicho muchas veces el eminente doctor en Ciencias de la Educación y Filosofía, Juan José Arévalo Bermejo, el mejor presidente que ha tenido Guatemala.

58JAVIER: ¿En serio profe Miguel Ángel?

59MIGUEL ANGEL: En serio.

60RUFINA: No sabe cuanto se lo va a agradecer el pueblo.

61HUGO: Y nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos.

62MIGUEL ANGEL: Pues haremos realidad este hermosísimo sueño.

63JAVIER: Un brindis señores por este proyecto que bendecirá a Santa Ana Huista “La tierra del maíz”.

64TODOS: ¡Salud!

65RUFINA: Salud señores. Ya regreso, voy a darle la buena noticia a Chente. Compermiso (SALE)

66LOS TRES: Propio doña Rufina.

67MIGUEL ANGEL: (VIENDO SU RELOJ) Santo Dios, ya se me hizo tarde y tengo un compromiso. Ustedes disculpen que me tenga que retirar.

68JAVIER: No se preocupe profe, nosotros sabemos que es un hombre muy ocupado.

69HUGO: Para la próxima compartimos más.

70MIGUEL ANGEL: Será un gusto (SE DESPIDE)

71JAVIER Y HUGO: Que le vaya bien profe.

72HUGO: Ojalá que nos ayude para crear el instituto.

73JAVIER: Ojalá mano. Uno duda un poco porque está bien a tusa.

74HUGO: Si nos apoya y logramos nuestro cometido, este pueblo dará un gran paso.

 

CAE EL TELON

 

III ESCENA

EN LA CALLE REAL. JAVIER Y HUGO SE ENCUENTRAN. AMBOS LLEVAN TELEGRAMAS.

75JAVIER: ¿Qué tal Hugo? (SALUDANDOLO)

76HUGO: Asustado mano.

77JAVIER: ¿Por qué?

78HUGO: Porque recibí   un telegrama del Supervisor Miguel Ángel Teo Florián para que el 31 de este mes convoquemos a todo el pueblo en la escuelita.

79JAVIER: No joda mano. Mire (LE MUESTRA EL TELEGRAMA) También a mí me envió un telegrama.

80HUGO: Creí que no se iba a recordar de su ofrecimiento.

81JAVIER: Estaba bien a pichinga, pero consciente. 

82HUGO: ¿Y qué hacemos?

83JAVIER: Vamos a pasar de casa en casa invitando a la gente para que el 31 nos reunamos en la escuela.

84HUGO: Avisémosle a doña Rufina y manos a la obra.

85JAVIER: Vamos.

 

CAE EL TELON

IV ESCENA

EN EL PATIO CENTRAL DE LA ESCUELA. ESCENA DE MASA.

86RUFINA: Pueblo de Santa Ana Huista que se concentra en la escuela Rafael Alvarez Ovalle, le saludo muy emocionada porque este 31 de agosto de 1976, quedará en nuestra memoria; ya que estamos emprendiendo la lucha para que Santa Ana Huista cuente con un instituto, como ya lo han dicho los profesores José Silvestre y Hugo Darinel Escobedo Lemus (APALUSOS)

87AXEL: (LEVANTA LA MANO. PIDE LA PALABRA)

88RUFINA: Diga profesor Axel Gilberto.

89AXEL: Me permiten la palabra por favor.

90RUFINA: Claro que sí profesor.

91AXEL: Pueblo poético de Santa Ana Huista,

                 es cierto que no soy un eximio artista…

                 pero como soy amante de la poesía,

                 le expreso mi más excelsa alegría.

 

92TODOS: ¡Bravo profesor poeta!

93AXEL: Gracias

                 

El instituto hará de Santa Ana,

una tierra soberana;

porque solamente la educación,

redimirá a todo corazón.

 

El doctor Juan José Arévalo ha expresado,

en su obra que tanto he amado,

que la educación libertará a Guatemala idolatrada,

y yo lo reafirmo con mi inspiración

de humildad saturada…

 

He dicho.

 

(TODOS APLAUDEN)

 

94ARCANGEL HERRERA: Pueblo amado, este es un gran día. Ya doña Rufina; los profesores Hugo Escobedo, Javier Silvestre y nuestro poeta Axel Gilberto Fúnes, han expresado muchas cosas. Yo, en lo personal, les animo a que luchemos, dando lo mejor de nosotros mismos, para que este sueño, se haga realidad. ¡Viva Santa Ana Huista!

95TODOS: ¡Viva!

96ALCALDE: Pueblo de Santa Ana Huista que se congrega en este centro del saber conde se nutre a la niñez de conocimiento, niñez que hará de   Santa Ana Huista un mejor pueblo, yo digo presente, junto a mi Corporación Municipal, para ofrecer nuestro apoyo incondicional a esta sagrada causa. Santa Ana Huista necesita de líderes, y esos líderes somos todos nosotros. Así que, a luchar por este sueño…

¡Que viva Santa Ana Huista!

97TODOS: ¡Que viva!

98PADRE: (VESTIDO DE CAMPESINO) Buenos días a todos. Yo no sé muchas palabras, pero quiero decir que estoy  muy feliz porque nuestros patojos ya podrán estudiar los básicos. Ya no volarán pata hasta San Antonio, como lo hacen. (RISAS DE LOS DEMAS) Gracias al profesor Miguel Ángel Teo Florián, Supervisor de Educación por su apoyo; gracias a alcalde don Austreberto González, y a su Corporación, y a todos ustedes.

¡Que viva Santa Ana Huista!

99TODOS: ¡Que viva!

100MADRE I: Buenos días a todos. Yo creo que si nos unimos, vamos a darle a nuestro pueblo amado, este instituto que tanto necesitamos. Demostremos que somos santanecos poniendo nuestro granito de arena. ¡Que viva Santa Ana Huista!

101TODOS: ¡Viva!

102ESTUDIANTE II: Buen día a todos. Yo me siento emocionada y agradecida con Dios y con todos ustedes que hacen grandes esfuerzos para que nuestro pueblo pueda tener al fin, un instituto, porque los jóvenes santanecos que estudiamos los básicos tenemos que caminar mucho hasta San Antonio. Con decirles que esas veredas que unen a San Antonio y a Santa Ana Huista son conocidas por nosotros como la palma de nuestra mano (TODOS RIEN) De manera que, daremos un paso más hacia el progreso. ¡Que viva Santa Ana Huista!

103 TODOS: ¡Viva!

104ESTUDIANTE III: Buen día Santa Ana Huista. Yo estoy confiada en que Dios nos dará las fuerzas y bendiciones para que hagamos realidad este sueño soñado desde hace mucho tiempo. Unámonos y hagamos de nuestro pueblo, un pueblo próspero y feliz. ¡Que viva Santa Ana Huista!

105TODOS: ¡Viva!

106MADRE II: Santa Ana Huista está de fiesta. Hemos comenzado un camino hermoso. Y yo, como madre de familia, estoy muy feliz y agradecida con Dios y con ustedes por este esfuerzo. ¡Que viva Santa Ana Huista!

107TODOS: ¡Viva!

108EMBARAZADA: Buen día a todos. Gracias a Dios y a ustedes por este esfuerzo. Yo apoyaré en todo lo que me sea posible.  Entre poco tiempo daré a luz a un nuevo santaneco y sé que ya no sufrirá como hemos sufrido nosotros. Podrá estudiar, sin sufrir tanto. ¡Que viva Santa Ana Huista!

109TODOS: ¡Viva!

110MADREIV: Buenos días a todos. Desde que me enteré que había surgido la idea de crear un instituto, comencé a elevar mis oraciones a Dios, porque solo con la ayuda de EL, podemos lograr muchas cosas. ¡Que viva Santa Ana Huista!

111TODOS: ¡Viva!

112GERARRDO: (DE PIE) Si me permiten.

113JAVIER: Claro que sí don Gerardo Muñoz Monroy. (AL PUEBLO) Con ustedes, el señor  Delegado de Migración, don Gerardo Muñoz Monroy (APLAUSOS)

114GERARDO: Si bien es cierto que soy originario de Jutiapa, me siento muy feliz por este sueño que se hará realidad, y saben de sobra que cuentan con mi total apoyo.

¡Que viva Santa Ana Huista!

115TODOS: ¡Viva!

116MIGUEL ANGEL: Pueblo de Santa Ana Huista, vuelvo a intervenir con el permiso de ustedes. De nuevo les ofrezco mi apoyo total. Saben que cuentan conmigo en todo. (APLAUSOS)

117JAVAIER: Muchas gracias señor Supervisor de Educación, profesor Miguel Ángel Teo Florián. Pueblo de Santa Ana Huista, la Directiva ha quedado de la siguiente manera: (LEE):

(LOS MENCIONADOS SE PONEN DE PIE. RECIBEN OVACIONES)

PRESIDENTE: Vicente Hernández Hernández

VICE PRESIDENTE: Arcángel Herrera López

SECRETARIO: Este servidor.

TESORERO: Filomeno Hernández Domínguez

VOCAL 1: Rufina  Castillo Rivas de Morales

VOCAL 2: Rafael Domínguez Mendoza

VOCAL 3: Gerardo Muñoz Monroy

 

118PRESIDENTE: Como presidente de la Directiva me comprometo a dar lo mejor de mí, para que Santa Ana Huista se levante y emprenda ese viaje al progreso, porque, como ya lo han dicho quienes me antecedieron, la educación redime.

119TODOS: ¡Bravo don Chente Hernández!

120PRESIDENTE: Gracias.

121TESORERO: Como bien saben, mi nombre es Filomeno Hernández Domínguez y amo a este pueblo, más que a mí mismo, por eso volveré a sacrificarme por los intereses de Santa Ana Huista, como lo hice hace muchos años por nuestra autonomía municipal. ¡Que viva Santa Ana Huista!

122TODOS: ¡Viva!

123VOCAL 2: Pueblo santaneco, les saludo con mucha gratitud y alegría, porque este día estamos haciendo patria. Soy un humilde sastre santaneco que está en la  disposición de dar lo mejor de mí para engrandecer a nuestro pueblo amado, porque para progresar, necesitamos educación, y por ello luchamos. Lo mejor de mí, para mi pueblo. ¡Que viva Santa Ana Huista!

124TODOS: ¡Viva!

 

CAE TELON

V ESCENA

VUELVE A LA PRIMERA ESCENA

125ALUMNO: ¡Qué interesante historia!

126JAVIER: Fue un día glorioso, que jamás se borrará de mi memoria. Pero más glorioso el día en que comenzó a funcionar el instituto; el día en que fue autorizado…

Todo lo sucedido en esa primera reunión quedó constancia en el Acta No 91, Libro No 2 de Actas, de la Escuela Oficial Urbana Mixta “Rafael Alvarez Ovalle”. (PAUSA) Te voy a leer la revista SANTA ANA HUISTA MI NUMEN, que también habla al respecto (LEE): “La directiva nombrada inicia sus funciones como tal, solicitando a la municipalidad su aporte económico,   ya que el instituto funcionaría en plan tripartito:

a) Aporte de padres de familia a través del pago de colegiaturas

b)  Aporte municipal a través de un subsidio trimestral

c) Aporte del gobierno central de igual forma, con un subsidio trimestral

 

La municipalidad se compromete a dar su aporte, según Acta No. 26-76, del 4 de septiembre de 1976.

 

El 21 de febrero de 1977, el señor alcalde Austreberto González inaugura las actividades educativas, mientras se autoriza su funcionamiento, pues desde esa fecha hasta la emisión del Acuerdo   de creación del mismo, todas las matrículas, certificados y demás documentos estuvo bajo control del instituto de San Antonio.

 

Los santanecos  Filomeno Hernández y Arcángel Herrera, así como el profesor Mamfredo Villatoro propusieron el edificio de la escuela “Rafael Alvarez Ovalle”, para que funcionara el I.M.E.B.P.C.S.A.H, ya que ahora funciona en el centro”

127ALUMNO: ¿Y quienes viajaban a Huehuetenango o a la capital para los trámites?

128JAVIER: Muchos. El 22 de enero de 1979, por ejemplo, va una comitiva a la capital. Recuerdo que los santanecos Arcángel Herrera y Filomeno Hernández. Imaginate: qué difícil era viajar en aquel entonces y qué caro.

129ALUMNO: Los primeros profesores fueron, según la revista SANTA ANA HUISTA MI NUMEN (LEE): Beltrán Matamoros, Antulio Hernández, Rafael Barrios Solano, Vicente Matamoros, Justa Ávila de Morales, Jorge Mario Lemus, Zoila Esperanza Martínez de Barrios, Miriam Yolanda Tello Martínez, Daniel Ramiro Valdés, y como secretario, el profesor Hugo Darinel Escobedo Lemus. Director, usted.

130JAVIER: Así es.

131ALUMNOS: Y los primeros alumnos (LEE): “Francisco Abenamar Lemus, Venancio Samayoa de Arcia, Margot Taracena Herrera, Julia Aidé Hernández Morales, Víctor Hugo Rosales, Landelino Rodríguez, Vicente Hernández Hernández, Rubilio López Morales, Nidia Esperanza Morales Castillo, Zoila Nury Herrera Mérida, Sandra Livi Solís Hernández, Amanda Montejo López, Nury Edith Hernández Herrera, Josué Samayoa, Ely Celestina Escobedo Lemus, Maribel Morales Ávila, Cristina Cruz, Edmundo Juárez, Damián Montejo, Tiburcio Hermas Silvestre Hernández”

132JAVIER: Las clases se iniciaron el 21 de febrero de 1977. Todos trabajamos AD-HONOREM, o sea, sin devengar ningún salario.

Después de 4 años de lucha constante, se logra la autorización  del Instituto por Cooperativa, el 16 de agosto de 1980.

133ALUMNO: Imagino cómo se celebró ese gran triunfo.

134JAVIER: Ah, todos colaboramos y lo celebramos a lo grande en el parque. Hubo música, cohetes, de todo.

135ALUMNO: De los grandes santanecos que contribuyeron con ese esfuerzo para lograr este triunfo fueron don Arcángel Herrera y el profesor Hugo Escobedo…

136JAVIER: Si vos, murieron trágicamente durante la guerra.

137ALUMNO: Bueno profe, le agradezco mucho su tiempo. (SALE)

138JAVIER: Para servirte. (ALUMNO REGRESA. ASOMA LA CABEZA POR LA PUERTA)

139ALUMNO: ¡Que viva Santa Ana Huista!

140JAVIER: ¡Que viva!

 

CAE TELON

FIN

MUSICA DE FONDO


Publicado por hameh0017 @ 21:30
Comentarios (0)  | Enviar

LA OVEJA NEGRA

LA ACCION SE DESARROLLA EN UNA SALA BURGUESA. EPOCA ACTUAL. AMUEBLADO DE LUJO. A  IZQUIERDA CENTRO,  PUERTA DE CALLE; A LA DERECHA, ESCALERA QUE COMUNICA AL SEGUNDO PISO.  AL LEVANTARSE EL TELON, LA MADRE TRATA DE DETENER AL PADRE, QUE, PISTOLA EN MANO, TRATA DE SALIR A LA CALLE, EN IZQUERDA ABAJO.

MADRE: Déjalo, déjalo, no es la forma de solucionar los problemas.

PADRE: ¡Qué sabes tú…!

MADRE: Crees que la única forma de resolver los problemas es con violencia.

PADRE: Ese me las va a pagar.

MADRE: Ya cálmate, tranquilízate.

PADRE: Está bien, trataré de tomar las cosas con calma.

MADRE: Así me gusta que tomes con calma las cosas.

PADRE: (YENDOSE A DERECHA ABAJO) Tanto que me he esforzado para darles lo mejor y me pagan de esta manera tan vil. Tanto sacrificio y recibo solo amargura. Sobre todo ese haragán, que es el dolor de cabeza más grande que tengo. Me dan ganas de matarlo.

MADRE: No digas eso, si es sangre de tu sangre.

PADRE: Créeme que ya no soporto más a este vago. Todo el tiempo se la pasa derrochando el dinero. De qué me sirve tener tantas riquezas si tengo una familia desastrosa.

MADRE: Sí mi amor, te entiendo: no hemos educado a nuestros hijos. Equivocadamente hemos pensado que el dinero lo hace todo.

PADRE: Y tú que nunca me has apoyado en educar a nuestros hijos: todo el tiempo viajando como turista, en salones de belleza y en todas las reuniones sociales.

MADRE: Esa tarea le corresponde a los maestros. Yo soy una señora de sociedad, de categoría y no una sirvienta.

PADRE: Pero eres una madre  y una de tus obligaciones es educarlos.

MADRE: La tuya también.

PADRE: También la mía, pero a mí no me queda tiempo porque tengo la harta obligación de trabajar duro, para que nada les falte. Creí que me ayudarías con las cargas.

MADRE: Te repito: no soy una sirvienta.

(TOCAN A LA PUERTA)

PADRE: Jorge, abre la puerta por favor.

JORGE: (ENTRANDO) Voy padre, como usted diga.

MADRE: Ojalá todos fueran como él: educado, obediente, trabajador y estudioso.

JORGE: Disculpen, la maestra de Pancho necesita hablar con ustedes.

MADRE: (MUY IRRITADA) ¡Por qué  no la has hecho pasar!

JORGE: Perdón. Voy en seguida.

PADRE: ¿Ves cómo lo tratas?

MADRE: Eso es asunto mío.

MAESTRA Y JORGE: (ENTRANDO)

JORGE: Está en su casa.

MAESTRA: Muy amable Jorge.

JORGE: Compermiso a todos. (VA A HABITACIONES)

MAESTRA: Buenas tardes, compermiso.

PADRES: Buenas tardes señorita maestra, pase usted.

MAESTRA: Muchas gracias.

PADRE: Tome asiento. ¿En qué le podemos servir?

MAESTRA: Como ustedes se imaginará, vengo a hablarles de Pancho.

PADRE: Este me las va a pagar.

MAESTRA: Disculpe señor, pero esa no es la forma de corregir a los hijos. Se les corrige con amor y sabiduría.

MADRE: Ese vago no entiende a las buenas.

MAESTRA: Discúlpenme, pero las actitudes de ustedes no ayudan en mucho. Hoy, por tercera vez, lo encontraron drogándose  en el baño.

PADRE: (SOMATANDO LA MESA Y PONIENDOSE DE PIE) ¿Por qué diablos no me habías dicho que también es drogadicto?

MADRE: Creí que no era necesario.

PADRE: Un mes lejos de ustedes, trabajando duro, creyendo que tú te encargarías de ellos y me encuentro con esto.

MADRE: Ah, son cosas de jóvenes. Todos hemos hecho travesuras.

PADRE: Esto no puede seguir así.

MAESTRA: El caso es delicado y yo quiero ayudarles a buscar lo solución. Claro, si ustedes me lo permiten.

PADRE: Su ayuda es muy necesaria.

MADRE: Yo creo que sí.

PADRE: Necesitamos hablar detenidamente. Vamos a mi oficina.

MAESTRA: Lo que usted diga. (VAN A OFICINA)

 

PANCHO: (ENTRANDO, CUIDADOSAMENTE) ¡Qué bueno que esos viejos no están! Todo el tiempo se la pasan  muy enojados. A lo único a que se dedican es a regañar,    regañar,  regañar y a regañar.

JORGE: (ENTRANDO) Qué bueno que ya apareciste. Mis papás te andan buscando por todas partes y están muy enojados.

PANCHO: Viejos aburridos.

JORGE: Y tu maestra está con mis papás en la oficina de papá.

PANCHO: Esa maestra siempre se anda metiendo en lo que no le importa. Ya muchas veces me ha buscado para darme esos tontos consejos. (LA IMITA) Que Jesús te ama, que esfuérzate, que naciste para triunfar, y otras simplezas.

JORGE: Si lo hace, es porque te quiere.

(PADRES Y MAESTRA ENTRAN DE PRONTO. PANCHO SALE HUYENDO. EL PADRE TOMA SU PISTOLA Y VA TRAS DE EL. LOS DEMAS VEN ATERRADOS. SE ESCUCHA UN DISPARO.

MAESTRA, MADRE Y JORGE: Nooooooooooo


Publicado por hameh0017 @ 20:54
Comentarios (0)  | Enviar

UNA VICTIMA MÁS…

 

SE DESARROLLA EN UNA SALA DE FAMILIA BURGUÉS.

A DERECHA ARRIBA, PUERTA DE CALLE, A IZQUIERDA CENTRO, PUERTA A HABITACIONES. AL ABRIRSE EL TELON,  MARTA APARECE DESPLAZANDOSE POR EL ESCENARIO,  REFUNFUÑANDO.

 

ACTO I

ESCENA I

MARTA: ¡Nada quieren! ¡Todo es libertinaje! ¡Qué juventud tan descarriada! Dios mío, si mis padres resucitaran, volverían a morirse.

LUISA: (LLEGANDO DE HABITACIONES) Pero madre, ¿Qué pasa? ¿Por qué está tan irritada?

MARTA: Porque aquí no hay orden. Cada uno lo que le plazca.

LUISA: ¿Qué orden madre, si siempre hemos vivido en desorden? Mamita linda ya no se preocupe y trate de vivir bien. A veces nos preocupamos en vano porque muchas cosas no las podemos cambiar.

MARTA: (SENTADOSE) Ay, hija mía, si mis padres vieran todo este desorden.

LUISA: Ya mami, deje a los abuelos en paz. Sé que usted vive atribulada porque mi papá es un borracho y anda haciendo cosa que en nada nos llena de orgullo. Además, despilfarra el dinero y si no es por mis hermanos y Josué, estaríamos sin nada. Pero gracia a Dios, tenemos lo suficiente. Solo nos queda administrar bien los negocios que, por cierto, nos dejan jugosas ganancias.

 

 

ESCENA II

JOSUE  QUE ES UN ABOGADO, ENTRA DE LA CALLE.

JOSUE: Buenos días. ¿Qué pasa madre?

MARTA: Ya estoy cansada hijito mío. (LO ABRAZA) Ojalá todos mis hijos fueran como tú: estudioso, trabajador y sin vicios.

JOSUE: La entiendo madre. Desgraciadamente, algunos de mis hermanos se han descarriado. Aunque le recuerdo que el pasado familiar nos a afectado: mi padre un borracho consuetudinario y los pleitos de ustedes, que eran el pan diario. Naturalmente, todo eso afectó.

MARTA: Pero ya no me lo recuerdes hijito.

LUISA: Ya madre. Venga, vamos al jardín. El jardinero ha hecho unos cambios que le agradarán. Vamos, iremos a respirar aire puro y a deleitarnos en esa maravilla que tento amamos.

JOSUE: Esa es buena idea. Vayan a recrearse en el jardín.

 

ESCENA III

PADRE, ENTRANDO DE LA CALLE, TOTALMENTE EBRIO.

PADRE: ¡Qué va la calle! ¡Qué va la cantina! Aquí todo es silencio y amargura.

MADRE: (ENTRANDO. LLEVA UN RAMO DE ROSAS RECIEN CORTADAS)

PADRE: Uy, qué susto. ¿Eres de aquí o del más allá?

MADRE: Del más allá ya jamás vas a regresar.

PADRE: Ah,   si eres tú, pensé que eras la Llorona.

MADRE: La Llorona será tu…

PADRE: Ya vamos a empezar. Mejor me voy.

MADRE: Vete y no regreses jamás.

PADRE: (RIE A CARCAJADAS) Aquí mando yo. (HACE MUTIS)

MADRE: Ojalá ya no regrese.

 

TOCAN A LA PUERTA. MARTA ABRE. ES JUAN, DUEÑO DE UN BAR

 

ESCENA IV

JUAN: Buenos días doña  Marta.

MARTA: Buenos días Juan, pasa adelante.

JUAN: Gracias.

MARTA: ¿Qué te trae por aquí?

JUAN: Lástima que no buenas noticias.

MARTA: (FELIZ) ¿Qué, un automóvil atropelló y mató a ese bolo?

JUAN: No doña  Marta, nada de eso, su esposo está más vivo que Judas.

MARTA: Ah, qué mala suerte. ¿Y entonces?

JUAN: Es de su esposo. Fíjese que me preocupa que casi todo el tiempo lo tengo en el bar, consumiendo licor y tratando con mujeres de mala vida.

MARTA: ¿Por qué no desaparecen esos malos lugares entonces?

 

 

 

JUAN: Porque es uno de los negocios más rentables.

MARTA: ¿Y por qué vienes entonces de ese?

JUAN: Porque te tengo mucho cariño. Recuerde que él me dio el dinero en calidad de préstamo para mi primer negocio y me duele que esté terminando su vida de esa manera.

MARTA: Desventurado, el automóvil que acababa de sacar de la agencia, ya lo aplastó casi todo. Está derrochando mucho dinero.

JUAN: Tiene razón. Ay que buscar la solución a esos problemas.

MARTA: De todas maneras Juan.

JUAN: Bien, me voy. Por cualquier cosa, llámeme y sabe que cuentan conmigo.

JUAN: Gracias Juan. (HACE MUTIS. MARTA LO ACOMPAÑA A LA PUERTA)

 

  ESCENA V

JOSUE: (ENTRANDO DEL JARDIN) Madre, ese jardín es una maravilla. Cada vez que regreso agotado, basta con sentarme en el jardín y la serenidad vuelve a mí.

MARTA: Sí hijo mío, es una de mis más agradables satisfacciones. Pero, ¿a dónde vas si acabas de llegar?

JOSUE: De la oficina me llamaron. Un cliente necesita de mis servicios con urgencia.

MARTA: Te esperamos a almorzar hijo de mi alma. (DESPIDIENDOLO)

JOSUE: Si madrecita mía.

 

 

ESCENA VI

FERNANDO Y ARMANDO ENTRAN DE LA CALLE. LUCEN DESENCAJADOS. VISTES ROPAS INFORMALES, CABELLO A LA “MODA”, ETC.

FERNANDO: No está la ruca.

ARMANDO: Nadie la soporta, todo el tiempo con sus enojos y consejos inútiles.

FERNANDO: ¿Otro toque?

ARMANDO: Si. (LE  DA FERNANDO ESTUPEFACIENTES Y EL LO CONSUME CON AVIDEZ)

FERNANDO: Así somos felices.

ARMANDO: Pero nadie nos entiende.

FERNANDO: Como ellos ya no son jóvenes.

ARMANDO: Para ellos todo es trabajo.

 

MADRE, ENTRANDO.

  ESCENA VII

MADRE: Ah, hasta cuando aparecen sinvergüenzas. Tres días sin saber de ustedes.

FERNANDO: Esto es lo que nos faltaba.

MADRE: ¿Qué les faltaba qué?

ARMANDO: No, nada mamá.

FERNANDO: Comprende que nosotros somos jóvenes.

MADRE: Vagos son.

ARMANDO: Si vas a empezar con tus insultos, mejor nos largamos.

MADRE: Aprendan de Josué: un abogado muy trabajador. Él es mi único orgullo. No toma, no fuma. Jamás lo han visto con mujeres porque él es un hombre correcto, íntegro. En el mundo no hay otro hombre santo como él.

FERNANDO: Solo falta que le pongas velas y le reces.

ARMANDO: (RIE A CARCAJADAS) Un hombre íntegro. Ja, ja, ja. Ja.

ARMANDO Y FERNANDO SALEN, BURLANDOSE A RISOTADAS: Un hombre correcto, integro, correcto, integro.

 

ESCENA VIII

HIJAS, QUE REGRESAN DE UNA FIESTA.

MARINELA: ¿Qué sucede mami, que esos vagos salieron muriéndose de la risa?

MADRE: Lo mismo de siempre.

MARTITA: A veces quisiera no haber nacido, porque serparte de una familia como la nuestra, no es un privilegio.

MARGOTH: Ay, Martita, tan dramática que eres. Todo el mundo está patas arriba.

MARTITA: Estás equivocada hermanita, aún existen muchas familias de éxito, donde reina el amor, donde reina Dios.

LOREN: Ya vas con tus discursos aburridos Marita.

ELUVIA: No digas eso Loren, lo que Martita dice, no son palabras que se lleva el viento. Ella tiene razón.

ELOISA: A Eluvia se le están pegando cosas desde que está leyendo ese libro que se llama… ¿Cómo se llama…?

WENDY: Como ser feliz, de John Lewys. Es un libro precioso, eso me han dicho en la U.

           

 

ESCENA IX

LECHA: (ENTRANDO, BATIENDO HUEVOS)  Doña Marta.

MARINELA: Lecha, que no se te olvide saludar.

LENCHA: Ay, de verás pue…

MARGOTH: De  verás pue…

LENCHA: Tiene usté la razón.

LOREN: Es importante que tengas buenos modales.

LENCHA: Ah, morrales, si tengo buenos.

ELUVIA: No lanchita, digo Lenchita, buenos modales.

LENCHA: Si quieren, entro de nuevo.

ELIOSA: Por favor. (LENCHA REGRESA Y ENTRA DE NUEVO, MUY TEATRAL) Buenos días.

TODAS: Buenos días.

LENCHA: (YA ADENTRO) ¿Se puede?

TODAS: (RIEN) Ya se pudo.

MADRE: ¿Qué se te ofrece?

LENCHITA: Ay, se me olvidó a qué venía. ¡Qué atarantada que soy!

MARINELA: (EN SON DE BROMAS) Margota, ¿no recuerdas a qué venía la lanchita?

MARGOTH: (RIE) No bromees. (A LENCHA) Concéntrate y trata de recordar.

 

LENCHA SE DESPLAZA POR EL ESCENARIO TRATANDO DE RECORDAR. TODAS LA SIGUEN  COMICAMENTE, EXCEPTO  MARTITA, QUE OBSERVA SENTADA.

LENCHA: Ah, ya sé.

TODAS: ¿Qué cosa?

LENCHA: Ah, no es eso.

TODAS: Ah…

MARTITA: Sigue pensando por favor.

LENCHA: Ahm venía a decirle doña Marta que el Lic. Josué ya viene de la oficina.

MARTA: (MUY IRRITADA) ¿Sólo por eso me has hecho perder tanto tiempo?

LENCHA: Si.

MARTA: Bueno, ve a preparar el almuerzo.

LENCHA: (SALE. LAS DEMAS TAMBIEN)

MARTITA: Bueno hermanitas traviesas, a estudiar, que mañana tenemos exámenes en la U.

TODAS: ¡Qué aburrido!

 

ESCENA X

JAVIER Y LUIS, ENTRANDO.

LOS DOS: Buenos días mamá.

MADRE: Buenos días hijos (SE SALUDAN)

JAVIER: Papá nos pone en un lugar más vergonzoso.

LUIS: Ebrio todo el tiempo. Solo dormido se está tranquilo.

JAVIER: Acabamos de verlo con una de esas mujeres en la calle mimándose, como si nada pasara.

LUIS: Nos deshonra más.

JAVIER: Menos mal que la empresa marcha bien.

LUIS: Menos mal que papá nos autorizó administrarla.

MADRE: Dejen de hablar de esas cosas y mejor prepárense para almorzar. Ya llegaré…

LOS DOS, SALEINDO: Bueno mamá.

  

 

 

 

 

 

ESCENA XI

 

 

JOSUE ENTRA, COMO SIEMPRE, LUCIENDO UN TRAJE LUJOSO. LA MADRE COLOCA EL MANOJO DE ROSAS.

JOSUE: Madre, ¿qué hace?

MADRE: Ay, hijito de mi alma, me asustaste.

JOSUE: Madre, desde la semana pasada he querido decirle algo muy importante, pero no ha sido posible y eso me ha tenido muy intranquilo.

MADRE: Si hijo mío, lo he notado. Te he visto preocupado, pálido y más solitario.

JOSUE: Es algo que le dolerá mucho.

MADRE: Ah, ¿quieres decir que te casarás con esa tipa que usa minifaldas y tacones altos?

JOSUE: No, no es eso.

MADRE: Sea lo que sea, dímelo de una vez porque me atormentas hijo de mi alma, consuelo de mi corazón.

JOSUE: Sé que se ha sentido orgullosa de mí, pero hay algo que no le he contado.

MADRE: (IRRITADA) Pues dímelo de una vez.

JOSUE: Esa mujer de la que habla, solo me ha dado maldiciones. Yo no conocía su

pasado, sino muy tarde. No le miento que me enamoré  de ella. Caí tan fácilmente en sus garras. (MUY CRISPADO) Digo en sus garras porque no es más que una maldita lacra, una sinvergüenza. Tanto esforzarme por mantenerme firme y….(LLORA, DANDOLE LA ESPALDA) Y caí madre…

MADRE: No te entiendo.

JOSUE: Tuve relaciones sexo genitales con ella durante varias ocasiones y tarde, muy tarde, maldita sea, me enteré que estaba infectada con el SIDA y ahora yo soy una víctima más del maldito sida.

MADRE: (RIE COMO ENLOQUECIDA) No, eso no es cierto. Ten cuidado que lo que dices es una broma de mal gusto.

JOSUE: (GRITANDOLES) ¡Qué más diera yo! Pero mis días están contados!

MADRE: (CORRE POR LA SALA COMO ENLOQUECIDA)  Maldito sida, maldito sida.

JOSUE: (DE RODILLAS) Maldito sida.

 

CAE EL TELON

 


Publicado por hameh0017 @ 20:53
Comentarios (0)  | Enviar

FRUTO AMARGO

 

SE DESARROLLA EN UNA SALA DE FAMILIA PUDIENTE.

A DERECHA ARRIBA, PUERTA DE CALLE, A IZQUIERDA CENTRO, PUERTA A HABITACIONES. AL ABRIRSE EL TELON,  CARLOS Y ELIZABETH COMIENZAN A DISCUTIR. SE OYE MUCICA CLASICA DE FONDO.

 

PRIMER ACTO

ESCENA I

ELIZABETH: Pues vete con ella y no regreses jamás.

CARLOS: Me largaré. Y ojalá no vuelvas a buscarme como lo has hecho.

ELIZABETH: Tantos me propusieron matrimonio y vine a quedarme con el peor.

CARLOS: Jamás te rogué. Tú fuiste la que me enredó en tus juegos amorosos.

ELIZABETH: ¿Cómo pude fijarme en un muerto de hambre? Y chaparra todavía, cuando hombres apuestos: altos, blancos, ojos celestes y musculosos me cortejaban. Y quedarme con esto…(SEÑALÁNDOLE)

CARLOS: ¡Ya basta de insultos!

ELIZABETH: ¿No es cierto acaso le que te digo?

CARLOS: (CABIZBAJO) Cierto. Yo era un muerto de hambre. Soy un muerto de hambre. En cambio tú, eres descendiente de gente muy rica.

ELIZABETH: Perdón, no quise herirte.

CARLOS: No te preocupes, ya estoy acostumbrado a tus humillaciones.

ELIZABETH: No sé porqué tuviste qué buscar a otra.

CARLOS: Porque eres una tonta: crees que tu dinero lo compra todo. Siempre lo has pensado así. Y hasta me has humillados. Y siempre fría…

ELIZABETH: Yo no tengo toda la culpa, esto es de familia.

CARLOS: Pero eso ya no importa. Me largo…(VA SALIENDO)

ELIZABETH: Espera, no te vayas, te lo suplico. Te prometo que ya no te humillaré y seré la mujer más amorosa y cariñosa.

CARLOS: Ya es demasiado tarde.

ELIZABETH: (ARRODILLANDOSE) Te lo ruego.

 

ESCENA II

LEONEL: (ENTRANDO DE LA CALLE. VE LA ESCENA) Pero, ¿qué pasa aquí?

ELIZABETH: Tu padre quiere irse de nuevo. No lo permitas hijo.

LEONEL: Levántate madre. (A PADRE) Papá, quédate, no seas ingrato. A estas alturas, ya deben sentar cabeza.

CARLOS: Ya he soportado mucho a tu madre. Si me casé con ella, fue por amor, no por dinero, como piensan muchos, como piensa ella.

ELIZABETH: Eso ya es del pasado. Ahora sé que te casaste conmigo por amor.

 

ESCENA III

LUCINDA: (ENTRANDO DE HABITACIONES) Pero, ¿qué sucede aquí?

Madre, ¿qué haces en el suelo? (LA LEVANTA) Ah, otro pleito de ustedes. Ya basta de contiendas.

RODOLFO: (ENTRANDO DE LA CALLE) Y ahora, ¿qué celebra la familia más divertida del mundo? (SALUDA A TODOS)

Estoy muy agotado. Hoy he trabajado mucho. Pero gracias a Dios, tengo un empleo, privilegio que no todos tienen. Me voy a dar una ducha y estaré con ustedes a la hora del almuerzo.  Compermiso (HACE MUTIS PARA HABITACIONES)

LEONEL: Bueno, cada quien a su lugar. (ELIZABETH Y LUCINDA VA A HABITACIONES. LES SIGUEN CARLOS Y LEONEL)

 

ESCENA IV

LUIS Y MARCELA: (ENTRANDO. SON NOVIOS)

LUIS: Pasa adelante, esta es tu casa.

MARCELA: ¡Qué casa tan preciosa!

 

 

 

 

LUIS: Gracias. Tú como siempre: muy fina.

MARCELA: y cuando nos casemos, ¿en dónde viviremos?

 

LUIS: Por eso no te preocupes, tenemos suficientes propiedades.

MARCELA: Es que es muy importante vivir solos, para ahorrarnos problemas.

LUIS: Tienes razón.

MARCELA: ¿Sabes?

LUIS: Dime.

MARCELA: Tenemos poco tiempo de conocernos y ya te amo, como si tuviéramos siglos de estar juntos.

 

ESCENA V

CARLOS: (PADRE. ENTRANDO. LOS VE Y SE TURBA) ¿Qué es esto?

LUIS: ¿Esto? (SEÑALANDO A MARCELA)

CARLOS: Ella ¿Quién es?

LUIS: Mi novia, mi futura esposa.

CARLOS: Ella no puede ser tu esposa.

LUIS: ¿Por qué?

CARLOS: Porque hay sobradas razones.

LUIS: Pero papá…

CARLOS: Cuando regrese, no quiero verla aquí. Despídete de ella para siempre.

(HACE MUTIS PARA LA CALLE)

LUIS: ¿Conoces a mi papá?

MARCELA: (MUY TURBADA) No…no…jamás lo he visto.

 

  ESCENA VI

TOCAN A LA PUERTA.

LUIS: ¡María! Abre por favor.

MARIA: (DESDE LA COCINA) Voy señor. (ENTRANDO. ES LA CRIADA)

ENTRAN JUAN, EDGAR, LESVI, BELENY, PABLO, ARADELY. SON ESTUDIANTES. TODOS: Buenas tardes, compermiso.

MARIA, LUIS Y MARCELA: Buenas tardes.

LUIS: Tomen asiento jóvenes, ya les atenderé.

TODOS: Gracias.

JUAN: Muy amable profesor.

EDGAR: Muy fino profe.

LUIS: Solo acompaño a la puerta a mi novia y les atiendo con gusto.

(SALEN)

PABLO: A la novia del profe la he visto en alguna parte.

JUAN: Yo también fíjate Pablo.

EDGAR: Yo estoy seguro dónde.

JUAN: Tú en todas partes estás. Sobre todo, en lugares prohibidos.(TODOS SONRIEN)

LESVI: Ay Edgar, nunca te corriges, te hemos aconsejado dejes muchas costumbres negativas, y nada. Piensa en que la vida es un regalo de Dios.

BELENY: Hablarle de estas cosas a Edgar, es echar en saco roto oro fino.

LESVI: Pero si es necesario repetirle una y otra vez las cosas, lo haré.

BELENY: Tienes razón.

 

ESCENA VII

ENTRA EL PROFESOR.

LUIS: (ES EL PROFESOR) Bien, solo les llamé  para informales que todos ustedes pasaron el examen y representarán al país en las olimpiadas científicas a realizarse en Estados  Unidos.

TODOS: Qué alegría. Qué emoción. Buena noticia. Yes, qué bien.

LUIS: Pueden ustedes ir a preparar equipajes, que hoy por la noche viajamos a Estados Unidos.

TODOS: (SALIENDO) Nos vemos en el aeropuerto profesor.

LUIS: Así será. Y felicidades. (SE DESPIDEN CON APRETONES DE MANO, BESOS U ABRAZOS)

 

 

 

 

 

ESCENA VIII

LUIS: Gracia a Dios, me siento realizado como hombre. Tengo un trabajo que en que me deleito, una novia y una familia, que aunque extraña, cariñosa.

MARIA: (ENTRANDO) uy, usté profe, yo creo que ya está chifladito.

LUIS: ¿Por qué lo dices María?

MARIA: Porque anda hablando solo.

LUIS: Es la alegría.

MARIA: Uy, qué enfermedá tan rara.

LUIS: (SOLO RIE)

MARIA: Ah, que dice su mamá que vaya a almorzar. Plis. (SALE)

LUIS: Gracias María, voy en seguida…

 

ESCENA IX

CARLOS/PADRE: (ENTRANDO) Espera Luis. Tú y yo tenemos algo muy importante qué tratar.

LUIS: Dime papá.

CARLOS: No puedes casarte con esa mujer.

LUIS: Su nombre es Marcela.

CARLOS: No. Yo la conozco mejor. Se llama Dévora Liseth Echeverría García, viuda de Rivas.

LUIS: Ah, ¿Cómo que la conoces?

CARLOS: Mejor que tú.

LUIS: No te entiendo.

CARLOS: Te lo contaré todo, sin rodeos, sin mentiras. (PAUSA) Hace cinco años la conocí en un bar de la ciudad y desde entonces ha sido mi amante.

LUIS: Mientes.

CARLOS: Digo la verdad.

LUIS: Ella no puede ser porque no es del país.

CARLOS: ¿De México?

LUIS: Si.

CARLOS: Mentiras. Lo mismo me dijo y comprobé que es de Guatemala, como lo somos tú y yo.

LUIS: Ella espera un hijo mío y lo que dices, es mentira.

CARLOS: ¡Qué fruto amargo el que ahora estamos cosechando hijo!

LUIS: No sé si creerte.

TOCAN A LA PUERTA. CARLOS ABRE. ES UNA ENFERMERA.

 

ESCENA X

ENFERMERA: Buenas tardes don Carlos, del hospital le mandan los resultados.

CARLOS: Muy amable Mónica.

ENFERMERA: Es un gusto don Carlos. (A LUIS) Feliz tarde Luis, te cuidas.

CARLOS: (ABRIENDO EL SOBRE ESPANTADO) ¡Lo que tanto temía!

LUIS: ¿Qué cosa?

CARLOS: Esa tipa me infectó de SIDA.

LUIS: Dios mío, entonces….(CALLA. SE LLEVA LAS MANOS A LA CARA. SE SIENTA EN EL SOFA) Entonces….entonces…yo también.

CARLOS: Maldito fruto amargo.

 

CAE EL TELON


Publicado por hameh0017 @ 20:51
Comentarios (0)  | Enviar

¡QUEREMOS COMER!  ¡QUEREMOS COMER!

 

SE DESARROLLA EN UNA SALA DE FAMILIA PUDIENTE.

A DERECHA ARRIBA, PUERTA DE CALLE, A IZQUIERDA CENTRO, PUERTA A HABITACIONES. AL ABRIRSE EL TELON,  CARLOS Y BEATRIZ COMIENZAN A DISCUTIR. SE OYE MUCICA CLASICA DE FONDO.

 

PRIMER ACTO

ESCENA I

 

CARLOS: ¿Por qué te has quedado callada?
BEATRIZ: Porque no me entiendes.

CARLOS: Eres difícil.

BEATRIZ: De nada sirve que seas millonario.

CARLOS: Lo que sucede que soy un buen administrador.

BEATRIZ: Tacaño eres.

CARLOS: ¿Tacaño?

BEATRIZ: Sí.

CARLOS: ¿No te he hecho realidad todos tus caprichos?

BEATRIZ: Tengo derecho a tenerlos.

CARLOS: Autos de lujo, joyas finas, viajes a todas partes del mundo.

BEATRIZ: Pero te falta lo más importante.

CARLOS: ¿Qué es?

BEATRIZ: Pareces un chiquillo, a estas alturas deberías saberlo.

CARLOS: (MUY IRRITADO) Te ordeno me lo digas.

 

ESCENA II

CONTADORA: (ASOMANDOSE POR LA PUERTA) ¿Se puede?

CARLOS Y BEATRIZ: (MUY IRRITADOS) ¿! Qué quiere!?

CONTADORA: Perdón don Carlos, solo pasaba por los documentos.

CARLOS: Perdón Luisa.

BEATRIZ: Perdón señorita.

CARLOS: Ya se los traerán. (A TODO  PULMON) ¡Marta! ¡Marta! ¡Marta hija! Tráeme los documentos.

 

ESCENA III

MARTA: (DESDE HABITACIONES) Ya voy papi.

CONTADORA: Perdón por la molestia, pero sin ellos no puedo comprar los terrenos.

MARTA: (ENTRANDO) Hola Luisa, como siempre puntual.

CONTADORA: Así es (SONRIE)

CARLOS: Las dejamos, porque nosotros tenemos que salir.

CONTADORA: Claro don Carlos. Feliz tarde doña Beatriz. (ESPOSOS HACEN MUTIS PARA LA CALLE)

MARTA: Que la pasen bien.

 

 

ESCENA IV

MARTA: Viejos y con sus pleitos.

CONTADORA: ¿Perdón?

MARTA: No, nada.

CONTADORA: ¿Están todos los documentos?

MARTA: Si, Luisa; todo en orden.

CONTADORA: Bien (VIENDO SU RELOJ) ya es hora de irme. Feliz tarde.

MARTA: Feliz tarde. (CONTADORA HACE MUTIS PARA LA CALLE)

 

 

ESCENA V

EDUARDO: (ENTRANDO DE HABITACIONES) ¿Quién es hermanita?

MARTA: La contadora.

EDUARDO: ¿Por qué no me avisaste?

MARTA: (SONRIENDO) ¿Te agrada verdad?

EDUARDO: ¿Cómo lo sabes?

MARTA: Cuando está frente a ti, los ojos se te salen y pareces un tonto.

EDUARDO: No sabía que lo habías notado.

MARTA: Toda la familia lo sabe.

EDUARDO: ¡Qué irónico! Creí que solo yo lo sabía.

 

 

ESCENA VI

PEDRO: (ENTRANDO DE HABITACIONES) ¿Qué sucede que se tardan bastante?

EDUARDO: No es nada hermano.

PEDRO: Pero hace ratos vinieron y no regresan. El maestro mansa llamarlos.

EDUARDO: Yo no quería estudiar piano, sino saxofón.

MARTA: Pero ni modo, órdenes son órdenes.

PEDRO: Deberían ser agradecidos. No todos tienen la oportunidad de estudiar música, como nosotros.

 

 

ESCENA VII

JULIA: (ENTRANDO DE HABITACIONES) El maestro manda llamarlos.

PEDRO: Vamos, nos hemos tardado mucho aquí.

JULIA: Hace ratos está repetir y repetir la obra.

PEDRO: Tienes razón.

JULIA: Nosotros debemos aplicados, disciplinados, eso de que el pan de cada día sean los pleitos de nuestros padres, no es para que nosotros tomemos actitudes negativas.

 

ESCENA VIII

MAESTRO Y MIGUEL, ENTRAN.

MAESTROS: Jóvenes, hace ratos que están aquí perdiendo el tiempo. Necesito que pronto regresen porque esa lección debe quedar aprendida.

MIGUEL: El maestro tiene razón.

MAESTRO: Dios Santo, qué diría Beethoven y Mozart.

MIGUEL: Perdone maestro, pero algo está sucediendo.

MAESTRO: Bueno mis pupilos, regresemos al estudio.

MIGUEL: Como usted ordene maestro. (TODOS VUELVEN. MIGUEL Y MAESTRO DE ÚLTIMO)

MIGUEL: Disculpe maestro la pérdida de tiempo, pero algo sucede.

MAESTRO: No te preocupes. (SE ESCUCHAN LAS INSTRUCCIONES DEL PIANO Y SUENAS PIEZAS COMO BALADA PARA ADELINA, LOVE STORY Y PARA ELISA)

 

ESCENA IX

DE LA CALLE ENTRAN LIDIA, MARGARITA, LORENA, LETY, NELY, NELSY Y NOEMI. HAN LLEGADO DE UNA FIESTA, ACOMPAÑADOS DE LOS HERMANOS JORGE Y EDMUNDO.

LIDIA: Qué casa tan bonita.

MARGARITA: Ay sí, es una hermosura.

LORENA: Pero no como la de mi tío Paco.

LETY: Paco aquí, Paco allá, todo es el mentado Paco.

LORENA: Todo es tío Paco porque tiene buenos gustos, no como ciertas personas. (MIRANDO A NELY)

NELY: Hay que se agradecidos con Dios. A veces es bueno ser conformistas en aciertas cosas. 

NELSY: Ustedes solo pleitos son y parece que no fueran uña y  carne: todo el tiempo juntas.

 

 

NOEMI: Bueno, la fiesta estuvo muy padre y este final debe ser muy especial.

JORGE: Perdón si en la casa no les damos la comodidad que merecen.

EDMUNDO: Lo mismo que dice mi hermano, les digo queridas amigas.

LIDIA: De ninguna manera, estamos súper cómodas. ¿Verdad ustedes?

TODAS, MENOS LORENA: Si.

LORENA: Si (HIPOCRITAMENTE)

JORGE: Mis papás han preparado una cena muy especial, esperamos les agrade.

EDMUNDO: Les dijimos que ustedes son las mejores amigas en el colegio y ellos están muy alegres que estén aquí. (SUENA EL TELEFONO. JORGE LEVANTA EL AURICULAR Y RESPONDE)

JORGE: Aló. (ESCUCHA) Si papá.  (ESCUCHA) Entiendo. Que la pasen bien.

EDMUNDO: ¿Qué sucede?

JORGE: Papá y mamá no vendrán a cenar, han tenido un contratiempo, así que comencemos ya.

EDMUNDO: Vamos a la cocina entonces.

JORGE: Síganme los buenos. (TODOS SIGUEN A EDMUNDO GRITANDO Y RIENDO) ¡Queremos comer!  ¡Queremos comer!  ¡Queremos comer!  ¡Queremos comer! 


Publicado por hameh0017 @ 20:49
Comentarios (0)  | Enviar

DESINTEGRACION

AMBIENTE: Se desarrolla en una sala de familia de clase media.

 

CUADRO  I

 

PADRE: (LEYENDO LA PRENSA. SONRIE SARCASTICAMENTE) Qué todo cambiaría, que el rumbo del país tomaría el camino correcto. ¡Todos los políticos son iguales!

MADRE. (MIENTRAS SACUDE ALGUNOS OBJETOS) Vos, como siempre, tan ingenuo con lo políticos.

PADRE: Ingenuo será.

MADRE. Cuando don Clodomiro se lanzó como candidato a  alcalde en el pueblo, no hallabas donde ponerlo. Que no le pegue el sol, que lo que va a comer sea lo mejor, que no tome guaro, que si fuma, que los cigarrillos sean norteamericanos y no nacionales.

PADRE: Era yo muy joven.

MADRE: Hasta le pegaste un planazo al pobre Lencho tu hermano, por decir que don Clodomiro era un sinvergüenza ladrón.

PADRE: Hasta cuando tenés razón.

MADRE: Siempre la he tenido.

PADRE: Hasta que descubrí que el dundo de don Clodomiro tenía la mala costumbre de hacernos firmar documentos para robarnos la tierras, sobre todo, hojas en blanco y nos decía: “Vamos a ver si sabe firmar” y los brutos ahí íbamos.

MADRE: La vez que dijo que compraría en Estados Unidos un edificio y que lo traería para rifarlo entre los que lo apoyaban, lo creíste.

PADRE: Era yo muy joven.

MADRE: Atarantado sos.

PADRE: (GESTO DE ENOJO)

MADRE: Pero lo peor, fue cuando le creíste cuando dijo que cuando llovía, era porque San Pedro habría una llave en el cielo o que cuando naciste, te trajo la cigüeña.

PADRE: Era yo muy joven.

MADRE: Joven será la guayaba, ya tenías 30 añotes.

PAADRE: (MUY IRRITADO) Basta ya, mejor trabajá y dejá de tanto noveliar. De que soy dundo, soy. (SE RIE DE SI MISMO) Digo, de que cometí errores, los cometí. (MAS IRRITADO) Ya no me hablés más de eso. (ELLA SIGUE SACUDIENDO ALGUNOS OBJETOS Y EL, LEYENDO LA PRENSA)

 

CUADRO II

LUCITA: (ENTRANDO) Buenos tardes papito. Buenos tardes mamita.

PAPA: (INDIFERENTE) Buenos tardes.

MAMA: Buenos tardes mi nena bella.

LUCITA: Papito.

PAPA: (NO RESPONDE, SIGUE LEYENDO)

LUCITA: Papito.

PAPA: (COMO SIEMPRE)

MAMA: Mi cielo nublado, te habla Lucita.

PAPA: Ah, ¿Qué querés flaca?

LUCITA: Mamita también, les traigo mi boleta de calificaciones.

PAPA: ¿Boleta de qué…?

MAMA: De calificaciones.

PAPA: Ah (SIGUE LEYENDO)

MAMA: Haber, mostrámela.

LUCITA: Todos mis cursos ganados.

MAMA: Como siempre hija mía, felicidades.

LUCITA: Gracias mamita. Gracias papito.

MAMA: (A PAPA) Lucita ha traído su boleta y salió en limpio.

PAPA: (SIGUE ATENTO A SU LECTURA)

MAMA: Dejá de leer un momento y mirá la boleta de Lucita.

 

PAPA: (TOMA LA BOLETA, FINGIENDOO MIRARLA Y LA DEVULEVE) Ah.

LUCITA: Me iré a mi habitación. Compermiso (HACE MUTIS LLORANDO)

 

CUADRO  III

MAMA: Como siempre: apático e indiferente. Los hijos merecen amor e incentivos, que es lo que menos das.

PAPA: (FRIO) Les doy el dinero que quieren.

MAMA: No es lo más importante.

PAPA: Qué vas a saber.

MAMA: Sos ingrato.

 

 

CUADRO IV

LUIS: (ENTRANDO SIN SALUDAR. VA HACIA  HABITACIONES)

MAMA: Buenas tardes hijo.

LUIS: Qué hondas ruca.

MAMA: Hijo, te he dicho que esa no es la manera de tratarme.

LUIS: Vos y tus hondas  (HACE MUTIS TARAREANDO UNA CANCION DE MODA)

MAMA: Este Luicito está cada vez peor.

PAPA: Dejalos, están en plena juventud.

 

 

CUADRO V

MAMA: Dios mío, ya casi es el mediodía y esa Macaria no  ha hecho el almuerzo.

PAPA: Echala de la casa, es muy haragana.

MAMA: ¡Macaria! ¡Macaria! ¡Macaria!

MACARIA: (ENTRANDO) Mande la siñorita.

MAMA: Hacé el almuerzo ya.

MACARIA: Ya lo hice.

MAMA: Ah, hoy en pleno enero va a llover.

MACARIA: ¿Por qué lo dice?

MAMA: Porque ahora si te pusiste pilas.

MACARIA: Ay, ya no que juera grabadora.

MAMA: Bueno, seguí en la cocina pues y terminá lo que falte.

MACARIA: Buno. (SALIENDO)

MAMA: Ah, ojala que ya no le hayas echado sal al fresco.

MACARIA: Hoy no, mañana si.

MAMA: ¿Qué qué…?

MACARIA: Nada, questá bueno. (HACE MUTIS)

 

 

CUADRO VI

JUAN Y MIGUEL ENTRAN LUCIENDO TRAJES FORMALES, PORTANDO ATACHE. AMBOS: Buenas tardes padres.

MAMA: Buenas tardes mis tesoros.

PAPA: (FRIO) Buenas…

JUAN: Padre, hicimos el negocio y las ganancias son suficientes para tomar unas buenas vacaciones.

MIGUEL: ¿Oyó mama? Por fin podremos irnos a Tikal y a Panajachel.

MAMA: (ABRAZANDOLOS) Ay, qué alegría,  por fin podremos viajar.

JUAN: Bien podimos haberlo hecho antes y muchas veces, pero…

PAPA: pero papá es tacaño. Ya me sé de memoria esa frase. ¿Soy tacaño y qué? (SIGUE LEYENDO)

MIGUEL: Papa, es que es importante disfrutar; no solo trabajar y trabajar.

MAMA: Buenos hijos míos, vayan a ponerse otra ropa, que pronto almorzaremos.

JUAN: Es cierto (MIRANDO SU RELOJ) ya es tarde.

MIGUEL: (HACIENDO MUTIS) Con razón estamos hablando debilidades.

 

CUADRO VII

MAMA: Estos mis patojos y Lucita son los más trabajadores y estudiosos. En cambio mi Luisito y Pamela, un poco descarriados.

PAPA: Es tu culpa.

MAMA: Yo he hecho lo que puedo.

PAPA: Y podés poco.

 

CUADRO VIII

PAMELA: (ENTRANDO. VISTE UNIFORME ESCOLAR. FALDA CORTA, MAQUILLADA. MASTICA CHICLE) Buenas…

MAMA: Buenas tardes hija. ¿Cómo te fue?

PAMELA: Dos que tres, tirando a seis.

MAMA: ¿Por qué  hasta ahora vienes, si Lucita llegó hace ratos?

PAMELA: Porque ella está fuera de honda. Es una antisocial. Se corre de los chavos.

MAMA: ¿Y tu boleta de calificaciones?

PAMELA: ¿Mi boleta? Ah, mi boleta.

MAMA: Sí hija, muéstranosla.

PAMELA: Bueno, la traje pero…

PAPA: ¿Pero qué…?

PAMELA: Perdí 8 clases.

MAMA: ¿Qué qué…?

PAMELA: Perdí 8 clases.

MAMA: Pero si solo has perdido tres.

PAMELA: Esos maestros me llevan corta.

PAPA: (FURIOSO SE PONE DE PIE) ¿Qué perdiste 8 clases?

PAMELA: Sí, solo 8.

PAPA: ¿Solo 8?

PAMELA: Ah, tanta bulla por eso.

PAPA: A mí no me calle el pisto del cielo para gastármelo en ropa, comida, calzado, fiestas y estudios de ustedes.

PAMELA: Para eso sos papá.

PAPA: ¡Nada de levantarme la voz, que aquí yo mando!

PAMELA: (SOLO RIE)

PAPA: (TOMANDOLA DEL PELO, LA LANZA AL SUELO Y LA GOLPEA) Haragana, mal hija.

MAMA: Dejala hombre.

PAMELA: Ya no papa.

PAPA: (SIGUE GOLPEANDOLA)

CUADRO IX

 

(SIRVIENTA, LUCITA, LUIS, JUAN Y MIGUEL, ENTRAN)  TODOS: Ya papa.

(EL PAPA, AL VER QUE YA NO REACCIONA PAMELA): Pamela, Pamela, hija mía; despertá, despertá. (LA TOMA EN SUS BRAZOS: HA MUERTO)

MAMA: (LA ABRAZA) Pamela, Pamela, hija mía. (LA SACUDE VIOLENTAMEMTE, INTENTANDO REVIVIRLA)

TODOS, INCLINANDOSE: Nooooooooooooooooooooooo

 

CAE TELON


Publicado por hameh0017 @ 20:48
Comentarios (0)  | Enviar

LA MENTIRA

Comedia en tres actos

 

PRIMER ACTO

 

AMBIENTE: SALA DE UNA CASA DE FAMILIA ACOMODADA. UNOS SENTADOS, OTROS DE PIE, MIENTRAS JUAN SE PASEA EVIDENTEMENTE NERVIOSO E IRRITADO. TODOS VISTEN FORMALMENTE: SACO, CORBATA, ETC.

JUAN: Se los dije, pero no me hicieron caso.  Necios, incrédulos.

MARCOS: (TIMIDAMENTE) Pero es que…

JUAN: (MAS IRRITADO) Te me callás, porque vos fuiste el primero en decir sí.

MARCOS: Es que…

JUAN: (ACERCANDOSE A EL, LO TOMA DEL CUELLO) La próxima vez que se escape de tu boca una palabra, te arrepentirás. (LO SUELTA. MARCOS QUEDA DE NUEVO SENTADO) ¿Está claro?

MARCOS: (ASIENTE CON LA CABEZA)

JUAN: ¿Qué pensás vos René?

RENE: (TIMIDO) Tenés razón. Fue nuestra culpa.

JUAN: Culpa de ustedes.

RENE: No solo nuestra. ¿Pudiste evitarlo no?

JUAN: (SOLO ASIENTE CON LA CABEZA)

RENE: Ahora no nos queda otra cosa que pagar nuestro error.

RODRIGO: Yo lo advertí una vez. ¿Es cierto verdad Rony?

RONY: Es cierto, pero a nadie le pasó por la cabeza que esto sucedería.

RODRIGO: Porque jamás tomaban en serio nada. Parecen niños: Todo es un juego, y ahora, estamos ante un gran problema.

RONY: Maldito el momento en que nos descuidamos.

JUANCHO: (MAS IRRITADO. SIGUE PASEANDOSE POR EL ESCENARIO) Malditos nosotros que permitimos caer en esa trampa.

JOSE: Yo pienso que en vez de lamentarnos debemos buscar soluciones.

FRANCISCO: Eso mismo pienso yo. El tiempo es oro compañeros.

SERGIO: Ustedes no digan nada, porque fueron los primeros en caer.

JOSE: Tené cuidado con lo que decís vos Sergio.

SERGIO: (IRRITADO. LO TOMA DEL CUELLO) ¿Y qué me vas a hacer?

JOSE: Perdoname.

MARCOS: Yo reconozco que caí fácilmente.

RENE: Vos como siempre: tan filósofo.

RODRIGO: Estoy harto de ustedes: todo el tiempo hablando tonteras.

RONY: (ABRE LA PUERTA) Largate entonces.

RODRIGO: Me largo con mucho gusto. (HACE MUTIS)

JOSE: Yo también me largo, antes que me echés, porque no tengo la costumbres a que me echen de ninguna parte.(HACE MUTIS)

FRANCISCO: (GRITANDO) Piensen en la solución. Ya basta de hacer más grande el problema.

SERGIO: Francisco tiene razón.

JUAN: (CON AUTORIDAD) Vos Marcos, llamate a aquellos.

MARCOS: Voy. (DESDE LA PUERTA) Rodrigo, José, regresen muchá. (VOLVIENDO) Cuando salí, ya habían desaparecido.

RENE: Estamos rejodidos muchá.

RONY: Por ingenuos: caer tan fácilmente en una mentira.

TODOS RIEN. RODRIGO Y JOSE ENTRAN A ESCENA.

JUAN: Salió bien muchá.

TODOS: Esto merece celebrarlo.

SERGIO: Buen ensayo.

MARCOS: Esla primera obra teatral en la que actuaré.

JUAN: (HACIENDO MUTIS) Vamos a celebrar.

TODOS: Vamos. (HACEN MUTIS)

 

SEGUNDO ACTO

LA MISMA LUJOSA SALA. SE ABRE LA PUERTA DE CALLE. LAS MUJERES ENTRAN.LUCEN MUY ELEGANTES.

ROSA: Pasen adelante. (SE SIENTA EN EL SOFA. SE QUITA LOS ZAPATOS)

MARTA: Qué agotada regresé.

LUISA: La edad Marta (TODAS RIEN, MIENTRAS SE ACOMODAN EN SILLAS Y SILLONES)

VERONICA: Qué tranquilidad cuando no están esos.

NANCY: ¿Quiénes vos Vero?

VERONICA: Nuestros esposos.

ELISA: (RIENDO) Ah, los supuestos actores de teatro.

TODAS RIEN.

ROSA: Han convertido mi casa en un teatro.

MARTA: Ya los hubieras echado.

LUISA: Ya los eché porque los vecinos me lo reclamaron.

VERONICA: Como si no tuvieran nada qué hacer.

NANCY: Déjenlos soñar. Los pobres piensan que un día serán buenos actores de teatro.

ELISA: Dejemos que sueñen. Algo nos divierten.

ROSA: Pero ya ni chiste tienen. Solo teatro tienen en la boca.

MARTA: Tenés razón. Antes nos sacaban a pasear.

LUISA: La vez pasada que llegué a la casa, me asusté porque pensé que en verdad se estaban peleando Juan y José.

VERONICA: Ya lo imagino.

LUISA: Llamé a la Policía.

NANCY: ¿A la Policía?

LUISA: Sí, porque pensé que en verdad se estaban agarrando a pescozadas.

ELISA: ¡Qué brutos!

LUISA: Hubieran visto el gentío.

ELISA: Imagino que hasta porras tenían.

LUISA: Y no es mentira.

ROSA: Babosos, bien saben engañar.

ELISA: Y, ¿Cómo se llama la obra?

LUISA: La Mentira.

NANCY: (LLENDOSE A LA PUERTA. TODAS LA VEN EXTRAÑADAS. ABRE LA PUERTA. SALE. LUEGO ENTRA IMITANDO A UN HOMBRE) Vieja, he llegado. Tengo hambre y sueño.

ELISA: (LLEVANDO EL JUEGO) Y, ¿Qué preferís? Dormir o comer.

NANCY: (SIEMPRE EN EL JUEGO) Las dos cosas.

ELISA: ¡Qué bruto sos!

NANCY: ¿Por qué?

ELISA: Solamente si mientras dormís comés.

TODAS RIEN A CARCAJADAS. SE ESCUCHAN LOS “BRAVOS”, “MUY BIEN”.

ROSA: Nada mal para la actuación.

LUISA: Deberíamos actuar en la obra.

VERONICA: No es mala idea.

NANCY: Y, ¿Qué esperamos?

TODAS: Vamos. (HACEN MUTIS PARA LA CALLE)

 

TERCER ACTO

 

LA SALA LUCE MUY DIFERENTE. SE SUPONE QUE ES UN TEATRO.  APARECE EL SUPUESTO DIRECTOR DE TEATRO Y SE DIRIGE AL PUBLICO.

DIRECTOR: Amigos y amigas, buenas noches. La compañía teatral “REFLEXIONES” tiene el agrado de presentar la obra “La Mentira”, comedia en tres actos, original de Paul Segura. (PAUSA) Perdón, quiero aclarar algo. La obra está en dos actos y no en tres, pero como el autor dice que en tres, no podemos objetarlo. Se les suplica prestar la debida atención. De nuevo: gracias por acompañarnos. Que la disfruten.

 

FIN. CAE EL TELON.


Publicado por hameh0017 @ 20:46
Comentarios (0)  | Enviar

VIDA Y MUERTE

Comedia en dos breves actos.

 

PRIMER ACTO

 

I

UNA SALA DE FAMILIA POBRE. PUERTAS A AMBOS LADOS. AL FONDO, VENTANAL, DETRÁS DE ESTE, UN JARDIN. LA SALA ES  UTILIZADA COMO COMEDOR. EN CENTRO IZQUIERA, UN SOFA EN MAL ESTAD. EN DERECHA ABAJO, UN PLANCHADOR Y UNA SILLA DE MADERA.

MADRE (PLANCHANDO): Para nada alcanzan esos sueldos miserables. Sube la canasta básica, y los sueldos siguen por los suelos. (SUSPIRANDO. SUSPENDE LA LABOR) Ah, cómo hace falta un hombre en la casa.

COBRADORA (DESDE LA PUERTA) ¿Se puede?

MADRE: Se puede será la guayaba, si ya está bien metida.

COBRADORA: Usté como siempre: hablando sola.

MADRE: Ni modo, si no hay con quien.

COBRADORA: Teniendo tantas hija y hablar sola.

MADRE: Esas no paran aquí.

COBRADORA: Bueno doña Nasha, ya sabe a qué vengo.

MADRE: (INDIFERENTE) A cobrar.

COBRADORA: Como siempre.

MADRE: Desde hace dos años que él murió de bolo, viene a cobrar la deuda y le he dicho que no le daré ni un centavo.

COBRADOR: Sino lo hace,  le van a quitar la casa, porque está hipotecada.

MADRE: Antes me matan.

 

II

BLANCA: (ENGRANDO DE LA CALLE, DIRECTO A HABITACIONES) Buenas tardes.

MADRE Y COBRADORA: Buenas tardes.

MADRE: ¿A dónde vas Blanca?

BLANCA: A mi cuarto.

MADRE: Andate pue.

 

III

COBRADORA: Buenos doña Nasha, yo la dejo. Allá usté si no paga (HACE MUTIS)

MADRE: Allà yo sola con mis problemas. (SIGUE PLANCHANDO MAS IRRITADA) Es triste, muy triste, estar sola, sin nada, sin nadie.

 

IV

(TOCAN A LA PUERTA)

MADRE: Adelante.

CHISMOSA: (ENTRA MASTICANDO CHICLE)  Ay, doña Nesha, ¿ya lo sabe?

MADRE: ¿Qué cosa?

CHISMOSA: Mire, usté sabe bien que no soy chismosa…

MADRE: (AL PUBLICO) No será.

CHISMOSA: ¿Qué dice?

MADRE: No, nada.

CHISMOSA: Pues le decía (PAUSA) ¿Qué le decía?

MADRE: De si sabía de…

CHISMOSA: Ah, que yo no soy ninguna chismosa peo le voy a contar que andan diciendo que Blanca anda con don Serafino.

MADRE: ¿Con ese señor cara de caite chamuscado que tiene un montón de  mujeres?

CHISMOSA: Ese mismo.

MADRE: Es imposible, ella no lo haría jamás.

CHISMOSA: Caritas inocentes vemos, pero otras cosas, no sabemos.

MADRE: Lo que pasa es que la gente es chismosa.

CHISMOSA: Ay, si usté, no sé cómo tienen tiempo para pelar a los demás.

MADRE: Eso digo yo.

CHISMOSA: Yo por eso casi ya no hablo. Lo que hago es ir a la iglesia a santificarme y usté lo sabe.

MADRE: Si lo sé. (AL PUBLICO) Chismosa.

CHJISMOSA: ¿Qué dice?

MADRE: Que todo es mentira.

CHISMOSA: Pero no le haga caso  a la gente chismosa.

MADRE: Si usté chismosa.

CHISMOSA: ¿Chis…qué…?

MADRE: He, digo, chis…chistosa.

CHISMOSA: Ah. Bueno, adiós doña Nasha. Y no le haga caso a esa gente chismosa que no tiene oficio. (HACE MUTIS)

MADRE: Adiós doña chismosa. (SIGUE CON SU MONOLOGO)  Los pobres siempre estamos jodidos. Pero que babosos fuimos con mi difunto marido Suspiro Carretero. Tener tantas hijas y sin comida para darles. Bien lo decía mi suegra Eva Caradevaca: No jodan muchá, ya paren la mano. (PAUSA. SUSPIRA) Si le hubiera echo caso a ese albañil del otro lado, todo sería igual.

 

V

BLANCA ENTRA, COMO SIEMPRE, TRISTE. BEBE AGUA.

BLANCA: ¿Ya se fue esa chismosa de doña leofás?

MADRE: Ya. ¿Pero por qué te cae remal?

BLANCA: Porque a todo el mundo pela.

MADRE: Tenés razón. A esa, ni el diablo la puede ver. (RIE) Al diablo le da miedo la competencia.

BLANCA: (RIE FORZADAMENTE)

MADRE: ¿Y vos qué tenés?

BLANCA: ¿En dónde? (MIENTE NO ENTENDER. SE SACUDE, COMO SI LLEVASE UN INSECTO EN SU ROPA)

MADRE: No te hagás de la tonta.

BLANCA: ¿Por qué lo dice mama?

MADRE: ¿Tenés algo qué ver con ese don Serafino, cara de caite chamuscado?

BLANCA: No le digo pue, ya vendría esa chismosa a decir chismes.

MADRE: Sí, a eso vino.

BLANCA: La próxima vez que venga, con agua caliente la voy a sacar.

MADRE: Bueno, ya basta de tanto chisme. Mejor llevate esta ropa planchada. (LE DA LA ROPA. BLANCA HACE MUTIS PARA HABITACIONES)

BLANCA: Bueno mama.

MADRE: (SIGUE PLANCHANDO) Ojalá no me quiten la casa, porque si no ya me jodí. (LLORA)

 

VI

MARTA: (ENTRANDO. LUCE MINIFALDA Y BIEN MAQUILLADA) ¿Qué tiene mama?

MADRE: Vinieron otra vez a cobrar. Me dijeron que si no pagamos, nos van a quitar la casa.

MARTA: Estamos bien jodidos.

MADRE: Rejodidos.

MARTA: No hay justicia.

MADRE: Así estamos los pobres.

MARTA: No en vano dicen que la justicia es como las serpientes: le pican solamente al que no tiene zapatos.

MADRE: Nosotros somos de esos descalzos.

MARTA: Bueno, ya deje de planchar y vamos a cenar.

MADRE: (CONSULTA SU RELOJ) Púchicas, ya son las doce. No me había dado cuenta. (HACEN MUTIS Y CAE TELON)

 

SEGUNDO ACTO

 

I

EN ESCENA APARECEN TODAS, MENOS BLANCA. EL HUMILDE AMUEBLADO DE SALA HA SIDO SUSTITUIDO  POR SILLAS DE MADERA. LOS MUEBLES DEL COMEDOR YA NO A`PARECEN. LA MADRE, PLANCHANDO. LAS HIJAS SENTADAS.

MADRE: Todo nos ha salidos mal.

LUISA: Todo mama, absolutamente todo mama.

ELENA: A mí hasta me echaron del trabajo.

MARTA: (A ELENA) A vos por haragana.

LUISA: (A MARTA) Quien habla de haraganería, ya ni soplás.

MARTA: Vos callate. La única que trae pisto a la casa, soy yo.

ELENA: (A MARTA) Ahm pero pisto fácil. (LA VE DE PIES A CABAEZA, QUIEN, COMO  SIEMPRE, LUCE EXTRAVAGANTE)

MARTA: (IRRITADA, SE LEVANTA Y AMENAZANTE) Mirá Elena, mejor cállate o te callo. (MÁS SERENA) De cómo me gano el dinero, no importa. (CASI LLORANDO) Cuando uno tiene hambre y necesidá de pisto, no importa lo demás… (LLORA Y HACE MUTIS PARA HABITACIONES)

 

II

MADRE: (IRRITADA) Aquí, la única que trae pisto a la casa y de buena procedencia, es mi Blanquita.

LUISA: Usté, como siempre, solo Blanquita tiene en la boca mama.

MADRE: Porque ella es mi único consuelo.

ELENA: Bueno, para hablar de eso no hay tiempo. La cuestión es qué vamos a hacer para que no nos quiten la casa.

MADRE: No sé. (EN CENTRO CENTRO) Miren. (SEÑALA TODO EL ESCENARIO)  Ya se llevaron los pocos muebles que teníamos.

LUISA: ¿Y las  cama qué? Ahora no nos queda más que dormir sobre esos petates viejos, del tiempo de tata Lapo.

MADRE: Pero qué puedo hacer hija.

ELENA: Si tan solo papá no hubiera caído en el vicio del licor.

LUISA: Eso nos arruinó más.

MADRE: Y nadie por nosotros.

ELENA: Cuando teníamos pisto sí teníamos amigos. Ahora, ni las moscas nos visitan.

 

III

CHISMOSA: (DESDE LA PUERTA) ¿Se puede?

MADARE: (DE MALA GANA)  Adelante.

CHISMOSA: Ay, qué rechulo se mira ver reunida a toda la familia. (MIRA DETENIDAMENTE LA SALA Y SE PERCATA DE LO SUCEDIDO) Ay, ¿qué pasó aquí?

LUISA: Nuestra desgracia sigue.

CHISMOSA: ¿Y Marta?

MADRE: Allá adentro.

CHISMOSA: ¿Puedo entrar para adentro?

ELENA: (SARCASTICA) Mejor entre para afuera.

CHISMOSA: Ay, vos Elena, siempre con chistes.

MADRE: Pase.

CHISMOSA: “Tenquiu”.

 

IV

LUISA: Esa señora no puede vivir sin chismear.

ELENA: Saber a quién vendrá a pelar ahora.

MADRE: Ya no le presten atención. Suficiente tenemos con los problemas.

 

V

TOCAN. ES LA COBRADORA.

MADRE: Adelante.

COBRADORA: Buenos días.

LUISA: SUAVE, EN SON DE BURLA) Buenos días será.

MADRE Y ELENA: Buenos días.

COBRADORA: Siento mucho lo que les está pasando. Yo no hago más que hacer mi trabajo.

MADRE: No tenga pena, la entendemos.

LUISA: Mire, ¿y no hay otra solución?

COBRADORA: Lastima, pero no.

ELENA: Tal vez. Ayúdenos por favor.

COBRADORA: Disculpen, pero no se puede salvar nada. Como ven, hasta los pocos muebles tuvo que recoger la empresa.

MADRE: Dios mío, qué desgracia.

COBRADORA: Y disculpen que solo mala noticias les traiga, pero la casa la deben entregar hoy por la tarde.

MADRE: Eso no puede ser.

LUISA: No es justo.

ELENA: No lo es.

COBRADORA: Lo siento mucho. Compermiso. (HACE MUTIS)

 

VI

MARTA Y CHISMOSA ENTRAN EN ESCENA.

MARTA: ¿Qué pasa?

MADRE: Hoy por la tarde tenemos que desocupar la casa.

CHISMOSA: Miren pue, todo está chueco.

LUISA: Todo.

 

VII

BLANCA ENTRA DE LA CALLE. DESENCAJADA, TRISTE.

BLANCA: Buenos días.

TODAS: Buenos días.

BLANCA: ¿Qué pasa?

MADRE: Ya nos quedamos sin nada hija.

BLANCA: Qué desgracia la nuestra. Y a mí me echó de la empresa don Serafino.

MADRE: Ese es el colmo.

CHISMOSA: Qué viejo tan chueco. ¿Y qué vas a hacer con te embarazo?

TODAS: ¿Qué?

MADRE: (A BLANCA) ¿Qué embarazo?

CHISMOSA: ¿No les has contado?

TODAS: ¿Qué cosa?

CHISMOSA: Que va a tener un hijo de ese viejo empachado de don Serafino.

MADRE: ¿Es cierto eso?

BLANCA: (LLORANDO) Sí, mama, perdóneme. Lo hice por necesidad.

MADRE: (LA TOMA DEL CABELLO. LA ABOFETEA) ¿Por qué? ¿Por qué? (LA LANZA Y AL CAE, PIERDE EL CONOCIEMIENTO Y MUERE. LA LEVANTA. LE HABLA. NO HAY RESPUESTA. ESTO SUCEDE EN DERECHA ABAJO. PENUMBRA. LLORANDO) Hijita, hijita, despertá por favor. Ya no te voy a pegar. (LA SACUDE DESESPERDAMENTE. TODAS LLORAN ACERCANDOSE AL CADAVER. SIGUE MADRE) Nooooooo

 

FIN. CAE TELON.

 


Publicado por hameh0017 @ 20:46
Comentarios (0)  | Enviar

CAOS

(1994)

 

SALA DE CASA. FAMILIA DE CLASE ACOMODADA. SE OYEN GRITOS.

 

PERSONAJES:

JUAN: Padre

ANGELA: Madre

MIRIAM: Hija

LUISA: Hija

MARTA: Sirvienta

CARMEN: Hija

JORGE: Hijo

AMANTE

 ACTO  I

 

 

JUAN. (ENTRANDO, SEGUIDO POR ANGELA, SU ESPOSA) Es demasiado.

ANGELA. Sí, es demasiado.

JUAN. Pero, ¿qué haces el dinero que doy?

ANGELA. No me alcanza.

JUAN. ¿Qué no te alcanza?

ANGELA. Es una miseria.

JUAN. ¿Una miseria?

ANGELA. Sí, más que una miseria. Esa cantidad que me das es más pequeña de  la que gasta la esposa de un albañil, y tú no eres un albañil, sino un abogado.

JUAN. Eres una malagradecida. No sabes ahorrar.

ANGELA. Y tú, un tacaño.

JUAN. Y tú una mujer que toda la...

MIRIAM. (INTERRUMPIENDO) ¿Papi...?

JUAN. (FURIOSO)  No interrumpas. Vete a tu cuarto. (MIRIAM OBEDECE)

ANGELA. (TEMEROSA) A ella sí le das todo lo que pide...

JUAN. (INTERRUMPOIENDO) ¿Quién ella?

ANGELA. (LLORANDO) Tu amante.

JUAN. (TURBADO) ¿Mi amante?

ANGELA. Esa rubia que está terminando la fortuna que te dejó tu madre.

JUAN. ¡Eso no importa ahora!

LUISA. (ENTRANDO) ¿Mami? 

JUAN. (MAS FURIOSO AUN) ¡Silencio! Vete. (LUISA OBEDECE)

ANGELA. (LLORANDO) ¿De qué me sirvió  casarme con un hombre con riquezas, si está vació por dentro?

JUAN. (DESCARADAMENTE) Por mi  dinero.

ANGELA. Jamás lo hice por dinero.

JUAN. ¿A no?

ANGELA. No.

JUAN. ¿Entonces?

ANGELA. Porque te amaba.

JUAN. Y...,  ahora, ¿ya no me amas?

ANGELA. Sí. Te sigo amando. Aunque ya no me dediques nada de ti.

JUAN. Sí, ya nada me importa.

ANGELA. Tus hijos siempre te han necesitado y tú jamás con ellos has estado. No te importa como van en el colegio. Nada de ellos te interesa. Nunca existes para nosotros, sólo para tus negocios y ella... En vez de darles un buen ejemplo.

JUAN. ¿Un buen ejemplo? ¿Acaso no soy un buen trabajador?

ANGELA. El mejor ejemplo que un padre debe dar, es ser responsable en todo, empezando con su familia.

JUAN. Cumplo con mis responsabilidades.

ANGELA. No cumples.

JUAN. ¿Ah, no?

ANGELA. Tú crees que la responsabilidad de un padre dar es el gasto familiar y ya. Bueno, ni con eso cumples.

JUAN. (SOBERBIO) Cumplo.

ANGELA. El padre debe dar primero amor. Si hay riquezas, menos amor, nada sirve.

JUAN. (RIENDOSE) ¿Amor...?

ANGELA. (ACERCANDOSE A EL TIERNAMENTE) Yo siempre te he amado.

JUAN. (ORGULLOSO) No me importa.

ANGELA. ¿Por qué me pagas así, si jamás te he negado mi cariño?

Tus hijos necesitan un padre ejemplar. Esfuérzate y sé ese padre.

JUAN. Te has equivocado. Yo no soy de ese tipo de hombres.

ANGELA. (SUPLICANTE) Pero puedes serlo. Inténtalo.        

JUAN. (EXALTADO) Ya no quiero oír más ridículos sermones tuyos. Y cállate.

ANGELA. (LLORANDO) Está bien. Yo lo que más te suplico, es que no sufran mis hijos. No te vayas de casa. Hazlo por ellos.

JUAN. No me importan esos. Solo son tus hijos.  Yo ya tengo una nueva vida.

ANGELA. (FURIOSA) ¡Ella!

JUAN. Sí. Ella. Ella, sí es una mujer a que cualquiera puede cautivar con su encanto. (MIRANDOLA CON DESPRECIO)  Y no como tú, una anticuada.

ANGELA. (LLORA SUPLICANTE) ¡No te vayas por favor!  Por ellos te lo suplico.

JUAN. Ya nada quiero saber de ustedes. (HACE MUTIS A LA CALLE VIOLENTAMENTE).

ANGELA. (LLORA DE RODILLAS)

MARTA. (CRIADA, ENTRANDO) Señora, ¿qué le pasa?

ANGELA. Se fue Marta, se fue...

MARTA. Señora, cálmese. Usted no merece sufrir,  porque es muy buena.

CARMEN, MIRIAM, LUISA Y JORGE, ENTRANDO.

CARMEN. Mamita, ¿qué tienes?

MIRIAM. Mamita,  no llores.

LUISA. ¿Qué pasa mamá?

JORGE. (A SIRVIENTA) ¿Qué sucede Marta?

(NADIE LE RESPONDE.  DE PIE EN DERECHA ABAJO. EXALTADO) ¡Fue ese señor! Miserable. (BURLESCO) Mi padre. ¿Qué padre va a ser?

ANGELA. (PONIENDOSE DE PIE Y DIRIGIENDOSE A JORGE)

Tu padre hijo, tu...

JORGE. (INTERRUMPIENDOLE) No madre, él no es mi  padre. (ABRAZANDOLA) Tú eres mi padre y mi madre. Sólo tú te has preocupado por nosotros, él jamás lo ha hecho. Un  verdadero padre es aquél que da amor primeramente. (LLORANDO)

TELON

 

ACTO  II

 

CARMEN. (LLAMANDO A ANGELA DESDE ADENTRO. ENTRA) ¿En dónde estará mamá? (SUENA EL TELEFONO. CONTESTA) Aló. (MOLESTA) Sí. (SILENCIO) Sí. (LLORA) ¿Por qué te fuiste papá?  ¿Por qué no nos quieres papá, si nosotros te queremos? (SILENCIO)  (TRANSICION) Entiendo. Nos dejaste por ella. (GRITANDO EN EL AURICULAR)  ¡Te detesto, te detesto! (CUELGA VIOLENTAMENTE Y LLORA)

MIRIAM. (ENTRANDO) Pero, ¿qué tienes hermanita,  por qué lloras?

CARMEN. Mi  papá llamó...

MIRIAM.  Y, ¿qué quería ese señor?

CARMEN. No sé.

MIRIAM. No entiendo.

CARMEN. Tal vez quería decirnos que no nos quiere.

MIRIAM. Ya no llores. Un día volverá. Lo sé bien. Jamás nadie le dará ese cariño que nosotros le hemos dado, a pesar de su frialdad.

LUISA. (ENTRANDO)  Y ustedes, ¿por qué lloran?

CARMEN. Mi papá llamó...

LUISA. (FURIOSA. EN DERECHA ABAJO) Jamás hemos tenido un padre.   Cuando más lo  necesitábamos,  nunca estuvo con nosotros.

Sus negocios y esa... son mucho más importantes... Cuando mamá estuvo grave en el hospital,  él jamás se preocupó por ella.  Le da importancia a la gente ajena.  Nosotros, su verdadera familia, en nada le importamos.

El no es capaz de dar  nada por nosotros (FURIOSA) ¡Nada, nada, nada, nada! (HACE MUTIS LLORANDO A SU CUARTO)

TOCAN A LA PUERTA.

MARTA. Ya voy, un momento. (ENTRE ABIERTA LA PUERTA) ¡Hay Dios mío!

(CARMEN Y MIRIAM COREN HACIA ELLA)

LAS DOS. ¡Jorge!

JORGE. (BORRACHO) ¿En dónde estoy? (CAE. LAS HERMANAS Y SIRVIENTA LO LEVANTAN)

CARMEN. Jorge, estás en tu casa. Somos tus hermanas.

MIRIAM. (LLORANDO) ¿Por qué lo has hecho hermanito? ¿Por qué te has emborrachado?

CARMEN. (HACE MUTIS LLORANDO) ¿Por qué Dios mío, por qué?

MARTA.  ¿Por qué lo hizo joven? Pobre su mamá, se va a sentir muy triste. Usted jamás ha hecho esto. No sea así, no mira que...

JORGE. (INTERRUMPIENDO) ¡Cállate! No tienes porqué meterte en los asuntos de la familia. ¡En nada, en nada!

MIRIAM. Pero hermanito, oye lo...

JORGE. Y tú, cállate también. (SILENCIO) Déjenme sólo.

MARTA Y MIRIAM HACEN  MUTIS.

JORGE. (SOLO. RIE COMO LOCO. AHORA EN DERECHA ABAJO) He consumido licor para olvidar mis penas. Voy a meterme a este mundo para escapar de mi realidad. (SACANDOSE UN  ENVOLTORIO DE DROGA) Este es el remedio (RIE) (SILENCIO)  (AL ENVOLTORIO DE DROGA) Antes no te conocía, ahora que ya te conozco, no te dejaré. (RIE ENLOQUECIDO) No. No te dejaré. (TERMINA LA DROGA Y AL VER QUE YA NO TIENE MAS, TIRA TODO LO QUE ENCUENTRA EN LA SALA) ¡Estoy harto de todo y de todos! ¡Estoy cansado de todo y de todos! (SENTANDOSE, TIEMBLA) ¡Marta, Marta!

MARTA. (ENTRANDO) Si joven, ¿en qué le puedo servir?

JORGE. (AGARRANDOSE LA CABEZA ¿En dónde está mi madre?

MARTA. Hoy comenzó a trabajar.

JORGE. (COMO LOCO) No. No. No puede ser.

MARTA. Joven, está muy borracho. Lo voy a llevar a su cuarto.

JORGE SE QUEDA DORMIDO POR LA DROGA.

MARTA. ¡Miriam!, ¡Carmen!, ¡Luisa! Vengan. (ENTRAN)

MARTA. Ayúdenme a llevar Jorge a su cuarto, de tan borracho que está, que se quedó dormido.

(SE DISPONEN A LLEVARLO. SUENA EL TELEFONO.

MARTA. ¿Contesto?

LUISA. Vete con ellas, yo contestaré. (TOMA EL AURICULAR) Aló. Aló. (SILENCIO) ¡Ah! ¿Con qué usted es la famosa roba maridos?

Y, ¿qué quiere? (SILENCIO) Ella no está. Está trabajando porque es honrada y trabajadora, no como usted, sinvergüenza. (CUELGA CON VIOLENCIA EL AURICULAR)

 

TELON

 

ACTO III

 

JORGE. (ENTRANDO DE LA CALLE. MAL VESTIDO. SE VE DEMACRADO. SE SIENTA. SIGUE CONSUMIENDO DROGAS. RIE LOCAMENTE.  A UN ENVOLTORIO DE DROGA)

No. No puedo vivir sin ti. Rica. Deleitable. Deseable siempre.

(HABLA SOLO) Muy bien, pues así es. Entonces, váyase,  no se le necesita más (SILENCIO) (SE AGARRA LA CABEZA Y LLORA) Quiero dormir y no puedo. Dios mío, ¿qué hago? (SILENCIO) Ya sé. Quitarme la vida. ¿Cómo lo haré? Me cortaré las venas. No. Se sufre mucho. (SILENCIO) Ya sé. Me  ahorcaré. Pondré una cuerda en cualquier árbol del jardín de casa. No. Eso puede fallar. (SILENCIO) Mejor me daré en balazo en la sien. Eso será menos doloroso y además es más seguro.

Le dejaré una carta a ese señor que dicen que es mi padre y le reclamaré... (LLORA)Y a mi madre, ¿qué le dejaré escrito? (TRANSICION) Ya. Nada de sentimentalismos porque ellos son traicioneros. Sí, me daré un balazo pero, si no tengo una pistola, ¿en dónde la podré  conseguir? Será muy difícil. (AGARRANDOSE LA CABEZA ENLOQUECIDO) La necesito (BUSCA EN SUS BOLSILLOS DESESPERADAMENTE) No hay, maldita sea.  (TOCAN A LA PUERTA,  EL NO OYE)  No, ya no aguanto más. (ARRDILLADO) La necesito, porque si no,  me muero. (SIGUEN TOCANDO) ¡Ya  voy! ¡Ya voy!  (ENTRE ABRE LA PUERTA)

¿Sí?

AMANTE. (AFUERA AUN) ¿Puedo entrar?

JORGE. Adelante.

AMANTE. ¿Estás solo?

JORGE. Sí. ¿Qué se le ofrece?

AMANTE. Hablar contigo.

JORGE. (EXTRAÑADO) ¿De qué, si no la conozco?

AMANTE. (DESCARADAMENTE) Soy el nuevo amor de tu papá.

JORGE. Ah, esa mujer...

AMANTE. Cómo quieras llamarme.

JORGE. Y, ¿qué quiere de mí?

AMANTE. (DANDOLE UN BESO) Un favor.

JORGE. ¿Un favor?

AMANTE. Sí, un sencillo favor que te pagaré bien.

JORGE. Nada de usted me importa.

AMANTE. ¿Ah, no?

JORGE. No.

AMANTE. (SACANDOSE UN ENVOLTORIO DE DROGA) Y,  esto, ¿no te interesa? (EL MIRA LA DROGA SUFRIENTE) Tengo mucha de ella y te puedo dar la que me pidas.

JORGE. (MIRANDO LA DROGA) Y, ¿qué debo hacer?

AMANTE. Sencillo. Haz que tu madre firme la carta de divorcio y ya.

Es demasiado fácil.

JORGE. Será muy difícil. Mi madre no está de acuerdo con ello, porque es muy religiosa.

AMANTE. Bueno, entonces no hay trato. No daré absolutamente nada. (FINGE IRSE)

JORGE. ¡Espere, espere! No me haga esto. Usted es mi salvación.

AMANTE. (FURIOSA) No. Si no me ayudas, no tendrás nada. (CALMADA) ¿Ves? Puedo ayudarte y tú a mí.

JORGE. Pero, es que mi a madre no será fácil de hacerle cambiar de parecer.

AMADA. Eso no me importa. Es problema tuyo. Entonces, nada. (FINGE OTRA VEZ SALIR)

JORGE. ¡Espere, espere!

AMANTE. (MIRANDOLE, RIE) Pareces un niño enloquecido por este juguete. (TIRA UN ENVOLTORIO DE DROGA. JORGE SE TIRA AL SUELO QUERIENDOLO COGER. ELLA APLASTA EL ENVOLTORIO Y EL INHALA EL SOBRANTE TIRADO EN EL SUELO)¿Ves que me necesitas?

 

JORGE. Démela  y le prometo que la convenceré. 

AMANTE. Te daré dos porciones, y cuando hayas cumplido con tu misión, te daré toda la que me pidas. (SE LAS DA. EL DESESPERADO LA COGE E INICIA A CONSUMIRLAS CON APETENCIA)

JORGE. Gracias, gracias; no le fallaré.

AMANTE. (AMENAZANTE HACE MUTIS) Más te vale.

(EL CONSUME LA DROGA. SE QUEDA COMO DORMIDO SOBRE EL SOFA)

MARTA. (ENTRANDO. HA IDO DE COMPRAS) Joven, ¿se ha quedado dormido? ¿Quiere que lo ayude a llegar a su cuarto? (ACERCANDOSE A EL LO MUEVE) Joven. ¡Dios mío! No respira.

(CORRE HACIA EL TELEFONO) Aló. Aló. Dios Santo, suena ocupado. (VUELVE A MARCAR) Aló. Aló. (DESESPERADA) Dios mío que conteste. Aló. Señora, venga rápido, el joven Jorge  está mal. Apúrese. (SILENCIO) Sí. No. No están. Desde la mañana se fueron y no han regresado. Sí, pero apúrese. (CORRE HACIA JORGE) ¡Joven, joven! (SUENA DE NUEVO EL TELEFONO) Aló. Sí. Sí. Es aquí. ¿Qué qué? (IMPRESIONADA) Dios mío, ¿está segura señorita, está segura? (LLORA) No puede ser. Usted está equivocada. No puede ser posible. Sí... (VA A COLGAR CUANDO ENTRA ANGELA)

ANGELA. ¡Jorge, Jorge! ¿Qué tienes hijo? (DANDOSE CUENTA QUE HA MUERTO. LLORA ABRAZANDOLO Y LEVANTA  LA BOLSITA QUE CONTENIA LA DROGA). ¡No Dios mío! ¡No¡ ¿por qué te lo llevaste? ¿Por qué?

MARTA. (DESCONCERTADA) ¿Qué pasa señora?

ANGELA. Mi hijo Marta, mi hijo ha muerto por una sobre dosis.

¡Mi hijo, mi hijo!

 MARTA. (LLORA) También sus hijas murieron por sobre dosis en un bar.

ANGELA. (COMO ENLOQUECIDA) No. (GRITO LASTIMERO)  ¡Noooooooo!

 

TELON

FIN

 

 

UNA ESTRELLA

1992

 

APARECE SENTADO EN SU TRONO EL REY. A SU DERECHA, LA REINA.

PRINCESA: (ENTRANDO ACOMPAÑADA DE LA ESCLAVA) ¡Padre, madre, he tenido un sueño, un sueño que me atormenta!

REY: ¿Qué os pasa, hija mía?

REINA: ¿Cuál es ese sueño que atormenta tu alma?

PRINCESA: Es un sueño que... (LLORA).

REY: Habla hija mía, os te lo ordeno.

REINA: (A LA ESCLAVA) ¿Tú sabes a qué le teme?

ESCLAVA: (SIEMPRE MIRANDO HACIA EL SUELO) No sé su majestad. Cuando oí sus gritos,  corrí a su auxilio y tan solo me dijo que un sueño jamás soñado le daba pavor.

 PRINCESA: Era una estrella, una estrella, una estrella que me cegó por un momento, con su inmenso fulgor.

REY: ¿Una simple estrella que se te aparece en sueños, te atormenta de esta manera? Yo he soñado muchas de ellas y jamás me han inspirado nada.

PRINCESA: Padre, no era una simple estrella.

REINA: Pero, ¿qué era entonces? ¿Por qué tus ánimos se alteran hija?

PRINCESA: Era una estrella con voz de ángel, oídos de mares, ojos de horizontes. A través de ella miraba a un niño,  en cuya aureola decía “El Salvador del mundo”. Mi voz enmudeció. No podía proferir palabra alguna.

REY: Hija, tan solo fue un sueño. Deja de alimentar tu corazón de vanos sueños.

ESCLAVA: Señor mío, os suplico me permitáis hablar.

REY: Hablad.

ESCLAVA: La profetiza de Belén os podrá ayudar a interpretar este sueño.

REY: ¿Quién es esa profetiza?

ESCLAVA: Una sierva del Dios de los cielos.

REY: ¿Por qué me la recomendáis?

ESCLAVA: En Belén es conocida por interpretar los sueños. Sabemos que es una mensajera del Dios de Jacob.

REY: Me habéis hecho buena sugerencia. Id pronto, buscadla y traedla.

ESCLAVA: Sí mi señor. (HACE MUTIS)

REINA: Hija mía, que vuestro corazón pronto encuentre paz.

PRINCESA: (DE RODILLAS EN MEDIO DE REY Y REINA) El sueño se está enseñoreando de mí,  Por eso tengo miedo, mucho miedo, de cerrar mis ojos y volver a soñar otra vez.

REY: No tengáis pena hija mía. Yo velaré tus sueños.

REINA: Y, ¿si algún hechicero es el culpable de ese sueño?

REY: Si  esos pensamientos que maquinas en tu corazón son realidad, juro por mi reino que  yo mismo le cortaré la cabeza con mi propia espada, al causante de todo esto.

PRINCESA: Padre, mi alma está acongojada. Tengo temor de lo que esté por venir.

REY: Hija mía, pronto vendrá la profetiza de Belén y esta duda se esfumará.

REINA: Tu padre y yo jamás te dejaremos sola.

PRINCESA: ¿Y si es la muerte la que nos asecha?

REY: Tú eres muy joven y bella, la muerte no se atreverá. Además, una estrella presagia bendiciones y no maldiciones.

PRINCESA: Padre, tus sabias palabras me prodigan  armonía.

REINA: Si has soñado una estrella, seguramente os presagia un  próspero futuro.

REY: Me parece que nuestras dudas inician a clarear como el alba.

PRINCESA: Tengo sueño. Mis ojos ya desmayan como si fuesen flores.

REINA: Ve a descansar hija mía. Yo te acompañaré mientras tu padre espera a la profetiza.

PRINCESA: Sí madre.

REY: Ve hija mía.

(REINA Y PRINCESA HACEN MUTIS)

REY: ¿Qué acontecerá? El ambiente está diferente. Hombres extraños hablan de un ser que quizá nunca existirá. Hablaban cosas difíciles de entender. ¿Se acercará el fin de mi reino? No. Eso no puede ser. Soy un hombre razonable. Con nadie estoy en contiendas. Amo la justicia y lo que cosecho es justicia.

ENTRAN PROFETIZA Y ESCLAVA.

ESCLAVA: Señor,  ante tu presencia ha venido la profetiza.

REY: Pasad.

PROFETIZA: A vuestros pies estoy oh  rey. Decidme en qué os puedo ayudar.

REY: Vuestra ayuda servirá de mucho a mi reino, que se ha alarmado por un sueño.

PROFETIZA: Decidme de qué os trata.

REY: (A ESCLAVA) Dejadnos solos. Decidme, ¿qué significado tiene una estrella en un sueño? ¿Presagia el bien o el mal?

PROFETIZA: Quien ve en sueños una estrella, es bendito, porque un mensajero del Dios Altísimo le ha visitado para darle buenas nuevas.

Esa estrella solo la pueden ver en sueños los que son gratos al Dios de nuestros padres.

REY: Decidme, ¿de qué me habláis?

PROFETIZA: Esa estrella anuncia la venida del Mesías, del  Salvador de la humanidad.

REY: Y, ¿en dónde se encuentra ese Mesías?

PROFETIZA: Pronto nacerá en Belén de Judea. Si quieres, puedes ir a adorarle.

REY: Es suficiente. Puedes retirarte.   Ya ha venido la paz a mi reino.

(PROFETIZA HACE MUTIS)

¿Quién será ese personaje que ha cobrado importancia dentro de los judíos?

Mi padre hablaba de él. Decía que su deseo más grande era verle reinar.

Siempre pronunciaba el Rey de Reyes y Señor de Señores. Su reino no tendrá fin, decía; y nosotros nos burlábamos de él, porque creíamos estaba enloqueciendo. Ahora comprendo.

REINA: (ENTRANDO CON LOS TRES REYES MAGOS) Rey, estos hombres afirman que  van siguiendo a una estrella que los llevará al lugar donde ha nacido el Mesías.

REY: Pasad. ¿Quiénes sois?

MELCHOR, GASPAR Y BALTASAR: Venimos del oriente a Jerusalén.

REY: ¿Qué os ha traído hasta aquí?

MELCHOR: Venimos a adorar al rey de los judíos, que ha nacido ya; una estrella nos guía hacia él.

GASPAR: Sí, su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

BALTASAR: Venimos a traerles estos presentes.

MELCHOR: Yo le llevo oro, signo de poder, muestra que él nació para ser Rey de Reyes.

GASPAR: Yo le daré incienso, pues su sacerdocio será permanente y poderoso.

BALTASAR: Yo le ofreceré mirra, pues servirá para embalsamarlo, porque él ha venido a este mundo a ofrendar su vida por los pecadores.

REY: Y, ¿quién os ha dicho todo esto? ¿En qué vosotros os basáis para hacer esto?

MELCHOR: En las Sagradas Escrituras.

REY: ¿Me habéis dicho que nació en....?

GASPAR: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

BALTASAR: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel.

REY: Y, ¿quién más sabe sobre la venida de este gran rey?

MELCHOR: El Rey Herodes.

REY: El es un rey hacedor de maldad. Pronto, encaminad vuestros pasos hacia ese rey y ya no volváis a  Herodes. Os puede quitar la vida.

LOS TRES REYES MAGOS: Os estamos agradecidos con vosotros. Que la paz del Dios viviente  os inunde. (HACEN MUTIS).

REINA: Entonces, ese sueño de nuestra hija no debe infundirnos miedo. Debe regocijarnos.

REY: Tenéis razón.

REINA: No logro comprender que un Rey tenga por cuna una aldea tan humilde. ¿Qué clase de rey ha de ser?

REY: Jamás en el mundo ha habido rey que haya nacido en un lugar tan sencillo como este.

REINA: Y, ¿si representa un peligro para nuestro reino?

REY: Mi corazón me dice que no. Este me parece, ha traído la paz al mundo. Y, ¿nuestra hija?

REINA: Duerme todavía. Iré a velar sus sueños.

REY: Ve por ella, pues pronto iremos a Judea a adorar a ese Rey.

(LA REINA HACE MUTIS)

Pierdo la paciencia. Estoy intrigado. ¿Quién realmente será ese personaje?

REINA: (ENTRANDO ALARMADA) Nuestra hija no está. Nadie la ha visto.

REY: Pronto. Preparad a mi ejército. Yo mismo iré por ella.

REINA: (VIENDO POR LA VENTANA) Pronto, venid, mirad. Va con los magos.

REY: También la estrella  le ha llamado. Pronto, vamos nosotros a seguir esa estrella y a adorar al Rey de Reyes y Señor de Señores.

 

(HACEN MUTIS)

FIN

TELON.

 

 


Publicado por hameh0017 @ 20:44
Comentarios (0)  | Enviar

ELLA

1994

 

LA ESCENA SE DESARROLLA  EN UN CUARTO HUMILDE.  VENTANA EN CENTRO  DERECHA  Y PUERTA  DE  CALLE  EN DERECHA ARRIBA. POCOS MUEBLES   Y UNA PEQUEÑA  BIBLIOTECA. AL LEVANTARSE EL TELON, JUAN DE DIOS  LE MUESTRA  UN RETRATO A MANOLO, SU INTIMO  AMIGO.

 

JUAN DE DIOS. ¿Preciosa  verdad?

MANOLO. ¿Preciosa?

JUAN DE DIOS. ¿No te parece una hermosa mujer?

MANOLO. Hermosa es poco. ¡Hermosísima es!

JUAN DE DIOS. (POETICO) Inteligente,  tierna.  Cuando habla, brotan de sus labios  las palabras  más  dulces, más  sabias.

MANOLO. No seas exagerado, eso que seas poeta, no es para que…

JUAN DE DIOS. No exagero, digo la verdad.

MANOLO. Perdóname, no quise ofenderte.

JUAN DE DIOS. El ser huérfano me ha dolido mucho. La soledad ha martillado mi espíritu, ha hecho de mi vida, una vida miserable; pero ella vino a salvarme de esa muerte  silenciosa, prolongada y segura. Ahora soy feliz,  inmensamente feliz, porque tengo amor.

MANOLO. Dichoso tú. Yo creía  que  por ser rico, las mujeres me asediarían y no, no fue así exactamente. Las que han estado unidas sentimentalmente conmigo, lo han estado por dinero, no por amor.         En cambio tú que eres un pobre hombre, tienes la dicha de tener a alguien que te ama y amas. (CASI LLORANDO) ¡Dichoso tú que amas y eres amado!  ¡Maldito yo, que amo y me fingen amar, solo por mi dinero!

JUAN DE DIOS, (CONSOLANDOLO)  Ten paciencia amigo. Ya llegará a tu vida el amor, el genuino amor.  Eres un hombre humilde, dadivoso y trabajador, y no creo que Dios se olvide de ti, no enviándote a alguien  que te haga feliz.

MANOLO. Perdóname si te he ofendido. Gracias por tus palabras  de aliento.  Pero, cuéntame detalladamente, cómo fue  que la conociste.

JUAN DE DIOS. Una tarde de noviembre  la conocí  en la universidad, específicamente, en la facultad de derecho, donde sabes, estudio.  Ambos estábamos  sentados en los últimos  asientos.  Yo la miré tímidamente y cuando ella me miró con  sus  pequeños ojos, una sensación, un sentimiento candente se apoderó de mí. Cuando sentía clavada su mirada en mis ojos, incliné la cabeza y sentía que mis miradas se arrastraban en el suelo, con una timidez  muy grande.

MANOLO.  Imagino ese momento. Y, ¿cómo fue el segundo encuentro?

JUAN  DE  DIOS. Cuando el catedrático de Derecho Internacional Privado  nos dijo hiciéramos  un grupo  de trabajo, casualmente, nos tocó en el mismo grupo. La primera palabra que logré decirle fue: hola.

MANOLO. ¿Solo un hola?

JUAN DE DIOS. Sí, hubiera querido  decirle que era una mujer muy encantadora, pero pudo más mi cobardía.

MANOLO. No es de extrañar, siempre  has sido muy tímido.

JUAN DE DIOS. Tan solo nos comunicábamos  con breves miradas.  (PAUSA) No sé, me sentí profundamente  extraño.  Jamás nadie me había  inspirado tan hermoso  sentimiento. Desde la  primera vez descubrí  que me había enamorado perdidamente. Desde ese momento mi soledad  se fue disipando con tan solo  su presencia, aunque quizás un poco distante. Desde ese  inolvidable  instante,  nunca se ha borrado su hermosa, inocente y amorosa imagen de mi memoria.

MANOLO. Dichoso tú. Bueno, pero tengo la certeza  de que  un día  encontraré el amor, el verdadero amor.  Tendré paciencia. Esperaré, como se espera el amanecer cuando se ha tenido una noche llena de pesadillas.

JUAN DE DIOS. Eso es sabio.     Yo esperé por  largos años  lo que hoy me hace sentir más  feliz que nunca. ¿Sabes?

MANOLO. ¿Qué?

JUAN  DE  DIOS. Voy a confesarte algo muy íntimo.

MANOLO. Claro, hazlo; sabes que soy tu amigo.

JUAN DE DIOS. No quería enamorarme. Temía una relación sentimental. Me había  prohibido amar y ser amado.

MANOLO. Pero, ¿por qué?

JUAN DE DIOS. Por mi pobreza. Ves (SEÑALANDO A SU DERREDOR) no tengo nada, nada de riquezas materiales. El sueldo que devengo, apenas me ayuda a subsistir.

MANOLO. Y, ¿qué harás, si la familia de ella es muy rica?

JUAN DE DIOS. Haré todo lo que me pidan; menos que deje de amarla.

MANOLO. Sabes bien que las diferencias sociales están bien marcadas entre tú y ella.

JUAN DE DIOS. Lo sé, pero no me importa.

MANOLO. Haces bien, para el amor verdadero no hay nada imposible. Ni aún la muerte es obstáculo.

JUAN DE DIOS. Tengo la esperanza de que sus padres aprobarán nuestra relación y nos casaremos. Yo trabajaré día y noche, me sacrificaré por hacerla feliz.  Ella me ha dicho que ha hablado con sus padres  sobre lo nuestro y que se muestran contentos.

MANOLO. ¿Y los hermanos?

JUAN DE DIOS. Perdóname, no te había contado.

MANOLO. ¿Qué cosa?

JUAN DE DIOS. No tiene hermanos, es la única hija.

MANOLO. Eso es mejor.

JUAN DE DIOS. Manolo.

MANOLO. Dime.

JUAN DE DIOS. Soy afortunado, muy afortunado, que hasta me ha dado por cantar.

MANOLO. Pues canta.

JUAN DE DIOS. (PENSATIVO. PAUSA) Desde que falleció mi familia en ese accidente, ya no quise saber nada de amor, de vida, de nada. Tantas veces estuve a punto de suicidarme y ahora no quiero saber nada de muerte, de despedidas,  de tristeza.

MANOLO. Haces bien. Ya lo sabes, puedes contar conmigo en lo que quieras;  incluso, desde ya te prometo que los gastos de la boda, correrán por mi cuenta.

JUAN DE DIOS. Gracias amigo, eres muy amable.

MANOLO. Pero no me has contado cuándo ni cómo se hicieron novios.

JUAN DE DIOS. Fue durante un día de campo que realizamos con los compañeros estudiantes. (SIEMPRE SOÑADOR) Como siempre, de pies a cabeza temblaba al tenerla cerca de mí. Esa vez, el sol alumbraba intensamente, por lo que debajo de un frondoso árbol, me senté. Como de costumbre, estaba pensando en ella. Momentos después, la vi correr muy alegremente  tras las mariposas, por los verdes prados. La apreciaba feliz, sin embargo, había cierta melancolía en sus miradas, cierto vacio en su semblante. No sé, una fuerza extraña me acercó a ella. Cuando se percató  de mi presencia, se sonrojó; su rostro se demudó y esbozó una tímida sonrisa.

Hola ¿cómo estás? Le dije, con cierta confianza.

Créeme, en ese momento me sentí extraño, como si no fuera yo. Me sentí otro: Aquel Juanucho tímido,  era ya una historia disipada. Creo que derribé ese muro, obedeciendo mi necesidad de tenerla cerca,  de verla, de oírle, de disfrutar se presencia. Recuerdo que la invité a lanzar piedras al cristalino arroyuelo que plácidamente corría en la parte sur del verde prado. Ella aceptó tímidamente. Sentí que por una eternidad habíamos estado en comunión con la naturaleza, el amor y Dios. Sentí que ese instante se había detenido, inmortalizado. Pocas palabras pronunciamos, muchas sonrisas derrochamos. No sé, algo me alimentó de valentía y la tomé suavemente de la mano; la llevé a mi pecho, besé sus labios y ella me correspondió. Sus besos quedaron dulcemente en mi espíritu.

Me confesó que nunca había besado, que yo había sido el afortunado.

Nos tomamos de las manos y reímos de nuestro breve y timorato encuentro. Me dijo que era inmensamente feliz, que era yo su primer gran amor, que Dios le había hecho realidad uno de sus más hermosos sueños. Yo, por mi parte, le confesé que me había librado de la soledad que ya me tenía de rodillas, que me había inspirado a amar la vida, a esperar un nuevo amanecer. Nos sentimos solos en un paraíso indescriptible, dueños absolutos de un mundo de alegría y esperanza. Esa espléndida mañana trascurría lentamente. ¿Extraño verdad? El momento de felicidad pronto se esfuma, en cambio, el momento de dolor, es eterno; pero en mi caso, era diferente, para fortuna mía y de ella.

MANOLO. (DE PIE) preciosa vivencia. Pero, lo que no me has dicho, es su nombre.

JUAN DE DIOS. Dispénsame, la emoción me ha vuelto torpe. Se llama Luisa.

MANOLO. Precioso nombre.

JUAN DE DIOS. Pero más preciosa, es ella.

MANOLO. Claro que lo es, según lo que me has dicho.

JUAN DE DIOS. (SUSPIRANDO) ¡Ah! Esa clara mañana.

MANOLO. Y, ¿cuál fue el desenlace de ese día?

JUAN DE DIOS. Cuando llegó la tarde, debíamos retornar a nuestras  respectivas casas. Tanto deseaba yo no llegara, pero como todo, tiene un fin. Me suplicó fuera a hablar con sus padres. Como cosa extraña, al despedirnos lloró y me juró que jamás me olvidaría, que nunca dejaría de amarme. Además  me pidió que no la dejara de amar, cosa que no pasará. ¿Sabes? Esa actitud me confundió; me conmovió. Nos despedimos con un profundo beso. Dos lágrimas brotaron de sus ojos y se despidió.

Han pasado dos días de esa última vez que nos vimos. Fui el miércoles. El sábado iré a su casa, como acordamos. ¿Sabes? (CALLA)

MANOLO. Dime.

JUAN DE DIOS. Tengo miedo.

MANOLO. ¿Miedo?

JUAN DE DIOS. Sí.

MANOLO. ¿A qué?

JUAN DE DIOS.  Francamente no sé.

MANOLO. (RIENDO) No te preocupes, todos le témenos al cambio.

JUAN DE DIOS. (RIE SUAVEMENTE) Soy un exagerado, tienes razón.

MANOLO. Me alegra que reflexiones y sigas este hermoso camino, ella ha llegado a tu vida a regalarte alegría, y tú la mereces.

 JUAN DE DIOS. (EMOCIONADO)  El sábado  es el gran día. No he dormido en estos días pensando en ella, esperando ese momento.

MANOLO. (VIENDO SU RELOJ) Ya es tarde. El tiempo corre muy rápido. Te invito a celebrar esta alegría con un café, en la cafetería de mi tío.

JUAN DE DIOS. Claro, acepto. (TOMA UN SACO E INTRODUCE EL RETRATO EN UNA DE SUS BOLSAS Y SALEN).

TELON

 

 

SEGUNDO ACTO.

SE DESARROLLA EN UNA SALA DE CLASE ALTA. MUEBLES FINOS. EN LAS  PAREDES, PINTURAS CELEBRES Y RETRATOS DE PERSONAJES ILUSTRES. EN EL CENTRO,  JUEGO DE SALA.

A LA IZQUIERDA, LIBRERA; A LA DERECHA, MUEBLE, SOBRE EL CUAL ESTA UN TELEFONO. PUERTA DE  CALLE EN IZQUIERDA Y OTRA EN DERECHA, CON ACCESO A DEMAS HABITACIONES. VENTANA AL FONDO, CON SU CORTINA DE SEDA VERDE, MESA DE CENTRO.

APARECEN DOS ANCIANOS SENTADOS, SUMIDOS EN UN PROFUNDO SILENCIO. LA ANCIANA CON UN ROSARIO EN LA MANO, REZA. EL ANCIANO ACARICIA UNA CAJITA DE MUSICA.

ANCIANO. (ABRIENDO LA CAJA)Oye, qué música tan enternecedora.

ANCIANA. La música con que la adormecíamos, cuando era niña.

Ah, cómo pasan los años.

ANCIANO. (SERIO) Y todo tiene que terminar.

ANCIANA. Si uno pudiera detener el tiempo y reír y reír... (LLORA)

ANCIANO. (ACERCÁNDOSE, LA CONSUELA) Sabes que es imposible, solo Dios puede y tiene la autoridad de hacerlo.

ANCIANA. ¿Sabes?

ANCIANO. Dime.

ANCIANA. La oigo gritar emocionada cuando después de dos largos días regresaste de tu viaje de New York.

ANCIANO. Y yo aún siento ese abrazo tan amoroso con que me recibió.

ANCIANA. Ella, ella, mi dulce niña, siempre tan divina.

ANCIANO. (COMO ENLOQUECIENDO, RIE) cuando cumplió sus 15 años, ¿recuerdas?

ANCIANA. (RIE A CARCAJADAS TAMBIEN) Recuerdo perfectamente ese día.

ANCIANO. Los dos la tomamos de la cabeza y se la estrellamos contra su enorme pastel.

ANCIANA. ¡Que hermosísima se veía!

ANCIANO. (ENTUSIASMADO) Ese vestido verde.

ANCIANA. Esos zapatos blancos.

ANCIANO.  Ese collar de jade.

ANCIANA. Ese cabello largo que danzaba al compás del viento.

ANCIANO. Esa limpia y tierna  mirada.

ANCIANA. Esa dulce e inocente sonrisa.

ANCIANO. ¡Que día tan inolvidable!

ANCIANA. (RIENDO COMO ENLOQUESIDA) ¡Que susto se dio cuando todas sus compañeras del colegio se ocultaron detrás de los muebles y le dieron la sorpresa!

ANCIANO.  (RIE) Mi niña sintió que se moría del susto.

ANCIANA. (MELANCOLICA)La primera vez que vio la mar se entusiasmó y dijo: (IMITANDOLA) “Mila mami, que glan chalco”.

ANCIANO. (RIE) Creyó que el mar era un gran charco.

ANCIANA. Tenía apenas cuatro añitos.

ANCIANO. (AÑORANDO) Cuando en Semana Santa vio la banda, creyó que la trompeta era un embudo metálico que ejecutaba el músico.

(HACEN UN SILENCIO)

ANCIANA. Todo se esfuma pronto, como la niebla el llegar el sol.

ANCIANO. A veces no quisiera recordar el pasado, porque recordar lo momentos tristes me entristecen más, y recordar los momentos felices, mucho más, porque sé que ya jamás se volverá a repetir.

ANCIANA. Si uno tuviera el privilegio de olvidar ciertas cosas, lo haría sin dudar.

ANCIANO. Así es todo, y así será siempre.

ANCIANA. (TOMANDO UNAS FOTOS DE LA MESA DE CENTRO) Mira.(AMBOS RIEN)

ANCIANO. (SEÑALANDO) Aquí estamos en el zoológico.

ANCIANA. (SONRIE) Esa vez me hizo reír tanto, que casi lloro al preguntarle si en realidad  Darwin tenía razón al decir que veníamos del mono.

ANCIANO. Ah, sus ocurrencias.

ANCIANA. Tenía siete años.

ANCIANO. Mira, aquí vamos a tomar el avión.

ANCIANA. El pájaro metálico, decía cuando era chiquita.

ANCIANO. Aquí estamos de nuevo en el mar.

ANCIANA. El agua con sal, dijo la primera vez que se metió a nadar.

(SILENCIO)

ANCIANO. Todo se termina.

ANCIANA. Menos los recuerdos.

ANCIANO. Menos el amor.

(SILENCIO)

ANCIANA. (VUELVE A ABRIR LA CAJITA DE MUSICA) Escucha  de nuevo.

(AMBOS SE LA COLOCAN AL OIDO Y LA MODULAN)

ANCIANO. Esa música me transporta a ese pasado feliz.

ANCIANA. La puedo ver en la sala tratando de imita esta bailarina que está dentro de la cajita.

ANCIANO. Y no lo hacía mal.

ANCIANA. Por supuesto que no.

ANCIANO. (VUELVE A TOMAR LAS FOTOGRAFIAS. AL SELECCIONAR UNA, RIE)

ANCIANA. Todo lo blanco del pastel.

ANCIANO. Fue para sus quince años. (TOCAN A LA PUERTA, INTERRUMPIÉNDOLES. SILENCIO)

ANCIANA. (DELIRANTE) ¡Es ella que ha regresado!

ANCIANO. (CONMOVIDO, CUERDO) Sé que es casi imposible, pero acepta la amarga realidad.

ANCIANA. (DEJA CAER LA CABEZA A SU PECHO Y SOLLOZA) No puede ser que se haya ido.

ANCIANO. (CONSOLÁNDOLA) A mí también me lastima el alma, esa verdad letal. (TOCAN DE NUEVO)

ANCIANA. No lo puedo aceptar.

ANCIANO. Voy a ver quién es. (SE PONE EN PIE Y ABRE)

JUAN DE DIOS. Señor, buenos días.

ANCIANO. Buen día joven, ¿qué se le ofrece?

JUAN DE DIOS. Es usted el padre de Luisa.

ANCIANO. (TRISTE) Así es.

JUAN DE DIOS. ¿Podré entrar hablar con usted?

ANCIANO. ¿Amigo de ella?

JUAN DE DIOS. Intimo amigo.

ANCIANO. Pase adelante.

JUAN DE DIOS. (VIENDO A LA NCIANA) Buenos días señora, con permiso.

ANCIANA. Buen día joven, adelante.

ANCIANO. Tome asiento.

JUAN DE DIOS.  Muy amable.

ANCIANO. Dígame, en que le puedo servir.

JUAN DE DIOS. Deseo habla con ustedes.

ANCIANA. Perdón joven, ¿de que desea usted hablar con nosotros?

JUAN DE DIOS. De un asunto muy importante.

ANCIANO. De mi Luisa.

JUAN DE DIOS. Sí, de ella.

ANCIANA. Perdóname que te pregunte, ¿en dónde se conocieron?

JUAN DE DIOS. (PARLAMENTO MUY MARCADO) En la Universidad, en la Facultad de Derecho, hace quince días.

ANCIANO. Y, ¿qué desea hablar específicamente?

JUAN DE DIOS. Les suplico que ustedes aprueben muestra relación y nuestra boda.

 (LOS PADRES SE CON MUEVEN MAS) Yo la amo con todas mis fuerzas. Ella me ama también. Ella es lo más hermoso que tengo en la vida. Yo les juro que la haré feliz...

ANCIANO. ¡Es imposible!

(LOS ANCIANOS LLORAN)

JUAN DE DIOS. (ATURDIDO) ¿Por qué?

ANCIANA. Porque después de estar inconsciente en el hospital, falleció hace un mes.

JUAN DE DIOS. ¡¿Qué, qué!? (LLEVÁNDOSE AMBAS MANOS A LA CARA) No puede ser.

 

FIN

CAE TELON

 

 


Publicado por hameh0017 @ 20:43
Comentarios (0)  | Enviar

LA  ÚLTIMA  VEZ

1994

PERSONAJES: 

 ALBA (17 AÑOS. HERMANA DE ABY. AMOROSA)

ABY (20 AÑOS. JOVEN,  HERMOSA Y RICA)

ALBERTO. 30 AÑOS. ÍNTIMO AMIGO)

JUAN DE  DIOS (JOVEN DE 23 AÑOS)

 

 

LA ACCION SE DESARROLLA EN UNA NOCHE DE INVIERNO, EN EL LUJOSO DEPARTAMENTO DE ABY. EN CUALQUIER PAIS LATINO. EPOCA ACTUAL. AMUEBLADO DE LUJO. A LA DERECH ARRIBA,  PUERTA DE CALLE; A LA IZQUIERDA, ESCALERA QUE COMUNICA AL SEGUNDO PISO. AL FONDO, UN VENTANAL.  TRUENOS Y RELÁMPAGOS ANUNCIAN LLUVIA. AL LEVANTARSE EL TELON, ABY ESTA SENTADA,  MIENTRAS ALBA OBSERVA UNA FOTOGRAFIA).

 

ALBA. (DULCE) Te crucificas.

ABY. (IRRITADA) No es asunto tuyo.

ALBA. Claro que lo es.

ABY. ¿Qué derecho tienes?

ALBA. ¿Soy tu hermana o no?

ABY. (DÓCIL) Tienes razón.

ALBA. (SE ACERCA Y LA CONFORTA) Hermanita, tu alegría es mi alegría y tu dolor es mi dolor.

ABY. Perdóname, estoy enceguecida.

ALBA. Es natural. Cuando el sufrimiento nos corroe, tomamos este tipo de actitudes.

ABY. Me duele mucho esto.

ALBA. A mí también.

ABY. Cometemos un grave error al depositar toda nuestra confianza en alguien.

ALBA. Dios, en la Biblia dice que maldito el hombre que confía en el hombre.

ABY. Yo gané esa maldición.

ALBA. Pronto pasará.

ABY. No lo creo.  Este sufrimiento será eterno.

ALBA. Esfuérzate en ser feliz.

ABY. Ya nada tiene sentido.

ALBA. Te equivocas.

ABY. No.

ALBA. Claro que sí.

ABY. Cuánto diera porque esto fuera sólo un sueño.

ALBA. Supera esta adversidad, tú lo puedes hacer.

ABY. No puedo.

ALBA. Si puedes.  Si logramos superar la muerte de nuestros padres, lo puedes hacer ahora también.

ABY. Gracias por tu solidaridad.

ALBA. Entonces, ¿me acompañarás a la fiesta?

ABY. Perdóname, pero hoy no, en otra oportunidad.

ALBA. No te dejes vencer antes de tiempo.

ABY. No me dejo vencer.

ALBA. ¿Entonces?

ABY. Lo que sucede es que a veces necesitamos un momento de soledad para reflexionar, para tomar las decisiones que mejor nos convengan.

ALBA. Te comprendo.

ABY. ¿Sabes?

ALBA. ¿Qué?

ABY. En el momento menos pensado ocurren las cosas que tanto tememos.

ALBA. Como la muerte.

ABY. Sí, como la muerte.

ALBA. En algunos casos, existe la solución.

ABY. En otros no.

ALBA. En  tu caso sí.

ABY. No.

ALBA. Comienzas de nuevo.

ABY. Lo mío, está perdido.

ALBA. No, si lo amas de verdad.

(TOCAN A LA PUERTA. ALBA ABRE. ES ALBERTO, UN ÍNTIMO AMIGO)

ALBA. Pasa (A ALBERTO) Bien hermanita (A ABY), te dejo en buena compañía.

(ALBA SE DESPIDE DE AMBOS Y HACE MUTIS POR LA PUERTA DE CALLE)

ALBERTO. Anímate.

ABY. No puedo.

ALBERTO. Claro que puedes.

ABY. Se lo ha llevado todo.

ALBERTO. Nada es eterno.

ABY. ¿Qué sabes tú?

ALBERTO. Mucho, lo he vivido en carne propia.

ABY. No sabes lo que dices.

ALBERTO. Mereces ser feliz.

ABY. (IRRITADA, SE PONE DE PIE Y SE DESPLAZA POR EL ESCENARIO) ¿Por qué a mí? Todo en este mundo es una farsa, una hipocresía.

ALBERTO. (SE DIRIGE A ELLA Y LA CONSUELA) Cálmate. No soy ajeno a tu dolor. Te quiero como a una hermana, y lo sabes bien.

ABY. Quisiera morirme.

ALBERTO. En eso pensamos primero, creyendo erróneamente que ya nada tiene sentido cuando suceden estas cosas.

ABY. ¿Qué sabes tú?

ALBERTO. Te entiendo. Cuando hemos sido objeto de engaño, nos sentimos los más desventurados.

ABY. Todo lo di, nada reservé.

ALBERTO. Que eso no remueva tu herida. Al contrario, siéntete dichosa de haber amado genuinamente.

ABY. Creí amar y ser amada, y ahora descubro que todo fue un sueño, una fantasía de adolescentes.

ALBERTO. No te lastimes más.

ABY. Creí que su ternura era verdadera.

ALBERTO. Todos nos equivocamos.

ABY. Jamás pensé que me defraudaría.

ALBERTO. Muchas veces, involuntariamente, cometemos errores.

ABY. ¿Involuntariamente?

ALBERTO. Sí.

ABY. Los hombres siempre tienen pretextos para todo.

ALBERTO. Todos somos imperfectos; no importa la edad, color, credo, clase social, nada, absolutamente nada.

ABY. ¿De manera que lo defiendes?

ALBERTO. Nunca he dicho eso.

ABY. Pero lo piensas.

ALBERTO. No.

ABY.  Claro que sí.

ALBERTO. Bueno, tienes razón.

ABY. Los hombres siempre se escudan de esa manera.

ALBERTO. Estás actuando muy injustamente.

ABY. (RISA IRONICA) Ahora yo soy la victimaria y no la víctima.

ALBERTO. Siempre te fue fiel.

ABY. No siempre, ahora me lo ha demostrado.

ALBERTO. Sé que jamás quiso hacerte eso.

ABY. (CALMADA) ¿Por qué lo dices?

ALBERTO. Porque nunca nadie te había amado como él.

ABY. Lo sé (LLORA CALLADAMENTE).

ALBERTO. Nos conocemos desde que éramos unos chiquillos, por eso te lo aseguro.

ABY. No lo niego.

ALBERTO. Te repito que todos fallamos. Aún muchos grandes líderes religiosos han caído en las garras del adulterio, del engaño, de la perdición, del pecado.

ABY. Pero él no tenía porqué ser uno de ellos.

ALBERTO. Compréndelo.

ABY. No.

ALBERTO. ¿Sabes?

ABY. ¿Qué cosa?

ALBERTO. En relación a la ruptura de nuestro noviazgo con Mónica, te mentí.

ABY. No te entiendo.

ALBERTO. Yo fui quien decidió  terminara todo cuando la descubrí besándose con mi primo Juan José. Tarde, muy tarde, me enteré que con artimañas la besó.  Ella me lo explicó, pero yo ciego de los celos, le dije que sus lágrimas eran falsas y la obligué a ese doloroso exilio.  Cuando la busqué, era demasiado tarde, se había marchado del país.

ABY. ¿Qué pretendes con ese ejemplo?

ALBERTO. Que reflexiones.

ABY. ¿Qué reflexione?

ALBERTO. El merece otra oportunidad.

ABY. No.

ALBERTO. Por soberbios sufrimos muchas consecuencias.

ABY. ¡No soy soberbia!

ALBERTO. Sí lo eres.

ABY. Jamás lo he sido.

ALBERTO. Tienes  razón, jamás los has sido, pero ahora lo eres.

ABY. Casi me convences.

ALBERTO. Mejor relájate. Acepta mi invitación y vamos a la fiesta.

ABY. (IRRITADA) No me interesa.

(SE OYEN MAS FUERTES  LOS TRUENOS Y RELÁMPAGOS.  ALBERTO VE POR LA VENTANA)

ALBERTO. Mejor me voy, pronto lloverá.

ABY. Discúlpame que no acepte tu invitación, pero no tengo ganas.

ALBERTO. No te preocupes, te comprendo perfectamente.

ABY. Y perdóname porque en algún  momento te hablé con un acento no usual en mí.

ALBERTO. Deja todo eso en el olvido.

(ABRAZANDOLA)

ABY. Gracias por tu amistad.

ALBERTO. Cuenta siempre con ella.

ABY. Te lo agradezco.

ALBERTO. Cuídate.

ABY. Tú también.

(SE DESPIDEN. ALBERTO HACE MUTIS).

(INICIA A LLOVER. VUELVE DE LA PUERTA Y COMO ENLOQUECIDA, SE DESPLAZA POR EL ESCENARIO)

ABY.  No,  esto es inaudito, jamás creí que me hiciera esto. (LLEVÁNDOSE LA MANO AL PECHO) Lo amo, pero no puedo perdonarlo; mi orgullo me ciega, me doblega. (SENTÁNDOSE) Creí que jamás esto pasaría. Tantas mujeres hermosas y acaudaladas se le sometían y él  me era siempre fiel, no comprendo cómo ahora pudo caer en los brazos de esa mujer vulgar y callejera (LEVANTÁNDOSE, SIGUE PASÁNDOSE POR LA ESCENA CON EVIDENTE  ENOJO) ¿Por qué?, ¿por qué? Siempre creí en ti y en un abrir y cerrar de ojos nuestros sueños se esfuman (TOMANDO UN RETRATO DE EL, QUE ESTA EN LA MESA DE CENTRO. LA BESA Y LO LLEVA CONTRA SU PECHO) ¡Cuánto siento no poder echar al olvido tu engaño, tu lacerante error! (COMO HABLANDO CON EL RETRATO) Pero a pesar de todo, nunca dejaré de amarte con esa pasión que tú sabes te amo. (TRANSICIÓN. LO ARROJA AL SOFA) ¡Me fallaste! ¡Me engañaste! ¡No cumpliste con tu promesa! (TRANSICIÓN, SE INCLINA A COGERLA. HABLANDO CON EL RETRATO) Perdóname, pero me has herido y no puedo aceptar esta realidad tan amarga, tan dolorosa. Eras tú mi primer amor. Eras... (EL TIMBRE QUE SUENA LA INTERRUMPE. DEJA BOCA ABAJO EL RETRATO SOBRE LA MESA DE CENTRO. ACERCÁNDOSE A LA PUERTA DE CALLE) ¿Quién es? 

JUAN DE DIOS. (DESDE AFUERA) Yo

ABY. (IRRITADA) ¡¿Qué quieres?!

JUAN DE DIOS. Hablar contigo.

ABY. Ya nada tenemos que tratar.

JUAN DE DIOS. Pero yo sí.

ABY. Yo no.

JUAN DE DIOS. Por favor.

ABY. Vete.

JUAN DE DIOS. No me iré hasta que hable contigo.

ABY. Pues quédate en la calle.

JUAN DE DIOS. Si es necesario, me quedaría un siglo esperando que me abras, aunque muera de frió. (SIGUE LA LLUVIA. TRUENOS Y RELÁMPAGOS SE OYEN)

ABY. (LLORA, ENJUGÁNDOSE LAS LÁGRIMAS) Eres necio.

JUAN DE DIOS. Por tu amor lo soy.

ABY. Nunca me has amado.

JUAN DE DIOS. Tú sabes que sí.

ABY. Entonces, no me hubieras engañado.

JUAN DE DIOS. (SUPLICANTE) Por favor, déjame entrar, aunque sea la última vez que nos veamos.

ABY. (MÁS SERENA) Está bien, pero será la última vez que te vea frente a mí.

JUAN DE DIOS. Te lo prometo.

(ABY ABRE LA PUERTA CON INDIFERENCIA. CIERRA. LA LLUVIA SE OYE MAS INTENSA.  AL CERRAR, VUELVE A SU NORMALIDAD. EL TRATA DE DARLE UN BESO, ELLA SE LO NIEGA)

JUAN DE DIOS. Gracias por acceder.

ABY. Pues bien, te escucho.

JUAN DE DIOS. Te amo.

ABY. Ya no me importas.

JUAN DE DIOS. Tú a mí sí.

ABY. Desde el momento de tu traición has muerto para mí.

JUAN DE DIOS. Te suplico me perdones.

ABY. No tiene perdón lo que me has hecho.

JUAN DE DIOS. Si no me perdonas, es porque nunca me amaste.

ABY. Eso  ya  es historia.

JUAN DE DIOS. ¿Me amas aún?

ABY. (NO RESPONDE Y SE SIENTA)

JUAN DE DIOS. (QUE SE VE EMPAPADA DE AGUA, SE ACERCA A ELLA) Si supieras cuánto he sufrido desde el momento en que decidiste romper con muestra relación.

ABY. (FRIA) Si quieres, puedes sentarte.

JUAN DE DIOS. Gracias, puedo mojar tu sofá.

ABY. Nunca creí que me fueras infiel.

JUAN DE DIOS. Yo tampoco.

ABY. Entonces, ¿por qué me cambiaste por una mujer de esas...?

JUAN DE DIOS. En un momento de debilidad, esa mujer me sedujo; me esforcé en no caer, pero caí en su trampa maligna.

ABY. ¿Y tuviste el descaro de confesármelo después de tu acción vergonzosa?

JUAN DE DIOS.  Si te lo confesé, fue porque me di cuenta de mi error  y lo quise corregir. Además, si te lo comuniqué, fue porque te amo; y porque te amo, no puedo ocultarte nada.

ABY. Nunca nadie me ha herido, como me has herido tú.

JUAN DE  DIOS. (ARRODILLÁNDOSE  ANTE ELLA. LLORA) Perdóname, yo también sufro mi error; sabes que jamás quise hacerte ningún daño.

ABY. Ya es demasiado tarde para arrepentirse.

JUAN DE DIOS. (CON LA MISMA ACTITUD) Te lo suplico, te lo ruego, perdóname.

ABY. Mi vida ha cambiado, ya nada quiero contigo.

JUAN DE DIOS. Si  tú me niegas tu perdón, ya para nada quiero la vida.

ABY. Ya no me importa.

JUAN DE DIOS. Tú si me importas, porque te amo.

ABY. (PONIÉNDOSE DE PIE Y LLORANDO, SE DESPLAZA A IZQUIERDA ABAJO) Tan feliz que era, creyendo que había encontrado el amor de mi vida. Tantos sueños bellos, tanta ilusiones dulces, tantas ganas de vivir la vida.

JUAN DE DIOS. (ACERCÁNDOSE A ELLA, TRATA DE ABRAZARLA) Deja que...

ABY. Déjame, ya no me toques, no soy una cualquiera. Pero todos los castillos que construimos se vinieron abajo en un momento, por culpa tuya.

JUAN DE DIOS. (ACERCÁNDOSE) Te ruego que me des otra oportunidad.

ABY. No.

JUAN DE DIOS. Es la primera que te pido.

ABY. Jamás te perdonaré.

JUAN DE DIOS. (CASI RESIGNADO) Eso quiere decir que nunca me amaste, que solo fui otro más en tu vida.

ABY. (IRRITADA, LE DA UNA BOFETADA) ¿Otro más?

JUAN DE DIOS.  Si, porque si me hubieras amado, me perdonarías; un error cualquiera lo comete, nadie es perfecto.

ABY. (MOLESTA) ¡Otro más! ¿Crees que soy una coleccionista de hombres?

JUAN DE DIOS. (HUMILDE) Perdóname, no quise ofenderte de nuevo. (CASI LLORANDO) Nunca quise fallarte; pero caí, y me maldije y me condené a...

ABY. (INTERRUMPIÉNDOLE) A marcharte para siempre de mi vida.

JUAN DE DIOS. (TRANSICIÓN. UN POCO MOLESTO) Jamás te oculté nada, todo te lo di, te ofrecí lo mejor. Mis alegrías, mis logros, mis fracasos, todo lo compartí contigo, creyendo que me amabas.

ABY. Quien ama es siempre fiel.

JUAN DE DIOS.  Nunca creí que fueras así.

ABY. ¿Cómo?

JUAN DE DIOS. Perfeccionista.

ABY. Después de tu engaño, he aprendido a hacerlo.

JUAN DE DIOS. (ACERCÁNDOSE UN POCO A ELLA) Cuando te conocí, me enamoré al instante de ti. No fue tu belleza física la que me atrajo, si no tu humildad, tu sencillez, tu educación, tu cortesía, tu dulzura, tu ternura, tu amor, tu belleza interior.

ABY. ¿Y así me pagas?

JUAN DE DIOS.  (UN POCO EXALTADO) No sé que te pasa, no entiendo porqué me tratas así, porqué esa actitud dura que has tomado.

ABY. Tú sabes la respuesta.

JUAN DE DIOS. (ACERCÁNDOSE A ELLA, SUPLICANTE) Por los momentos felices que vivimos juntos.

ABY. Eso ya no me importa.

JUAN DE DIOS. Sí importa.

ABY. Para ti sí, para mí ya no.

JUAN DE DIOS. Me siento desgraciado. Antes era el nombre más feliz del mundo. Cualquier problema por grande o pequeño que fuera, no me infundía temor, porque con  tu amor me sentía un héroe, un hombre grande; con todas las fuerzas para superar cualquier situación.                                  

ABY. Tú cavaste tu propia tumba.

JUAN DE DIOS. (VIÉNDOLA CON INCREDULIDAD) Nunca creí que me fueras a negar tu perdón si alguna vez en mi vida cometiese un error.

ABY. Yo jamás creí que fueras un hombre artero; mentiroso.

JUAN DE DIOS. (ACERCÁNDOSE UN POCO A ELLA, DULCEMENTE) ¿Sabes?

ABY. ¿Qué?

JUAN DE DIOS. Te amo con todas las fuerzas de mi alma; los momentos que viví junto a ti, fueron como siglos de felicidad. Por eso te doy gracias. (ARRODILLÁNDOSE DE NUEVO Y LLORANDO) Te suplico me perdones y me devuelvas la vida. Perdóname por favor, concédeme otra oportunidad.

ABY. (CON SUPUESTO ENOJO, LLEVADO POR ORGULLO) ¡No! Es suficiente de ver payasadas.

JUAN DE DIOS. (PONIÉNDOSE DE PIE Y RESIGNADO TOTALMENTE) Está bien,  comprendo que jamás me darás tu perdón. Te supliqué y lo único que recibí de ti fue más desalientos. Ahora comprendo que nunca me amaste.

ABY. (SUAVEMENTE) No te hagas la víctima.

JUAN DE DIOS. ¿Puedes hacerme un favor?

ABY. ¿Qué prometes a cambio?

JUAN DE DIOS. Ya nunca volver a aparecerme en tu vida. (CASI LLORANDO) A que es la última vez que me dejes recordar ese pasado hermoso que  juntos pasamos.

ABY. Está bien.

JUAN DE DIOS. Siéntate tú en el sofá, y yo me sentaré en el suelo, cerca de tus pies. (ELLA ACCEDE. SE SIENTA EN EL SOFA Y EL EN EL SUELO, CERCA DE SUS PIES; SE OYE LA CANCIÓN QUE A LOS DOS LES               AGRADA. PUEDE SER  MELODÍA DESENCADENADA O LOVE STORY)

JUAN DE DIOS. (CON VOZ PROFUNDAMENTE MELANCOLICA) Evoco esa tarde de febrero cuando tú salías del colegio y yo te esperaba en la esquina, sin que tú te dieras cuenta. Fui detrás de ti. Antes  de cruzar la calle dejaste caer involuntariamente tu libro de historia y yo emocionado lo levanté y te lo di tímidamente. (A ELLA) ¿Recuerdas?

ABY. (DULCE, MELANCOLIA) Sí, los dos nos sonrojamos cuando nos vimos fijamente a los ojos.

JUAN DE DIOS. Yo temblaba de pies a cabeza.

ABY. Yo también.

JUAN DE DIOS. (AMBOS LLORAN CALLADAMENTE SIN VERSE, CON LA MIRADA FIJA A LA CUARTA PARED) Quise preguntar tu nombre y no tuve el suficiente valor.

ABY. Y yo quise que me dijeras algo, pero parecías afónico. (INTENTA ESBOZAR UNA SONRISA).

JUAN DE DIOS. Cruzaste la calle y fui cobarde al no ofrecerte mi compañía.         

 ABY. Y esa tarde de noviembre en que me enviaste el poema escrito por ti con Carmelita, fue uno de los regalos más hermosos que había recibido en mi vida. Todos los días  lo leo y me deleito con tus versos de ternura, de amor.

JUAN DE DIOS. Nunca he podido olvidar la sonrisa que me regalaste mientras bailabas con tu primo. Lamenté el no  sacarte a bailar, pero mi timidez pudo más que yo.

ABY. (SUSPIRANDO) Hermosos recuerdos que soñé, pero que jamás creí que se harían realidad.

JUAN DE DIOS. Cuando mutuamente  declaramos nuestro amor, no lo podía creer, pensé que soñaba.

ABY. Yo tenía 15 años

JUAN DE DIOS. Yo, 18.

ABY. Tantos años que transcurrieron felizmente.

JUAN DE DIOS. ¿Recuerdas la vez que te llamé y te pedí perdón con el pretexto de que me había equivocado?

ABY. Sí, era la segunda vez que te escuché hablar. Yo casi gritaba en el auricular para que no colgaras, pero fue en vano.

JUAN DE DIOS. Fui cobarde, no me atreví a decirte que era yo y que te amaba.

ABY. Yo reí mucho esa noche y al otro día se lo conté a Carmelita, en el colegio.

JUAN DE DIOS. Se me caía la cara de  vergüenza.

ABY. Pregúntamelo a mí, que me di cuenta de ello.

JUAN DE DIOS. Pero gracias a Carmelita logré acercarme a ti.

ABY. Ahora yo tengo 20 años.

JUAN DE DIOS. Y yo 23.

ABY. Guardo celosamente los poemas que me dedicaste.

JUAN DE DIOS. Por ti me convertí en poeta.

ABY. Las rosas que me regalabas cada vez que nos encontrábamos las tengo en las páginas de mis libros favoritos.

JUAN DE DIOS. Por ti me convertí en jardinero.

ABY. (SONRIE) No mientas.

JUAN DE DIOS. Es broma. Ahorraba para comprártelas.

ABY. (RIE)

JUAN DE DIOS. En una ocasión que no tenía dinero, te regalé  una rosa de tu propio jardín.

ABY. No te entiendo.

JUAN DE DIOS. Quiero decir que a escondidas corté una rosa de tu jardín y te la entregué y tú dijiste que era la más hermosa que recibías.

ABY. (RIENDO A CARCAJADAS) Tú y tus ocurrencias.

 JUAN DE DIOS. Fue gracioso.

ABY. Las horas de espera se convertían en años.

JUAN DE DIOS. Para mí en siglos.

ABY. Y los momentos que juntos disfrutábamos,  pronto se esfumaban.

JUAN DE DIOS. (MÁS EMOCIONADO) ¿Recuerdas la vez que nos fuimos de día de campo con tus padres?

ABY. (ELLA EMOCIONADA TAMBIEN) Perfectamente. (SOÑADORA COMO SIEMPRE) Corrimos por la verde colina tomados de las manos, nos recostamos sobre la  fresca grama, oí de tus labios versos improvisados.

JUAN DE DIOS. (INTERRUMPIÉNDOLE) Y seguimos soñando como siempre. Tejimos un futuro hermoso.

ABY. ¿Cuántos hijos quieres que tengamos? Me preguntante esa vez.

JUAN DE DIOS. Respondiste tú: un varón y una hembra.

ABY. ¿Cuándo nos casamos? Me interrogaste.

JUAN DE DIOS. En noviembre, el cuatro de noviembre,  me respondiste alegremente.

ABY. Te dije que deseaba lucieras un traje color verde el día de la boda.

JUAN DE DIOS. Y yo te supliqué usaras un vestido de novia color lila, en son de broma, pues es tu color favorito.

ABY. Imaginaba yo a nuestros padres, hermanos y amigos congregados en la iglesia

JUAN DE DIOS. Reíamos como enloquecidos, imaginándonos  sucesos inesperados.

ABY. (TRANSICIÓN) Con impaciencia esperábamos tanto amor para casarnos y de pronto...

JUAN DE DIOS. La desgracia.

ABY. La desgracia que trajiste.

JUAN DE DIOS. Pero fue involuntariamente.

ABY. (PONIÉNDOSE DE PIE MUY IRRITADA, ROMPIENDO EL ENCANTO) ¿Involuntariamente? ¡Ni un niño te lo creería!

JUAN DE DIOS. (DULCEMENTE) Después de volver a vivir nuestro pasado hermoso ¿me perdonas?

ABY. (SUPUESTAMENTE IRRITADA) ¡No! El trato fue que ya nunca te aparecerías en mi vida, ¿se te olvidó?

JUAN DE DIOS. (CON LA CABEZA INCLINADA Y OBVIAMENTE MUY TRISTE) No. No se me olvida. Desgraciadamente ésta es la realidad.

ABY. Ahora te suplico que te marches y que ya nunca vuelvas.

JUAN DE DIOS. (SIEMPRE MUY TRISTE) De acuerdo, como tú quieras.

ABY. (SUAVEMENTE) Y ¿qué esperas?

(JUAN DE DIOS LE DA UN BESO. ELLA LE CORRESPONDE. LUEGO, LE DA UNA BOFETADA).

ABY. ¡Ya es suficiente!

JUAN DE DIOS. Antes de irme, solo quiero decirte que te amé, te amo y te amaré, como  nunca he amado jamás, que sin tu amor, ya nada tiene sentido. (FINGE UNA SONRISA) Y de último, ¿puedes darme una taza de café para calmar el frió?

ABY. Está bien, es el último deseo que te hago realidad y te largas.

(ABY HACE MUTIS PARA LA COCINA MUY NERVIOSA Y RAPIDAMENTE  JUAN DE DIOS SACA DE SU ATACHE UNA ROSA ROJA Y UNAS HOJAS)

JUAN DE DIOS. Como  último recuerdo, te dejo mis versos y una rosa. (LOS DEJA SOBRE LA MESA DEL CENTRO. SACA DE SU ATACHE UNA PISTOLA Y APUNTÁNDOSE EN LA FRENTE, SE DISPARA).

ABY. (AL OIR EL DISPARO REGRESA CORRIENDO Y AL VERLO MUERTO EN EL SUELO, LO ABRAZA).

ABY. ¡Nooo!

(MUSICA FUERTE DE LOVE STORY O MELODÍA DESENCADENADA. CAE TELON)

CAE EL TELON

FIN

 


Publicado por hameh0017 @ 20:42
Comentarios (0)  | Enviar

LA  DESPEDIDA 

(1994)

 

LA ACCION SE DESARROLLA EN UN DIA RADIANTE.  EPOCA ACTUAL. EN CASA DE DULCE MARIA, EN LA CIUDAD DE GUATEMALA. AMUEBLADO DE LUJO. A LA DERECHA, AL FONDO, PUERTA PRACTICABLE. COMUNICA CON LAS DEPENDENCIAS; A LA IZQUIERDA, PUERTA DE ENTRADA, PRACTICABLE. EL COSTADO LATERAL DERECHO ES UN VENTANAL.

 

PERSONAJES EN ORDEN DE APARICION:

DULCE MARIA

MAGDA

JUAN DE DIOS

DOCTOR

 

 

DULCE MARIA: (ENTRANDO DE  HABITACIONES) ¿Cómo me veo ahora? ¿ Le seguiré embelesando como él dice? (VIENDOSE EN UN ESPEJO IMAGINARIO) Mis labios carmesíes que nadie ha besado,

¿Le sarán deseables como dice? ¿Volverán sus artísticas manos  a recorrer otra vez mis cabellos? ¡Soy la mujer más feliz del mundo!

Nadie puede arrancar este bello sentimiento de mí.

¿Y el poema? (BUSCA LOCAMENTE) ¿En dónde dejé  el poema que me escribió con su ágil pluma? ¡Ah, ya sé!  (SACANDOLO DE UN JOYERO, LEEJ  

“A la mujer más dotada de hermosura que conozco: Dulce María. Con sinceridad: Juan de Dios”

 

UMBRAL

 

Eres el umbral de un nuevo día.

Ojalá ese mañana

esté preñado de ti solamente.

 

Eres mi níveo génesis,

así lo visualizo yo.

En mis letanías sacrosantas

le pido a Dios nunca dejes de amarme.

 

Eres mi espléndido umbral,

mi palabra de aliento

y el pentagrama canoro

donde escribiré

las sinfonías más extraordinarias.

 

Ahora con tu presencia en mi universo

concibo verdaderamente la vida.

 

MAGDA: (ENTRA. MIRANDOLA ASUSTADA) Pero, ¿qué tiene señorita?

DULCE MARIA: (CORRE HACIA ELLA, MAGDA HUYE, DULCE MARIA LE SIGUE) Estoy loca, estoy loca, completamente loca. Detente Magda.

MAGDA: (GRITANDO) ¡Ha enloquecido, auxilio, auxilio!

DULCE MARIA: (DETENIENDOSE RIE A CARCAJADAS) Magda, detente mujer por Dios, ven a darme un abrazo.

 (MAGDA AUN ASUSTADA) No tengas miedo.

MAGDA: Es que usted...

DULCE MARIA: Si, estoy loca. Muy loca, pero de amor.

MAGDA: Dios mío, ya me había asustado  señorita, es que... (RIEN A CARCAJADAS Y SE ABRAZAN)

DULCE MARIA: Magda, soy la mujer más feliz del mundo, porque al fin un hombre se ha fijado en mí. El me ama,  por eso ahora todo tiene sentido.

MAGDA: Mi niña, sabe que su alegría es mi alegría y que su dolor es mi dolor. Yo también siento alegría en mi corazón por esta buena noticia.

DULCE MARIA: Lo sé. Desde que falleció mi madre y mi hermana, tú has estado más cerca de mí. Eres como mi madre y no una sirvienta.

MAGDA: Usted solo merece ser feliz porque es una mujer honrada, porque usted es una mujer preciosa, porque cultiva los valores del alma.

DULCE MARIA: No seas tan exagerada. (CON CIERTA VANIDAD) Bueno, eso mismo dice él.

MAGDA: (FINGIENDO. FRUNCIENDO EL CEÑO) Y, ¿quién es ese caballero que quiere robarse a la princesa de mi reino? (CON FINGIDA AUTORIDAD) Contéstame inmediatamente hija mía. (RIENDO LAS DOS) ¿Quién es, cómo se llama mi niña?

DULCE MARIA: (ENTUSIASMADA) Juan de Dios. Un hombre pobre, soñador y trabajador. Es el dramaturgo que nos invitó al estreno mundial de su obra “La Muerte del Anónimo”. ¿Recuerdas?

MAGDA: (RIENDO) Cómo no lo voy a recordar, si los dos se miraban repetidas veces con una timidez jamás vista.                                             

DULCE MARIA: Si Magda, es él, el hombre que ha llegado a salvarme de mi letal  soledad.

MAGDA: No es un  elegante caballero que digamos pero, es un buen hombre, y ese tipo de hombre es el que usted  merece.  ¿De qué le servirá un hombre elegante, si es un miserable mujeriego, vicioso y digno de recibir otros calificativos negativos?

DULCE MARIA: ¡De desgracia!  En cambio él, (SOÑADORA) un hombre aunque tímido, pero sincero; honrado, caballeroso, educado y...muchas más cosas bellas; detalles Magda,  que me han conquistado. Mira (MOSTRANDOLE EL POEMA) este poema me lo escribió en un breve momento  cuando llegué a saludarle. Estábamos solos e inmediatamente lo escribió y lo depositó en mis manos, rogándome lo leyera después que él  abandonara el teatro. Acarició mis cabellos y me dijo con trémulas palabras que yo le extasiaba con mi  verdadera belleza. Si vieras, (RIE) solo me lo entregó y salió esfumado.

MAGDA: Vaya, qué acontecimiento tan inolvidable para las mujeres.

Mi niña, ¿y que sintió cuando lo tuvo muy cerca?

DULCE MARIA: Sentí que mi corazón palpitaba con una violencia extraordinaria. Mis labios sentían el roce de los suyos, mis ojos se sumergieron en los suyos, y cuando sus manos depositaron el poema en las mías, experimenté una  sensación jamás  experimentada.

MAGDA: ¿Y él?

DULCE MARIA: (RIENDO) Temblaba. Yo sentía que sus piernas eran cuerdas de un violonchelo. (RIEN)

MAGDA: Y, ¿cuándo vendrá a visitarnos?

DULCE MARIA: (APASIONADA) Hoy Magda, hoy vendrá, por eso me siento tan nerviosa.

MAGDA: Y completamente preciosa mi niña, como una verdadera princesa.

DULCE MARIA: (COLOCANDOSE  LA MANO EN EL PECHO) Magda, Magda, me siento un poco mal, tráeme mis pastillas por favor, el dolor ha vuelto a molestarme.

MAGDA: (SENTANDOLA) Mi niña, ¿llamo al doctor?

DULCE MARIA: (CALMANDOSE) No. No es necesario, pronto pasará.

MAGDA: Debería llamar al médico para que él le recete algo más  efectivo, porque no está bien que usted lo haga. Ese  dolor le viene molestando desde hace ratos y veo que ha empeorado. Por favor, haga lo que  le aconsejo.

DULCE MARIA: Pondré en práctica tu consejo Magda. Gracias por preocuparte por mí. La otra semana visitaré al médico.

MAGDA: Eso está mejor.

(TOCAN  LA PUERTA)

 

LAS DOS: ¡Es él!

MAGDA: ¿Voy a abrir?                                                                                                                        

DULCE MARIA: (NERVIOSA) Es Juan de Dios. Pronto, ve a abrir. (MAGDA SE DISPONE A SALIR) Ah, espera Magda.

MAGDA: ¿Sí  mi niña?

DULCE MARIA: Dime por última vez, ¿crees que le agradaré como luzco hoy?

MAGDA: Se extasiará más, bella señorita.

DULCE MARIA: Gracias Magda. Abre pronto.

MAGDA: Suerte mi princesa. (HACE MUTIS).

DULCE MARIA: (DE ESPALDAS HACIA LA PUERTA DE CALLE. PARA SI) Mi corazón palpita con más intensidad de alegría. (OYE LOS PASOS Y  CREE QUE ES EL) Al fin Juan de Dios.

MAGDA: No mi niña, no es él. Le han traído estas flores.

DULCE MARIA: (TRISTE) Entonces, me ha dejado plantada.

O, ¿se le olvidaría nuestra cita?

MAGDA: Es imposible mi niña, seguramente algún imprevisto.

Pero pequeña..., miremos quién manda las flores.

DULCE MARIA: (ARRANCANDO LA TARJETA. LEYENDO) “Para la mujer más bella del universo: Dulce María, con sinceridad: Juan de Dios.

(LLEVANDOSE LAS FLORES AL PECHO) Es él. (SILENCIO) Pero él no vino, las flores me agradan pero, ¿por qué no vino Magda, por qué?

Cuánto he sufrido de alegría esperando escucharle y verle.

(TOCAN)

DULCE MARIA: ¡Es él, abre pronto!

MAGDA: (SALE A ABRIR)

DULCE MARIA: (PARA SI) Al fin llega.

MAGDA: No mi niña, no es él, pero le ha enviado este escrito.

DULCE MARIA: (LEYENDO)

 

AMARTE

 

Amarte como te amo yo

es perder la noción del tiempo,

es vivir al ritmo de tus besos,

es inmortalizar la alegría.

 

Amarte como te amo yo

es orlar de lirios la faz del viento,

es extasiarme en el universo

profundo de tu mirada,

es deleitarse en un celestial jardín.

 

Amarte como te amo yo                                                                                                                      

es beber del ánfora sagrada

de tus labios carmesí

el más exquisito vino.

 

Amarte como te amo yo

es sensibilizar más al corazón,

es quedar indeleble en la mesura

de tus delicadas manos.

 

Amarte como te amo yo

es besar la corola

de los poros de una fragante flor.

 

Amarte como te amo yo,

es amar la vida misma.

 

(CON LAGRIMAS EN SUS OJOS)

Estos versos solazan mi alma pero, no es suficiente si no está él.

(TOCAN)

DULCE MARIA: ¿Será él? (NEGATIVA) No, seguramente ya no vendrá, en vano he esperado.

MAGDA: Mi niña, ¿voy a ver quién es?

DULCE MARIA: Ve. Seguramente es Carmen. Dile que mañana le visitaré y discúlpame con ella. Indícale que no me siento muy bien.

MAGDA: De acuerdo.

(DULCE MARIA DE PERFIL HACIA SU HABITACION.

JUAN DE DIOS ENTRA SIGILOSAMENTE. SE SIENTA SIN  QUE ELLA SE DE CUENTA. MAGDA SE QUEDA AFUERA )

DULCE MARIA: (HABLANDO SOLA) Dios mío, ¿es esto el amor? ¿Sufrir, esperar y esperar y nada...? Yo le amo desde el momento en que tú lo pusiste en mi camino. (BREVE SILENCIO. SUSPIRANDO) Ah, si supiera cuánto  le amo. (TRISTE) ¿Acaso será tan solo un juego?

JUAN DE DIOS: (SIGUIENDOLE EL JUEGO)  Señor de los Cielos, ¿verdad que ella es muy bella? Dime, ¿me amará por lo menos un poco? O, ¿será tan solo una amistad la que me quiere dar?  (SUSPIRANDO) Si ella me amase, sería el hombre más feliz del  universo.

DULCE MARIA: (SIGUIENDOLE EL JUEGO)  Dios mío, si supiera que le amo con todas mis fuerzas.

JUAN DE DIOS: (SIGUIENDOLE EL JUEGO. RIE) Si  supiera la paz que gozo cuando  pienso en ella. No encuentro la manera de decirle que le amo. Me da temor decirle que siempre pienso en ella y que la anhelo en todo momento.

DULCE MARIA: (SIGUE EL JUEGO) ¿Cuál será la señal para saber si en verdad me ama? No quiero equivocarme, porque de lo contrario, me moriría de tristeza.

JUAN DE DIOS: (ROMANTICO)

Si su rostro arde,

si su corazón acelera su pulsación, 

si sus miradas me clava,

si mi nombre pronuncia

con su angelical voz,

es que, ¡me ama...!

DULCE MARIA: Si supiera la verdad. La intriga me devora.

Si me mira

con esas miradas cautivadoras,

seguramente me ama.

JUAN DE DIOS: Pero yo quiero saber cuál será la señal para saber si me ama o sin tan solo quiere cultivar una amistad nada  más.

DULCE MARIA: (FINGIENDO DESESPERACION) Me esfuerzo y nada. No logro imaginar cuál será la señal.

JUAN DE DIOS: (SIEMPRE ROMANTICO) Le miraré fijamente a los ojos con la mirada más cariñosa y el  resplandor de sus ojos me cautivarán; entonces, seré su eternal prisionero. Pronto, muy pronto, la depositaré en mis brazos y besaré sus labios   y le diré cuánto le amo.

DULCE MARIA: (DESESPERADA) Pero, ¿cómo sabré si verdaderamente me ama? ¿Me lo dirá el corazón? ¿Me lo dirán sus profundas miradas? ¿Me lo dirán sus palabras?

JUAN DE DIOS: (RIENDONDOSE DE EL MISMO) Ah, me tiemblan las piernas del miedo. Con tan solo  pensar en ella siento que enmudezco. Las palabras se esfuman, mi corazón palpita pausadamente. (VIENDOLA DE SOSLAYO) Si ella diera el primer paso, me facilitaría todo.

DULCE MARIA: (RIENDO) Sé que no le será fácil decirme que me ama, ¿podré de alguna manera dar el primer paso para darle una señal de que acepto su amor? (NEGATIVA) Bueno, él es quien debe  dar el primero.

JUAN DE DIOS: Qué fácil es imaginar, pero sumamente  difícil es actuar.

DULCE MARIA: ¿Por qué los hombres nos harán sufrir mucho cuando se tardan para confesarnos su amor? El tanto esperar nos doblega a la desesperación.

JUAN DE DIOS: Ah, si ella diera el primer paso, yo inmediatamente daría el segundo, el tercero, el cuarto y todos los demás.                                           

 La amo pero, soy cobarde. En mi garganta se ha hospedado una música muda que quiere hacerse escuchar y no es posible.

DULCE MARIA: (FINGIENDO ESTAR SOLA COMO EL) Bueno, me iré a mi habitación a llorar mi fracaso...

JUAN DE DIOS: (INTERSEPTANDOLE EL PASO) Yo no dejaré que derrames ninguna lágrima de tristeza, porque tú solo debes derramar lágrimas de júbilo, porque  eres buena, porque eres lo que más amo (SE ABRAZAN) Te amo y nada te arrebatará de mis entrañas.

 

TELON

 

SEGUNDO ACTO

 

TOCAN. MAGDA SALE A ABRIR Y ENTRA ACOMPAÑADA DEL DOCTOR.

MAGDA: Doctor, que bueno que vino. Dulce María se siente muy mal. 

DOCTOR: ¿Desde cuándo se ha sentido así?

MAGDA: Desde hace unos tres meses.

DOCTOR: Pero..., ¿por qué no me llamaste antes?

MAGDA: Por que ella decía que no era necesario, que estaba bien. Decía que no era nada complicado.

DOCTOR: Pero, ¿por qué esperaron mucho?

MAGDA: Tengo miedo doctor.

DOCTOR: Cálmate  mujer, ha de ser algo sin importancia.

(DESDE ADENTRO, QUEJUMBROSA.)

DULCE MARIA: ¡Magda, Magda!, ¿por qué tardas tanto? , apresúrate, tengo miedo.

MAGDA: Ya voy mi niña. Doctor, ¿cree que no es nada malo?

DOCTOR: (SILENCIO) No sé.

MAGDA: (ALTERADA) Dígamelo, no me deje intrigada.

DOCTOR: Cálmate Magda, tú debes ser fuerte y servirle de apoyo.

Con esta actitud vas a contribuir a que crezca su temor, cálmate.

MAGDA: Pero..., no puedo fingir ser fuerte.

DOCTOR: Debes hacerlo si le amas. Demuéstrale más cariño para que se sienta mejor.

MAGDA: Tiene amor doctor, tiene amor.

(DESDE ADENTRO)

DULCE MARIA: ¡Ven Magda, no me dejes  sola!

MAGDA: ¡En un instante estaré a su lado mi niña!

DOCTOR: Sé valiente mujer.                                                                                               

MAGDA: (LIMPIANDOSE LAS LAGRIMAS) Lo seré doctor. Aquí no pasa nada, absolutamente nada.                                                                                                                                            

DOCTOR: Eso está mejor.

MAGDA: Iré a avisarle que usted ha llegado doctor.

DOCTOR: De acuerdo Magda,  porque se me hace tarde y tengo pacientes en mi consultorio.

MAGDA: Sí  doctor, ya regreso. (HACE MUTIS)

DOCTOR: (PARA SI) Es extraño, esta señorita siempre ha gozado de buena salud. Bueno, las enfermedades no siempre nacen  junto a su presa.

MAGDA: (ENTRANDO) Doctor, ya le informé de su presencia. Pase usted. Los dejaré solos.

(DOCTOR ENTRA A SU HABITACION. MAGDA SE QUEDA SOLA EN LA SALA.)

MAGDA: (PARA SI) Dios mío, que no sea nada malo.

(SUENA EL TELEFONO. CONTESTA) Aló. Aló. Sí joven. (RIE) No joven. Lloro porque estaba picando cebollas y usted ya sabe que... (RIE) Sí joven. Sí, dijo que... (RIE) Le diré. No tenga pena. Sí. Ahorita mismo. Verá que le hará muy feliz.  Buen día.

(LLORA QUEDITO) Siempre se preocupa por ella. Es un regalo de Dios que haya llegado  a su vida. (TRANSICION) Pero ella, pronto se recuperará y será inmensamente feliz a su lado.

 Soy una demente, ¿cómo va pasar por mi  cabeza que una mujer tan joven, bella y con un futuro tan prometedor esté enferma?

Perdóname Señor, tanto es el amor que por ella siento que, me duele verle así, pero sé que pronto se recuperará y volveremos a verle correr muy feliz por los campos y deleitarse con ese exquisito verdor.

(CON SEGURIDAD) Es algo pasajero. (RIENDO)  Soy una creadora de mundos inexistentes.

DOCTOR: (ENTRANDO) Magda.

MAGDA: Dígame doctor, ¿verdad que es algo que pronto se esfumará? ¿Verdad que mi niña está bien?

DOCTOR: (SILENCIO) Heee...

MAGDA: Doctor, ¿está bien verdad?

DOCTOR: Mira Magda, no sé si...

MAGDA: (DESESPERADA) ¿Qué pasa con mi niña?

DOCTOR: Créeme que he visto nacer y morir a seres humanos y estoy acostumbrado a ello, pero esta mujer tan preciosa que tiene tantos deseos de vivir...

MAGDA: (INTERRUMPIENDOLE) ¿Verdad que está perfectamente bien? Ya sabía que era tan solo algo pasajero. (RIE) Lo que uno se imagina.

DOCTOR: Magda, como un profesional de la medicina debo ser sincero contigo, no hay esperanzas. Dulce María tiene poco tiempo de vida y... 

MAGDA: (CON GRAN LLANTO) No, no puede ser que... (SILENCIO) ¿Por qué Dios es injusto? ¿Por qué se lleva a la gente buena y deja a la mala destruyendo este mundo? ¿Por qué, por qué...?

(SIGUE LLORANDO) No doctor, no diga esa mentira (NEGANDOSE A CREER) No diga semejantes barbaridades, pero ni en bromas como lo hace.

DOCTOR: Magda, cuánto daría yo para que fuera una broma.

MAGDA: Entonces... (LLORANDO) ¿Es cierto lo que me dice?

DOCTOR: (CONSOLANDOLA) Te comprendo. Trátala muy bien en sus últimos momentos.

MAGDA: Pero... ¿qué voy a hacer sin ella doctor?

DOCTOR: Nada se puede hacer ahora. Si hubiese recibido tratamiento lo antes posiblemente,  no estaría ocurriendo esto.

MAGDA: (EXALTADA) El  corazón, ¡maldita suerte! ¡Te odio, te has llevado a la madre, a la hermana y ahora, te llevas a mi niña!

(DE RODILLAS) Doctor, haga algo, usted puede salvarle la vida, usted lo puede hacer.

DOCTOR: Magda, resígnate. Solo Dios tiene esa potestad. Si estuviese en mis manos salvarle la vida, lo haría, pero ya es imposible. (SILENCIO)  

Bien, debo dejarte, mis pacientes me esperan.

MAGDA: (UN POCO RESIGNADA) Doctor, ¿cuánto tiempo le queda de vida? ¿Un año? ¿Dos años? (DESESPERADA) ¿¡Cuántos doctor!?

DOCTOR: Muy poco.

MAGDA: ¿Cuánto?

DOCTOR: Quizá una semana.

MAGDA: ¿Una semana?

DOCTOR: O quizá menos.

MAGDA: ¿Menos?

DOCTOR: Sí.

MAGDA: ¿Cuánto?

DOCTOR: En cualquier momento Magda.

MAGDA: Dios mío, ¿qué voy a hacer?

DOCTOR: Prepara todo.

MAGDA: Pero, yo no entiendo que... (SILENCIO) la vida de mi niña (LLORA) no puede ser.

DOCTOR: Es mejor que descanse,  está sufriendo mucho, es lo mejor Magda, resígnate.

MAGDA: ¿Resignarme doctor? No, jamás podré hacerlo.

DOCTOR: Llámame para avisarme como sigue, en la mesa te dejé medicamento. Valentía mujer (LA  ABRAZA) Valentía. (HACE MUTIS)

(MAGDA LE ACOMPAÑA A LAPUERTA Y AL REGRESAR SE QUEDA EN LA SALA SENTADA)                             

MAGDA: Dios mío, ¿qué voy a hacer sola en esta casa vacía? Primero te llevaste a doña Luisa, después a Marta, y ahora a mi niña, ¿por qué no me llevas a mí y le devuelves la vida a mi  inocente niña?

(DESDE ADENTRO)

DULCE MARIA: ¡Magda, Magda, ven pronto, apresúrate!

MAGDA: (SIN CONTENER SU LLANTO) Ya voy mi niña.

DULCE MARIA: ¿Qué tienes, por qué lloras?

MAGDA: Nada mi niña, solo que me he machacado un dedo con la puerta y por eso lloro, pero ya se me pasará.

MAGDA: ¿A dónde iré ahora? Yéndose ella, nadie  me quedará en el mundo.

Ella era lo único que me hacía sentir parte de la sociedad. Ella es la última de la familia que me cobijó y educó. (LLORA) Todo, todo está por terminar.

DULCE MARIA: (ENTRANDO, APOYANDOSE EN LA PARED) Ven a mí, quiero curarte Magda. Pero, ¿ha sido tan duro el golpe que te bañas en raudales de lágrimas?

MAGDA: Sí mi niña buena.

 DULCE MARIA: (ABRAZANDOSE  LLORAN) Magda, ¿ya lo sabes verdad? ¿El doctor te lo ha dicho?

MAGDA: Sí mi  niña bella.

DULCE MARIA: ¿Por qué Dios decide llevarme ahora que amo y soy amada? ¿Por qué? ¿Por qué Magda? (LLORANDO)

MAGDA: (EXALTADA) ¡Porque Dios es injusto!

DULCE MARIA: No digas eso.

MAGDA: Sí, solo deja a los seres humanos malvados destruyendo  este mundo y nos arrebata a los buenos, como usted mi niña.

DULCE MARIA: (LLORA) Si hubiera sabido que iba a marcharme a la eternidad a esta edad, hubiera esquivado el amor de Juan de Dios.

MAGDA: Por eso le digo que Dios es cruel.

DULCE MARIA: ¿Por qué ahora que soy feliz, Dios decide llevarme? ¿Por qué Magda, por qué? No comprendo.

MAGNA: Yo no entiendo a Dios.

DULCE MARIA: La tristeza cala mis entrañas. Con tan solo pensar en mi partida, me devora la melancolía. Tengo miedo.

MAGDA: Yo estaré con usted en todo momento.

DULCE MARIA: La muerte ya ha iniciado a aterrorizarme.

MAGDA: Maldita la muerte. Si fuera de carne y hueso le escupiría la cara y la incineraría para que ya no nos siga maldiciendo.

DULCE MARIA: (LLORANDO) Mi corazón está muy triste.

MAGDA: El mío más mi niña.                                                                                                             

DULCE MARIA: (MUY NOSTALGICA) ¿Le recordarás siempre a Juan de Dios el amor que le profeso? ¿Lo recibirás como si a mí me recibieras cuando venga a visitarte?                                                                                                              

MAGDA: (INTERRUMPIENDOLE) Sí mi niña, pero ya no hable de despedidas, ya no.

DULCE MARIA: ¿Juras que le recordarás que lo esperaré allá en el cielo?

MAGDA: Sí mi niña, lo haré siempre.

DULCE MARIA: ¿Sabes? Pronto me reuniré con los míos, pero mi corazón se acongoja porque me separaré por largo tiempo de él, el hombre que amo con todas mis fuerzas.

MAGDA: Sí, haré todo lo que diga. El señor Juan de Dios ya tiene un lugar especial en esta casa, porque él es el artífice de sus momentos más felices.

DULCE MARIA: Ahora te ruego que no le digas nada. Mañana me despediré de él. Le diré  que haré un viaje a Europa. Iré a morir allá. Jamás debe saber que estoy con los días contados. Cuando muera, no debe enterarse. No quiero que sufra.  Dile que desaparecí misteriosamente.  

MAGDA: Pero mi niña, él tiene derecho a saberlo.

DULCE MARIA: Tienes razón pero, no quiero verle sufrir.

MAGDA: Está bien.

DULCE MARIA: (TOMANDO LOS RETRATOS) ¿Te recuerdas cuándo posamos junto a él en esta fotografía, cuando fue el estreno mundial de su obra “La Muerte del Anónimo”?

MAGDA: Sí mi niña, como si hubiese sido ayer.

DULCE MARIA: (MELANCOLICA) Esta captó el momento cuando sobre las frescas hierbas estábamos sentados; él susurrándome al oído uno de los tantos versos que me dedicó, ¡qué momento tan feliz!

MAGDA: Fue cuando de improvisto la lluvia cayó y se empaparon.

DULCE MARIA: Sí. (RIEN. LUEGO LLORAN) Ya jamás volverán ésos momento, porque la muerte ha venido a arrebatarme de sus brazos.

(LLORAN MÁS) Se quedará solo. Me decía que yo había llegado a salvarlo de su mundo de soledad. Decía que a mi lado era el hombre más feliz del universo.

MAGDA: Mi niña, ¿y si el doctor está equivocado?

DULCE MARIA: ¡Cuán feliz sería!

MAGDA: ¿Por qué no se somete a otro chequeo? Verá que el doctor se ha equivocado.

DULCE MARIA: No.

MAGDA: Puede ser.

DULCE MARIA: No.

MAGDA: Busquemos al mejor médico del mundo.                                 

DULCE MARIA: Daría todas mis riquezas materiales a cambio de seguir viviendo.                                                                                                                                                            

MAGDA: No perdamos las esperanzas.

DULCE MARIA: (LLORA CON GRAN LLANTO)

MAGDA: Yo daría mi vida por usted.

DULCE MARIA: Sería maravilloso que así fuera pero, el dolor que me asedia es el que ha reafirmado sus palabras.

MAGDA: Pero mi niña, ¿será posible?

DULCE MARIA: (LLORA AUN) Si Dios me diera más vida sería doblemente feliz.

(SINTIENDOSE MAL) Ayúdame a llegar a mi habitación, luego llama a Carmen y dile que mande al chofer por mí, a las doce.                                                                        

(HACEN MUTIS).

 

TELON

 

TERCER ACTO.

 

TOCAN. MAGDA SALE A ABRIR. EL EQUIPAJE DE DULCE MARIA YA ESTA EN LA SALA, EN UN LUGAR VISIBLE.

MAGDA: Pase joven está en su casa.

JUAN DE DIOS: (ENTRA CON RAMO DE FLORES) Gracias, muy amable Magda.

MAGDA: ¿Qué desea tomar?

JUAN DE DIOS: Un vaso de agua por favor.

MAGDA: ¿Solamente?

JUAN DE DIOS: Solo. Gracias. (MAGDA HACE MUTIS. JUAN DE DIOS DE SIENTA)

MAGDA: (ENTRANDO) Aquí tiene.

JUAN DE DIOS: Gracias Magda.

DULCE MARIA: (DESDE ADENTRO) Magda, ¿quién tocó? ¿Juan de Dios?

MAGDA: Sí, es el joven Juan de Dios.

DULCE MARIA: ¡Juan de Dios!

JUAN DE DIOS: Dime mi amor.

DULCE MARIA: Espérame, ten un poco de paciencia. Ya estaré contigo.

JUAN DE DIOS: Apresúrate porque me muero de verte.

DULCE MARIA: ¡Magda!

MAGDA: ¿Si mi niña?

DULCE MARIA: Ven un momento.

MAGDA: Perdóneme joven, iré a ver que se le ofrece.

JUAN DE DIOS: Pasa Magda.                                                                                              

(MAGDA HACE MUTIS Y DESPUES ENTRA DULCE MARIA APOYADA EN ELLA)

DULCE MARIA: Juan de Dios, aquí estoy, ven a mí.

JUAN DE DIOS: Dulce María, amor mío. (LE DA EL RAMO DE FLORES) Pero, ¿qué tienes? Te veo muy agotada y pálida.

(TOMANDOSE DE LA MANO. MAGDA VUELVE A LA HABITACION LLORANDO)

DULCE MARIA: Nada de importancia. (SENTANDOSE)

JUAN DE DIOS: Y, ¿por qué llora Magda, qué pasa? Respiro un ambiente extraño, ¿qué está pasando?

DULCE MARIA: (FINGIENDO) Está llorando porque se ha herido en un dedo, por eso llora, (RIE FORZOSAMENTE)  Pobrecita, ¿verdad?

JUAN DE DIOS: (NO MUY CONVENCIDO)  Sí, tienes razón. Pero, ¿qué te pasa? No me has dicho por qué te ves pálida.

DULCE MARIA: ¿Sabes? He mandado llamarte porque decidí hacer un viaje  a Europa;  asuntos  de  negocios.

JUAN DE DIOS: (IMPACIENTE) Pero quiero saber  qué es lo que te pasa, por qué te veo muy agotada y extraña.

DULCE MARIA: La respuesta la has dicho tú, estoy agotada física y mentalmente. He trabajado mucho y necesito unas vacaciones, así que, me iré a Europa a disfrutarlas y aprovecharé para cumplir con mis obligaciones en los negocios que me dejó mi madre.

JUAN DE DIOS: Yo te acompañaré.                                                                                    

DULCE MARIA: No.

JUAN DE DIOS: ¿Por qué no?

DULCE MARIA: Por tus compromisos.

JUAN DE DIOS: Designaré a un encargado.

DULCE MARIA: No.

JUAN DE DIOS: Sí.

DULCE MARIA: En otra oportunidad será.

JUAN DE DIOS: (CELOSO) ¿Acaso viajarás con alguien y no quieres que yo interrumpa? ¿Acaso mi presencia afectará tus vacaciones?

DULCE MARIA: No.

JUAN DE DIOS: ¿Entonces?

DULCE MARIA: Juan de Dios, ¿me amas?

JUAN DE DIOS: Con mi mente y con mi corazón.

DULCE MARIA: Entonces, deja que parta sola y después... (SILENCIO) marcharemos juntos.

JUAN DE DIOS: (SERENO) Está bien, y perdona mi incredulidad.

DULCE MARIA: Gracias. (DE PIE) Juan de Dios, amor mío.

JUAN DE DIOS: Dime Dulce María.

DULCE MARIA: ¿Recuerdas  nuestro pasado glorioso?                         

JUAN DE DIOS: A cada momento las imágenes de nuestras alegrías son proyectadas en mi mente.

DULCE MARIA: ¿En verdad?

JUAN DE DIOS: Sí. Aún tu sonrisa angelical, tus cabellos acariciados por el viento, tus miradas expresivas y los acentos de tu boca, son recuerdos frescos en mi memoria.

DULCE MARIA: Yo evoco todos los momentos que juntos hemos tejido.

Son los años más preciosos de mi vida. Gracias por ello.

JUAN DE DIOS: Siempre te las dedicaré, porque eres la inspiración de ellas. Porque tú eres la mujer que Dios me ha dado, para caminar este sendero.

DULCE MARIA: Dime, ¿cuánto me  amas?

JUAN DE DIOS: Mucho.

DULCE MARIA: ¿Cuánto es mucho para ti?

JUAN DE DIOS: Todo lo que se puede  amar.

DULCE MARIA: ¿Me has dado todo tu amor?

JUAN DE DIOS: Todo. ¿Acaso no me crees?

DULCE MARIA: Sí te creo. Tú me haces inmensamente feliz.

JUAN DE DIOS: Ese es mi cometido más grande en esta tierra.

DULCE MARIA: (NOSTALGICA) Y, ¿me recordarás durante mi ausencia?

JUAN DE DIOS: Te recordaré y te amaré con el más ardiente amor.

DULCE MARIA: Eso me hace mucho bien.                                                          

JUAN DE DIOS: ¿Y tú me recordarás y me llamarás desde donde estés?

DULCE MARIA: Lo haré. (LLORA)

JUAN DE DIOS: Pero, ¿por qué lloras amor mío?

DULCE MARIA: Porque te quedarás solo y porque nos separaremos.

JUAN DE DIOS: No completamente, porque tu recuerdo vivirá siempre en mí. Estarás siempre a mi lado. Sé que tu viaje será breve.

DULCE MARIA: Y, ¿seguirás dedicándome versos?

JUAN DE DIOS: Cada día lo hago y lo seguiré haciendo.

DULCE MARIA: Prometiste que escribirías una obra de teatro dedicada a mí. ¿Ya se te olvidó?

JUAN DE DIOS: No, jamás se me ha olvidado. Ya está por concluir.

DULCE MARIA: Y seguirás trayéndome flores aunque esté ausente.

JUAN DE DIOS: Sí, y las más bellas y fragantes.

DULCE MARIA: ¿Me juras que...?

JUAN DE DIOS: ¿Qué cosa?

DULCE MARIA: Que serás feliz.

JUAN DE DIOS: A tu lado soy el hombre más feliz, y lo seré por la eternidad.

DULCE MARIA: Y, ¿sin mí?

JUAN DE DIOS: Jamás lo seré. Porque tú eres la inspiración de ella. 

DULCE MARIA: Por favor, pase lo que pase, quiero que seas feliz.

JUAN DE DIOS: Sin ti, la vida no tendría sentido.

DULCE MARIA: (LLORA)

JUAN DE DIOS: Pero, ¿por qué lloras?

DULCE MARIA: Porque te quedarás solo.

JUAN DE DIOS: No estarás físicamente por un breve tiempo, pero sí lo estarás espiritualmente  por siempre.

DULCE MARIA: Tienes razón, estaré siempre contigo.

JUAN DE DIOS: (POETICO) Te veré en el resplandor de las estrellas, escucharé tu melodiosa voz en el canto de la natura y me deleitaré en tus caricias en el correr del viento juguetón.

DULCE MARIA: Y yo, te llevaré siempre hospedado en mi corazón a ese lugar... (LLORA)

JUAN DE DIOS: ¿A qué lugar?

DULCE MARIA: A donde pronto me iré.

JUAN DE DIOS: Ah, a Europa.

DULCE MARIA: (CONFUNDIDA) Hee...sí.

(SUENA BOCINA DEL AUTO)

DULCE MARIA: Dime, antes de marcharme,  me leerás tus versos.

JUAN DE DIOS: Sí.                                                                                                              

DULCE MARIA: (PARADOS. RECITANDOCELOS AL OIDO)

“Te amo con delirio

porque tú eres el egregio tesoro

que Dios me ha dado.

 

En cada  suspiro de mi alma

estás presente siempre tú, ¡Oh, mi amor!

Cuando estás junto a mí,

me clavas tus pupilas en el alma;

ellas me eclipsan, con su rugiente pasión.

Y todo, por amarte con este amor.

 

Amor mío, deja dormido tus besos en los míos,

para que a cada faena del tiempo te ame más.

Mira,

te he tejido pentagramas y sonetos.

Tómalos y atesóralos  en tu perfumado regazo.

Porque te amo, ¡Oh, mi dulce amor!

Mi corazón se enferma cuando estás ausente.                                                        

Amo tus ojos serenos,

tus besos ardientes;

Te amo toda, tal cual eres.

 JUAN DE DIOS: ¿Te agrada mi amor?

(CAE EN SUS BRAZOS)

                                                             

DULCE MARIA: (CALLADA)

JUAN DE DIOS: (ENSIMISMADO) Pero, ¿Qué te pasa?

DULCE MARIA: (CON VOZ ENTRECORTADA) Juan de Dios, ¿me amarás siempre?

JUAN DE DIOS: Siempre, lo sabes bien, pero, ¿qué pasa Dulce María?

DULCE MARIA: Perdóname pero, (LLORA) no quería que lo supieras.

JUAN DE DIOS: (INTERRUMÍENDO CON VIOLENCIA) ¿Qué cosa por Dios, qué cosa?

DULCE MARIA: El médico  me dijo que tenía poco tiempo de vida.

JUAN DE DIOS: Pero..., no puede ser (LLORA).

DULCE MARIA: No quería que me vieras partir, por eso pensaba ir a morir lejos de ti.

JUAN DE DIOS: (INCREDULO) No, eso no puede ser cierto. (RIE) Mi amor, no hagas esas  bromas.

DULCE MARIA: (LLORA) Juan de Dios, no estoy mintiendo.

JUAN DE DIOS: Eso es absolutamente falso, el médico se ha equivocado.

DULCE MARIA: Es una maldita verdad.

JUAN DE DIOS: Pero...                                                                                                                       

DULCE MARIA: Tan grande es el amor que por ti siento que no quería que supieras la verdad.

JUAN DE DIOS: No, tú no te vas, jamás solo me dejarás.

DULCE MARIA: Juan de Dios, ¿me prometes ser feliz aún sin mí?

JUAN DE DIOS: Vamos a ser felices.

DULCE MARIA: ¿Sabes? Yo...

JUAN DE DIOS: (INTERRUMPIENDOLE) Ya no hables, descansa. Mañana estarás mejor.

DULCE MARIA: No Juan de Dios, deja que hable, mañana ya no me escucharás.

JUAN DE DIOS: (LLORANDO) Pero, no digas esas cosas.

DULCE MARIA: Juan de Dios, ¿me recordarás siempre?

JUAN DE DIOS: Si, pero no hables de despedidas.

DULCE MARIA: ¿Serás siempre feliz?

JUAN DE DIOS: Si, lo seré junto a ti.                                                                   

DULCE MARIA: ¿Atesorarás en tu corazón mi recuerdo?

JUAN DE DIOS: Si, siempre lo atesoraré porque jamás te irás de mí.

DULCE MARIA: ¿Recuerdas nuestro alborozado ayer?

JUAN DE DIOS: Sí lo recuerdo, pero..., ya no hables de despedidas, Dios no es injusto para alejarte de mí.

DULCE MARIA: No es Dios, es la muerte.

JUAN DE DIOS: (SOÑADOR) ¿Sabes? Mañana por la mañana nos casaremos.

DULCE MARIA: Para mí ya no habrá mañana, hoy ha llegado mi ocaso.

JUAN DE DIOS: No digas esas cosas.

DULCE MARIA: Juan de Dios, ¿me amaste?

JUAN DE DIOS: Te amo y te amaré por la eternidad.

DULCE MARIA: Gracias Juan de Dios por hacerme feliz durante mis últimos días, gracias.

JUAN DE DIOS: Tú no te irás antes de tiempo. Volveremos a estar juntos cuando agonice la tarde y llegue la noche muy vanidosa con su cielo estrellado; volveremos a correr tomados de las manos por los campos aromáticos, volveremos a sonreír y a llorar, pero juntos.

DULCE MARIA:  (INTERRUMPIENDOLE) ¿Me amarás siempre?

JUAN DE DIOS: Siempre.

DULCE MARIA: ¿Serás feliz?

JUAN DE DIOS: Si amor mío.

DULCE MARIA: ¿Me lo prometes?

JUAN DE DIOS: Sí, porque tú estarás junto a mí. 

DULCE MARIA: Dios te bendiga por ser buee...

(MUERE SOLTANDOLE DEL CUELLO)                                                                                          

JUAN DE DIOS: (DESESPERADO LLORA) ¡Dulce María! ¡Dulce María! (LA JALA VIOLENTAMENTE, QUERIENDOLA REVIVIR) ¡Despierta, despierta¡ (LLEVANDOSELA AL PECHO LLORANDO) ¿Qué voy a hacer sin ¿Qué? (FURIOSO) ¡Maldita muerte, maldita, maldita, maldita...! (LLORA INCONSOLABLEMENTE AL CIELO) ¿Por qué me la arrebataste Dios? ¿Por qué?  (ABRAZANDOLA FUERTEMENTE) ¿Por qué, por qué?

(GRITANDO Y LLORANDO) ¡Despierta! ¡Despierta¡ (DECRESCIENDO LA VOZ Y LLORANDO AUN) ¿Por qué? ¿por qué? (DESCRESCIENDO) ¿Por qué Dios mío? ¿Por quéeeee?

 

 


Publicado por hameh0017 @ 20:40
Comentarios (0)  | Enviar

EL ANÓNIMO

EN CINCO ACTOS

 

EL PRIMER ACTO SE DESARROLLA EN UN CUARTO  MUY HUMILDE, EL CUAL, ADEMÁS DE DORMITORIO, SE CONVIERTE EN COCINA. CATRES A AMBOS LADOS.  AL LEVANTARSE EL TELON, APARECE JUAN DE DIOS, ESCRIBIENDO SOBRE UNA MESITA DE MADERA. SU MADRE, LUISA, PLANCHANDO.

PERSONAJES EN ORDEN DE APARICION:

LUISA, MADRE

JUAN DE DIOS, HIJO

EDITOR

FRANCISCO, EMPLEADO DE EDITORIAL. SOLO SE ESCUCHA SU VOZ

 

 

 

LUISA. Hijo, deja ya las largas lecturas y las horas largas de escritura. Busca algo de provecho. El hacer arte o cultura en este país,  es solo para los ricos.

JUAN DE DIOS. Madre, el arte es mi vida.

LUISA. Gente como tú, no deben dedicarse a esas cosas. Eso solo lo deben hacer los ricos.

JUAN DE DIOS. Es cierto que muchas veces me duele ser pobre y por poco dejo de leer y escribir, pero no lo logro. Sé que viviré y moriré sin un centavo en el bolsillo, pero con una gran satisfacción  espiritual, porque  le arte  me llena...

LUISA. Nos llenamos más de deudas. Con lo que yo gano en lavar y planchar ropa ajena, apenas logramos sobrevivir. Es tiempo ya de  que busques un empleo y dejes de soñar en ser escritor.

JUAN DE DIOS. Quizás no lo pienses pero, yo sufro verla trabajar tanto y ganar un miserable  sueldo.  Quisiera echar todo a la borda pero es imposible.  Desde que leí las obras de los grandes escritores, tanto nacionales como extranjeros, nació en mí la idea de ser un buen escritor.

LUISA. Hijo, es natural que un muchacho de tu edad tenga tantas fantasías, pero por tu bien, debes despertar, poner los pies en la tierra  y buscar un empleo. Con el tiempo, cuando ya estés empleado, puedes seguir tus estudios. El arte solo da hambre.

JUAN DE DIOS. Hambre y sed.

LUISA. Exactamente.

JUAN DE DIOS. Hambre y sed de conocimiento, de creación,  de realización...

LUISA. Eres necio,  desde que tenías  diez años  vengo con lo mismo.

JUAN DE DIOS. Desde que aprendía a leer  y a escribir  nació en mí la idea de ser artista y jamás  nada ni nadie, logrará  cambiarme.

LUISA. Solo una cosa.

JUAN DE DIOS. ¿Cuál?

LUISA. El amor.

JUAN DE DIOS. Al contrario. El amor haría que esta llama se alimente más  y crezca, y crezca.

LUISA. Fija tus ojos en una señorita y deja los libros, porque de lo contrario, no conocerás el amor, ni el mundo, ni la diversión, ni la felicidad; morirás  en este encierro.

JUAN DE DIOS. Conozco el mundo. A través  de los libros he llegado a conocerlo, más que cualquier otra persona.  Conozca la alegría, en cada línea la he disfrutado. Conozco la muerte y la vida, a través de los personajes  de las narraciones.

LUISA. Eres terco. Todos los días te aconsejo dejes ese camino que caminas y nada, nada. El arte  pervierte, empobrece.

JUAN DE DIOS. No madre, te equivocas. El arte enriquece grandemente.

LUISA.  Tantos escritores    conocí   y todos murieron en la miseria, especialmente los nacionales. Lo único que recibían era apatía, indiferencia y humillación; excepto uno, que le sonrió el destino.

JAUN DE DIOS. Lo ves,  no todos han muerto  en circunstancias  tristes.

LUISA. Pero de cien, rara vez a uno le va bien.

JUAN DE DIOS.  Y dime, ¿aún vive ese escritor a quien la fortuna le sonrió?

LUISA. Sí.

JUAN DE DIOS. ¿Cómo se llama?

LUISA.   Juan          Carlos Hidalgo.

JUAN DE DIOS. ¡Qué coincidencia!

LUISA. ¿Qué cosa?

JUAN DE DIOS. Usa mi primer nombre y mi primer apellido.

LUISA (TURBADA) Este, este..., no me había percatado de ello.

JUAN DE DIOS.  (EXTRAÑADO) ¿Por qué has cambiado  de color?

LUISA. ¿Yo?

JUAN DE DIOS. Sí, tú.

LUISA. No inventes cosas.

JUAN DE DIOS. Y, ¿conoces bien a ese señor?

LUISA. Sí, perfectamente  bien.

JUAN DE DIOS. ¿Perfectamente?

LUISA.  Quiero decir que lo conozco,  pues es uno de mis clientes más importante. Todos los días me da ropa para lavar y planchar.

JUAN DE DIOS. Comprendo  y, ¿tienes amistad con él?

LUISA. Muy poca.

JUAN DE DIOS. Y, ¿es buen escritor?

LUISA. Buen escritor  y editor.

JUAN DE DIOS. ¿También editor?

LUISA. Es uno de los más importantes editores del país.

JUAN DE DIOS. Ojalá algún día él publicara mi primer libro de poesía.

LUISA. Puede ser.

JUAN DE DIOS. Y tú, ¿conoces su historia?

LUISA. Un poco.

JUAN DE DIOS. ¿Cómo la conociste?

LUISA. Leyendo su biografía.

JUAN DE DIOS.  ¿A través de qué medio?

LUISA. De un libro.

JUAN DE DIOS. ¡Préstame el libro! Leer la vida y obra de un autor nutre más  mi sueño de ser escritor.

LUISA. Perdóname,  me equivoco. No fue en un libro  donde me enteré de su trayectoria, sino en un artículo de prensa.

JUAN DE DIOS.  ¿Y conservas ese artículo?

LUISA. No. Hace veinte años  que lo leí y lo deposité en el basurero.

JUAN DE DIOS. Lástima,  me hubiera gustado conocerlo.

LUISA. Tal vez...

JUAN DE DIOS. ¿Tal vez qué?

LUISA. Tal vez pueda conseguirte algún libro de él.

JUAN DE DIOS. ¿De veras?

LUISA. Sí.

JUAN DE DIOS. Gracias.

LUISA. ¿Sabes?

JUAN DE DIOS. ¿Qué?

LUISA. Me gustaría que tu sueño pronto se acabara.

JUAN DE DIOS. ¿Por qué?

LUISA. Porque los artistas,  en especial los escritores, tienden a ser diferentes, a distanciarse de todos,  incluso de la familia; te lo digo por experiencia.

JUAN DE DIOS. ¿Por experiencia?

LUISA. Sí.

JUAN DE DIOS.  Cuéntame.

LUISA. Cuando era muy joven,  conocí a un muchacho escritor  y nos hicimos novios.  Al principio me dedicaba tiempo y poco a poco me fue relegando al último lugar.  El pobre sufría. Sus padres le mostraron dos caminos: el primero, ser artista; y el segundo, estudiar medicina.

JUAN DE DIOS. ¿Cuál eligió?

LUISA. ¿Cuál elegirías tú?

JUAN DE DIOS. El primero.

LUISA. Pues eligió ese, y fue un artista  desconocido  y extremadamente pobre. Por eso te suplico despiertes y te dedique a algo  de provecho.

JUAN DE DIOS.  Madre,   gracias; sé que deseas para mí  lo mejor,  pero aunque por siglos me pidas  deje de hacer lo que hago, no lo dejaré.  

No quiero que pienses que me revelo, que no te tomo en cuenta,  es que una fuerza poderosa  me tiene dulcemente  esclavizado al arte de la literatura.

LUISA. De acuerdo hijo, ya jamás te pediré que dejes de hacer lo que haces.

JUAN DE DIOS.  Gracias madre, lo que coseche, será lo que he sembrado.

LUISA. Yo estaré contigo siempre,  aunque tu padre...

JUAN DE DIOS. Ya no esté.

LUISA. Y, ¿cuándo me compartirás algunos de tus versos?

JUAN DE DIOS. Hoy mismo, escucha. (LEE):

Yo soñé,

Emprendí el vuelo,

Surqué cielos

Y aquí  estoy aún

Forjando amaneceres.

LUISA.  (APLAUDIENDO) Felicidades,  desde ya te digo que tienes futuro...

JUAN DE DIOS. Gracias  madre.

LUISA. (SUSPIRANDO) Igual que tu padre.

JUAN DE DIOS. ¿Igual que mi padre?

LUISA. Sí. Esa faceta de su vida  no te la había  contado.

JUAN DE  DIOS. Cuéntamela.

LUISA. (CRUZANDO)  Lo conocí en la misma fábrica donde yo trabajaba. Durante almorzaba,  sacaba un cuadernillo, un bolígrafo  y escribía. Sus  manos callosas  escribían versos preciosos….

JUAN DE DIOS. (INTERRUMPIENDO ENTUSIASMADO) ¿Versos de amor?

LUISA. No, el creía que no había tiempo para amar cuando veía a los niños muriendo de hambre, a los hombres entregándose al licor y a otros vicios mortales; a los políticos enriqueciéndose ilícitamente, la humanidad hundiéndose en la pobreza.

JUAN DE DIOS. Era muy sensible.

LUISA. Exageradamente sensible.

JUAN DE DIOS. Sigue por favor.

LUISA. Recuerdo que solo una vez escribió un poema de amor y me lo dedicó.

JUAN DE DIOS. ¿Aún lo conservas?

LUISA. Sí.

JUAN DE DIOS. Préstamelo.

LUISA. No puedo.

JUAN DE DIOS. ¿Por qué?

LUISA. Porque involuntariamente lo he perdido.

JUAN DE DIOS. Pero dices que lo conservas.

LUISA. Si, lo conservo en mi mente, en mi corazón.  

JUAN DE DIOS. ¿Puedes recitarlo?

LUISA. Claro que si. (RECITÁNDOLO DULCEMENTE)

Obrera,

regálame tus espléndidas miradas

para que mis manos heridas

sigan escribiendo

versos de aliento,

y de profecías hermosas.

Obrera,

regálame tu limpio canto

para que yo siga ofreciendo

mi vida a manos llenas

y para ve

r una sociedad mas justa.

Obrera,

regálame un poco de tu alegría

para no sentirme tan solo

en esa dura y desigual lucha.

Obrera,

hazme sentir

por primera vez amado

por que presiento

que mi vida ya concluye.

 

JUAN DE DIOS. (ENTUSIASMADO) ¡Que gran poeta fue mi padre!

LUISA. (MELANCOLICA) No en vano corre por tus venas, ese amor por la literatura.

JUAN DE DIOS. Madre, perdóname que insista, pero necesitó saber que fue de mi padre.

LUISA. Ya te he dicho que falleció.

JUAN DE DIOS. ¿Sencillamente así?

LUISA. Quizás el propio dueño de la fábrica lo asesinó.

JUAN DE DIOS. ¿Por qué?

LUISA. Por que le reclamó.

JUAN DE DIOS. ¿Qué cosa?

LUISA. La forma inhumana como nos trataba y los sueldos de miseria que nos pagaba.

JUAN DE DIOS. ¿Por eso?

LUISA. No sé, jamás supe más de él, supongo que lo asesinaron por gritar las injusticias en que estaba viviendo la clase trabajadora, la clase pobre.

JUAN DE DIOS. No entiendo.

LUISA. Algún día lo entenderás.

JUAN DE DIOS. ¿Sabes?

LUISA. ¿Qué?

JUAN DE DIOS. Tanto me hubiera gustado tener un padre.

LUISA. A mí  también me hubiese gustado.

JUAN DE DIOS. Su vacío nadie lo llena.

LUISA. Nadie.

JUAN DE DIOS. ¿Y por qué evitas hablar de el?

LUISA. Porque su recuerdo me hace sufrir más.

JUAN DE DIOS. Extraño que hoy lo hayas hecho.

LUISA. Extraño.

JUAN DE DIOS. Ahora comprendo porqué  tienes temor a que  sea escritor.

LUISA. Sí hijo, desgraciadamente, como ya te lo he dicho muchas veces, los artistas mueren en el anonimato, en la miseria. Algunas veces son perseguidos, encarcelados y asesinados por el mismo gobierno.

JUAN DE DIOS. Sé de muchos casos madre.

LUISA. Pero yo no soy nadie para decirte que dejes el arte, has lo que a ti te agrade.

JUAN DE DIOS. A propósito, ya que hemos hablado de mi padre, quiero confesarte algo.

LUISA. ¿Algo?

JUAN DE DIOS. Si.

LUISA. ¿Qué cosa?

JUAN DE DIOS. Cuando yo tenia 15 años  sentí la necesidad de dedicarle un poema a mi padre ¿quieres escucharlo?

LUISA. Claro que si.

(JUAN DE DIOS BUSCA EN EL FÓLDER MIENTRAS SU MADRE DOBLA LA ROPA)

JUAN DE DIOS. Esta aquí. (LEE)

Padre,

en mis sueños continuos

te he visto correr junto a mi

en las verdes praderas

y al despertar

la amarga realidad

me aplasta el espíritu.

Padre,

tantas veces te imagino fuerte,

jubiloso,

amoroso

y muy amigable.

Pero  al final

todo se reduce a utopía.

 

LUISA. (LLORANDO LO ABRAZA) ¡Cuánto me duele que él no este!

JUAN DE DIOS. A mí también.

LUISA. ¿Sabes hijo?

JUAN DE DIOS. ¿Qué madre?

LUISA. Me siento orgullosa de ti.

JUAN DE DIOS. También yo me siento orgulloso de ti, porque con tu ejemplo me has enseñado cómo debe enfrentarse la vida, cómo luchar por nuestros ideales. Tú  eres mi vivo ejemplo. (SE ABRAZAN)

LUISA. Eres un buen escritor, tendrás éxito.

 

TELON

 

SEGUNDO ACTO.

 

AL LEVANTARSE EL TELON, LA MISMA ESCENA. AHORA SOLO JUAN DE DIOS ESCRIBIENDO.

 

JUAN DE DIOS. He concluido mi segundo libro. ¡Qué alegría! Tengo un libro de poesía y otro de cuentos (SUSPIRANDO) ah, si algún editorial me los publicara, me sentiría realizado (COMO ALUMBRADO) ¡Ya sé! Le diré a mi madre que me presente con don Juan Carlos Hidalgo, para ver si es posible publicar mis obras  (ENTUSIASMADO. ENLOQUECIDO, TOMA UN PERIODICO Y LEE) Juan de Dios, el joven escritor, sale del anonimato y figura  como una de los más destacados del continente. En lo que va del año se han vendido... (INTERRUMPE LA MADRE QUE HA REGRESADO DEL MERCADO. BOLSAS PLASTICAS EN MANO)

LUISA. Y a ti, ¿qué te sucede? ¿Has enloquecido?

JUAN DE DIOS. Sí madre. Imagino mi nombre escrito en los diarios con letras grandes.

LUISA. Soñador, exagerado soñador. Y, ¿ya concluiste tu segundo libro?

JUAN DE DIOS. Hace unos minutos.

LUISA. ¿Qué nombre le diste al fin?

JUAN DE DIOS. Cuentos del alma.

LUISA. ¿Cuentos del alma?

JUAN DE DIOS. Así como lo oyes.

LUISA. Y, ¿a qué  se debe ese nombre?

JUAN DE DIOS. Le di ese nombre porque a través de ello reflejo mi ser interior.

LUISA. Es un nombre correcto, es el más apropiado.

JUAN DE DIOS. Así lo creo yo.

LUISA. Yo también.

(UN SILENCIO. LA MADRE SE DISPONE A SACAR LAS VERDURAS PARA PREPARAR EL ALMUERZO. JUAN DE DIOS, ACERCANDOSELE)

JUAN DE DIOS. Madre.

LUISA. Dime hijo.

JUAN DE DIOS. He pensado que… (CALLA)

LUISA. ¿Qué hijo?

JUAN DE DIOS. ¿Qué me presentes con el editor, Don Juan Carlos Hidalgo?

LUISA. (HA CAMBIADO DE COLOR Y SE A PUESTO NERVIOSA) ¿Para que?

JUAN DE DIOS. Para presentarle mis libros y suplicarle me los publique.

LUISA. Es muy difícil.

JUAN DE DIOS. ¿Qué cosa?

LUISA. Hablar con él.

JUAN DE DIOS. ¿Por qué?

LUISA. Porque  es un hombre muy ocupado. Además,   siempre se mantiene viajando al extranjero, porque su trabajo así  lo requiere.

JUAN DE DIOS. Y tú,  ¿por qué conoces tanto de el?

LUISA. (TURBADA) porque recuerda que, que  yo lavo y plancho la ropa de él  y de su familia.

JUAN DE DIOS. Pero ha de existir alguna forma.

LUISA. No lo creo.

JUAN DE DIOS. No me doy por vencido.

LUISA. Eres necio, igual a tu padre.

JUAN DE DIOS. No importa lo que tenga que hacer.

LUISA. Como te he dicho, es muy difícil encontrarlo.

JUAN DE DIOS. No importa, lo buscaré  por tierra y por mar  para hablar con él.

LUISA. No hijo, es en vano.

JUAN DE DIOS. Jamás desistiré. A parte de  hoy por la tarde iré a buscarlo. ¿Dónde queda su editorial?

LUISA. En la 38 calle 7-77 zona 1.

JUAN DE DIOS. ¿Cómo se llama la editorial?

LUISA. Editorial Cultural Hidalgo.

JUAN DE DIOS. Queda muy lejos, pero no importa.

LUISA. (SUPLICANTE) Hijo, no seas necio, no lo encontrarás.

JUAN DE DIOS. No importa. Aunque tenga que dormir una semana en la puerta de la editorial con tal de comunicarme con él, lo haré.

LUISA. ¿Sabes hijo? Para que a un escritor le publiquen su obra debe ser famoso, excelente y tener mucha amistad con el editor.

JUAN DE DIOS. Pero madre, ¿cómo quieres que sea famoso, si no me da la oportunidad de publicar mi obra?

LUISA. Tienes razón, pero desgraciadamente esa es la realidad. Imagínate que con tan solo verte que eres muy joven te dirán que no, aunque hayan leído tu obra, aunque llene las expectativas.

JUAN DE DIOS. ¿Qué me aconsejas hacer?

LUISA. Esperar.

JUAN DE DIOS. (IRRITADO) Esperar, estoy harto, muy harto de esperar.

LUISA. Hijo, los grandes escritores tuvieron paciencia y tú  debes tenerla si quieres llegar alto. Tantas  grandes figuras universales fueron humillados, rechazados, incluso por sus propias familias. Y alcanzaron el éxito, porque perseveraron, porque se preparan, porque supieron esperar.

JUAN DE DIOS. Tienes razón, pero  hay algo que me empuja a no esperar.

LUISA. Es natural que un principiante se quiera ver en breve sobre la cima del éxito. Cuando era joven también quería tener en mis manos lo que debía esperar  mucho tiempo. Todos, cuando hemos sido jóvenes soñamos con ser pronto, lo que se lleva muchos días de espera.

JUAN DE DIOS. A pesar de eso, hoy iré a buscar al tal editor. (JUAN DE DIOS SE DISPONE A PREPARAR  SUS OBRAS, SUMALETIN Y SU CHUMPA. SU MADRE SE VE NERVIOSA Y NO HAYA COMO EVITAR QUE VAYA EN BUSCA DEL EDITOR)

LUISA. Hijo. (NO OYE) Hijo, no vayas.

JUAN DE DIOS. Perdóname madre, pero no puedo evitarlo.

LUISA. De acuerdo, hagamos un trato.

JUAN DE DIOS. ¿Qué trato?

LUISA. Mañana que vaya a la casa del editor trataré  de hablar con él.

JUAN DE DIOS. ¿Tratarás?

LUISA. Sí.

JUAN DE DIOS. No. Eso significa que no hay posibilidades de que lo harás.

LUISA. De acuerdo. Te prometo que lo buscaré  y le diré que  eres escritor y que solicitas se publiquen tus libros.

 JUAN DE DIOS. (ENTUSIASMADO) ¿Le has dicho ya que soy escritor?

LUISA. Si.

JUAN DE DIOS. ¿Y por que no me lo habías contado?

 LUISA. (FINGIENDO) Hijo, con tanto trabajo se me ha olvidado contártelo.

JUAN DE DIOS. Mientes madre, lo sé, te conozco bien. Algo muy grave ocultas.

LUISA. Son imaginaciones.

JUAN DE DIOS. (SOSEGADO, ENTUSIASMADO) Y, ¿qué te dijo cuanto le hablaste de mí?

LUISA. Nada.

JUAN DE DIOS. ¿Nada?

LUISA. Bueno, esa vez me dijo: En todas partes hay gente que sueña con ser escritor o cree serlo, pero pronto se le pasa. Es como un efímero sueño.

JUAN DE DIOS. Pero yo no soy de esos, porque sé  conseguir  lo que quiero.

LUISA. Estoy de acuerdo contigo hijo.

JUAN DE DIOS.  Bien madre, entonces ya no iré  a buscarlo, pero que no se te olvide llevarle mis libros mañana. (DÁNDOLE UN BESO EN LA FRENTE) Y perdonadme si a veces tomo actitudes no muy correctas. (PAUSA) Pero te suplico, lo persuadas. 

LUISA. (ABRAZANDOLE) Sí  hijo, te lo prometo.

TELON

 

TERCER ACTO.

 

 

SE DESARROLLA EN UNA OFICINA ELEGANTE. EL EDITOR SENTADO EN SU ESCRITORIO, HABLANDO POR TELEFONO.

 

EDITOR. Si, tantas veces te he dicho que deben corregir las veces que sea necesaria una obra, antes de editar. (PAUSAS) Por eso se le paga para que haga bien su trabajo. (IRRITADO) Échalo de la editorial, no lo quiero volver a verlo aquí, porque si lo veo, capaz que lo mato. (PAUSA) Sí,  te lo he dicho muchas veces. Pon un anuncio en la prensa solicitando un corrector de texto. (MAS SERENO) Que esté   impreso lo antes posible, porque muchas  librerías  me lo han solicitado como pan caliente. Al parecer, esta obra nos traerá muchos beneficios económicos, ya que los lectores están muy atentos a su publicación. ESCUCHA) Si es necesario, que mañana sábado y el domingo, lo muchachos trabajen. (PAUSA) Claro, se les pagarán las horas extras. (PAUSA) Te ordeno que esta impresión salga excelente. Cualquier cosa, comunícamela. (TOCAN A LA PUERTA) Adelante. (ES LUISA,  CON UN FÓLDER GRUESO  BAJO EL BRAZO).

 

LUISA. Buenos días Juan Carlos.

EDITOR. Buenos días Luisa, ¿qué se te ofrece?

LUISA. Hablar contigo.

EDITOR. Te escucho.

LUISA. ¿Recuerdas que un día te hablé de un joven escritor?

EDITOR. Claro que sí.  ¿Qué hay con él?

LUISA. Me ha suplicado interceda por él.

EDITOR. No te entiendo.

LUISA. Me ha rogado que te pida le publiques sus dos primeras obras.

EDITOR. (RIE) Ah, los muchachos, son exagerados para soñar.

LUISA. Es un buen escritor.

EDITOR. Según tú.

LUISA. Lo he leído.

EDITOR. No creas que porque lograste obtener un cartón de nivel medio, ya eres una experta en literatura para decir  cuál  obra sí  merece ser publicada.

LUISA. Perdóname, no quise decir eso.

EDITOR. ¿Cómo se llama el joven?

LUISA. (NERVIOSA) Juan de Dios.

EDITOR. ¿Juan, como yo?

LUISA. Sí.  

EDITOR. Escucha, cuando se es joven, todo se ve fácil, pero cuando se es adulto y maduro, uno sabe que no es así.

LUISA. Lo comprendo perfectamente.

EDITOR. Como te dije la vez que me hablaste de ese escritor, como tú lo llamas, en este país, como en cualquier otro, la casa editorial publica solo obras que son excelentes, impactantes, que son de autores consagrados, de escritores famosos.

LUISA. Yo se lo dije, pero no me dejó  en paz, y me convenció.

EDITOR. Ah,  las mujeres.

LUISA. El padre está  ilusionado, éste  es su más  grande sueño.

EDITOR. ¿Imaginas que los lectores se enteren que un libro que se publica es de un autor joven inexperto? Esto significaría una gran pérdida  económica para nosotros. No, definitivamente no, no le publicaremos nada. Ni pensar, eso es un disparate, una tontería, una ridiculez. Una casa editorial lo único que persigue es el dinero y no hacer realidad el capricho de un muchacho soñador.

LUISA. (TRISTE) Yo se lo dije. Me esforcé en que viera la realidad y me dijo que si  yo no te convencía, él  lo haría. Imagínate que hasta le dije que era muy difícil comunicarse con tigo porque viajabas mucho al extranjero.

EDITOR. (RIE) Ni de esta ciudad salgo, que será el extranjero.

LUISA. Inventé  tantos pretextos para que no te viera, pues esa tarde se disponía a buscarte. Dijo que si era posible, dormiría durante una semana en la puerta de la editorial.

EDITOR. (RIENDO) Ah, que  muchacho loco. Entonces, ¿ha tomado en serio esto de la literatura?

LUISA. Imagínate que día y noche lee y escribe. Casi no sale, todo el tiempo te la pasa encerrado.

EDITOR. Al parecer lo conoces bien.

LUISA. Un poco, ya que es hijo de una vecina, muy amiga mía.

EDITOR.  Y, ¿de qué  vive?

LUISA. De ilusiones.

 EDITOR. ¿De ilusiones?

LUISA. Sí,  las riquezas materiales no le importan.

EDITOR. Y la madre, ¿qué dice?

LUISA. Todo el tiempo le aconseja que busque un empleo y deje la lectura y la creación  literaria.

EDITOR. (RIENDOSE) “Creación literaria”. Está  loco, muy loco.

LUISA. Equivocadamente, eso pensaba yo al principio, pero después de verlo leer y escribir; desvelarse, dedicarse mucho y escuchar algunos de sus versos y cuentos, me he convencido de que sabe lo que quiere. El no es como otros que por un minuto sueñan y pronto se despiertan y ya no siguen soñando.

EDITOR. (PENSATIVO) Bueno, ha habido casos de escritores que alumbraron con luz propia desde muy jóvenes, pero en estos tiempos es imposible.

LUISA. El merece una oportunidad.

EDITOR. Es muy arriesgado. Además, no tengo tiempo para perderlo leyendo travesuras de muchachos caprichosos.

LUISA. Por los viejos tiempos, te suplico que al menos los evalúes y le informaré  que decisión tomas.

EDITOR. Es muy difícil, mi tiempo es oro.

LUISA. No olvides lo que te costó llegar aquí. Comprende a los que como tú,  empiezan este tortuoso camino.

EDITOR. De acuerdo, tú  ganas; cuando tengo un momento lo leeré.

LUISA. Gracias. ¿Cuándo deseas que te llame para saber qué has resuelto?

EDITOR.  El lunes, porque este fin de semana estaré muy ocupado.

 LUISA. Gracias, feliz día. (HACE MUTIS POR PUERTA DE CALLE)

EDITOR. Ah, los soñadores emprendedores.

TELON

 

 

CUARTO ACTO.

 

LA MISMA OFICINA. AL LEVANTARSE EL TELON, APARECE FUMANDO EL EDITOR.

 

 

EDITOR. Luisa dijo que llamaría hoy para saber qué tal me parecieron las obras. Le diré que las leí y que no llenan las expectativas. Además, a simple vista se refleja mucha pobreza literaria. Debería tirarlas a la basura de mi oficina. No debo permitir esas cosas que los ignorantes se atreven en llamar obras de arte. (SUENA EL TELEFONO. CONTESTA) A de ser ella. (PAUSA) Aló. Sí,  buen día. Dime (PAUSA) A sí,  las leí. (PAUSA) No las editaré, no me convencen en lo absoluto. (PAUSA) Dile que quizás dentro de unos cincuenta años le publicaré algo, pues para en ese entonces será un verdadero escritor. (RIE. PAUSA) Perdóname, no quise ofenderte, pero a mí me gusta ser franco. (PAUSA) No, lo siento, pero no. Aló, aló, aló. (CUALGA) Se ha molestado. Bueno, pero qué importa. (REFLEXIONANDO, ABRE EL FÓLDER Y LEE EN VOZ ALTA)

 

“Nada,

absolutamente nada,

soy sin tu amor”.

 

(DICE PARA SI) Bueno, está muy bueno; es un poeta breve, pero muy profundo y filosófico. (SIGUE LEYENDO)

 

“Ya no te agaches

ni te humilles

pueblo sufriente.

Alza tu voz

 y rompe

esas cadenas

que te atan”.

(SIGUE LEYENDO FACINADO)

 

“Ya no puedo más.

La soledad carcome mi espíritu.

Tu desamor

es el culpable

de mi más grande desgracia”.

 

“Que nadie

pronuncie mi nombre

cuando ya haya partido

hacia el lejano horizonte”.

 

“Te olvidaré

cuando ya no haya memoria

en todo el universo”.

 

“No puedo sonreír

porque en el manantial

de mi acongojada alma

ya no hay sonrisas”.

 

“Sufrí anhelado amor,

sufrí creyendo ser amado,

cuando todo era una farsa maldita”.

 

“Todo me sabe a ti.

La música,

las flores,

los suspiros,

las tardes solitarias,

las mañanas esplendorosas.

Todo.

Absolutamente todo”.

 

“Mi alma está

tiritando de frío

porque te has ido

sin decirme adiós”.

 

“Las asquerosas ambiciones

de los políticos desgraciados

consumen rápidamente

 la existencia de mi pueblo”.

 

(SE QUEDA PENSATIVO Y DICE) Son buenos poemas (CONTINUA MAS ENTUSIASMADO. SE PONE DE PIE Y CAMINANDO LEE)

 

“Mi corta existencia

se eterniza

en mis versos”.

 

“Me consume

el dolor de tu ausencia.

Por eso te suplico Dios,

cortes ya mi existencia”.

 

“Quizás camine el camino

que no debía caminar,

pensarán muchos,

pero están equivocados”.

 

“Estoy más solo

que la misma soledad”.

“Pelearé las batallas.

Estoy dispuesto a morir.

De todas maneras,

nacimos para vivir muriendo”.

 

“Siempre alejado

de la realidad

y morando

en mi propio mundo”.

 

“Lo que más maldigo

 es esta muerte

que me devora lentamente,

mofándose de mí”.

 

“Dios mío,

la ausencia de ella

atisba mi deseo de morir

en cuanto antes.

Ayúdame,

Te lo suplico”.

(SE DETIENE EN DERECHA ABAJO, Y DICE) ¡Que equivocado estaba, al afirmar que ya no hay jóvenes escritores de calidad!. Leeré los últimos y comenzare el proceso de edición. (DESPLAZÁNDOSE LENTAMENTE POR EL ESCENARIO, SIGUE LEYENDO MAS ENTUSIASMADO)

 

“Mi ser interno

grita su dolor

y nadie le escucha.

Solo,

eternamente solo”.

 

“¡Cuánto ansío

borrarte para siempre

del libro de mi existencia

porque no me amas,

como te amo yo!”.

 

“Ya se yergue

el futuro

con la paz que tanto anhelo.

¡Oh, muerte!

No demores más”.

 

“¿Mi logro más grande,

es estar vivo?”.

(TOCAN LA PUERTA)

 

EDITOR. ¿Quién?

LA VOZ. Yo

EDITOR. ¿Quién yo?

LA VOZ. Francisco.

EDITOR. ¿Qué quieres?

LA VOZ. Lo esperamos en el taller.

EDITOR. Llego en un momento.

LA VOZ. Bueno.

(CONTINUA CON LA LECTURA)

 

“Ya no quiero

retornar al pasado.

Ya no quiero

recordarte más.

Ahora maldices más

a mí existencia dolida”.

 

“Muero viviendo

sumergido

en la más atroz soledad”.

 

(CERRANDO EL FOLDER)

EDITOR. Me quedé en la página siete y me impresiona esa poesía, producto de un joven que empieza este camino tortuoso y fascinante a la vez. No es profana su obra, su primera obra. Mañana me comunicaré con Luisa para que le informe al joven que deseo hablar con él y que por adelantado le dé la buena noticia. (COLOCANDO EL FÓLDER EN SU ESCRITORIO. TOMA SU AGENDA Y HACE MUTIS POR LA UNICA PUERTA)

CAE TELON

 

QUINTO ACTO.

 

EN LA OFICINA. AL LEVANTARSE EL TELON APARECE EL EDITOR HABLANDO POR TELEFONO.

 

EDITOR. Señorita, ¿le informó a la señora Luisa que se presentara a mi oficina? (PAUSA) Gracias. (PAUSA) ¿A las ocho? (PAUSA) Gracias. (CUELGA EL ARDICULAR Y VIENDO SU RELOJ, DICE) Las ocho ya. (TOCAN LA PUERTA) Ha de ser ella. (PAUSA) Adelante.

LUISA. (ENTRA LLORANDO Y CON UN PERIODICO EN LA MANO SE LO DA) Lee.

EDITOR. (LEE EL TITULAR) “El joven Juan de Dios se suicida por frustración…Página 2”. (TURBADO) ¿El gran escritor?

LUISA. Sí,  el gran escritor que se suicidó por tu culpa.

EDITOR. ¿Por mi culpa?

LUISA. Sí,  porque lo frustraste, y eso lo llevó a tomar esa decisión. (ELLA LLORA MÁS)

EDITOR. Pero, ¿por qué lloras? Parece que no fuese un simple vecino tuyo.

LUISA. Tienes razón, no es un simple vecino, era Juan de Dios Hidalgo, nuestro hijo.

EDITOR. (CONFUNDIDO) ¿Mi hijo?

FIN

CAE TELON.


Publicado por hameh0017 @ 20:39
Comentarios (0)  | Enviar

EL  DETALLE

 

 

SALA FAMILIAR DE CLASE ALTA. PUERTAS A AMBOS LADOS. AL FONDO, VENTANAL.

SE ESCUCHA DESORDEN ADENTRO.

 

PERSONAJES EN ORDEN DE APARICION:

MARTA, ESPOSA DE CARLOS.

CARLOS, ESPOSO DE MARTA.

CHENCHA, SIRVIENTA.

ALBAÑIL,  NOVIO DE CHENCHA

 

 

MARTA: (ENTRANDO CON EQUIPAJE) Pues me voy.

CARLOS: (SIGUIENDOLA) Pues vete.

(ABRIENDOLE LA PUERTA Y MOFANDOSE) Pase señorita.

MARTA: Pedante.

CARLOS: Muy amable.

MARTA: Eres un...

CARLOS: ¿Un qué?

MARTA: Tu vida no alcanzará para pagar esta humillación.

CARLOS: Y..., ¿qué esperas?

MARTA: ¿Qué te importa?

CARLOS: Mucho.

MARTA: Entrometido.

CARLOS: Es mi casa y...

MARTA: ...la mía también.

CARLOS: Pero, si me has dicho que te vas, que no es este tu lugar.

MARTA: Eres un patán.

CARLOS: Y tú...

MARTA: ¿Y yo qué?

CARLOS: Una caprichosa.

MARTA: Ese es un defecto tuyo y no mío.

CARLOS: ¿Ya no tienes nada que decir?

MARTA: Absolutamente nada.

CARLOS: Entonces...

MARTA: ¿Entonces qué?

CARLOS: Puedes irte.

MARTA: Y, ¿si no quiero?

CARLOS: Nadie te entiende.

MARTA: Allí está tu problema.

CARLOS: ¿Cuál problema?

MARTA: Parece que eres un ingenuo.

CARLOS: ¿Un qué...?

MARTA: Olvídalo.

CARLOS: Pero...

MARTA: Bueno, ya no quiero discutir más.

CARLOS: Yo tampoco.

MARTA: ¿Entones?

CARLOS: Pues vete.

MARTA: Ah, ¿me  echas?

CARLOS: Tú lo has hecho ya.

MARTA: Ah, sí. Se me había olvidado.

CARLOS: ¿Y...?

MARTA: Es que...

CARLOS: ¿Qué esperas?

MARTA: Estoy recordando si no dejo nada.

CARLOS: Es lo mejor.

MARTA: En eso estoy muy de acuerdo.

CARLOS: Ni el indicio de ti.

MARTA: Ni mi nombre.

CARLOS: Ni tu recuerdo.

MARTA: Ni mis palabras.

CARLOS: Ni tus perfumes.

MARTA: Mandaré por lo demás.

CARLOS: Y, ¿por qué no te llevas todo de una vez?

MARTA: ¿Acaso  soy un pulpo?

CARLOS: Podrías serlo.

MARTA: Es que eres...

CARLOS: En cuanto antes te lleves tus cosas, mejor.

MARTA: Eres un sinvergüenza.

CARLOS: Siempre insultándome.

MARTA: Y, ¿tú?

CARLOS: Siempre caballeroso.

MARTA: No.

CARLOS: Claro que sí.

MARTA: Bueno, pues sí, pero...

CARLOS: ¿Acaso  negué hacerte realidad todos tus caprichos?

MARTA: No.

CARLOS: ¿Entonces?

MARTA: Mis vanidades sí pero...

CARLOS: Pero, ¿qué?

MARTA: Ere un tonto.

CARLOS: ¿Un tonto?

MARTA: Sí.

CARLOS: Dime, ¿si fuera un tonto, sería un hombre de éxito en los negocios?

MARTA: No solo existe el éxito en los negocios.

CARLOS: No te entiendo.

MARTA: Toda tu vida la has dedicado a los negocios.

CARLOS: También te la he dedicado a ti.

MARTA: Olvidas un detalle tan sencillo que...

CARLOS: Jamás olvidé el aniversario de nuestra boda, tu cumpleaños y todas las fechas importantes.

MARTA: Mejor me iré, contigo solo pierdo mi tiempo.

CARLOS: Eso te aconsejo.

MARTA: No tiene sentido hablar contigo.

CARLOS: (SIEMPRE CON LA PUERTA ENTRE ABIERTA. SEÑALANDOLE) Que disfrutes tu nueva vida de soltera.

MARTA: Y, ¿no me ayudas con mi equipaje?

CARLOS: Ah, perdón señorita.

MARTA: (SALIENDO) Déjalo afuera, yo lo acomodaré en el auto.

CARLOS: (ENTRANDO) Se ha vuelto loca. No sé que le pasa.

MARTA: (SACANDO LA CABEZA POR LA PUERTA) Perdóname.

CARLOS: No.

MARTA: ¿Por qué no?

CARLOS: Por orgullosa.

MARTA: Es que...

CARLOS: Nada.

MARTA: Solo quería pedirte un favor.

CARLOS: Ah, ¿quieres dinero? Bien, te lo daré.

MARTA: No. El dinero me tiene cansada.

CARLOS: ¿Entonces?

MARTA: Te suplico me recuerdes siempre.

CARLOS: Jamás lo haré.

MARTA: ¿Por qué no?

CARLOS: Porque no quiero.

MARTA: Yo siempre pensaré en ti.

CARLOS: No me importa saberlo.

MARTA: ¿Puedo pedirte algo?

CARLOS: ¿Qué quieres?

MARTA: Acompáñame al aeropuerto.

CARLOS: No.

MARTA: Ve ha despedirme.

CARLOS: Hace ratos te despedí.

MARTA: Cúmpleme ese último deseo.

CARLOS: Todo ha llegado a su fin.

MARTA: De acuerdo, ya no te rogaré.

CARLOS: Mejor, ya me tienes aburrido.

MARTA: Adiós.

CARLOS: Y para siempre.

(MARTA HACE MUTIS)

 

FIN DEL PRIMER ACTO.

TELON.

 

SEGUNDO ACTO.

 

CARLOS: (ENTRANDO DE LA CALLE. VESTIDO FORMALMENTE: CORBATA, SACO, ATACHE, ETC.)

 Chencha, Chencha, ¿en dónde te has metido?

Esta criada me ha salido peor que mi difunta mujer, digo, mi ex esposa.

¡Qué diablos! Me hace falta Marta. ¿Con quién estará ahora?

 Ah no, jamás voy a perdonarle esa infidelidad. Yo me sacrifiqué por darle una vida cómoda y ella, nada. Es una miserable.

Pero, ¿en dónde se habrá metido esta sirvienta? Ah ya sé.

(VE HACIA LA CALLE POR LA VENTANA) Ahí está con ese muerto de hambre. Parece que le pago por no trabajar, qué irónico.

Ya viene. Veremos que responde a mis preguntas.

CHENCHA: (ENTRANDO) Ay señor, ¿ya vino?

CARLOS: ¿Acaso no me ves?

CHENCHA: Sí señor.

CARLOS: ¿En dónde estabas?

CHENCHA: Este, este, fíjese que fui al supermercado a comprar papayas.

CARLOS: Vaya, me imagino que papayas las que viste.

CHENCHA: Pues sí. Digo no, no encontré señor.

CARLOS: Me ha llamado alguien.

CHENCHA: ¿Quiere decir la señora Marta?

CARLOS: No la menciones.

CHENCHA: Perdón señor.

CARLOS: Me refiero a otra persona.

CHENCHA: Ah, llamó su suegra.

CARLOS: ¿Mi suegra?

CHENCHA: Doña Carmen, madre de su esposa.

CARLOS: ¡Ah, esa vieja metida!

CHENCHA: Ay sí, viera que la vez pasada dijo que usted era medio hombre.

CARLOS: ¿Eso dijo de mí?

CHENCHA: Eso no es nada. De usted ha dicho unas barbaridades.

CARLOS: Es una malagradecida.

CHENCHA: Sí señor. Usté tan bueno que ha sido con ella.

Mire, no es que yo sea chismosa, pero fíjese que andaba diciendo que usté es un tacaño y que jamás invitaba a su esposa a salir.

CARLOS: ¿Todo eso ha dicho de mí?

CHENCHA: Es poco de lo tanto mal que ha hablado de usté.

CARLOS: Es una vieja interesada  e hipócrita.

CHENCHA: Pero es su suegra.

CARLOS: Yo no tengo suegra.

CHENCHA: ¿Nooo?

CARLOS: Soy soltero.

CHENCHA: (RIE)

CARLOS: Ya, suficiente.

CHENCHA: Sí señor.

CARLOS: Y, ¿qué quería esa señora?

CHENCHA: ¿Qué señora?

CARLOS: Esa tal Marta.

CHENCHA: ¿Ah, su esposa?

CARLOS: ¿Mi esposa?

CHENCHA: Sí.

CARLOS: Pero, ¿quién te ha dicho que soy casado?

CHENCHA: ¿No es su esposa pué?

CARLOS: Lo fue. Ahora ya no.

CHENCHA: Entiendo.

CARLOS: Y, ¿qué dijo esa señorita?

CHENCHA. Solo preguntó por usted.

CARLOS: ¿Solo eso?

CHENCHA: Sí.

CARLOS: ¿Solo?

CHENCHA: Ah, y también  preguntó si estaba saliendo con alguna mujer.

CARLOS: ¿Qué le importa a ella?

CHENCHA: Eso mismo digo yo.

CARLOS: Qué extraño.

CHENCHA: ¿Qué cosa?

CARLOS: No te importa.

CHENCHA: Sí.

CARLOS: ¿Sí qué?

CHENCHA: Que no me importa señor.

CARLOS: Parecía detective. Preguntaba demasiado y cosas que no entendía.

CHENCHA: (SOLO RIE)

CARLOS: (BURLANDOSE) ¿Qué hiciste hoy? ¿En dónde anduviste? ¿A qué hora almorzaste? ¿Con quienes hablaste? ¿Qué me dices de la bolsa de valores?(A CHENCHA)¿Qué dices tú de sus locuras? 

CHENCHA: No puedo opinar señor. Es asunto de usté y ella.

CARLOS: Pero yo te ordeno a que opines.

CHENCHA: Como usted ordene señor.

CARLOS: ¿Crees que actuaba bien?

CHENCHA: Estaba mal.

CARLOS: ¿Qué estaba mal?

CHENCHA: Eso.

CARLOS: ¿Qué eso?

CHENCHA: Lo que estaba pasando. La señora no debió irse.

CARLOS: Eso mismo digo yo.

CHENCHA: ¿Le hace falta verdá?

CARLOS: Sí, y mucho.

CHENCHA: ¿Verdad que la ama?

CARLOS: Sí. Pero ella  a mí no.

CHENCHA: Sí.

CARLOS: ¿Sí qué?

CHENCHA: Que  ella lo ama.

CARLOS: ¿Qué ella me ama?

CHENCHA: Sí.

CARLOS: Entonces, ¿por qué vivía reclamándome cosas?

CHENCHA: ¿Algún detalle señor?

CARLOS: No sé, quizá.

CHENCHA: ¿Tal vez un hijo?

CARLOS: ¿Será? Me decía que anhelaba procrear un hijo. Pero, no creo.

CHENCHA: Y, ¿por qué no le hizo realidad ese sueño?

CARLOS: No puedo decirte porque ya tampoco sé.

CHENCHA: Pero usted tenía que hacerle realidad ese sueño.

CARLOS: Ya basta. Te has metido demasiado en mis asuntos. Pareces detective. Suficiente. Sigue con tus quehaceres.

CHENCHA: Pero si usté me dijo que opinara y...

CARLOS: Ya basta. (CHENCHA HACE MUTIS A HABITACIONES).

Pero, ¿qué pasaría? ¿Por qué se fue y me dejó? ¿Le cansarían mis pláticas de negocios,  mis constantes viajes? Jamás le faltó nada. Nunca le dije palabras hirientes, salvo el día que decidió irse.

CHENCHA: (ADENTRO) Señor, la cena está servida.

CARLOS: Voy, voy,  y ya no grites, que no estoy sordo.

 (HACE MUTIS).

 

FIN DE SEGUNDO ACTO.

TELON.

 

APARECE LUISA  CON SU NOVIO EL ALBAÑIL, ABRAZADOS, SENTADOS EN EL SOFA.BEBE CERVEZA

 

CHENCHA: Le tortió  la cara y se la chipotió a ella.

ALBAÑIL: ¿En verdá usté?

CHENCHA: Ya ni que juera chismosa.

ALBAÑIL: Resmoliendo se quedaría.

CHENCHA: Ni modo.

ALBAÑIL: Por argüenderos usté.

CHENCHA: Bien asariados.

ALBAÑIL: Cómo no se iban a chiviar.

CHENCHA: Se terminó el pinche risita.

ALBAÑIL: (IMITANDOLA) Jijiji.

CHENCHA: ¿Chingón va?

ALBAÑIL: Por metiches.

CHENCHA: Por shutes.

ALBAÑIL: Por noveleros.

CHENCHA: Tal vez se le quita la mañota de potranquiar.

ALBAÑIL: Bien coyoludo  el baboso.

CHENCHA: En tentaderas estaban cuando sintieron  los sopapos.

ALBAÑIL: Calientes.

CHENCHA: Ay sí, tan shucos.

ALBAÑIL: Sólo en eso piensan.

CHENCHA: Sí usté.

ALBAÑIL: Apuñuscados quedaron en la puerta.

CHENCHA: A puros leñazos los hubieran agarrado.

ALBAÑIL: ¡Jijos de su rechingada madre!

CHENCHA: Ojalá se les quite la mañota.

ALBAÑIL: La próxima a rempujones hay que llevarlos al juzgado.

CHENCHA: ¡Ajajajayy…!

ALBAÑIL: Mejor hay que quemarles el cuenterete.

CHENCHA: Mejor a machucones.

ALBAÑIL: Sólo pendejadas ¿va?

CHENCHA: Pero son arrechos.

ALBAÑIL: Y andalones, patas de chucho.

CHENCHA: Ay no, vaya que nosotros somos como santitos.

ALBAÑIL: Sí usté, nada de chismes

CHENCHA: En nada se parecen a mis patrones.

ALBAÑIL: ¿No vaa?

CHENCHA: Si se peleyan, lo hacen como la gente.

ALBAÑIL: Ansina debe ser.

CHENCHA: Los pleitos con educación valen la pena.

ALBAÑIL: Pero nosotros nunca nos vamos a peliar.

 

(SUEÑA EL TELEFONO. CHENCHA CONTESTA) Sí señora. (OYE)Ajá. Siempre pregunta si usté llamó. Cuando le digo que no, se pone a chillar fíjese. (OYE) ¿Ahora? (0YE) A bueno doña Marta. (OYE) Ah, la alegría que le va  a dar. (OYE) A bueno. Bueno, dios pué.

ALBAÑIL: ¿Quién es?

CHENCHA: Qué le importa.

ALBAÑIL: ¿Qué?

CHENCHA: Perdón mi terrón de azúcar. Es la señora Marta.

ALBAÑIL: ¿Qué Marta?

CHENCHA: Mi patrona.

ALBAÑIL: Ah.

CHENCHA: Que dice que dice que ya viene pacá.

ALBAÑIL: Entonces me voy ya.

CHENCHA: Está bueno mi chulo.

 

(SE DESPIDEN CON UN BESO. CHENCHA SE QUEDA EN LA SALA ORDENANDO.TOCAN AL RATO)

CHENCHA: ¿Quién?

MARTA: (DESDE AFUERA) Yo.

CHENCHA: ¿Quién yo?

MARTA: ¿Cómo  se llama usté pué? 

(ABRE)

CHENCHA: Ay, perdone doña Marta, pero no reconocí su voz. Como ha cambiado.

MARTA: (ENTRANDO) Lleva mi equipaje, yo me quedaré a esperar a Carlos aquí.

CHENCHA: Lo que mande señora.

MARTA: Segura que el señor ha  estado solo durante mi ausencia.

CHENCHA: Solito y triste por usté.

MARTA: Qué bien. Ve a preparar el almuerzo y no vayas a interrumpirnos.

CHENCHA: Ok señora.

MARTA: ¿Qué es eso?

CHENCHA: Inglés señora.

MARTA: Tu y tus ocurrencias. Déjame sola.

(MARTA ORDENA ALGUNOS OBJETOS. DE ULTIMO TOMA UN RETRATO DE CARLOS, LO BESA Y LO LLEVA CONTRA SU PECHO)

MARTA: Si supieras que te he extrañado mucho.

CARLOS: (ENTRANDO SIGILOSAMENTE, LA VE DETENIDAMENTE)

MARTA: Nunca volveré a irme.

CARLOS: (SE ACERCA SIN QUE ELLA LO VEA Y LA ABRAZA) Mi cielo bello, qué bueno que has regresado.

MARTA: Ay, qué susto me has dado.

CARLOS: ¿Ya no te irás verdad?

MARTA: Nunca, si me prometes algo.

CARLOS: ¿Qué cosa?

MARTA: (TOMANDOLO DE LA MANO) Ven, te lo diré en la cama.

 

CAE TELON.

FIN

 


Publicado por hameh0017 @ 20:37
Comentarios (0)  | Enviar

 LAS  CHISMOSAS  

 

Obra  costumbristas en  3 actos.

 

LA OBRA  SE DESARROLLA EN Santa Ana Huista, Huehuetenango;  a principios  de la década  de  los  sesenta.

 

PERSONAJES  POR  ORDEN  DE  APARICION

CLETA, ESPOSA DE HIPO

FECA, MADRE DE SUFRIA Y ESPOSA DE PUJO

SUFRIA

CHIFLO, ENAMORADO DE SUFRIA

HIPO

SUSPIRO, OTRA CHISMOSA

CANCHINFLINA, OTRA CHISMOSA

PUJO, EL MEDIO SORDO

CHABELA, LA SUPUESTA SUICIDA

 

EL ESCENARIO SERA EL MISMO PARA LOS TRES ACTOS. SITIO GRANDE, COMPARTIDO POR VARIOS VECINOS,  MORADORES DE  VIVIENDAS  HUMILDES DE ADOBE Y BAJAREQUE.  AL CENTRO, UNA PILA PÚBLICA. LATERAL DERECHO SALIDA A CALLE. POR TODAS PARTES  HAY LAZOS.  LAS MUJERES  RIEGAN  LAS  POCAS  FLORES MARCHITAS Y TINDEN ROPA, LA CUAL SERA DEMASIADA VIEJA.

 

PRIMER   ACTO

 

AL ABRIRSE EL TELON, CLETA APARECE LAVANDO, MIENTRAS CHIFLA, CANTA Y HABLA SOLA,  COMO SI ESTUVIESE LOCA.

 

ESCENA DE CLETA Y FECA

 

CLETA: (PARA SI)  Pues sí y qué...a usté  qué  le importa.  Gente  metiche. No tiene nada qué  hacer.  Sólo  sirve para pelar a los demás. (FECA VA ENTRANDO DE LA CALLE Y SE DETIEN DETRÁS A OBSERVARLA, MIENTRAS CLETA  SIGUE HABLANDO SOLA, SIN DARSE CUENTA).

Que sí, que no, babosos, no saben lo que quieren, solo chingan.

Ah,  solo porque soy pelada,  sino ya me hubiera ido a  la chingada.  En el  “otro lado” estaría ya,  tal vez  de  cantante.

 

FECA: (ASUSTANDOLA)  Vos Cleta chacleta, ¿qué  tenés? Parece que se te zafaron los tornillos que te  quedaban; hablando sola, como siempre.

 

CLETA: Chancleta tu tatarabuela vos Feca.  Y eso  de los tornillos, ya  ni lo digás,  ya me tienen  como la gran diabla,  parece que fuera ese carro destartalado que acaban  de trayer don Posh.

 

FECA: Pero,  ¿por qué hablás sola?

CLETA: Para  chismosear  sola,  por que la gente es más chismosa que...

FECA: Estás  chiflada.  Tenemos que asociarnos a la demás  gente,  porque no podemos vivir solos,  ya ni que fuéramos a saber qué...

CLETA: Vos soy diuna vez atarantada. Yo sí  puedo vivir sin la cabrona  gente.

FECA: A vos   sí  diuna vez se te afloja la perinola,  solo pleitos sos.

CLETA: En cambio vos sos bien hiprócrita. Casi te agarrás del pelo con las vecinas y después quien las separa,  parecen garrapatas.

FECA: Ansina es la vida vos chancleta...

CLETA: (TOMANDO RAPIDAMENTE UNA PALANGANA)

Otra vez que me digás chancleta y no mi chulo nombre,  te doy en la mera  trompa con este guacal.

FECA: Perdoná  Cletita guapa, como una guazapa, por el presidente  te lo juro y te lo rejuro las  veces que me lo pidás.

CLETA: Como te decía, la gente me cae mal, porque solo meterse en lo que no le importa es.

Si uno está vestida,  hablan mal; si uno no está vestida, también hablan mal. Gente  dunda, nada  quiere.

FECA: Mirá, vos y yo sabemos  que  no me gustan los chismes, por eso te  voy a decir  lo que dice la Moncha.

CLETA: ¿Qué dice de mí esa Moncha, cara de caite tostado?

FECA: Qué  vos te le andás  sometiendo al Juan Huista.

CLETA: Ishhh,  ya ni que tan bonito fuera ese cara de guaro.  Mejores partidos he tenido yo,  no como esa clase de empachados.

 FECA: ¿De verdá vos, has tenido otros tus pegues?

CLETA: Sinceramente no,  no más digo esas cosas para apantallar.  A mí ni las  moscas me hacen caso. Ah, pero no lo vayás  a contar. Pero ya verás, algún día me llegará mi turno...

FECA: Pues sí, a todo coche le llega su sábado.

CLETA: A púchicas vos manteca, que digo Feca,

¿Viniste a insultarme o a qué...?

FECA: A contarte lo que dijo esa  Moncha de vos.

CLETA: ¿Qué  más dijo esa totoreca  de mí?

FECA: Mirá, como te lo digo siempre, yo no soy una chismosa como esas, pero anda diciendo que  sos  una llena  de babosadas porque te creyés una mujer galana y leofás, y que no te has dado cuenta que te parecés a la mentada Llorona, que toda las  noches sale a las calles a chillar.

CLETA: Ah, chish, ya ni que fuera cheque como ella. Que se espere esa hija de la guayaba, cuando la mire en la calle, le voy a dar una buena revolcada.

FECA: leofás la trompa.

CLETA: El mero mero le voy a chamuscar.

FECA: ¿Querés  que te de un consejo muy sabio?

CLETA: Sí, bueno, no sé,  porque vos decís  solo sonseras.

FECA: Andá allá con don Mandarino  y...

CLETA: ¿Allá con ese brujo de...?

FECA: Sí, ese es muy güeno para leofás.

CLETA: A la vos Feca, no está muy mal tu idea. Pero, ¿cuánto cobrará?

FECA: Con que le llevés un tecomate de guaro y unos sus cigarros de manojo, te hace el trabajo.

CLETA: Me da miedo, ¿qué tal si a mí  me cae  la  brujería pué?

Que te cayera a vos no me da pena, pero a mí...

FECA: Si pué vos, sos mal agradecidota; uno te trae buenos chismes y vos sí  que la jodés.

CLETA: Vos Feca, ¿no sentís un olor a pelo quemado?

FECA: Sí, sos vos la que olés mal, porque te bañás a cada mes.

CLETA: Comé  huevo. No vos, sin chistiar así, algo se está quemando.

FECA: San Perendón de los coyegües, ahora recuerdo que dejé mi olla de frijol en el poyo  cuando me fui al mercado (CORRIENDO HACIA SU CUARTO) aí seguimos hablando después.

CLETA: (PARA SI) Qué  bruta es, todo por estar hablando de la gente. Chismosa.

 

ESCENA DE FECA Y SUFRIA (MADRE E HIJA)

 

FECA: (DESE ADENTRO, GRITANDO) Sufria, güira cabrona, oliste que el frijol se estaba quemando y nada hicistes.  Ay,  ishta lamida,  que te digan  la calle  sí (SE OYE QUE LA GOLPEA. TIRA LOS TRASTOS, MIENTRAS LA NIÑA LLORA)

SUFRIA: (DESDE ADENTRO) No mama, no me pegue, selo juro por Diosito que ya no va a pasar.

FECA: Ya no va a pasar, ya no va a pasar, será la chucha. Ah, para estar en la calle chismoseando con esas ishtas sí,  quien te gana.

A tu  tata alcahuete le voy a decir que te lleve con él a trabajar, por que aquí solo rascándote la panza te mantenés. (AUN LA GOLPEA)

SUFRIA: No mama,  ya no me pegue, por favor ya no.

FECA: Te me vas a la chingada ya, pero apurate.

(SACA A LA NIÑA SUFRIA DE 14 AÑOS. MAL VESTIDA Y CON EL PELO ALBOROTADO).

SUFRIA: No mama, por favor, déjeme entrar.

FECALSIEMPRE DESDE ADENTRO) Ya dejá de aullar y andaite antes de que te eche agua caliente choyudota, huevona; dialtiro chucha haragana.

(CLETA DISIMULA. ENTRA EN SU CUARTO)

 

ESCENA DE SUFRIA Y CHIFLO

SUFRIA, EN EL SUELO, ARRODILLADA, LLORA FRENTE A SU HUMILDE CASA

 

CHIFLO: (ENTRANDO. ES HUMILDE Y TRABAJADOR, MUCHO MAYOR QUE ELLA) Sufria, ¿qué te pasa? 

SUFRIA: Ay, don Chiflo, mi mamá volvió a darme una buena riatiza y volvió a echarme de la casa, solo porque no me di cuenta de que  se quemó el frijol. Ahora sí  ya no me va a dejar que entre (LLORA MAS) ¿Qué voy a hacer ahora don Chiflo?  No tengo a nadie.

(CLETA ENTRE ABRE LA PUERTA Y MIRA)

CHIFLO: Sufria, vos sabés que yo soy tu amigo y podés contar conmigo. Vos sabés que te quiero, tantas veces te lo he dicho. Andaite conmigo a mi ranchito que tengo allá en la aldea.  Júntate conmigo y cuando venda mis cochitos que estoy engordando, te juro que nos vamos a casar por la iglesia. (SE INCLINA Y SE SIENTA JUNTO A ELLA)

SUFRIA: (TODAVIA LLORA)  Don Chiflo, lo estoy comenzando a querer porque usté es muy bueno conmigo, pero, me da miedo.

CHIFLO: Tenés razón, todos los cambios dan miedo.

SUFRIA: (PONIENDOSE DE PIE, SE DESPLAZA A DERECHA ABAJO. EL LA SIGUE) Es que, soy muy güira  y me da miedo.

Yo sueño con irme a Comalapa y regresar con mi buen pistío  para poner una mi tiendita. Sueño con casarme, pero no después de juntarme.

CHIFLO: (TRISTE) Tenés razón. Yo soy viejo y feyo, y vos, güira y rechula.  Soy pobre. Lo único que tengo es mi ranchito, dos cuerdas de terreno, mis dos cochitos y un aguacatal. Tenés razón, hacé lo que vos quiedrás. (LEVANTANDO LA CABEZA) Pero eso sí, sabelo diuna vez: nunca nadie te va a querer como te quiero yo, porque yo sí te quiero. Pero si vos no me querés, si nos vas a ser mi mujer, ya me jodí: de nada me sirve vivir.

SUFRIA: Don Chiflo, usté no es viejo ni feyo. Además, no es el único pobre. Aquí en el pueblo casi todos somos pelados.

CHIFLO: Gracias Sufria. (POETICO) Si vos me quisieras, sería yo el hombre más feliz del mundo. Desde hace años me colgué de vos y no dejo de quererte. Para la fiesta de nuestra patrona Santa Ana, le rezo para que vos llegués a quererme. Lo mismo hago con Jesús Nazareno de Huista todos los días, especialmente en Cuarto Viernes. (SE LE ACERCA, CASI HASTA BESARLA) Yo te quiero, sos vos mi amorcito, mi vida no vale nada sin vos.

SUFRIA: (LE DA UN BESO EN LA BOCA) Yo también te quiero.

(EL LA ABRAZA Y LE DA UN BESO EN LA BOCA)

CHIFLO: Entonces, ¿Qué decidís?

SUFRIA: Huirme con vos.

(HACEN MUTIS, ABRAZADOS HACIA LA CALLE. CLETA QUE AUN MIRA LA ESCENA, SALE)

 

MONOLOGO DE CLETA

 

CLETA: (IMITANDOLOS. CON VOZ VARONIL) Yo te quiero con todas las juerzas de mi corazón. (SE COLOCA EN EL OTRO LADO, FINGIENDO  SER SUFRIA, CON VOZ  MAS  SENSUAL) Yo también te amo a vos mi Chiflo.  (CHIFLO) Te voy a bajar las estrellas, la luna y el sol a garrotazos. (ELLA)   Yo te voy a dar la marimba de güiros que quiedrás. (EL) Para Cuarto Viernes, para la fiesta patronal y para todas las fiestas, te voy a trayer al pueblo bien vestida y calzadita con tus zapatos de plástico.   (ELLA) Te voy a ir a dejar tu bastimento a la milpa. (EL) Entre la milpa vamos a dejar que los güiros jueguen.

 

ESCENA DE CLETA CON HIPO

HIPO: (ENTRA. AL VERLA HABLANDO SOLA, SE OCULTA Y ESCUCHA)  (ELLA) Yo te voy a remendar tus pantalones. Te voy a ir a lavar tu ropita todos los días al río para que huelás rico. (EL) Todos los días te voy a llevar chipilín, apasote, hierbabuena, tomatío y garrobos para que no pasés hambre. (ELLA) Yo te voy a dar todo lo que me pidás…

HIPO: (GRITANDOLE, LA ASUSTA) Vos babosa, ¿Qué tenés?

¿Qué rechingados tomastes? Ah, cuidadito si te volviste a empinar mi tecomate de guaro.

CLETA: (ABRAZANDOLE) Ay, Hipito, cielito de mi alma, cómo vas a pensar semejante barbaridá.

HIPO: Entonces, ¿qué jodido hacés hablando babosadas?

CLETA: Mirá mi chulito, lo que pasa es que acaba de pasar algo que no siempre pasa  y cuando pasa, que feyo pasa.

HIPO: Pasa, pasa, repasa y pasa. Solo pasa sos.

CLETA: Mirá pué, te voy a dar un chisme bien calientito.

HIPO: ¿Un calientito?

CLETA: Un chisme pué.

HIPO: Ah, dale pué.

CLETA: Pues fijate que la cuscota de la Sufria se juyó.

HIPO: No me digás.

CLETA: Pues no te digo.

HIPO: Digo que sigás.

CLETA: Ta güeno pué.

HIPO: ¿Con ese atarantado?

CLETA: Con el desachirado de Chiflo.

HIPO: Ah, ya me lo imaginaba yo.

CLETA: ¿Por qué?

HIPO: Porque para Cuarto Viernes la invitó a comer algodones, a jugar lotería, al baile, a tomar atol y a la rueda de leofás. Já, hubieras visto, ella andaba relamidota con él, y él, todo lleno de babosadas.

CLETA: Bruta que es.

HIPO: Sí vos.

CLETA: ¿Sí vos qué?

HIPO: Que es bien tigüilera.

CLETA: Mera mensa.

HIPO: La patoja está muy rica.

CLETA: (IRRITADA) ¿Muy qué?

HIPO: Muy bonita para  ese cara de apaste tiznado.

CLETA: Tenés razón.

HIPO: El pobre ya está viejo.

CLETA: Y pelado.

HIPO: Y refeo.

CLETA: Cara de chucho empachado.

HIPO: Já, ¿te imaginás…?

CLETA: ¿Qué cosa?

HIPO: Lo que va a decir la gente.

CLETA: ¿De qué?

HIPO: Lo del robo.

CLETA: ¿Qué robo?

HIPO: El de la Sufria.

CLETA: Robo ni qué ocho cuartos; ella iba adelante, la  muy calentona, y  él atrás.

HIPO: Tenés razón.

CLETA: Con decirte que ella con unas palabras bien bonitas le dijo que se la llevara y que le iba a bajar el cielo.

HIPO: ¿En serio vos?

CLETA: Vos me dijiste que me lo ibas a bajar leofá estrellas y nada.

HIPO: Está muy alto vos. (RIEN)

CLETA: Chiflado sos.

HIPO: ¿Qué más dijo vos?

CLETA: Bueno vos, ¿creyés que soy chismosa como esas...? (SEÑALADO A SU DERREDOR)

HIPO: Dios me guarde, vos sos una santa. (AL PUBLICO) Si pué. 

CLETA: Já, hubieras visto.

HIPO: ¿Qué cosa?

CLETA: Cuando vino a visitarla, venía montado en un caballo bien galán. Parecía charro mexicano. Más chulo que Vicente Fernández.

HIPO: ¿En verdá vos?

CLETA: Sí.

HIPO: Pero si ni a burro llega.

CLETA: Tal vez lo alquiló para apantallar.

HIPO: O se lo huevió.

CLETA: Rechulo se miraba en su caballón ese.

HIPO: Y ella, ¿ónde estaba?

CLETA: Esperándolo aquí mismito (SEÑALA) cuando lo vio entrar en su caballo rechulo, de un brinco se montó en las ancas.

HIPO: Cabrón del Chiflo.

CLETA: Sí vos.

HIPO. Bueno, vamos, tengo hambre, ya me chillan las tripas.

 

(HACEN MUTIS)

CAE TELON.

 

SEGUNDO ACTO

 

EL PATIO (ESCENARIO) ESTA SOLITARIO. COMO SIEMPRE, ROPA TENDIDA: CALZONES VIEJOS, LLENOS DE AGUJEROS. HIPO ENTRA EBRIO. CON BOTELLA EN MANO CASI CAE. APOYADO  EN LA PILA, CASI LLORANDO.

 

ESCENA DE HIPO Y FECA

 

HIPO: Ingrata. La conocí  pashtuda y ahora como se creye bonita, a todos coquetea. Es una calentona y cusca. Lo que he ganado pariendo trabajando como albañil, todo se lo ha hartado. Ay Diosito, si la pudiera agarrar del pelo. (REFLEXIONANDO) Já, si lo hago, me zampan al bote y solo me dan de hartar tortilla con chiltepe. Y hoy sí me harté mucho de guaro. (GESTOS DE MOLESTIA. LUEGO VOMITA EN UNA MACETA)

FECA: (LLEGANDO DE LA CALLE. LO MIRA ENFURECIDA)

¡Vos Hipo, parecés chucho!  Solo hartándote de cusha andás. Y dejá de arrojar ahì, porque se va a secar mi rosal. (MIRANDO EL VOMITO EN LA MACETA)Zonzo que sos, pura cáscara de frijol, manía, chipilín, ayote y guash arrojás. Vení (LO LLEVA A LA PILA. LE MOJA LA CABEZA. EL SE ENJUGA. VUELVE A VOMITAR Y ELLA LO HACE TAMBIEN) Chish, chish, ya me jodí yo también. 

HIPO: Gracias vos.

FECA: Decime por qué te estás atorando de cusha vos.

HIPO: Porque me quiero morir.

FECA: Callate vos, ya ni chiste tenés.

HIPO: Sí, en verdá te lo digo (LLORA)

FECA: No seas cheque, parecés güiro mocoso.

HIPO: Cómo no voy a chillar si estoy como la gran diabla.

FECA: ¿Qué  te pasó pué?

HIPO: Porque la Cleta me quemó el rancho.

FECA: ¿El rancho? (MIRA EL RANCHO) Pero si ahí está.

HIPO: No te hagás de la babosa.

FECA: Babosa tu…

HIPO: No me jodás más, ahora estoy bravo, muy bravo.

FECA: Ah, ya te compriendo.

HIPO: Me quemó las canillas.

FECA: ¿Las canillas?

HIPO: No seas bruta hombre.

FECA: Ah.

HIPO: Me engaña con otro.

FECA: ¿Con otro?

HIPO: Sí.

FECA: Te es infiel.

HIPO: Sí, y eso me tienen ansina.

FECA: Te voy a leof algo, ¿pero jurás no contarlo?

HIPO: Sí.

FECA: ¿Sí qué?

HIPO: No leof nada.

FECA: Toda la gente del pueblo dice que tu mujer es una de las tantas lloronas que hay aquí en Huista porque se casó con vos por la iglesia católica y como te mira baboso, te quema el rancho. 

HIPO: Sí, la desgraciada me engaña con mi compadre.

FECA: Vos si que sos mero penco.

HIPO: ¿Por qué?

FECA: Mirá, yo no soy nada chismosa, pero no solo con tu compadre te engaña.

HIPO: ¿Con quién más?

FECA: Te engaña con el compadre, con tu sobrino Tencho, con el alcalde, con el comisario, con el carnicero, con el…

HIPO: No sigás. Ahora sé que con todo el  pueblo.

FECA: Mirá chulo, disculpá pero sos mero dundo. Yo de vos ya la hubiera agarrado del pelo y la hubiera arrastrado por todo el pueblo por calentona.

HIPO: Si lo hago, me van a zampar al bote, pior que es la casera del alcalde.

FECA: Tenés razón.

HIPO: Mejor me vuir para Comalapa, porque si sigo aquí, me mato.

FECA: Hacé lo que quiedrás vos.

HIPO: De razón ya no me daba nada.

FECA: ¿Nada de qué?

HIPO: De eso…

FECA: ¿Qué eso?

HIPO: Eso…

FECA: Ah, compriendo.

HIPO: Mejor me largo.

(HIPO ENTRA EN SU CUARTO. ARROJA CUANTO OBJETO ENCUENTRA MUY FURIOSO. LUEGO SALE CON UN COSTAL LLEVANDO  SUS PERTENENCIAS. MIENTRAS ESTO SUCEDE, CANCHINFLINA VERIFICA   SI SU ROPA ESTA SECA. VE SUS CALZONES ROTOS)

 

ESCENA DE HIPO, CANCHINFLINA Y SUSPIRO

 

SUSPIRO: (ENTRANDO DECALLE, CASI CHOCA CONTRA HIPO QUE SALE IRRITADO) Y a éste, ¿qué le pica que está mero bruto?

 

CANCHINFLINA: (ACERCANDOSE) Ah, si usté supiera.

SUSPIRO: ¿Qué cosa usté Canchinflina?

CANCHINFLINA: Se fue pa Comalapa.

SUSPIRO: ¿A Comalapa?

CANCHINFLINA: Sí usté Canchinflina.

SUSPIRO: Y, ¿a qué?

CANCHINFLINA: Mire, usté sabe que yo no soy chismosa como la demás gentuza, pero andan diciendo que su mujer le anda quemando el rancho.

SUSPIRO: No me diga.

CANCHINFLINA: Sí le digo.

SUSPIRO: Mire, usté sabe que soy una santa, que todos los días voy a la iglesia y le pongo su veladora a San Pirisquín, mi santo preferido, pero dicen que con cualquier empachado se echa.

CANCHINFLINA: ¿Se echa qué?

SUSPIRO: Hace eso pué.

CANCHINFLINA: Ah, ya le entiendo.

SUSPIRO: Pobre el Hipo, la ha tratado como si juera una reina y esa chucha caliente, pashtuda le está pagando mal.

CANCHINFILA: Pero él tiene la regrandísima culpa.

SUSPIRO: ¿Por qué lo dice usté Canchinflina?

CANCHINFLINA: Porque es muy menso. Desde que eran traidos dejó que ella lo mandara.

SUSPIRO: Tiene razón usté Canchinflina.

CANCHINFLINA: (CON MAYOR ENFASIS)Ah, ¿y supo usté lo de la Chabela?

SUSPIRO: No usté Canchinflina.

CANCHINFLINA: ¿No?

SUSPIRO: ¿Qué le pasó?

CANCHINFLINA: Se suicidó.

SUSPIRO: ¿Cómo así?

CANCHINFLINA: Se atacó un litro de “gramaxon” y al ratito paró los caites.

SUSPIRO: ¿Y por qué lo haría?

CANCHINFLINA: Por  el hijo del alcalde.

SUSPIRO: ¿Por ese cara de chucho con jiote?

CANCHINFLINA: Sí.

SUSPIRO: Bueno, cuando una está colgada y no le hacen caso, hace cualquier babosada.

CANCHINFLINA: Sí usté.

SUSPIRO: Bueno usté, yo la dejo, no sea que la gente chismosa hable mal de nosotras que no nos metemos en la vida de nadie.

CANCHINFLINA: Yo también, tengo que irme a remendarle unos pantalones al Pujo.

SUSPIRO: Bueno usté Canchinflina, como dicen: masa, masa, cada quien para su casa.

(HACEN MUTIS A SUS RESPECTIVAS CASAS)

 

ESCENA DE HIPO Y  PUJO QUE ES UN POCO SORDO. ENTRAN DE LA CALLE

 

PUJO: Sí compadre, todo es una mentira. Ya no le haga caso a esas chismosas.

HIPO: Sí compadre Pujo, menos mal.

PUJO: ¿Qué gracias por el tamal?

HIPO: (GRITANDOLE AL OIDO) No compadre Pujo, digo que menos mal que no es cierto.

PUJO: Ah, que ya está un poco desierto.

HIPO: No. Usté, sí que la friega diuna una vez. 

PUJO: Es que me habla muy suave.

HIPO: Con usté compadre Pujo, quiere ganas.

PUJO: Compadre Hipo.

HIPO: ¿Qué compadre Pujo?

PUJO: ¿Nos echamos una canción?

HIPO: (GRITANDOLES) Solo una.

PUJO: ¿Qué me vaya a la tuna?

HIPO: (MUY IRRITADO) Mejor váyanse a la chingada. (LE DA LA MANO Y SE DESPIDEN)

 

ESCENA DE PUJO Y CANCHINFLINA

CANCHINFLINA, SALIENDO DE SU CUARTO VE A PUJO QUE ESTA MUY PENSATIVO.

CANCHINFLINA: Y vos Pujo, ¿qué tenés?

PUJO: (INMEDIATAMENTE SE LEVANTA  GRITANDO Y CORRE, POR TODO EL ESCENARIO, SACUDIENDOSE) ¿Qué tengo? ¿Qué es? ¡Quítenmelo! ¡Quítenmelo! ¡Quítenmelo!

CANCHINFLINA: (RIE A CARCAJADAS. GRITANDOLE)

¡Pujo! ¡Pujo! Baboso, bruto, zonzo, no tenés nada. Te pregunté que por qué  estabas tan pensativo. 

PUJO: ¿Qué soy un fugitivo?

CANCHINFLINA: (HABLANDOLE CASI AL OIDO) ¡No Pujo, te pregunto que por qué  estás pensativo!

PUJO: Ah. Es que mi compadre me dijo que me fuera a la tuna y no le entendí.

CANCHINFLINA: No le hagás caso, está chiflado.

PUJO: Eso mismo digo yo.

CANCHINFLINA: ¿Qué cosa?

PUJO: Que está baboseado.

CANCHINFLINA: Mejor venite. (LO TOMA DEL BRAZO Y CASI ARRASTRANDO, LO LLEVA A LA PUERTA DE SU CASA. CANCHINFLINA TOCA Y LLAMA GRITANDO A LA ESPOSA DE ESTE, QUE ES FECA. ¡Feca! ¡Feca!

 

ESCENA DE CANCHINFLINA, PUJO Y FECA

 

FECA: (ABRIENDO) ¿Qué pasa?

CANCHINFLINA: Aquí  está su marido que  bien bolo mire.

FECA: (LO TOMA DE LA CAMISA Y LO LEVANTA CON FACILIDAD) Ay, baboso, ¿ónde estabas zampado?

PUJO: ¿Qué ónde estaba acostado?

FECA: (GRITANDOLE) Sordo, se robaron a la Sufria por tu culpa.

PUJO: ¿Si quiero pulpa?

EN ESE MOMENTO SALE HIPO CON MACHETE EN MANO PARA LA CALLE. VA MUY ENFURECIDO.

FECA: Desgraciado sordo, borracho, calentón y huevón, venite.  

(LO JALA HACIA ADENTRO) Gracias doña Canchin… (CIERRA LA PUERTA)

CANCHINFLINA: Canchin…su (HACE MUTIS Y ENTRA A SU  CUARTO)

CAE TELON.

 

TERCER ACTO

FECA Y CANCHINFLINA  LAVAN. CLETA RECOGE ROPA. PUJO DESGRANA MAIZ, MIENTRAS CANTA UNA CANCION DE MODA MUY DESAFINADO.

FECA: (LE LANZA UN CALZON) Callate vos, parecés disco rayado.

CANCHINFLINA: (AL PUBLICO) Es.

FECA: ¿Es qué?

CANCHINFLINA: Que es muy dura la vida.

FECA: Si usté, todo esta cada día más pior.

CANCHINFLINA: Pero a quien le ha ido bien calidá es a la Sufria.

FECA: Ay, sí usté, fíjese que  seguido se va con el Chiflo a pasiar a Comitán y muy pronto al Distrito Federal y quien pone, tal vez hasta los Estados Surdidos.

CANCHINFLINA: (AL PUBLICO, EN FORMA DE BURLA) Sí pué.

FECA: (CASI  LLORANDO) Pero se ha olvidado de mí, yo que la quise mucho  y que la traté requetebién. Figúrese usté,  todo se lo daba. Nunca la puse a hacer oficio. Para Cuarto Viernes le daba un quintal de mais para que lo vendiera y para que con el pisto se juera a divertir. La pasaba rebien. Se hartaba nieves, cocadas, enchiladas y tantas chucherías. Nunca la regañé ni le pegué y mire (LLORA) Me tiene dialtiro olvidada.

CANCHINFLINA: Así es la gente usté. Mire, cuando don Anestecio era candidato pa alcalde, nos visitaba, abrazaba a todos, le limpiaba los mocos y le sacaba los shutes a los ishtíos; le decía abuelos a todos los viejitos; nos decía comadres a nosotras y compadres a los mensos de nuestros maridos. Dijo que nos iba a poner una pila a cada una, que el río lo iba a pasar muy lejos porque en invierno podía salirse y cargatiarnos; que nos iba a hacer una buena casa a cada una y nada, nadita, naditita. Votamos por el, ganó y ahora ni nos conoce.

CLETA: Miren, no es porque sea   mi medio pariente, pero él no ha podido cumplir, porque no hay pisto.

FECA: (PROVOCATIVA) Mire usté chancleta, mejor cállese la jeta, porque nosotros sabemos en qué se gasta el pisto.

CLETA: Cálleme usté pué.  

FECA: (SE LE LANZA. SE COGEN DEL CABELLO. SE GOLPEAN. CAEN AL SUELO Y CONTINUA LA RIÑA. GRITAN, ETC.)

CANCHINFLINA: (A  PUJO QUE NO SE HA PERCATADO DE LO QUE OCURRE) ¡Pujo! ¡Pujo! (NO OYE. LE DA UN EMPUJON Y ESTE CAE)

PUJO: ¿Qué?

CANCHINFLINA: (GRITANDOLE) Defendé a tu mujer, porque esa pleitista te la va a matar.

PUJO: Mejor.

CANCHINFLINA: ¿Mejor qué?

PUJO: Que la mate.

 

(CHABELA ENTRA CORRIENDO DE LA CALLE)

 

CHABELA: Todos, óiganme.

(AL OIR LA VOZ DE CHABELA, SE INTERRUMPE LA RIÑA. CANCHINFLINA Y  FECA SE VEN  ATERRADAS)

FECA: ¡La muerta que está muerta!

CANCHINFLINA. Está espantando.

CHABELA: ¿Qué?

 

(FECA Y CANCHINFLINA SE ARRODILLAN EN ACTITUD DE ORACION).

FECA Y CANCHINFLINA: Por mi culpa, por mi culpa. Por mi grandísima culpa Señor. Ahora te pedimos de todo corazón que regreses a tu reino a esta difunta que ya está muerta.

CHABELA: (ACERCANDOSE, LAS TOCA. CANCHINFLINA Y FECA GRITAN ATERRADAS) Babosas, no estoy muerta.

CANCHINFLINA: ¿En verdá vos?

CHABELA: No.

FECA: ¿Y no que estabas muerta pué?

CHABELA: ¿Quién te lo dijo?

FECA: (SEÑALANDO A CANCHINFLINA) Esta chismosa.

CANCHINFLINA: A mí me lo contó doña Chepa.

FECA: Menos mal.

CHABELA. Vengo a darles una noticia.

FECA Y CANCHINFLINA: Te casás con el hijo del alcalde.

CHABELA: No. Vengo a decirles que el Hipo mató a machetazos a los caseros de ésta (SEÑALANDO A CLETA) y está en la cárcel.

CLETA: Pero yo nunca he sido casera de nadie. Eso es invento de las chismosas.

(LOS DEMAS LA VEN CONMOVIDOAS Y DICEN TODOS): Vamos a ver.

 

(HACEN MUTIS CORRIENDO)

CAE TELON.

 FIN


Publicado por hameh0017 @ 20:36
Comentarios (0)  | Enviar

LA  ESPERA

 

PERSONAJES:

DULCE

LEDER

MANUEL

 

UNA SALA ELEGANTE. BAR. PUERTA DE CALLE. DULCE VE POR LA VENTANA, MIENTRAS LEDER SE PASEA MUY NERVIOSO.

 

DULCE. La tarde cae…

LEDER. Sí.

DULCE. ¿Sí que?

LEDER. Que la tarde cae, pero lentamente.

DULCE. Siempre que sucede esto, el tiempo se eterniza.

LEDER. Ojalá los momentos como éste, se disiparan a prisa.

DULCE. Pero no; no es así.

LEDER. (DETENIENDOSE) ¿Por qué diablos  tiene que ser así?

DULCE. No podemos hacer nada.

LEDER. Absolutamente nada.

DULCE. Quizá algo.

LEDER. No te entiendo.

DULCE. Lo único que podemos hacer es esperar con serenidad.

LEDER. ¡Serenidad! ¡Serenidad! Estoy harto ya.

DULCE. Recuerda que la paciencia, es  la madre de la ciencia.

LEDER. No me hables de esas porquerías, más mi irritas, más me angustias.

DULCE. (AUN VE POR LA VENTANA) Acércate, ya viene.

LEDER. No me atrevo.

DULCE. Cálmate.

LEDER. (MUY NERVIOSO) ¿En dónde puedo ocultarme?

DULCE.  Enfrenta todo con valentía.

LEDER. ¿Con valentía?

DULCE. Sí.

LEDER. No sé que me pasa…

DULCE. Algo grave. Siempre fuiste valiente. De pronto….sucede esto y…

DULCE. (VUELVE A VER POR LA VENTANA  Y RIE A CARCAJADAS)

LEDER. ¿Qué te pasa? ¿Por qué te burlas de esta situación?

DULCE. Contrólate.

LEDER. ¿Cómo quieres que me controle si te ríes de esta desgracia que juntos construimos?

DULCE.  Perdóname, no quise ofenderte.

LEDER. ¡Qué fácil es decirlo!

DULCE. Es que me reí porque fue una falsa alarma.

LEDER. ¿Falsa alarma?

DULCE. Sí, no era…

LEDER. (ACERCANDOSE A LA VENTANA. MIRA) ¡Qué calle tan oscura!

DULCE. Desde que se fue, está así…

LEDER. Ojalá nunca hubiera hecho ese viaje.

DULCE. El plan que planificamos, fue un rotundo éxito.

LEDER. Maldito el momento en que concebimos esa idea.

DULCE. No lo tomes así.

LEDER. ¡Cómo no lo voy a tomar así, si todo esto me ha acarreado muchos problemas!

DULCE. La vida está hecha de problemas.

LEDER. No siempre.             

DULCE. Claro que sí.

LEDER. Siempre llevándome la contraria.

DULCE. Mientes.

LEDER. Si yo digo negro…

DULCE. Yo respondo blanco. Ya conozco bien ese pretexto, es uno de los más trillados.

LEDER. No entiendo cómo llegamos a gustarnos.

DULCE. Yo tampoco.

LEDER. Yo sí.

DULCE. Por estúpidos.

LEDER. Pero nos amamos.

DULCE. Desgraciadamente sí.

LEDER. (QUE MIRA POR LA VENTANA) ¡Pronto, acércate! Dime si es.

DULCE. No, no es.

LEDER. Menos mal.

DULCE. (TOMANDOLO DE LA MANO) Siéntate.

LEDER. No puedo estar tranquilo.

DULCE. Esfuérzate.  (SE SIENTAN)

LEDER. (TOMANDOLE LA MANO, LA ACARICIA; LUEGO LA BESA).

A pesar de todo, reconozco que te amo.

DULCE. Yo también lo confieso.

LEDER. Y, ¿qué sucederá después?

DULCE. ¿Después?

LEDER. Sí.

DULCE. Ah, se me estaba olvidando. Vendrá lo que desde el principio estaba anunciado.

LEDER. (PONIENDOSE DE PIE, SE PASEA MUY NERVIOSO) ¿Por qué tenía qué pasar esto?

DULCE. Cálmate, alguna vez tienen qué suceder las cosas.

LEDER. Soy un estúpido.

DULCE. No digas eso.

LEDER. Yo tengo la culpa.

DULCE. No digas eso.

LEDER. Yo tengo la culpa.

DULCE. No.

LEDER. ¿Entonces…?

DULCE. Los dos.

LEDER. Tienes razón, los dos somos los culpables.

DULCE. ¿Te sirvo un whisky?

LEDER. Sí por favor. Lo necesito.

DULCE. Ambos lo necesitamos.(SIRVE LAS COPAS)

LEDER. ¿Echaste llave?

DULCE. ¿Para qué?

LEDER. Para que al menos le cueste entrar.

DULCE. En cuanto sucedan las cosas, mejor.

LEDER.  (PONIENDOSE DE PIE) Préstame tus llaves.

DULCE. Bueno, tómalas.

LEDER. (ECHA LLAVE. JALA UN SILLON Y LO COLOCA DETRÁS DE LA PUERTA)

¡Cómo no lo pensé antes!

DULCE. ¿Qué cosa?

LEDER. Algo que se me acaba de ocurrir.

DULCE. (DANDOLE LA COPA) Cuéntame.

LEDER. No.

DULCE. ¿Por qué?

LEDER. Creo que es un asunto mío.

DULCE. ¿Tuyo?

LEDER. Sí.

DULCE. ¿Cómo piensas resolver un problema que los dos inventamos?

(LA BOCINA DE UN AUTOMOVIL SE OYE INSISTENTEMENTE. CORREN HACIA LA VENTANA)

LEDER. ¿Es él?

DULCE. Sí.

LEDER. Ha llegado el momento.

DULCE. (ESBOZANDO UNA SONRISA) Por fin.

LEDER. ¿Por fin?

DULCE. Sí, es mejor que se termine ya esta tortura.

LEDER. Ha estacionado el auto.

DULCE. Viene furioso, su semblante me lo dice.

LEDER. Sube las gradas.

DULCE. ¿Qué se te ocurre?

LEDER. Nada.

DULCE. ¿Nada?

LEDER. Absolutamente nada.

DULCE. Defiéndete.

LEDER. ¿Defenderme?

DULCE. Por supuesto.

LEDER. Dejaré que me mate.

DULCE. No te entiendo.

LEDER. No moveré ni un dedo.

DULCE. No puedes tomar esa actitud.

LEDER. ¿Qué actitud quieres que tome?

DULCE. La correcta.

LEDER. ¿La correcta?

DULCE. Sí, defiende lo que te pertenece.

LEDER. No me perteneces.

DULCE. Claro que sí.

LEDER. Bueno, tienes razón.

DULCE. Si él cree que su maldito dinero me ha comparado, está equivocado. Yo lo amé y le creí erróneamente. Creí que el también me amaba. Además, no sabía que se dedicaba a lo que tú sabes… Tarde lo descubrí. Yo no le importaba nada. Siempre sola, más sola que la misma soledad. Le importó más su cochino negocio. ¿Es eso amor? ¡Contéstame!

LEDER.  Cálmate, no remates conmigo.

DULCE. Pobre diablo, cree que el dinero lo es todo. ¿Acaso nos llevamos las riquezas materiales cuando morimos?  ¡No! ¡No!.

 

(TOCAN FUERTEMENTE A LA PUERTA)

 

MANUEL. (DESDE AFUERA)  Dulce, ábreme.

DULCE. ¿Qué quieres?

MANUEL. ¿Cómo qué quiero?

DULCE. ¿Quién te crees para ordenarme lo que debo hacer?

MANUEL. Porque eres mi esposa.

DULCE. ¿Tu esposa?

MANUEL. Sí.

DULCE. Tus negocios lo son todo. El cochino dinero es lo único que amas.

MANUEL. Abre pronto y déjate de niñerías.

DULCE. ¿Quién te crees?

MANUEL. El dueño.

DULCE. ¿El dueño de qué?

MANUEL. De ti.

DULCE. Te equivocas, nunca lo fuiste.

MANUEL. ¿Ah  no?

DULCE. No.

MANUEL. Bueno, pero sí soy el dueño de esta casa.

DULCE. Tienes razón, pero no te abriré. Mañana al atardecer la tendrás. Al amanecer me marcharé.

MANUEL. Te marcharás.

DULCE. Sí.

MANUEL. ¿Con ese muerto de hambre te largarás?

DULCE. Con él.

MANUEL. ¿Por ese mendigo me has cambiado?

DULCE. El mendigo eres tú. ¡Rico pobre!

MANUEL. Y él, ¿qué es?

DULCE. Un pobre verdaderamente rico.

MANUEL. No me hagas reír.

DULCE. El sabe lo que es el amor verdadero; no como tú, pobre diablo.

MANUEL. No sabes lo que dices.

DULCE. Claro que lo sé, y mucho.

MANUEL. ¿Acaso piensas vivir de fantasías?

DULCE. Eso no te incumbe.

MANUEL. Estás loca.

DULCE. Harta estoy de ti.

MANUEL. Ya que él está contigo, dile que deseo hablarle.

DULCE. El no tiene nada qué tratar contigo.

MANUEL. Claro que sí.

DULCE. Estás equivocado.

MANUEL. ¿Acaso es un cobarde?

DULCE. Es más hombre que tú.

MANUEL. (RIE)

DULCE. Vete.

MANUEL. ¿Tienes miedo a que le de una paliza a ese marica?

DULCE. ¿Tú  se la darás, o  se la darán tus esclavos perros?

MANUEL. ¡Yo!

DULCE. No te creo, siempre acostumbras a enviar a tus sicarios, a tus aves de rapiña. No tienes bien puestos los pantalones. Eres un majadero, cobarde.

MANUEL. Déjame entrar y te lo mostraré.

LEDER. Hagamos un trato.

MANUEL. ¡Vaya, vaya! Hasta que despertó  el maricón que me ha robado a la mujer que compré…

LEDER. Te propongo que…

MANUEL. ¡No tienes porqué decirme que debo hacer! ¡Aquí el que manda soy yo!

LEDER. Estás equivocado.

MANUEL. No me hagas reír. El equivocado eres tú.

LEDER. Bueno, ¿qué quieres entonces?

MANUEL. Abran y ya lo verán.

DULCE. ¿Seguro que vienes solo?

MANUEL. Te lo juro.

 

(LEDER ABRE. MANUEL ENTRA) 

 

MANUEL. ¿Con que este es tu admirable amante?

DULCE. Sí, alegremente sí.

MANUEL. (A LEDER) Tienes un aspecto ridículo.

LEDER. ¿De manera que tú eres el famoso delincuente?

MANUEL. Ah, ¿soy famoso?

LEDER. Mucho.

MANUEL. No lo sabía.

LEDER. Desde hace muchos años tu sombra se ha apoderado  de la ciudad.

MANUEL. ¡Qué privilegio  el mío!

LEDER. Ser delincuente, ¿es un privilegio? (RIE)

(DULCE Y LEDER RIEN A CARCAJADAS. LEDER CALLA Y LOS VE CONFUNDIDO)

 

DULCE. (RIENDO AUN) Ah, Leder, qué ingenuo eres; caíste en la trampa tan fácilmente.

(LO TOMA DEL PELO. MANUEL EXTRAE UN REVOLVER Y LE DISPARA EN LA CABEZA. DULCE Y MANUEL RIEN CON MAYOR INTENSIDAD)

 

CAE TELON

FIN


Publicado por hameh0017 @ 20:34
Comentarios (0)  | Enviar

LA FARSA

OBRA EN DOS ACTOS

 

SE DESARROLLA EN UNA SALA DE FAMILIA PUDIENTE.

A DERECHA ARRIBA, PUERTA DE CALLE, A IZQUIERDA CENTRO, PUERTA A HABITACIONES.

*LOS SIRVIENTES SATIRIZAN A SUS PATRONES QUE ESTÀN DE VIAJE.

LUISA, SATIRIZA A LA SEÑORA LUCRECIA.

JOSE, SATIRIZA AL LICENCIADO MIGUEL ANGEL.

SUSPIRA, SIRVIENTA CONTRATADA POR ESTOS.

LUISA Y JOSE SOBREACTUAN.

 

PRIMER ACTO

 

ESCENA I

 

APARECE LUISA HABLANDO POR TELEFONO, SENTADA EN UN SOFA.          LUCE UN VESTIDO LARGO, ROJO; LLENA DE  JOYAS; MAQUILAJE EXAGERADO. SE VE RIDICULA.

LUISA: Ay sí.  Fíjate que después de Alemania me iré a Francia, luego a Estados Unidos, y  de último, ya veremos. (PAUSA. ESCUCHA).

Nooo. No conozco nada de Guatemala, ni me interesa chula.

Sólo la zona 15, donde tú sabes vivo. (PAUSA. ESCUCHA)

Ajá. Este país es feo, horrible, está lleno de ladrones, de corruptos, de basura. (RIENDO A CARCAJADAS).

Aquí sí fue malito Dios, no quiso hacer un país lindo. (OYE).

No creas, eso que es el país de la eterna primavera, es una mentira.       País de la eterna hueviadera será. Ay perdón, cómo se le pegan a uno esa palabrotas del vulgo. (OYE). Sí, te decía. (OYE) Ajá, dichosa tú, haber nacido en México es un lujo (OYE). No lo creas. El INGUAT saca en televisión puras cosas inexistentes. Que los mayas aquí (EXAGERA MOVIMIENTOS), que los mayas allá. Sólo por  un volcán de concreto que hicieron. Mira chula (OYE). Ay, perdóname, desde hace unos días se me han pegado unas palabruchas porque últimamente me he estado relacionando con gentuza que no es de mi categoría.

¿Imaginas tú que yo hable con la sirvienta y el jardinero de la casa? (OYE). Ajá, qué tontería la mía y la de mi esposo (OYE).

Disculpa que siga negándome a invitarte a venir a Guatemala, pero no quiero que te decepciones más de lo que imagino te has decepcionado con lo que te he contado, pero en este país no hay nada de bueno.                Los delincuentes  le arrebatan hasta la ropa interior a uno. (OYE) Ajá. Lees los periódicos, sólo violencia, ves televisión, sólo violencia; oyes radio, sólo violencia. Aquí desayunamos, refaccionamos, almorzamos, cenamos, soñamos, bebemos y comemos violencia.

Sólo violencia. (OYE). Perdóname, no es que no quiera ofrecerte mi mansión, pero por tu bien lo hago. (OYE) No, no es que tu venida represente algún problema.  Para  nosotros sería un placer. (OYE). Gracias por comprenderme. Te prometo que te invitaré a que viajes a Viena cuando ya tengamos comprada la casa allá. En este viaje que tenemos planificado a toda Europa la vamos a adquirir e inmediatamente te diré: Vente con nosotros, como dicen ustedes los mexicanos. (OYE)

Claro que sí, será un verdadero placer. (OYE). Ajá. Bien querida, yo te dejo, pues como tú sabes, nosotras, las gentes distinguidas, tenemos  compromisos de suma importancia  en la sociedad. Cuídate mucho por favor. Ah, y no se te olvide: Salúdame a John y a tu esposo.

Abrazos y besos,  querida.

 

ESCENA II

 

CUELGA EL AURICULAR Y HABLA SOLA, COMO LOCA.

 

LUISA: Bruta, zonza, cómo no se va a dar cuenta. Esos  sí que son de una vez dundos.

JOSE: (ENTRANDO SIGILOSAMENTE POR LA PUERTA DE HABITACION, LA VE). Bueno y vos, ¿estás loca?

LUISA: ¿Loca? Nooo.

JOSE: Desde que se fueron y nosotros nos quedamos solos, estás como bruta. Yo creo que se te zafaron los tornillos.

LUISA: Los tornillos te voy a zafar de un cantazo. Abusivo, respetá a la señora de la casa.

JOSE: (SATIRIZANDOLA) La señora de la casa. Ay tú, cómo no.

(MIRANDOLA. RIE DESPECTIVAMENTE).

¡Qué hermosa te ves así con ese vestido! (AL PUBLICO) Ridícula, payasa.

LUISA: Ay Chepe, después de un siglo decís esas cosas bonitas.

JOSE: ¿Después de un siglo?

LUISA: Sí hombre. Ah, tan bruto que sos. Nosotros, la gente de sociedad hablamos con parábolas.

JOSE: ¿Para  bolas?

LUISA: Sí vos.

JOSE: Y eso, ¿se come o se fuma?

LUISA: ¿No sabés qué significa parábola?

JOSE: No.

LUISA: Yo tampoco.

JOSE: Entonces, ¿por qué hablás con para-bolas?

LUISA: Porque así dice la tal Elizabeth.

JOSE: ¿Quién Elizabeth?

LUISA: Doña Bety hombre.

JOSE. Ah, ya se me estaba olvidando.

LUISA. (COQUETA EXAGERADA) ¿Te gustan mis ojos?

JOSE: Precioso, parecen los ojos de una princesa.

 (AL PUBLICO) Parecen ojos de carbonera, tiznada.

LUISA. Y ¿mi pelo? Perdoná, digo mi cabello, ¿te gusta?

JOSE: Parece el de Daniela Romo.

LUISA: Ay Chepe, cómo hablás de bonito.

JOSE. (AL PUBLICO) Parece peluca de payaso.

LUISA. ¿Qué dicís Chepe?

JOSE: Qué mamayasa.

LUISA: Y mis labios, ¿te gustan?

JOSE: Ni modo pué, si parecen los labios de una atriz que vi en una novela.

LUISA: (VIENDO A JOSE) Ay Chepe, qué bien te quedó la ropa.

JOSE: ¿En verdá lo crees Güicha?

LUISA: Ni modo, si parecés Presidente.

JOSE. Favor que me hacés.

LUISA: (DESPUES DE UNA PALMADA, LLAMA A LA SIRVIENTA RECIEN CONTRATADA) ¡Suspira! ¡Suspira!

JOSE. (SUSPIRA EXTREMADAMENTE)  

LUISA: No vos dundo. Llamo a la sirvienta que se llama Suspira.

JOSE: Ah, ya me  extrañaba fijate vos.

SUSPIRA: (DESDE ADENTRO) Voy siñora.

LUISA: Esta patoja si que la jode.

JOSE: Pero no seas tan exigente. Al fin y al cabo no le vamos a pagar.

LUISA: Mirá, ¿cuánto tiempo tienen que se leofá?

JOSE. (CONTANDO CON LOS DEDOS) Uno más uno, uno; más (CUENTA EN SILENCIO COMICAMENTE). Un mes cabal fijate.

LUISA: Ah, faltan tres días tuavía.  

JOSE: Tenemos para seguir con la fiesta.

LUISA: ¿La fiesta?

JOSE: Ni modo, vivir así es vivir fiestiando.

LUISA: La fiesta.

JOSE: Sí vos, esto es fiesta.

LUISA: Buena idea.

JOSE: ¿Cuál?

LUISA: La fiesta.

JOSE: ¿Qué fiesta?

LUISA: La que vamos a hacer.

JOSE: ¿La que vamos a hacer?

LUISA: Sí, ay que hacer un lista de nuestro invitados.

JOSE: Ta güeno.

LUISA: Ta bueno se dice.

JOSE: Ta bueno.

LUISA: (MIRANDO QUE AUN NO LLEGA LA SIRVIENTA)        Esta sirvienta tan leofás que es. (LA LLAMA DE LAS MISMA MANERA).

¡Suspira! ¡Suspira!

JOSE: (VUELVE A SUSPIRAR PROFUNDAMENTE, LUEGO RIE A CARCAJADAS)

LUISA: Ya, estate quieto.

 

ESCENA III

SIRVIENTA: (ENTRANDO. LUCE ENORMES TRENZAS, CAITES Y VISTE ROPAS VIEJAS) Mande la seño.

LUISA: (IMITANDOLA) Mande la seño. Disdehace ratos estoy llame que te llame y no te apurás.

SIRVIENTA: Disculpe la seño, pero es que estaba lavando el volcanón de ropa que tenía.

LUISA: Para eso te pagamos.

JOSE: Ni modo, para eso te pagamos bien.

SIRVIENTA: (UN POCO EXALTADA) Si me deben lo de un mes.

JOSE: Pero ya te dije que para el otro mes te voy a pagar, porque no me han dado la chequera en el banco.

SIRVIENTA: Es que yo necesito el pisto. Mi nana se está muriendo en mi pueblo y no hay nadie por ella.

JOSE: Paciencia que te voy a pagar, hasta con intereses.

SIRVIENTA: ¿Intereses?

JOSE: Intereses de que te portés bien (Y LE GUIÑE UN OJO).

LUISA: Te lo prometemos.

JOSE: Bueno, decile para qué la querés.

LUISA: Andaite en una carrerita a la tienda y decile a doña Chabela que nos dé ocho libras de azúcar, cinco rollos de papel higiénico y…

SIRVIENTA: Ay siñora, cuando yo le dije doña Chabela, me maltrató.

LUISA: Si serás bruta. Vos no tenés porqué  llamarla  Chabela, sino doña Isabel.

JOSE: (ENOJADO) Sólo nosotros que somos la familia podemos decirle Chabela, y no la servidumbre.

LUISA: Apurate pué.

SIRVIENTA: Pero hay otro progrema.

LUISA Y JOSE. ¿Cuál?

SIRVIENTA: Que ya no me quiere dar fiado.

LUISA: ¿Por qué?

SIRVIENTA: Porque dice que ya es mucho lo que le he pedido.

JOSE: ¿Mucho?

SIRVIENTA: Sí. Dijo que le extrañaba que le pidieran fiado porque no pedían fiado antes.

JOSE: (TURBADO) Lo que pasa es que no sabe que en el banco no me han dado mi chequera.

LUISA: Sí, qué extraño.

JOSE: Tal vez porque no nos  ha visto.

SIRVIENTA: Eso merito.

LUISA: Es que…

SIRVIENTA: Dijo que le estrañaba que los señores le pidieran fiado, porque nunca lo habían echo.

JOSE: Ah, doña Chabelita, se está volviendo loca de remate. En estos días voy a visitarla.

LUISA: Entonces es cierto lo que me contaron.

SIRIVIENTA: (CONCIERTA CONFIANZA) ¿Qué cosa?

JOSE: Shute, no tenés porqué meterte en nuestros  asuntos.

LUISA: Apurate, decile que lo del banco y seguro nos van a entender.

SIRVIENTA: Güeno señora.

LUSA: Pero ve (LE HACE SEÑAL DE PRISA)

JOSE: Ah, y no te vayas a quedar chismosiando con ese atarantado de albañil en la calle.

SIRVIENTA: Güeno señor.

(LA SIRVIENTA SALE. LUISA Y JOSE RIEN A CARCAJADAS).

 

 

ESCENA IV

 

LUISA: Lo del banco nos están  jodiendo (RIEN).

JOSE: Sí vos.

Luisa: ¡Qué  chistoso es esto!

JOSE: Ah, qué Suspira más bruta (Y SUSPIRA PROFUNDAMENTE)

LUISA: Mirá Chepe, lo que hay que tener cuidado es no hablar con es vos. Eso de Güicha se oye muy feyo.

JOSE: Pero cómo cuesta.

LUISA: Sí, pero ni modo.

JOSE: ¿Qué hora es?

LUISA: (VIENDO EL RELOJ DE PARED) Las diez.

JOSE: Las diez dice allí.

LUISA: Si serás un bruto. Tenés qué apriender a manejar el reló.

JOSE: Ya ni que juera carro.

LUISA: Tan grande, guapo y de buena familia y no sabés manejar el reló. Estás jodido.

JOSE: ¿Si vaaa?

LUISA: (IMITANDOO) ¿Si va?

JOSE: Pero no te pongás arisca.

LUISA: Arisca tu yegua.

JOSE: Ya no pué.

LUSA: Mejor vamos a ver la novela. Muchos años de no ver tele.

JOSE: De veras pué vos Güicha, ya comenzó la novela, y todo por hablar sonseras vos.

LUISA: Güicha será.

JOSE: Perdón señorita chula.

LUISA: Vamos pué.

 

HACEN MUTIS POR PUERTA DE HABITACIONES.

 

ESCENA  V

 

DE PUERTA  DE CALLE ENTRA LA SIRVIENTA CON DOS BOLSAS EN AMBAS MANOS. LAS COLOCA EN UN SOFA.

 

SIRVIENTA: Já, me está sudando todo. (OLIENDOSE LAS AXILAS)

San Pascual Bailón, qué tufo tan desgraciado. Saber qué diría el Frungio cuando me tocó todo. Con razón me dijo (IMITANDOLO): Como olés de rico. Ni modo, si hace quince días que no me baño. (CUENTA CON LOS DEDOS) Si, no, sí. Cabalito me faltan quince días para bañarme.

(TOMANDO UN RETRATO NO VISIBLE PARA EL PUBLICO, DONDE, SUPUESTAMENTE APARECEN LOS PATRONES Y SU HIJA).

Vaya, qué bonita era la siñora antes. Ahora parece zopilote morado. Ay, tan bonito su pelo canche. Tan blanquita que era. Bueno, tal vez por tanto ir a la playa se ha puesto así. Ay, el leof, qué guapo, parece de esos que salen en las novelas. Ay, no; si yo juera él, me buscaría una más mejor, como yo. (VE DETENIDAMENTE EL RETRATO) Ah, y ¿ella? Ha de ser su hija. Pero, ¿ónde jodidos andará? Desde que estoy aquí ni la he visto. Raro, muy rato. O tal vez anda de viaje.

Ay, pero lo que no me pasa es ver muy diferente al don José. Antes era muy guapo, ahora parece chucho con jiote. Qué guapo era don Chepe. (JOSE SE ASOMA  SIGILOSAMENTE EN EL PRECISO MOMENTO EN QUE LA SIRVIENTA SE LLEVA CONTRA ELPECHO EL RETRATO) Ay qué don Chepe, tan guapo.

 

ESCENA VI

 

JOSE: (SE ACERCA. LA TOMA DE LA CINTURA)

SIRVIENTA: Ay don José, qué susto.

JOSE: Gracias chula, vos también sos rebonita.

SIRVIENTA: Ay, perdón patrón.

JOSE: No tengás pena.

SIRVIENTA: (OCULTANDOLE EL ROSTRO) Ay, qué güergüenza.

JOSE: Güergüenza es robar Suspira…

SIRVIENTA: Mande leof.

JOSE: Decías que soy guapo, ¿verdá?

SIRVIENTA: (TURBADA) No leof, lo que pasa es que remedaba una partecita de una novela donde la sirvienta estaba colgada del patrón.

JOSE: Y, ¿cómo se llamaba el patrón en la novela?

SIRVIENTA: Camilo.

JOSE: Pero si decías (IMITANDOLA)  ay  qué don Chepe tan guapo.

SIRVIENTA: Ay, el leof, ya no oye.

JOSE: Pero toco.

SIRVIENTA: Ay no.

JOSE: Ay sí.

SIRVIENTA: Ay no.

JOSE: Ay sí, miau  miau miau.

SIRVIENTA: No se suljure pué.

JOSE: ¿Segura que no me mentís?

SIRVIENTA: Se lo juro por San Pascual del Yagual.

JOSE: Oí, y decime, ¿tenés tu traido?

SIRVIENTA: ¿Traido?

JOSE: Novio pué.

SIRVIENTA: En el pueblo sí tengo un mi totoreco, pero aquí, no.

JOSE: ¿Y el albañil?

SIRVIENTA: Ish ese, parece chucho detrás de mí, pero no me gusta. Igualadote, es muy feyo y pogre.

JOSE: Tenés razón.

SIRVIENTA: ¿De qué leof?

JOSE: De que es muy feyo y pobre para vos.

SIRVIENTA: Ay, el leof me chivea.

JOSE. Si, en verdá; vos te merecés un hombre guapo como yo; un hombre rico como yo.

SIRVIENTA: Ay, el leof, como es de romántico.

JOSE: (FINGIENDO SERIEDAD) Te lo digo con el corazón en la mano.

SIRVIENTA: (LE VE LA MANO  ASUSTADA) ¿ónde está su corazón?

JOSE: (RIE) Cómo serás de zonza, es una forma de decir.

(JOSE INTENTA ABRAZARLA Y BESARLA, Y ELLA HUYENDO, SE LO IMPIDE, LA CORRE. PARAN).

SIRVIENTA: Ay, el leof.

JOSE: No seas arisca.

SIRVIENTA: Arisca será.

JOSE: Si hombre, no seas arisca.

SIRVIENTA: Arisca la vaca, la yegua, la cocha, la gallina, la…

JOSE: No hombre, dijo que no seas desconfiada.

SIRVIENTA: leofáse dicen en las novelas.

JOSE: Así pué.

SIRVIENTA: ¿Cómo así?

JOSE: Como dicen en las novelas pué.

SIRIVIENTA: Vaya pué, no voy a ser arisca; digo, leofáse.

(EL SE ACERCA, ELLA HUYE DE NUEVO)

JOSE: No sigás leofáse pué.

SIRVIENTA: Si, pero un poco nada más.

(JOSE LA TOMA DE LA CINTURA. LE DA UN BESO EN LA MEJILLA)

SIRVIENTA: Ay, qué güergüenza.

(JOSE LE VA A DAR UN BESO EN LA  BOCA, CUANDO SE OYE LA VOZ DE LUISA).

VOZ DE LUISA: ¡Suspiro! ¡Suspiro! ¿Ya viniste?

(AMBOS SE SEPARAN  RAPIDAMENTE)

SUSPIRO: Tuavía no.

 

ESCENA VII

 

LUISA: (ENTRANDO. SUSPIRO Y JOSE DISIMULAN) ¿Cómo que todavía no, si ya estás aquí?

SIRVIENTA: Ay, perdóneme señora; tan bruta que soy, quise leof que ya (RIE MOSTRANDO SU DENTADURA INCOMPLETA).

LUISA: Y vos, ¿qué hacés aquí?

JOSE: Nada.

LUISA: ¿No que al baño ibas pué?

JOSE: (TURBADO). Si mi cielo, mi cuchi cuchi, mi terrón de panela; lo que pasa es que oí ruidos en la sala y vine a ver qué era.

LUISA: Ah, ya veo.

JOSE: La estuve regañando porque pone cualquier cosa en nuestros lujosos muebles y los va a ensuciar.

LUISA: Tenés razón. (A LA SIRIVIENTA) Andá a preparar el almuerzo porque ya me chillan  las tripas del hambre.

(LA SIRVIENTA HACE MUTIS)

 

ESCENA VIII

 

LUISA: Estaba pensando que…

JOSE: ¿Qué?

LUISA: Que vos sos un císnico.

JOSE: Santo Tomás de los Tamales, ¿cómo así?

LUISA: Del desentendido te hacés.

JOSE: No te entiendo ni jota.

LUISA: Como jota te voy a dejar la jeta de un sartenazo.

JOSE: Saber qué te picó.

LUISA: Dirés que no me he dado cuenta como mirás a la Suspiro.

JOSE: Ni modo que no…

LUISA: Ah, y no  te da pena.

JOSE: No porque la miro con los ojos, como se mira.

LUISA: Mejor ya no sigo discutiendo contigo vos.

JOSE: Eso digo yo.

LUISA: Mejor vamos a hacer aquello.

JOSE: Cómo serás de…

LUISA: Dundo, no digo eso, aunque…

JOSE: ¿Aunque qué…?

LUISA: Cerró el pico mejor.

JOSE: Pero…

LUISA: Venite, vamos a hacer la lista de los invitados.

JOSE: ¿Qué invitados?

LUISA: Los de la fiesta de mañana.

JOSE: Ah, ¿y a quiénes  vamos a invitar?

LUISA: A nuestras antiguas amistades.

JOSE: ¿A esos que no son de la sociedá?

LUISA: Si.

JOSE: ¿Y por qué a esos…?

LUISA: Para que se den cuenta que no somos como ellos, y nos respeten y nos piropeen.

JOSE: Ta güeno, es buena idea.

 

ESCENA IX

 

(TOCAN LA PUERTA. LA SIRVIENTA ENTRA POR LA PUERTA DE HABITACIONES Y ENTRE ABRE LA PUERTA DE CALLE)

SIRVIENTA: ¿Síii?  

VOZ: ¿Están los dueños?

SIRVIENTA: ¿Para qué?

VOZ: Para cobrarles.

SIRVIENTA: ¿De ónde viene usté?

VOZ: De la empresa eléctrica.

SIRVIENTA: Voy a ver si están.

VOZ: ¿Y no aquí vive usté chula pué?

SIRVIENTA: ¿Y a usté qué le importa?

VOZ: No, nada, pero no sea brava.

SIRVIENTA: No soy su chucha para estar brava.

VOZ: Perdóneme chucha, digo, chula.

SIRVIENTA: La boca le voy a hacer torta.

VOZ: Sorri pué.

SIRVIENTA: ¿So qué?

VOZ: Perdóneme en ingles.

SIRVIENTA: Lamido baboso, medio le hace al español y hablando en ingles.

VOZ: Bueno, ¿están o qué jodidos?

SIRVIENTA: Ya haga shó. Voy  a ver si están.

VOZ: Tenquiu.

(LA SIRVIENTA CIERRA. LUISA Y JOSE SOLO ESCUCHAN SIN HACER EL MENOR RUIDO).

SIRVIENTA: Disculpen los señores, pero es que dicen  los que acaban de tocar ahorita que vienen de le empresa eléctrica a cobrar.

JOSE: Deciles que no estamos.

SIRIVIENTA: ¿Qué no están?

LUISA: (IRRITADA) Si, que no estamos.

SIRVIENTA: Pero si aquí están.

LUISA: (MAS IRRITADA) Pero no estamos y puntos.

SIRVIENTA: Ah, ya entiendo.

(LA SIRVIENTA ENTRE ABRE DE NUEVO LA PUERTA Y DICE): No están y punto.

VOZ: ¿Qué qué?

SIRVIENTA: Sordo baboso, que no están y punto.

VOZ: Ah, entonces vengo otro día.

(LA SIRVIENTA CIERRA LA PUERTA Y VUELVE POR LA PUERTA DE HABITACIONES DONDE SE SUPONE SE UBICA LA COCINA).

ESCENA X

 

LUISA: Esta Suspiro es mera bruta.

JOSE: Y muy chula.

LUISA: ¿Muy qué?

JOSE: Este, digo (COMO ALUMBRADO) Shutuda.

LUISA: Y eso, ¿Qué es?

JOSE: Ah, muy shute pué.

LUISA: Vamos a tener que…

(LA VOZ DE LA SIRVIENTA INTERRUMPE): Ya está el almuerzo, pueden venir a hartar.

LUISA: (A JOSE) ¿Qué dijo de último?

JOSE: Dijo a sentar (AL PUBLICO): Fea, cholera y sorda.

LUISA: Vamos que ya me muero del hambre. Después seguimos con lo de la  fiesta.

JOSE: Vamos, porque cuando uno tiene la panza vacía, habla puras babosadas.

JOSE: Con razón.

LUISA: ¿Con razón qué?

JOSE: Todo el tiempo te mantenés hablando babosadas.

LUISA: Tu chigualazo te voy a dar, vas a ver.

JOSE: Son bromas mi pipiripau.

LUISA: Mejor vamos a comer.

JOSE: Vamos mi chelona.

(HACEN MUTIS POR PUERTA DE HABITACIONES)

CAE TELON.

 

SEGUNDO ACTO

 

ESCENA I

 

LA SALA APARECE ADORNADA. LA MUSICA DE AMBIENTE ES MODERNA. LA SIRVIENTA   DA  LOS ULTIMOS DETALLES

SIRVIENTA: (CANTANDO ALGUNA CANCION DE MODA)

 

JOSE: (ENTRANDO.LA TOMA DE LA CINTURA) Hoy te miro más chula mi Suspiro (Y SUSPIRA PROFUNDAMENTE).

SIRVIENTA: Mi suspiro será, ya ni que juera de su propiedá.

JOSE: Ay Dios, si supieras que te tengo metida en todo.

SIRVIENTA: Ah, púchicas, ya ni que juera shute.

JOSE: Decime Suspiro, ¿te gusto?

SIRVIENTA: Ay, sus preguntas tan diunavez que son.

JOSE: Es una pregunta de amor Suspiro.

SIRVIENTA: Ah, usté tan chistoso que es.

JOSE: (JOSE ACARICIA LA CINTURA  DE SUSPIRO Y COMIENZA A LEVANTARLE LA FALDA)

SIRVIENTA: Momen plis, Chepe.

JOSE: ¿Qué es eso?

SIRVIENTA: Inglés, y del bueno.

JOSE: Y, ¿qué quiere decir?

SIRVIENTA: Que un momento. Pare la mano, tentón.

JOSE: Si yo solo quiero acariciarte.

SIRVIENTA: A la nait.

JOSE: ¿A la qué?

SIRVIENTA: A la noche.

JOSE: Es que quiero verte de día sin tu…

SIRVIENTA: No sea necio.

JOSE: Si no soy necio.

SIRVIENTA: Usté si que diunavez.

JOSE: ¿Por qué?

SIRVIENTA: A cada ratitos quiere que uno  le haga strip tis.

JOSE: ¿Stri qué?

SIRVIENTA: Si no sabe inglés, no sea metiche.

JOSE: Pero es que no puede vivir sin tú.

SIRVIENTA: Ni modo si le sirvo bien.

JOSE: Pero te voy a pagar bien.

SIRVIENTA: Ya me debe un mes, mi bono semanal, mi aguinaldo chiquito, mis prestaciones de ley y…

JOSE: Ya lo sé. (JOSE LE DA UN BESO EN LA MEJILLA Y ELLA SE ALEJA. EL LA SIGUE)

JOSE: ¿Por qué sos así?

SIRVIENTA: ¿Cómo así?

JOSE: Creidota.

SIRVIENTA: Ni modo, si quiere comerse el mango, tiene que encaramarse al mangal.

JOSE: Con mucho gusto me encaramo y nunca me bajo, sino hasta que me haya comido todos los mangos.

SIRVIENTA: Usté está bien locatario.

JOSE: Y ahora, ¿en que dialecto me hablaste?

SIRVIENTA: En francés.

JOSE: Qué barbará que sos porque sos montónlingüe.

(JOSE SE ACERCA. LA VUELVE A TOMAR DE LA CINTURAS. ELLA NO SE OPONE. LUISA ENTRA)

 

ESCENA II

 

LUISA: (MIRANDO. ELLOS NO SE HAN DADO CUENTA) Ajá, cómo que esas tenemos.

JOSE: (POR UN MOMENTO CALLADO, INESPERADAMENTE COMINEZA A CORRER GRITANDO)  ¡Ahí va! ¡Ahí va! ¡Allá se metió!

(LAS MUJERES CORREN DETRÁS DE EL)

SIRVIENTA: Son dos ratones.

JOSE: Son tres.

SIRVIENTA: No, son cuatro.

JOSE: Si, son tres.

(CORREN. SE SUBEN SOBRE LOS MUEBLES POSIBLES)

LUISA: Es uno.

SIRVIENTA: Son dos.

LUISA: Son tres.

JOSE: Es uno.

LUISA: Con cien.

SIRVIENTA: Es uno.

LUISA: Es nada.

JOSE Y SIRVIENTA: Nada.

LUISA: Absolutamente nada.

JOSE Y SIRVIENTA: Ninguno.

(QUEDAN LOS TRES PARADOS. JOSE SE OCULTA DETRÁS DE SIRVIENTA)

LUISA: Ay, pícaros, creen que me van a engañar.

JOSE: Es que yo vi un ratón.

SIRVIENTA: Yo también.

LUISA: Yo también.

JOSE: Lo que pasa es que…

LUISA: Nada, nada, ahora me las pagaràn.

(LUISA CORRE A LOS DOS. Y SUENA EL TIMBRE)

 JOSE Y SIRVIENTA: ¡Los invitados!

JOSE: Gloria a Dios.

SIRVIENTA: Amén.

LUSA: Ya me las pagarán.

JOSE: Pero…

LUISA: Nada (A LA SIRVIENTA) Quita maridos, abrí.

(LA SIRIVIENTA ABRE Y JOSE Y LUISA QUEDAN EN EL CENTRO).

ESCENA III

 

SIRVIENTA: (ABRIENDO) Adelante Leo (ES UN SUPUESTO HOMESEXUAL).

LEONA: Leona por favor chula.

SIRVIENTA: Ah, stá güeno.

LEONA: ¿Y te gusta que te llame chula en vez de Suspiro?

SIRVIENTA: Ay sí, porque se oye rechulo.

(LEONA, VIENDO A LA PAREJA)

LEONA: Ay, querida Luisa (LA SALUDA DE BESO EN LA MEJILA)

LUISA: Bienvenida Leona (LEO VE COQUETAMENTE A JOSE Y ESTE ESTA IRRITADO. SIRVIENTA CELOSA)

LEONA: (A JOSE) Hola, galante caballero.

LUISA: Ay, perdona Leona, te presento a José, mi esposo.

LEONA: (ACERCANDOSE A EL, LE TOMA LA MANO. SE LAME LOS LABIOS, LO MIRA SENSUALMENTE DE PIES A CABEZA Y LE DA UN BESO EN LA MEJILLA) Mucho gusto querido, es un placer conocerle y espero conocerle más (LE GUIÑE EL OJO).

JOSE: (CONFUNDIDO) El pla,pla, pla, placer es mío.

LEONA: (A JOSE) ¿Puedo decirle una cosa?

JOSE: Si.

LEONA: Usted parece un galán de telenovela o de películas de “jolibud”.

JOSE: (ENTUSIASMADO) No es para tanto.

LEONA: Imagino que me va a penetrar…

LUISA, SIRVIENTA Y JOSE: ¡Ah!

LEONA: Perdón, digo permitir una pieza y…

LUISA: Tal vez Leona.  

LEONA: Claro querida, si tú me lo prestas un momento.

JOSE: (CON PRETEXTOS) Ya regreso (A DORMITORIOS).

 

ESCENA IV

 

LEONA: Ay, perdóname, creo que se molestó.

LUISA: No lo creas, el es muy abierto.

LEONA: (VIENDOLA COQUETAMENTE UN POCO VARONIL) Luisa, qué sexy te ves así. Cualquier hombre que te vea, se queda con la boca abierta. Hermoso ese escote de tu blusa que dejan ver parte de tus erguidos y redondos pechos. Esa minifalda se te ve divina. Hasta yo siento cierta emoción al verte tan sensual.

LUISA: No empieces, al menos no aquí.

(LA SIRVIENTA QUE SACUDE  ALGUN OBJETO, SOLO MIRA. NO SE HAN PERCATADO DE SU PRESENCIA. AL FIN SE DAN CUENTA)

 

ESCENA V

 

LUISA: (A SIRVIENTA) Y tú, ¿Qué haces ahí?

SIRVIENTA: Cuidando la puerta.

LUISA: (IMITANDOLA) “Cuidando la puerta”, como si se la fueran a robar.

SIRVIENTA: No señora, esperando las visitas.

LUISA: Ay, perdona Leona, toma asiento.

LEONA: (PALPA EL SOFA) Está perfecto.

LUISA: ¿Qué cosa?

LEONA: El sofá está suave para que deje caer mi delicado y sensual trasero.

LUISA: Ah, comprendo linda.

LEONA: Ay, gracias por llamarme linda. Favor  que me haces.

LUISA: ¿Qué te parece la casa?

LEONA: Hermosa, espléndida, romántica (Y LE ACARICIA UNA PIERNA).

LUISA: Me alegra que te guste.

LEONA: Ay, pero dichosa tú.

LUISA: ¿Por qué?

LEONA: Porque tienes una hermosa casa y sobre todo, un marido muy guapo. (MAS ACARICIA LA PIERNA FEMENINA Y ELLA GIME DE PLACER)

LUISA: No es para tanto.

LEONA: ¿Pero saca la tarea? (HABLAN ENTRE DIENTES)

LUISA: No, ya no.

LEONA: Menos mal.

LUISA: Sí tú.

LEONA: Ay, perdóname.

LUISA: ¿Por qué?

LEONA: Por chulear a tu marido (RIEN)

LUISA: No tengas pena, te lo regalo.

LEONA: Lo tomo. (RIEN A CARCAJADAS)

LUISA: Y la tiene grande.

LEONA: (EMOCIONADO) ¿De veras?

LUISA: Sí.

LEONA: Ay, así me gusta a mí.

LUISA: Y cada día le crece más.

LEONA: ¿Son bromas verdad?

LUISA: No, yo misma la cuido.

LEONA: Ay, qué divino.

LUISA: Soy dichosa por eso.

LEONA: Cómo te envidio.

LUISA: Antes nada.

LEONA: Ahora mucho.

LUISA: Sí.

LEONA: ¿Y cuánto?

LUISA: Dos millones.

LEONA: Dos millones de quetzales.

LUISA: Y sigue creciendo.

LEONA: Y le sigue creciendo.

LUISA: Es buen inversionista.

LEONA: Lo imagino.

LUISA: Excelente empresario.

(LEONA LE TOMA LA MANO Y LA MIRA CON DESEO).

LEONA: ¡Qué apetitosa estás, a pesar de…!

 

 

CUADRO VI

JOSE: (ENTRANDO).

LEONA: Ay, José, creí que ya no volvía.

JOSE: Solo fui a darle concentrado a la chochi.

LEONA: Ay, así se llama la niña.

LUISA: No Leona, chochi es la perra, nuestra mascota.

LEONA: (A JOSE) Si quiere, yo le  puedo dar los chuchos que quiera.

JOSE: No le entiendo.

LUISA: (AL PUBLICO) Es un bruto.

LEONA: Pero siéntese a mi lado, yo no muerdo.

JOE: (TIMIDAMENTE) Gracias.

LEONA: Y dígame, dice Luisa que la tiene grande.

JOSE: (NERVIOSO Y CONFUNDIDO) ¿Qué tengo grande cuál?

LEONA: La cuenta bancaria.

LEONA: (RIE A CARCAJADAS)

LEONA: (FINGE ENOJO) ¿De qué se ríe?

JOSE: Es que creí que me hablaba de…(SIGUE RIENDO)

LEONA: Lo imaginé. (RIE TAMBIEN. LUEGO, TOCAN EL TIMBRE. LUISA SE PONE DE PIE. SIRVIENTA ABRE).

 

CUADRO VII

 

SIRVIENTA: Adelante don Pascual (ES UN ANCIANO CON BORDON. CAMINA AGACHADO).

ANCIANO: Gracias chula.

SIRVIENTA: Ay, don Pascual, qué relamido se ve ahora.

ANCIANO: Ni modo chula, ay que estar a la moda.

LUSA: (ACERCANDOSE AL ANCIANO, MIENTRAS LEONA ACARICIA UNA PIERNA A JOSE) Bienvenido don Pascual, ésta es su casa.

ANCIANO: Gracias, muchas gracias Luisa, me alegra saber que ahora son ricos.

LUISA: Gracias don Pascual.

ANCIANO: Quién iba a imaginar que de la noche a la mañana se convertirían en parte de la sociedad.

(ANCIANO SIGUE HABLANDO CON LUISA SUAVEMENTE. LA SIRVIENTA NO DESPRENDE LA VISTA LEONA Y DE JOSE)

 

CUADRO VIII

 

JOSE: Y usté, ¿desde cuándo conoce a mi esposa?

LEONA: (ESTA ABSORTA MIRANDOLE FIJAMENTE A LOS OJOS MIENTRAS LO ACARICIA Y NO LE RESPONDE)

JOSE. Disculpe, le pregunté que desde cuándo conoce a mi esposa.

LEONA: (REACCIONANDO) Desde muy atrás.

JOSE: ¿Qué?

LEONA: Digo que desde hace un año.

JOSE: Ah.

LEONA: (RIE)

JOSE:    Ella nunca me lo contó.

LEONA: Es que lo teníamos en secreto.

JOSE. (UN POCO EXALTADO) ¿Cuál?

LEONA: (TITUBEANDO) Nue, nue, nuestra amistad de hermanas.

JOSE: Ah, comprendo.

LEONA: Disculpe José, ¿puedo hacerle una pregunta?

JOSE: Sí, claro.

LEONA: ¿Podría usted devolverme solito la visita a mi apartamento?

JOSE: ¿Solo?

LEONA: Sí.

JOSE: ¿Y por qué solo?

LEONA: Porque quisiera darle una sorpresa.

JOSE: No sé qué decirle.

LEONA: (SIEMPRE VIENDOLE EMBELESADO) ¿Puedo decirle algo más?

JOSE: Sí, claro.

LEONA: Es  usted un hombre muy guapo.

JOSE: (CONFUNDIDO) No le entiendo.

LEONA: (LO ACARICIA MÀS) Tiene usted algo que a cualquiera nos excita (INTENTA DARLE UN BESO, CUANDO LUISA Y EL ANCIANO INTERRUMPE)

 

CUADRO IX

 

LUISA: Don Pascual, le presento a mi amiga Leona...

(LEONA SE PONE DE PIE)

ANCIANO: Mucho gusto señorita preciosa.

LEONA: (LO ABRAZA) El gusto es mío caballero. (CUANDO OYE LA VOZ MASCULINA, TARTAMUDEA)

ANCIANO: El gu, gu, gusto es mío se…

LUISA: Y a José, mi esposo.

ANCIANO: Mucho gusto José.

LEONA: Pero tome asiento don Pascual, sino ya no va a crecer.

ANCIANO: Gra, gra, gracias.

LUISA: Leona, ¿puedes acompañarme?

LEONA: Claro que sí chula.

LUISA: (AL ANCIANO Y A JOSE) Disculpen que le quite a esta preciosura un momento.

ANCIANO: No, no, no tenga pena.

LEONA: Ay, qué pena dejarlos, pero ya vuelvo “beibis”.

(HACEN MUTIS A DORMITORIOS)

 

CUADRO X

 

JOSE: Qué bueno que se haya ido porque a mí me caen mal, muy mal los de la mano caída.

ANCIANO: ¡Qué metida de patas! Creí que era una hermosa señorita.

JOSE: Y ustè dijo: Hoy cayó algo.

ANCIANO: ¿Cómo lo adivinó?

JOSE. Con esas miradas que le hizo al principio cualquiera se hubiera dado cuenta.

ANCIANO: Pero las apariencias engañan.

JOSE: Sí, no todo lo que brilla es oro.

ANCIANO: Pero usted todavía rasca.

JOSE: Para el gasto.

 

CUADRO XI

 

(ENTRAN LEONA Y LUISA. LUISA LLEVA EL PELO UN POCO ALBOROTADO)

ANCIANO: (A JOSE) ¿Puede usted mostrarme y prestarme su baño?

JOSE: Claro que sí, venga conmigo (HACEN MUTIS POR PUERTA DE DORMITORIOS. LA SIRVIENTA SIGUE ORDENANDO, LIMPIANDO Y OTRAS TAREAS ESCENICAS, MIENTRAS OYE A LUISA Y A LEONA. LUISA Y LEONA SE SIENTAN TOMADAS DE LAS MANOS)

LUISA: Qué bueno que hayas venido Leónidas, no aguantaba las horas de verte.

LEONA: Yo tampoco. Necesitaba verte, acariciarte, besarte y decirte cuánto te amo.

LUISA: Bien has fingido  todo, pareces ator.

LEONA: Actor dirás.

LUISA: Eso merito.

LEONA: Por ti me convierto en mendigo, en militar y hasta en  homosexual, como lo estoy haciendo.

LUISA: Y lo has hecho bien. Ese bruto de José cree que eras del otro lado y no tiene ni la menor ida de que eres mi amante.

LEONA: Tanto recuerdo la última vez que en mi apartamento lo hicimos.

LUISA: Yo también,  porque con ese zonzo  ya no hay nada.

LEONA: Ni siquiera se imaginó que ese momento que nos ausentamos fuimos a dar rienda suelta a nuestros deseos.

(SUENA EL TIMBRE. ES UN PAR DE ESPOSOS)

LUISA: Sigamos fingiendo mi amor.

LEONA: Sí mi vida.

 

CUADRO XII

 

SIRVIENTA: (ABRIENDO) Pasen adelante.

LUISA: (PONIENDOSE DE PIE) Bienvenidos a mi casa.

ESPOSO: Gracias, muy amable Luisa.

ESPOSA: Es un placer estar en tu casa.

LUISA: El gusto es mío.

(LOS ESPOSOS RECORREN CON LA MIRADA LA CASA)

ESPOSA: Es muy hermosa tu casa.

LUSA: Gracias.

ESPOSO: Tienen muy buen gusto.

LUISA: Muchas gracias.

ESPOSA: De nada.

LUISA: Ah, perdón, vengan, les presento a Leona.

 

CUADRO XIII

 

ESPOSA: (CON CIERTA MOLESTIA) Buenas noches.

ESPOSO: Buenas noches señorita.

LUISA: Siéntense.

ESPOSA: Gracias.

ESPOSO: Muy amable.

 

CUADRO XIV

 

(ESTAN SENTADOS YA. JOSE, SEGUIDO DEL ANCIANO, ENTRAN)

JOSE. (A ESPOSO) Qué tal Miguel, bienvenido.

ESPOSO: Muchas gracias José.

JOSE: (A ESPOSA) Bienvenida Marta.

ESPOSA: Muy amable José.

JOSE: Les presento a mi buen amigo, don Pascual Bailón.

ESPOSOS: Muchos gusto.

JOSE: (SEÑALANDO A ESPOSOS) Marta y su esposo Miguel.

ANCIANO Y ESPOSOS MUTUAMENTE: Mucho gusto.

JOSE. Pero don Pascual, siéntese, porque sino ya no va a crecer.

ANCIANO: Qué va eso, en vez de subir, voy para abajo.

(TODOS RIEN A CARCAJADAS)

 

CUADRO XV

 

LUISA: (A SIRVIENTA) Trae el whisky.

SIRVIENTA: Bueno señora.

ESPOSO: Tienen buenos gustos.

JOSE. Gracias, eso nos dicen todas nuestras amistades.

(LA SIRVIENTA ENTRA Y LES SIRVE WHISKY)

LEONA: Salud por nuestra íntima amistad.

TODOS: ¡Salud!

ANCIANO: Salud por el fututo, que aunque para mí, ya casi no hay.

TODOS RIENDO: ¡Salud!

ESPOSO: Salud por las bellezas femeninas (MIRANDO A LEONA)

SOLO LEONA Y LUISA: Salud.

ESPOSA: Salud por ti Luisa.

TODOS: Salud.

LEONA. (GUIÑANDOLE EL OJO A LUISA) Salud por los caballeros presentes.

LEONA Y LUISA: Salud.

JOSE: Salud por todo.

TODOS: Salud.

LUISA: (A SIRVIENTA QUE A ESCONDIDAS BEBE WHISKY) Pon el disco de marimba (EN SEGUIDA SUENA LA MUSICA)

LEONA: A bailar se ha dicho.

LUISA: Eso es, a mover todo.

LEONA: Chepito, ¿me permite la primera pieza con Luisa, mi inseparable amiga?

JOSE: Claro.

 

CUADRO XVI

 

(LEONA Y LUISA INICIAN A BAILAR)

ESPOSO: (A ESPOSA) Vamos a bailar (VAN A BAILAR)

JOSE: Y usted don Pascual, ¿no va a bailar?

ANCIANO: No hay con quien, ni modo que jale una escoba.

JOSE: Qué bruto que soy. Disculpe, tiene razón.

ANCIANO: No quedamos sin pareja.

JOSE: Pero con whisky. ¿Otro trago?

ANCIANO: Sí, pero el último.

(SIRVE JOSE DOS COPAS Y BEBEN)

JOSE: ¿Otra?

ANCIANO: Otra.

JOSE: Está rico.

ANCIANO: Ya nos está agarrando.  

JOSE: A mí me agarró de la costilla.

(RIEN)

ANCIANO: A mí todo.

JOSE: ¿Con tres  y ya no aguanta?

ANCIANO. No, dije que ya no aguantaba.

JOSE: Entonces ¿otra?

ANCIANO: Para luego es tarde.

(BEBEN OTRA COPA)

JOSE: (CASI EBRIO) Es un gusto chupar con usté.

ANCIANO: (YA EBRIO) El gusto es para mí.

JOSE. ¿Otro traguito?

ANCIANO: Nos lo echamos.

(BEBEN DE NUEVO)

JOSE: Ah, qué delicia.

ANCIANO: Tengo ganar de bailar. (LANZA EL BORDON, SE YERGUE LENTAMENTE, TOMA UNA ESCOBA Y BAILA CON GRAN VERSATILIDAD)

TODOS: ¡Viva don Pascual!

(JOSE SACA A LA SIRVIENTA Y BAILAN. TODO ES ALEGRIA, TODO ES RISA. DE PRONTO, LA PUERTA SE ABRE Y ENTRAN LOS VERDADEROS PATRONES CON LA HIJA, LLEVANDO EQUIPAJE Y VESTIDOS PULCRAMENTE)

EL PATRON: (FURIOSO) ¿Q ué significa esto?

PATRONA: (MUY IRRITADA) ¿Qué diablos ocurre aquí?

LUISA Y JOSE: ¡Los patrones! (SALEN CORRIENDO TIRANDO AL ANCIANO).

CAE TELON

FIN


Publicado por hameh0017 @ 20:33
Comentarios (0)  | Enviar

SATIRA

 

PERSONAJES:  RECEPCIONISTA, PACIENTE I, SEÑORA ENOJADA, DOCTOR, ANCIANO, PROCOPIO, SEÑORITA, ANACLETA,  INDIGENA, VIEJECITA, LA CONSERJE, SEÑORA EMBARAZADA, AGENTE DE SEGURIDAD, MECANICO, ALBAÑIL, OTRA PACIENTE, PACIENTE CON MULETAS, SEÑORITA ATRACTIVA,  MUJER CON PIERNA ENYESADA, OTRA MUJER EMBARAZADA, OTRO PACIENTE, MADRE DE JOVEN SUICIDA,  JOVEN SUICIDA.

 

A LA DERECHA

UNA CLINICA

 

AL CENTRO

“COLA DE ESPERA”

 

A LA IZQUIERDA

RECEPCION

 

LA ACCION OCURRE EN LA CIUDAD DE GUATEMALA O CABECERAS DEPARTAMENTALES, EN LA SALA DE URGENCIAS DE CUALQUIER INSTITUCION DE SALUD. EPOCA ACTUAL. ALGUNAS VIEJAS SILLAS. PROPAGANDA GUBERNAMENTAL EN LAS PAREDES. LOS PACIENTES SE PELEAN POR LOS ESCASOS ASIENTOS. LA MAYORIA AGUARDA SU TURNO DE PIE. EL RUIDO DE AMBULANCIAS ES PERMANENTE.

 

LA RECEPCIONISTA  ES UNA SEÑORITA ATRACTIVA Y COQUETA.             SIEMPRE  VIENDOSE AL ESPEJO Y MAQUILLANDOSE.

 

PACIENTE I. Disculpe señorita, ¿ya irá a atender el doctor? (LA RECEPCIONISTA LO IGNORA Y SIGUE VIENDOSE AL ESPEJO).

Señorita, hágame el favor de decirme si ya vino el doctor que me va a atender.                (AUN LE IGNORA)

 

SEÑORA ENOJADA. (GRITANDOLE) ¿Oyó?  Si está sorda aproveche para que el doctor la revise. O tendrá esos oídos llenos de cerumen. Pensará que uno tiene tiempo para estar perdiéndolo. A mí no me dan de hartar como a usté.

 

RECEPCIONISTA. (IRONICA) Si no tiene tiempo, váyase. Esta sala es solo para gente paciente, por eso se les llama pacientes a los enfermos.

 

SEÑORA ENOJADA. Pues me voy, pero sin antes quejarme con el Director.

RECEPCIONISTA. Vaya. Ah, y salúdemelo.

SEÑORA ENOJADA. (SALIENDO) Descarada. Uno les da de hartar y lo tratan así, como animal.

DOCTOR. (LLEGANDO)  Ya vine, ¿tengo pacientes?

RECEPCIONISTA. Una chorrera doctor.

DOCTOR. Que esperen un momento.

RECEPCIONISTA. Bueno. (DOCTOR ENTRA A SU CLINICA)

ANCIANO CON BORDON. Señorita, es la tercera vez que hago cola en farmacia y dicen que no hay medicina, ¿puede usted decirme que puedo hacer?

RECEPCIONISTA. Pues hacer cola, de repente ahora sí hay.

VIEJITO CON BORDON. Pues es que...

RECEPCIONISTA. Mire, aquí no es farmacia, así que, no me quite el tiempo.

DOCTOR. (ASOMANDO LA CABEZA A LA PUERTA DE SU CLINICA)  Ya señorita, puede mandarme al primero.

RECEPCIONISTA. (VIENDO LIBRO DE REGISTRO) Procopio Quej.

PROCOPIO. Soy yo siñorita.

RECEPCIONISTA. Pase. (ENTRA A LA CLINICA. MORRAL EN HOMBROS Y SOMBRERO DE PAJA EN MANO, CALZA CAITES)

SEÑORITA. Disculpe señorita, ¿sólo un médico está atendiendo?

RECEPCIONISTA. (MAQUILLANDOSE) Si.

SEÑORITA. Y, ¿los demás?

RECEPCIONISTA. ¿Qué más?

SEÑORITA. Los demás médicos.

RECEPCIONISTA. Ah,  en la huelga.

SEÑORITA. ¿En la huelga?

RECEPCIONISTA. ¿Usted cree que con esos salarios vive uno?

La gente sólo exige y no cumple con la institución.

SEÑORITA. Pero si hace seis meses que le subieron a la cuota.  Dos veces al año lo hacen y el servicio va de mal en peor.

RECEPCIONISTA. Pues si todo está caro. Cada día suben las cosas.

DOCTOR. (ASOMANDO LA CABEZA. PROCOPIO SALIENDO) Otro señorita.

RECEPCIONISTA. (VIENDO LIBRO DE REGISTRO) Anacleta Culayaj.

SEÑORITA. Soy yo.

RECEPCIONISTA. Pase. (SUENA EL TELEFONO. CONTESTA) Aló. (SILENCIO) Por supuesto. Claro. Siempre a la orden.

INDIGENA. Siñorita, siñorita.

RECEPCIONISTA. (A LA INDIGENA) ¡Espere! (A SU INTERLOCUTOR)

Perdón. No es a usted Luis. (SILENCIO) Es una señora de pueblo.

Ajá. Ajá. Pues sí. Para usted tengo siempre tiempo.

INDIGENA. Siñorita, ¿sabe si...?

RECEPCIONISTA. (A LA INDIGENA) ¡Espere! ¿No ve que estoy ocupada?                      (A SU INTERLOCUTOR) Está bien. Lo espero.

(CUELGA.   A INDIGENA) Sí, ¿qué quiere?

INDIGENA. El doctor Mario González, ¿ya mi irá a atender?

RECEPCIONISTA. ¿El Doctor Mario?

INDIGENA. El merito.

RECEPCIONISTA. No va a atender hoy.

INDIGENA. Me lo hubiera dicho.

RECEPCIONISTA. Pues hubiera preguntado.

INDIGENA. Desde las cinco de la mañana estoy aquí.

RECEPCIONISTA. Venga cuando él atienda.

INDIGENA. Y, ¿cuándo puedo venir?

RECEPCIONISTA. Cuando él esté.

INDIGENA.¿Y cuándo va a estar?

RECEPCIONISTA. No lo sé.

DOCTOR. (ASOMANDOSE A LA PUERTA.  SEÑORITA SALE) Otro.

RECEPCIONISTA. (VIENDO EL LIBRO DE REGISTRO) ¡Marta Mendoza,  viuda de López, viuda de Taracena ¡ (NADIE RESPONDE) 

Marta Mendoza, viuda de López, viuda de Taracena.  (UNA VIEJECITA SOMNOLIENTA CONTESTA)

VIEJECITA. Ay perdón, soy yo (RIE) Es que me estaba durmiendo.

RECEPCIONISTA. (SIEMPRE DE MAL HUMOR) Pase.

VIEJECITA. Gracias.

LA CONSERJE. (MAL VESTIDA. MASTICANDO CHICLE.  CON CUBETA, ESCOBA Y TRAPEADOR. HACE LIMPIEZA BARRIENDOLE Y TRAPIANZOLE LOS PIES A LA GENTE)

SEÑORA EMBARAZADA. Ay, usté, tenga cuidado. Parece que en los pies estuviera la basura.

LA CONSERJE. Pues levante las patas. Mira que estoy haciendo limpieza y por joder saca más las patotas shucas.

SEÑORA EMBARAZADA.- Ishh, tan abusiva que es. No sé como dejan trabajar gente aquí.

LA CONSERJE. (DESCARADAMENTE) Pues sí. No sé como dejan entrar gente así como usté, gorda, solo a ocupar lugar vienen.

SEÑORA EMBARAZADA. Mire, no me insulte, porque no sabe con quién se mete.

LA CONSERJE. Y usté no sabe con quien se va a dar una buena agarrada.

SEÑORA EMBARAZADA. Abusiva. Ni a su madre respetará.

(LA CONSERJE SE LE ECHA ENCIMA. LA SEÑORA EMBARAZADA LA TIRA AL SUELO, QUEDANDO SOBRE ELLA. AGARRANDOLA DEL CABELLO, LA GOPEA EN EL PISO. LA CONSERJE LLORA. SE ARMA UN RELAJO. LA RECEPCIONISTA LLAMA A SEGURIDAD. EL GUARDIA ENTRA Y NO ES CAPAZ DE SEPARARLAS. MUJER EMBARAZADA LE METE LA CABEZA EN LA CUBETA.  LOS PACIENTES APOYAN A MUJER EMBARAZADA, COMO SI ESTUVIESEN EN UN RING. AL FIN, LA MUJER EMBARAZADA SE PONE DE PIE Y LOS PACIENTES LE LEVANTAN LA MANO EN SEÑAL DE TRIUNFO. LA  CONSERJE SALE DE ESCENA ARRASTRANDO EL TRAPEADOR Y ESCOBA. HACE MUTIS LLORANDO)

  

MUJER EMBARAZADA. (A RECEPCIONISTA) ¿Puedo pasar ya?

RECEPCIONISTA. (ASUSTADA) Eh, sí. Ya le iba a llamar. Tenga la amabilidá de pasar.

(LA AYUDA A LLEGAR A LA CLINICA CON HIPOCRESIA. LOS PACIENTES MURMURAN Y SE MOFAN DE ELLA)

RECEPCIONISTA. Pase, está en su casa.

MUJER EMBARAZADA. (SOLO RIE BURLANDOSE)

 PACIENTE I. Solo ansina entiende ésta gente. (A RECEPCIONISTA. ENOJADO) ¿Ya mero me toca pasar? Ya mucho tiempo hace que estoy esperando aquí, en este lugar que parece gallinero.

RECEPCIONISTA. ¿Cómo se llama?

PACIENTE I. Plutarco Silverio Sebastián Rutz.

RECEPCIONISTA. Y, ¿qué le duele?

PACIENTE I. Todo.

RECEPCIONISTA. ¿Todo?

PACIENTE I. Sí. Todo el cuerpo. Creo que es el paludismo.

RECEPCIONISTA. Ah, es difícil que lo curemos aquí.

PACIENTE I. Para eso están.

DOCTOR. Otro. (LA OTRA PACIENTE HACE MUTIS)

RECEPCIONISTA. Pase.

PACIENTE I. Gracias.

(OTROS PACIENTES PROTESTAS)

MECANICO. Ah, púchicas, que de a sombrero, yo vine antes que ese don.

ALBAÑIL. Baboso uno que los deja pasar. Yo vine antes. Ese zonzo vino mucho después.

MECANICO. Esta gente sí que la jode. Ya ni respeta a nadie.

ALBAÑIL. Una buena arrastrada le voy a dar cuando salga ese bruto.

MECANICO. Con casacas hacen que la seño esa... les dé colada.

ALBAÑIL. La casaca sobre todo.

MECANICO. (A LOS DEMAS PACIENTES) ¡Muchá! No dejemos que nadie se cuele, porque todavía estamos crudos.

(ENTRA UN JOVEN, VESTIDO FORMALMENTE: CORBATA, SACO, ATACHE, ZAPATOS BIEN LUSTRADOS, ETC.)

JOVEN. (A RECEPCIONISTA) Buen día señorita.

RECEPCIONISTA. (NO LE HA VISTO) ¿Sí?

JOVEN. Vengo recomendado por el Licenciado  Hernández.

RECEPCIONISTA. (HIPOCRITA) ¡Ay! Perdón. Es que estaba distraída pensando en otras cosas...

JOVEN. No se preocupe.

RECEPCIONISTA. Ah, y dígame, ¿cómo está su papi?

JOVEN. Bien, muchas gracias. Como siempre, con mucho trabajo.

RECEPCIONISTA. Así me cuenta mi hermana, su secretaria, como usted sabe. Siempre anda diciendo que mantienen mucho trabajo, porque su papi, o sea, el Licenciado,  mantiene mucho trabajo, porque es un excelente abogado.

JOVEN. Gracias por sus halagos señorita.

RECEPCIONISTA. Bueno, le prometo que no va a esperar nada, para que el doctor le atienda.

JOVEN. Es usted muy amable.

RECEPCIONISTA. Ya sabe, los favores siempre se pagan. A su papi le debemos muchos. ¿Recuerda a mi hermano Luis?

JOVEN. Sinceramente no.

RECEPCIONISTA. El que estuvo en la cárcel.

JOVEN. Ah, recuerdo. El joven que mi padre sacó de la penitenciaría.

RECEPCIONISTA. El mismo.

JOVEN. Pero, ¿era una mentira verdad?

RECEPCIONISTA. ¿Qué cosa?

JOVEN. El robo de la televisión.

RECEPCIONISTA. (TURBADA) Bueno, exactamente no fue un robo. El solo se la llevó por un momento. (ILUMINADA) En calidad de préstamo.

JOVEN. Si se la llevó en calidad de préstamo, ¿por qué lo demandaron?

RECEPCIONISTA. Porque la vecina no estaba cuando se la llevó. Después le iba a avisar mi inocente hermano. Aunque la vecina todavía sigue un poco molesta.

JOVEN. Comprendo. (DOCTOR, ASOMANDO LA CABEZA.  PACIENTE I SALE)

RECEPCIONISTA. Pase joven. Mucho gusto. Me saluda a su papi.

JOVEN. Gracias, es usted muy fina. (PASA A LA CLINICA Y TODOS PROTESTAN)

OTRA PACIENTE. (A RECEPCIONISTA)  Y, ¿ese? ¿Por qué pasó antes que nosotros, si estamos desde hace cinco horas aquí?

RECEPCIONISTA. (IRONICA) Porque tenía reservado su turno.

OTRA PACIENTE. ¡Ah, púchis! Esto parece servicio de transporte o procesión. Ustedes si que  la friegan. (VUELVE A SU LUGAR PROTESTANDO)

MECANICO.   (A RECEPCIONISTA) Siempre las preferencias vaa...usté. La próxima vez, voy a decir que soy hijo del Presidente ó de cualquier político ladrón   para que me atiendan más rápido.

ALBAÑIL. (EN SU LUGAR) Mejor decí que vos sos hijo de algún doctor o hijo de un ricachón. O traele sus manzanitas para que te pase. (TODOS RIEN)

MECANICO. (EN SU LUGAR. MOFANDOSE DE ELLOS MISMOS) Muchá, no se gana pero se goza. Así es en Guatemala, la tierra de la eterna pobreza, corrupción y demás cosas. (TRANSICION) Porque lo ven a uno humilde lo hacen de menos. Este país si se está jodiendo cada día más. El pobre siempre paga todo, y los ricos y aprovechados nos siguen chingando.

PACIENTE CON MULETAS. (DESDE SU LUGAR. DEMASIADA MOLESTA) ¡Esta es la tercera vez que vengo y no me atienden! Ay, cuando pierda la paciencia voy a agarrar del buche a todos los que trabajan aquí, y a esos que solo manifestaciones son, del pescuezo los voy a ahorcar. Son unos hijos de la gran puuu...lga.

SEÑORITA ATRACTIVA: (ENTRANDO. VISTE BLUSA ESCOTADA. SUS SENOS  SON MAS NOTORIOS. LLEVA MINIFALDA. BIEN MAQUILLADA. LOS MANIFESTANTES SE CALLAN AL VERLA ENTRAR. LE CHIFLAN)

ALBAÑIL. Pase mamacita, está en su casa. Ya sabe, cuando quiera un albañil, llámeme.   Yo construyo con responsabilidá...  Si quiere,  podemos  comenzar a tomar las medidas.

MECANICO. Si algo se le afloja ya sabe, yo se lo apretaré con el mayor de los gustos, sin cobrarle ni un len. Si el motor le está fallando por enfriamiento, yo se lo caliento y se lo arranco y se lo mantengo encendido, el tiempo que quiera. Soy especialista y a la prueba me remito. Se lo garantizo, mamacita.

SEÑORITA ATRACTIVA. (SENSUAL Y AGRADABLE. RIE) Gracias.

RECEPCIONISTA. Buenos días señorita, su novio el doctor, está ocupado, pero le avisaré inmediatamente.

SEÑORITA ATRACTIVA. Gracias, muy amable.

(ALBAÑIL Y MECANICO INCLINAN LA MIRADA AL SUELO. VIEJECITO CON BORDON ENTRA Y LA MIRA DETENIDAMENTE. LA RECEPCIONISTA HABLA POR TELEFONO)

VIEJECITO CON BORDON. (PARA SI) Señor de las bellezas ocultas, qué mamaíta.         Igual a la que me recetó el doctor.

RECEPCIONISTA. (A SEÑORITA ATRACTIVA) Puede pasar señorita. El doctor va a tomar un receso, y aprovechará para verla.

SEÑORITA ATRACTIVA. Gracias, muy amable. (JOVEN  SALE Y ELLA ENTRA. LOS HOMBRES PERMANECEN CALLADOS. LAS MUJERES SE RIENEN DE ELLOS.) 

VIEJECITO CON BORDON. (CODEANDO AL MECANICO) Ese es el medicamento que me han recetado siempre.

MECANICO. (RIENDO) Ah, viejito pícaro. Viejito pero sabe lo que agarra.

ALBAÑIL. No abuelo, ese medicamento es mucho para usté. Solo con el comienzo y le da un ataque. Entonces van a decir que murió de una sobre dosis. (TODOS RIEN.  RECEPCIONISTA FURIOSA)

RECEPCIONISTA. (GOLPENADO EL MUEBLE DONDE ESTA UNA VIEJA MAQUINA DE ESCRIBIR) ¡Silencio, silencio! Parece que fuera mercado esto.

OTRA PACIENTE. Ay, hasta cuando se dio cuenta. También parece un campo de concentración.

VIEJECITO CON BORDON. (A RECEPCIONISTA) Señorita.

RECEPCIONISTA. Diga señor.

VIEJECITO CON BORDON. Fíjese que fui a hacer cola para mi medicina. Todo el medio día esperé, solo para que me volvieran a decir que todavía no hay.

RECEPCIONISTA. Y, ¿qué quiere que hagamos?

VIEJECITO CON BORDON. Que no receten medicamentos si no hay.

RECEPCIONISTA. Eso no me lo diga a mí, dígaselo al médico que lo atiende.

VIEJECITO CON BORDON. Mejor me voy a mi casa y no pierdo mi tiempo aquí.

RECEPCIONISTA. Sí, eso es lo mejor. Necesitamos más espacio.

(VIEJECITO HACE MUTIS. MUJER  CON PIERNA ENYESADA SE LE ACERCA)

MUJER CON PIERNA ENYESADA. Ustedes sí que ya ni chiste tienen. Uno viene mal y aquí se pone pior. Se pica uno el hígado del mal servicio que dan. ¡Ah, que digan para subirle a la cuota nadie les gana! Ya ni tienen qué inventar para decir que necesitan más pisto. Para qué diablos.

Solo me descuentan de ese que dizque sueldo para esta babosada. Pago para que me maten del enojo. Sinvergüenzas, para pagarle a la televisión, a las  radios y periódicos  para que pasen sus casacas, sí tienen pisto. Ah, pero dicen que no hay para comprar medicinas o para comprar equipo o prestar un buen servicio. Piensan que uno es tan bruto, que todo lo cree. (SACA SU CARNET. LO HACE PEDAZOS Y LO TIRA AL SUELO SUMAMENTE MOLESTA)   Cochinada. No sirve.

(HACE MUTIS MALTRATANDO A TODO EL MUNDO)

OTRA MUJER EMBARAZADA. (QUEJANDOSE. CAE AL SUELO. TODOS LA AUXILIAN. MENOS LA RECEPCIONISTA) ¡Ya mero, ya mero!

ALBAÑIL. ¿Ya mero qué señora?

OTRA MUJER EMBARAZADA. Ya viene.

MECANICO. ¿Quién viene?

OTRA MUJER EMBARAZADA. Mi bebé.

ALBAÑIL. Nos lleva la jodida.

MECANICO. Aquí para qué  muchá, ya ni chiste tienen.

OTRA MUJER EMBARAZADA. (SE QUEJA) ¡Ya no aguanto!

ALBAÑIL. Puje, puje.

MECANICO. Puje pero no empuje, ya me  aplastó la tentona.

ALBAÑIL. (A RECEPCIONISTA) Usté, ¿no mira pué´ que la señora necesita que la atiendan rápido?

(LOS IGNORA VIENDOSE AL ESPEJO)

OTRO PACIENTE. De la babosa se hace. Tal vez jamás ha tenido hijos o no se ha imaginado cómo se sufre.

OTRA MUJER EMBARAZADA. ¡Auxilio, auxilio! Ya no aguanto.

OTRO PACIENTE. (A RECEPCIONISTA. GRITANDOLE) ¡Oiga, oiga! ¿No ve que necesita ayuda del doctor?

RECEPCIONISTA. Ah, no le haga caso. Muchas han hecho esto para que las atendamos de primero. Ya la otra vez...

(AUN HABLA CUANDO SE OYE EL LLANTO DE UN NIÑO RECIEN NACIDO)

OTRA MUJER EMBARAZADA. ¡Ya, ya! Mijo, mijo, parecido a mí.

 

(TODOS APLAUDEN. EL MEDICO SALE A VER. CON EL PELO ALBOROTADO, CAMISA ARRUGADA Y DESABOTONADA. LOS PACIENTES LO MIRAN SORPRENDIDOS)

DOCTOR. (VIENDO QUE LO VEN POR SUS FACHAS) Eh, perdón, es que, que, (RIE TIMIDAMENTE) estaba ordenando un montón de cosas y... (SALE LA SEÑORITA ATRACTIVA DE LA CLINICA, TAMBIEN CON EL PELO ALBOROTADO,  LA BLUSA DESABOTONADA CASI MOSTRANDO LOS SENOS POR COMPLETO. TODOS LOS VEN SIN DECIR NADA)

SEÑORITA ATRACTIVA. (TURBADA) Perdón, es que allá adentro de la clínica, hay, hay..., este..., un ventilador muy grande y...

DOCTOR. Y..., sopla, sopla, sopla,  demasiado fuerte.

SEÑORITA ATRACTIVA. Eso, eso...

PACIENTE CON MULETAS. (MOFANDOSE) Vaya doctor, a usté hay que darle el premio nobel de medicina, porque trabaja más de la cuenta. 

MECANICO. Bueno, eso no importa ahora. Atienda a la señora.

SEÑORITA ATRACTIVA. Bueno doctor, gracias por la consulta. Pondré en práctica sus consejos, aunque me haya encontrado bien.

DOCTOR. (TARTAMUDEANDO)  Mumu...mumu...mumuy buena está. (CORRIGIENDO) leo, didigo, muy bien está de salud.

(HACE MUTIS LA SEÑORITA ATRACTIVA, ANTE LA MIRADA DE TODOS)

OTRA PACIENTE. Bueno, atiéndala ya doctor. (AYUDAN A LLEVAR A LA CLINICA A MUJER Y NIÑO RECIEN NACIDO, QUE LLORA. REGRESAN.)

RECEPCIONISTA. Bueno, vuel...

ALBAÑIL. Ya sabemos, a hacer otra vez la cola.

(VUELVEN A ORDENANRSE)

MECANICO. (A OTRA PACIENTE) Ah, púchicas usté, va detrás de mí.

OTRA PACIENTE. Ah, si pué´.  De razón creí que ahora sí estaba corriendo la cola.

MECANICO. Vaa, hablando se entiende la gente...

(AUN HABLAN CUANDO ENTRA UNA MADRE CON SU HIJA JOVEN MURIENDOSE)

MADRE DE JOVEN SUICIDA. (A RECEPCIONISTA) ¡Ay, seño! Hágame la caridá de pasar antes a esta mi patoja, porque se está muriendo. Saber que jodidos se atacó para matarse. Hágame la caridá.

RECEPCIONISTA. No. Tiene que hacer cola. Como ellos (SEÑALANDO A LOS PACIENTES)  Ellos están desde hace ratos esperando. Vayan a hacer cola, si quieren que las atiendan.

MADRE DE JOVEN SUICIDA. (LLORANDO SUPLICA) Por favor, es mi única hija. Ayúdennos. Si no pasa rápido, se me va a morir.

RECEPCIONISTA. No. Si no hace cola, no la vamos a atender.

(MADRE E HIJA TRATAN DE PASAR SIN EL PERMISO Y COMIENZAN A TOCAR VIOLENTAMENTE LA PUERTA DE LA CLINICA. RECEPCIONISTA LLAMA A SEGURIDAD)

RECEPCIONISTA. ¡Seguridá, seguridá! (MIENTRAS, LOS PACIENTES MALTRATAN A MADRE E HIJA, ELLAS SIGUE TOCANDO)

POLICIA. (DE CARÁCTER FUERTE. DEMASIADO GORDO) ¿Qué pasa aquí?

RECEPCIONISTA. Saque a esa señora que no quiere hacer cola.

POLICIA. ¡Señora! Salga inmediatamente. (MADRE DE JOVEN SUICIDA SIGUE TOCANDO DESPERADAMENTE)  

DOCTOR. (ADENTRO) ¡Silencio por favor!

MADRE DE JOVEN SUICIDA. (SUPLICANTE AL POLICIA) Por favor, no me saque. Mi patoja se muere. Por favor.

POLICIA. Tiene que hacer cola señora, esas son las órdenes superiores.

MADRE DE JOVEN SUICIDA. (SIGUE LLORANDO Y SUPLICANDO. AHORA AL DOCTOR QUE AUN NO SALE. GRITANDO DESESPERADAMENTE) ¡Doctor, doctor!  ¡Por favor, ayude a mi hija; no deje que se muera!  ¡Por favor!

POLICIA. No sea necia señora y haga cola si no, salga de aquí.

(LA MADRE SE DA CUENTA QUE LA HIJA HA MUERTO. LLORA DESCONSOLADAMENTE RECOSTANDOLA EN EL SUELO. EL DOCTOR SALE)

MADRE DE JOVEN SUICIDA. ¿Por qué te la llevaste Dios? ¿Por qué?

¡¡¡Ahora ya no tengo a nadie, a nadie!!!

(TODOS LAS RODEAN IMPACTADOS. ALGUNOS LLORAN)

MADRE DE JOVEN SUICIDA. (A POLICIA) Ahora puede sacarnos.

(A MEDICO) Ya no lo necesitamos. Mi hija ha muerto.

(LLORA ABRAZANDO EL CADAVER Y LLORANDO DESCONSOLADAMENTE EN CRESCEENDO) ¡Noooooooo!

 

TELON


Publicado por hameh0017 @ 20:31
Comentarios (0)  | Enviar

 

CRONICA DE SANGRE

 

PERSONAJES

La Historia

Juan

Pedro

María

Lipa

Soldado I

Soldado II

Una voz

Mujer I

Mujer II

Mujer Asesinada

Guerrillero

Niña

Dos Indígenas

 

ACCION

CUALQUIER LUGAR DEL OCCIDENTE DEL PAIS: HUEHUETENANGO, QUICHE Y OTRO LUGAR DE LOS MÁS AFECTADOS POR LA VIOLENCIA POLITICA.

EPOCA: AÑOS OCHENTA.

 

MUSICA DE CHIRIMÍA

ESCENA  I

 

LA HISTORIA: Los excluidos, los pobres y, sobre todo, los mayas, han sido los que han ofrendado la vida para construir una patria donde reine la paz.

Mi pueblo tiene una historia que sangra constantemente. Sus hijos se enfrentan contra sí.      Mi patria no conoce la paz. Mi patria está muy entrada en años. Ya se ven sus canas, sus arrugas. Ya camina con pasos lentos y habla con palabras pausadas. Mi patria está muy golpeada; propios y extraños son los culpables. Mi patria necesita un nuevo y benigno camino que caminar.

 

LA HISTORIA HACE MUTIS. JUAN Y PEDRO ENTRAN CON AZADÓN SOBRE HOMBROS

 

JUAN: Está rejodida la vida usté.

PEDRO: Sí compadre.

JUAN: Desde que llegaron esos...todo se jodió.

PEDRO: ¿Quiénes esos compadre?

JUAN: Usté si que no sabe nada de historia.

PERDO: Haber, ¿cómo así?

JUAN: Cuando los españoles llegaron a nuestra patria, trajeron muchas desgracias.            Nos quietaron nuestras riquezas.  Nos quitaron nuestras tierras. Nos dieron una dolorosa historia.

PEDRO: Ya comprendo compadre.

PEDRO: (CALLADO)

JUAN: Pues nada. Todo siguió igual.

PEDRO: ¡Ah!, eso me contaba mi tata, que en compañía de Tata Dios esté. (SE SANTIGUA)  Bueno, me decía que a los indios los ponían a trabajar como burros y que nos les daban ni un len. Ah, malayas el leof Arévalo Bermejo.

JUAN: Si usté. Malayas.

PEDRO: Bueno, vamos porque la milpa está entre el monte y progresita.

 

(HACEN MUTIS)

MUSICA AUTÓCTONA

APAGON

 

LA HISTORIA: Los descendientes de los mismos opresores siguen hiriendo a esta patria ingenua. Los ricos se hacen más ricos y los pobres, más pobres. La injusticia social azota a los de cuna humilde. Pobre patria mía, una vez y por breve tiempo fuiste libre. Mientras haya sed de justicia, la paz estará ausente.

 

ESCENA II

ENTRAN DOS INDÍGENAS CON CANASTAS EN BRAZO

 

MARIA: Estoy triste porque todo se está fregando usté.

LIPA: Dialtiro usté.

MARIA: ¿Ya oyó las noticias?

LIPA: NO. Porque ese don Chon sí  que es un sinvergüenza.

MARIA: ¿Por qué?

LIPA: Porque cinco len cobra por oír radio.

MARIA. Ay sí, porque es el único que tiene radio en el pueblo, ya se creye leofáse.

LIPA: Bueno, pues ve usté. Dice el leof que está adentro de ese aparatito, que algunos soldados están bien bravos con el mismo Ejército porque son muy corruptos y porque el gobierno dejó a que unos soldados  se entrenen en Retalhuleu, para que dizque sacar a ese leof. ¿Cómo se llama el barbudo?

MARIA: Ah, usté dice Fidel Castro.

LIPA: Ese merito.

MARIA: Já, pero está bien jodida porque ex soldados, estudiantes de la universidá, campesinos y obreros están haciendo grupos guerrilleros.

LIPA: Se va a poner más feyo eso.

MARIA: Ay no. Vamos a dejarle el bastimento a nuestros maridos,  porque sino,  nos van a leofá.

                                                            HACEN MUTIS

MUSICA AUTÓCTONA

APAGON

 

ESCENA III

 

ESCENA DE NIÑOS JUGANDO. APARECEN DOS NIÑOS JUGANDO CANICAS.    UNA NIÑA JUEGA CON UN PEDAZO DE MADERA, SIMULANDO UNA MUÑECA

 

HISTORIA: La guerra sucia le robó la fantasía  los niños de mi patria y  sólo les dio como dádiva negra terror y recuerdos que torturan al alma. Ya no escucharon de boca del abuelo aquellas leyendas del Sombrerón, la Llorona, el Cadejo, y otras más, que en mi patria han brotado,  como los arroyuelos en los verdes bosques.

 

NIÑOS SIGUEN JUGANDO.

MUSICA INFANTIL GUATEMALTECA DE FONDO

 

JUANITO: Te he ganado.

PABLITO: Sí.

NIÑA: (ACERCÁNDOSE) Juguemos de la Ranita.

JUANITO: No porque ya es tarde.

PABLITO: Sí. Los soldados y los guerrilleros se pueden agarrar a  balazos de nuevo y corremos peligro.

NIÑA: (SENTÁNDOSE TRISTE) Ya no podemos jugar.

JUANITO: Bueno, juguemos un momento.

 

SE TOMAN DE LAS MANOS Y JUEGAN VAMOS A LA HUERTA DE TOROTOROJIL. PABLITO QUEDA AL CENTRO

 

NIÑA: Estoy muy feliz.

PABLITO: Yo también.

JUANITO: Ahora juguemos al Gato y al Ratón.

NIÑA: Mejor Campanita de Oro.

PABLITO: No. Mejor de Arranca Cebollas.

JUANITO: Mejor de Arroz en leche.

NIÑA: ¡Ya sé!

JUANITO Y PABLITO: ¿Qué?

NIUÑA. De los Pollos de mi Cazuela.

JUANITO: Mejor de Tejo.

PABLITO: Mejor que el abuelo nos cuente otras historias.

NIÑA: (SE SIENTA A LLORAR)

JUANITO Y PABLITO: ¿Qué tenés? ¿Por qué estás llorando?

NIÑA: Porque quiero jugar Matateroterolá.

JUANITO Y PABLITO: Pues juguemos.

 

JUEGAN UN RATO, LUEGO, SE OYEN GRITOS DE ANGUSTIA Y DISPAROS

 

VOZ DE MADRE: ¿En dónde están mis hijos?

 

ENTRA Y LOS TOMA, OCULTÁNDOSE DETRÁS DE UN ARBUSTO.

 

MADRE: (LLORANDO) Hagan silencio mis hijitos porque sino, nos van a matar.          Detrás de este monte no nos van a ver.

 

NIÑOS LLORAN ATERRADOS.

 

MADRE: Cállense hijitos, cállense...

 

MOMENTO DE CALMA. MUSICA DE SUSPENSO.

 

ESCENA IV

LA HISTORIA: El tiempo se diluye como el viento fugaz. Mas las humillaciones hechas a mi pueblo permanecen. Parece que sus nuevas generaciones las heredan. Mi patria sigue dolida. Se queja de su negro sufrir. Muchos sólo le han dado capítulos nefastos, que constantemente le maldicen.

 

ENTRA JUAN Y PEDRO DE NUEVO

 

JUAN: Estoy decepcionado.

PEDRO: Yo también.

JUAN: Todos son mentirosos. Sólo quieren nuestras tierras.

PEDRO: Malayas un Arévalo o un leofá Guzmán.

JUAN: Sembramos y no sabemos quiénes van a cortar nuestras mazorcas.

PEDRO: ¿Qué va a ser de nosotros, de nuestros hijos y de nuestras mujeres?

JUAN: El Damián está muy triste porque su hijo el Doroteo,  no aparece.                          Dicen que porque es un buen religioso, los soldados se lo llevaron del pelo.

PEDRO: Ya casi se han llevado a todos los patojos a prestar su servicio militar, y nos dejaron solos con las siembras.

JUAN: Cállese, eso no es todo; ahora nos van a dar armas para que dizque defender la patria.

PEDRO: ¿Para defender a la patria de quién?

JUAN: Pues de los guerrilleros.

PEDRO: No compadre, eso no me gusta.

JUAN: ¿Sabe qué...?

PEDRO: ¿Qué?

JUAN: No hay más qué hacer que lo que dice el Ejército, porque sino, nos van a matar.        Ya vio qué le pasó a los que no quisieron...

PEDRO: Pero si estamos con el Ejército, los guerrilleros nos van a matar; y si estamos  con los guerrilleros, el ejército nos va a matar. Y si no estamos con nadie, todos van a estar contra nosotros.

JUAN: Tiene razón. Estamos jodidos los pobres.

PEDRO: Como siempre.

(LLORA DESCONSOLADAMENTE)

 

JUAN: Cálmese. Todo esto tiene que terminar.

PEDRO: (AUN LLORANDO) Nuestros hijos compadre, ¿qué les espera?

JUAN: (CALLADO, BAJA LA CABEZA)

PEDRO: ¡Contésteme! Parece que Dios nos olvidó.

JUAN: Tiene razón. Estamos solos en nuestra desgracia.

PEDRO: Vinimos a este mundo sólo a sufrir.

JUAN: ¿Qué vamos a hacer compadre?

PEDRO: ¿Para dónde agarramos?

JUAN: Vamos a que nos den nuestras armas y que la milpa se pierda.

PEDRO: No. Yo no quiero armas. Quiero mis tierras. Quiero paz.

JUAN: Vamos y en el camino lo piensa más mejor.

 

HACEN MUTIS. VAN DISCUTIENDO.

MUSICA AUTÓCTONA.

APAGON.

 

ESCENA V. FIESTA PUBLERINA.

 

HISTORIA: Una patria como la mía, con una cultura de riqueza inmensa, no olvida sus raíces, aunque tenga vacío el estómago, por falta del pan material.                                          No puede vivir sin el pan espiritual.

 

 SE OYE UN SON. DOS PAREJAS DE INDIGENAS BAILAN LUCIENDO SUS VESTUARIOS. CANASTOS CON PRODUCTOS AGRICLAS SE HACEN VER.

LA ESCENA ES INTERRUMPIDA POR ESTRUENDOS DE BOMBAS Y BALAS.       LAS PAREJAS SALEN CORRIENDO ATERRADAS.

 

ESCENA  VI

HISTORIA: Las cizañas y toda clase de maldades no sólo dividen a los pueblos, sino también los llevan a luchar consigo mismos.

En mi patria fue sembrada esa maligna  semilla.

 

(LIPA Y MARIA ENTRAN LLORANDO)

 

LIPA: Ay, mi Pedro comadre, ya nunca lo voy a ver, me lo mataron.

MARIA: Lástima que no quiso ser como mi Juan, porque sino, estaría vivito.                     Hoy sería un Comisionado Militar, como mi Juan.

LIPA: La milpa y el frijol están entre el monte. Nadie podrá ayudarme porque me quitaron a mi Pedro, y se llevaron a mis tres hijos.

MARIA: Está muy, pero muy mal todo esto. Si estamos con unos, somos enemigos de los otros, y si no estamos con nadie, todos están contra nosotros.

LIPA: ¿Por qué los pobres sufrimos así comadre? ¿Qué mal hemos hecho?

(LLORAN)

MARIA: Sufrimos porque nacimos pobres. Extraños en nuestra propia tierra.

LIPA: Dios Santo, ¿qué voy a hacer ahora? Estoy sola.

MARIA: Véngase conmigo, voy a hacerle un su vaso con ruda para que calme sus nervios. Sino le ayuda en nada, le voy a dar un su trago de cusha.

LIPA: Ay,  mi Pedro.

 

HACEN MUTIS LLORANDO.

MUSICA AUTÓCTONO APAGON

 

ESCENA VII  MERCADO DE PUEBLO

 

DOS MUJERES INDÍGENAS VENDEN Y DOS HOMBRES COMPRAN. SI ES POSIBLE, AUMENTAR EL NUMERO DE VENDEDORES Y COMPRADORES

 

HISTORIA: A pesar de que la guerra  con su veneno maldecía a mi gente, ellos, los hijos humildes de mi patria, mantenían la esperanza en un mañana mejor.

 

VENDEDORA  I. (PREGONANDO) ¡Va a llevar su aguacate!

COMPRADOR I: ¿A  cómo lo tienen nía Juana?

VENDERA I: A quezal.

COMPRADOR I: Deme cinco pa ´mi guacamol.

 

VENDEDORA   I   Y COMPRADOR   I   HABLAN QUEDITO.

MUSICA DE MARIMBA DE FONDO

 

VENDEDORA II: ¿Cómo le va don Chepe?

DON CHEPE: Triste, muy triste.

VENDEDORA II: Ah, ¿y se puede saber por qué?

DON CHEPE: Porque unos hombres desconocidos se llevaron a mijo el Pilo, diciendo que por enseñarle a los güiros a leyer ya escribir.

Por eso estoy muy triste. Mi mujer la Macaria sólo chillar es.

 

VENDEDOR DE PERIODICOS, PREGONA: ¡Ultima hora, última hora!, en Huehuetenango 38  soldados violaron a una niña de cinco años y después le dieron el famoso tiro de gracia. Asesinaron a alcalde del municipio de...

 

SALEN DESPAVORIDOS AL OIR BALAZOS Y GRITOS DE NIÑOS, HOMBRES Y MUJERES.

ESCENA VIII

 

LA HISTORIA: ...y llegaron a los pueblos, a las familias pobres a arrebatarles los hijos para defender a una patria que se asesinaba así misma. Algunos fueron engañados con gran facilidad por las mentiras disfrazadas de “servicio a la patria”, otro, en cambio, se fueron en contra de su voluntad y ya jamás regresaron.

Los descendientes directos de aquella extraordinaria cultura fueron los primeros en ser devorados por el demonio.

 

SOLDADO I. (LLORANDO) No. No quiero dejar mi gente, ni mis siembras, ni a mi Candelaria, porque pronto nos vamos a casar. Pero sino lo hago, van a matar a toda mi familia. Tata Dios, ¿qué hemos hecho nosotros para que nos pase esto? Ya no somos felices, porque ya no podemos cortar nuestras mazorcas. Ya no podemos ir al campo a cortar nuestras hierbas frescas. Ya no cantamos de alegría. Ya no hay vida  para nosotros.

 

HACE MUTIS CON LA MIRADA HACIA EL SUELO.

APAGON

MUSICA MARCIAL O DE GUERRA

 

SOLDADO II: (EN DERECHA ABAJO) Yo soy patriota. Yo daré mi vida por defender la libertad y la paz. Yo soy patriota valiente. Mi país me necesita. Yo mataré por defenderla de esos rebeldes. No me importa quien sea mi enemigo. Debo matarlo.

UNA VOZ. Y, ¿si fuera tu propio hermano?

SOLDADO II: ¡Lo mato!

UNA VOZ: Y, ¿si fuera tu propio padre?

SOLDADO II: ¡Lo mato!

UNA VOZ: ¿Y vos quién sos?

SOLDADO II: ¡Un patriota valiente que morirá luchando por su nación!

UNA VOZ: Sí. Sos un verdadero patriota. Un bravo guerrero.

 

 

HACE MUTIS HACIENDO EL SALUDO MILITAR.

MUSICA DE GUERRA

APAGON

 

ESCENA IX

LA HISTORIA: Hermanos contra hermanos. Guerra de perdedores. Triunfo ausente. Sangre de gente inocente que se derrama, injusticia, injusticia. Negra historia. Crónica de muerte.

 

ENTRAN DOS MUJERES CON SUS NIÑOS EN BRAZOS, HUYENDO DESESPERADAMENTE.

 

MUJER I. Aquí, aquí en estos matorrales escondámonos.

MUJER II. Mi niño, mi niño (LLORA)

MEJER I: ¿Qué pasó?

MEJER II: Ha muerto mi niño, el humo lo mató.

MUJER I: Desgraciados. Han quemado nuestros ranchos y matado a nuestros hijos y maridos.

MUJER II. (LLORANDO) Ayer los guerrilleros mataron  a mi tata y a mi marido y hoy... (LLORA CON MAS ÍMPETU) me dejaron solita, solita, solita...

MEJER I: Cállese, no haga bulla, nos van a encontrar y nos van a cortar la lengua, como lo han hecho con otras mujeres y niños.

MUJER II. Malditos, quemaron nuestras siembras, se comieron nuestros pollos, chompipes y coches. Violaron a nuestras niñas y las mataron. No tienen perdón de Tata Dios.

 

LLORA EL NIÑO DE MUJER I. DESESPERADA LE TAPA LA BOCA CON UN PEDAZO DE TELA.

MUJER I: El pueblo ahora es un cementerio. Ya no hay vivos. Sólo muertos.

 

SE OYEN ESTRUENDOS DE BOMBAS. RUIDOS BELICOS.

VOZ: Allá están  unas guerrilleras. Agárrenlas y mátenlas. Que los zopilotes de las coman. ¡Hijas de puta!

 

SALEN DESPAVORIDAS

MUSICA AUTÓCTONA CON AIRE TRISTE

APAGON

 

ESCENA X

 

LA HISTORIA: Mucha gente inocente fue devorada y no sabía porqué. Algunos no pudieron ver la nueva aurora. Jamás conocieron el mundo.  Tan sólo la voz campesina pudo escuchar desde el vientre de la mujer que hace trabajos rudos. Los niños y niñas fueron salvajemente torturados.

 

APARECEN CALAVERAS ESPARCIDAS POR TODAS PARTES.

DOS MILITARES VIOLAN A UNA MUJER. LUEGO SACAN LOS MACHETES Y LE ARRANCAN AL NIÑO DE SUS ENTRAÑAS.

SOLDADO I: Ya. Arrancale la semilla que lleva adentro, porque sino, mañana nos va a matar.

SOLDADO II: Sí. A sus órdenes. (EJECUTANDO EL MANDATO)

HACEN MUTIS EJECUTANDO EL MANDATO

MUSICA TRISTE

NIÑA: (ENTRANDO) Mi mama, mi mama ¿qué le pasó a mi mama?

LLORA ECHÁNDOSE SOBRE ELLA

APAGON

 

ESCENA XI

LA HISTORIA: La vida fue mutilada. La esperanza marchitada. La dignidad pisoteada. El futuro incierto. La historia se hizo más tenebrosa.

SOLDADO Y GUERRILLERO FRENTE AL PÚBLICO, MONÓTONOS.

SOLDADO Y GUERRILLERO: ¡Hemos violado a mujeres sin importar edades.              Hemos quemado sus ranchos y siembras. Les hemos arrancado la lengua y les hemos aplastado el cerebro a todos aquellos que anhelaban justicia. Hemos esparcido las carnes de nuestras víctimas por todas partes, para que las aves de rapiña se alimenten. Y nos hemos deleitado más, arrancando del vientre nuevas semillas...!

RISA DEMONÍACA

¡Por la patria, por la patria (CRESCENDO) por la patria, por la patria!

 

HACEN MUTIS.

APAGON

MUSICA AUTÓCTONA

 

ESCENA XII

 

LA HISTORIA: Los hombres se enfrentan consigo mismo y de ello se dan cuenta cuando tanto daño se han hecho.   ¿Por qué?

Porque se vendan  los ojos. Porque destierran la verdad.  Porque cultivan maldad. Porque le dan la espalda a Dios.

APAGON

MUSICA AUTÓCTONA

APARECEN DOS INDÍGENAS: UNO TIRADO EN EL SUELO MUERTO. EL OTRO, ARRODILLADO, FRENTE AL CADÁVER, ESTE ÚLTIMO VESTIDO DE MILITAR.

 

INDÍGENA ARRODILLADO: Perdoname hermanito, ellos nos engañaron otra vez y nos enfrentamos. Hicieron  que nos matáramos entre nosotros mismos. Con engaño hicieron que regáramos nuestra sangre sobre la madre tierra. Como siempre, nos han utilizado... Nos han dejado con las manos vacías. Ellos, como siempre, se han enriquecido. Perdoname, perdoname (LO ABRAZA Y LA VOZ VA EN CRESCENDO) perdoname, perdoname, perdoname (HASTA LLEGAR AL LLANTO) 

 

APAGON

MUSICA AUTÓCTONA

 

ESCENA XIII

 

MUSICA AUTÓCTONA DE FONDO DURANTE TODA LA RECITACIÓN POETICA

 

LA HISTORIA: Mientras haya vida,  habrá canto que cantar: Oh, patria, pueblo que agonizas sin recibir un vaso de aliento, pueblo que ves tu mañana y lloras porque tortuoso se te presenta.

Quiero decirte que  la alborada nos tare buenas nuevas. ¡Sé optimista a pesar de tu inconcebible dolor! El sufrimiento se acabará y la paz llegará a  cerrar tus heridas que respiran y se quejan. Patria, los amaneceres se acercan a ti, ve con lo brazos abiertos, pues ellos te traerán semillas nuevas que sembrar en el surco de tu seno. Patria, aliméntate de auroras  y no seas sumisa al fracaso. Patria, un camino de paz tienes delante de ti.            ¡Llena tu ser de esperanza!

APAGON

MUSICA DE LA NOVENA SINFONÍA DE BEETHOVEN (CORAL) APARECEN PERSONAS DE DIFERENTES CLASES SOCIALES, RELIGIOSOS, CULTURALES Y ECONOMICOS. TOMADOS DE LAS MANOS, RECITANDO:

Paz, anhelamos la paz. Ya no más guerras destructivas. Ya no más negras cizañas.                Ya no cultivaremos racismo y maldades, sino tolerancia y amor.

Juntos construiremos una nueva patria con nuestro trabajo, honradez y hermandad.

La paz se vislumbra porque hombres y mujeres trabajan en armonía enarbolando su bandera de amor. Patria, un nuevo camino te espera, camínalo y ya no caigas es ese abismo de muerte que ayer te apuñaló. Camina patria con la frente erguida y con la mirada puesta  en ese horizonte donde se halla la sacrosanta paz.

 

LADINO: Yo he escudriñado el pasado de mi patria y me he dado cuenta que muchos de mis ancestros han golpeado a los más pobres.

INDÍGENA: Ahora tengo voz para gritar las verdades y exigir justicia.

LADINO. Somos iguales.

INDÍGENA: Fuimos hechos de maíz.

LADINO: Entonces, ¿por qué destruirnos los unos a los otros, si somos hermanos?

INDÍGENA: De hoy en adelante, todo cambiará.

LADINO: Sí, porque en vez de empuñar un arma en nuestras manos, las utilizaremos para tendérsela al prójimo, cuando la necesite.

INDÍGENA: Ahora sí. Me han devuelto mi hogar.

LADINO: Nuestro hogar.

INDÍGENA: Juntos, sin importar credo y color, llenaremos de paz este gran hogar que se llama Guatemala.

INDÍGENA Y LADINO VUELVEN A LOS DEMAS Y TODOS DE ABRAZAN Y SONRÍEN, DENOTANDO HERMANDAD. LA MUSICA AUTÓCTONA CON AIRE ALEGRE VA EN CRESCENDO.

 

APAGON.

 

FIN


Publicado por hameh0017 @ 20:29
Comentarios (0)  | Enviar

LOS PERROS DEBEN MORIR (TEATRO)

Por Elder Exvedi Morales Mérida. 1995

 

SE DESARROLLA EN UNA SALA DE FAMILIA OPULENTA. AL ABRIR EL TELON, APARECE JUAN SENTADO, EN POSICION REFLEXIVA.

CARLOS: (ENTRANDO DE LA CALLE) ¿Qué te pasa? Últimamente te has vuelto muy ensimismado. (JUAN NO RESPONDE) Desde que te has dedicado a leer a  los filósofos griegos, actúas tan extrañamente, que podría jurar que algo tan profundo te ha ocurrido.

CARLOTA: (ENTRA DE LA COCINA) Juan, hace ratos que te espero en el comedor y no llegas. Te he llamado a gritos y no respondes. Antes se han molestado los vecinos por tantos gritos míos y tú ni te inmutas.

JUAN: Ya basta, déjenme en paz. No quiero escuchar ni un leve acento, ni el más suave murmullo. (PONIENDOSE DE PIE) ¡Quiero silencio! ¡Quiero silencio! ¡Estoy harto de todo esto! (SALE PARA LA CALLE)

MAMA: (ENTRANDO DE LA COCINA) ¿Qué son esos gritos? Algo terrible pasará hoy, porque la tranquilidad de esta casa se ha quebrado.

CARLOS: Mamá, algo le ocurre a Juan y eso me preocupa en gran manera.

MAMA: Ah, no te preocupes, ha de estar enamorado de nuevo.

CARLOTA: No lo creo: juró que jamás volvería a poner sus ojos en una mujer. Lo que le hizo Luisa, lo ha marcado y la historia de su vida ha dado un tremendo giro.

MAMA: (FURIOSA) Jamás vuelvas a recordarme a esa tipa, porque siempre que vuelve a mis pensamientos, siento que el alma se me desmorona terriblemente. Ella destruyó casi por completo al pobre Juan. (SE SIENTA. LOS HIJOS TAMBIEN)

CARLOS: Lo seres humanos siempre pagan mal: si se les da una mano amiga cuando la necesitan, siempre, casi siempre, le siembran el puñal a una en la espalda, cuando menos uno se lo imagina.

CARLOTA: Dímelo a mí: cuando me enteré que mi supuesta mejor amiga andaba viéndose a escondidas con Roberto, descubrí todas las maldades humanas. Y me divorcié por su culpa.

MAMA: ¿Y yo qué? Pedro (A CARLOS) Tu padre (A CARLOTA) Tu padre, que en paz descanse, si es que Dios se apiadó de él (SE SANTIGUA) resultó ser un mujeriego, con hijos por todas partes, sentí que la vida se me hacía  trizas.

CARLOTA: Dejemos de hablar de esas vivencias que en nada nos benefician, y vamos a degustar el pastel que nos envió doña Esther.

MAMA: Me parece buena idea: para qué evocar todas aquellas cosas que te vuelven a sembrar sus garras. La vida es una sola y debemos vivirla con pasión.

CARLOS: Pues entonces: vamos.

MAMA Y CARLOTA: Vamos (SALEN HACIA LA COCINA)

JUAN: (ENTRANDO. LLEVA UNA BOTELLA DE VINO) Ah, bendito silencio, sagrado silencio, cuanto diera yo para que este maldito mundo dejara de ser un relajo: todo es bullicio, caos, crisis…. (BEBE CON AVIDEZ)

CARLOS: (ENTRANDO) ¿Qué es lo que te ocurre?   Nunca en tu vida habías bebido ni siquiera una gota de licor, y ahora bebes con tanta frecuencia, que crees que el fin del mundo pronto llegará. Todo tu tiempo era para la iglesia, para el trabajo, para tu familia, para…

JUAN: Para ella. Sí, para ella, la mujer que me llenó de amargura y odio, para la mujer que fingió amarme, para la mujer que atiborró mi vida de mugre…

CARLOS: No la trates así, es una mujer y…

JUAN: (PONIENDOSE DE PIE, LO ENCARA) La tipa más desalmada que jugó conmigo y que me traicionó con mi propio hermano.

CARLOS: ¿Quién te ha dicho eso?

JUAN: Tengo suficientes evidencias como para sellarte la boca y destinarte al más atroz de los sufrimientos.

CARLOS: Pero, ¿estás seguro?

JUAN: ¿Crees que soy un tonto? Cuando la lluvia cae, yo sé que la tierra quedará preñada en breve, entonces, ¿cómo no he de descubrir las sandeces humanas?

CARLOS: Es cierto, tienes toda la razón. Te traicionamos. Pero no me arrepiento: era una tentación tan extraordinaria, que ni el Papa se salvaría.

JUAN: ¿De manera que no te arrepientes de haberme humillado?

CARLOS: No.

JUAN: Pues muérete perro (SACA UN ARMA Y LE DISPARA. CARLOS CAE MUERTO)

MAMA: (ENTRANDO, ACOMPAÑADA DE CARLOTA. ABRAZA EL CADAVER)

Carlitos, Carlitos (LLORA)

CARLOTA: ¿Qué pasó?

JUAN: Los perros como este, deben morir. (BEBE TODA LA BOTELLA Y SALE HACIA LA CALLE)

 

CAE EL TELON


Publicado por hameh0017 @ 17:47
Comentarios (0)  | Enviar

NEGRA COSECHA (TEATRO)

Autor: Elder Exvedi Morales Mérida

 

PERSONAJES:

LUIS: PADRE

MARTA: MADRE

JORGE: HIJO

PANCHA: EMPLEADA DOMESTICA

MATEO: HIJO

CARLOS: AMIGO

FELIPE: HIJO

KARLA: HIJA

LENCHA: VECINA

ESTELA: HIJA

 

PRIMER ACTO

 

AMBIENTE: SALA DE FAMILIA PUDIENTE. AL LEVANTARSE EL TELON,

LUIS APARECE ENESCENA DESPLAZANDOSE CON EVIDENTE ENOJO Y PREOCUPACION

MARTA: (ENTRANDO DE LA COCINA) Ya Luis, no es para tanto.

LUIS: (MUY FURIOSO) ¿Qué no es para tanto? ¿Crees que no me preocupo?

MARTA: Lo sé, pero ya volverá.

LUIS: Me las va a pagar. Aquí yo soy autoridad y se me tiene que respetar.

MARTA: Si lo eres.

LUIS: ¿Qué cosa?

MARTA: La autoridad hombre.

LUIS: Ah.

MARTA: Mejor tómate este té, te hará bien.

LUIS: Gracias.

MARTA: No es nada fácil tener hijos.

LUIS: Hacerlos es muy fácil, pero mantenerlos con bien, casi imposible.

MARTA: Pero ya no te irrites más, que te pondrás viejo.

LUIS: Yo me pongo como se me de la gana.

JORGE: (ENTRANDO. ES UNO DE LOS HIJOS. ABOGADO, VISTE BIEN. ATACHE, ETC) Buenas noches padres.

MARTA: Buenas noches hijito de mi corazón (ABRAZO Y BESO)

LUIS: Qué bien que ya viniste hijito (ABRAZO)   

JORGE: ¿Y qué hacen tan tarde si se puede saber? ya son las once (CONSULTA SU RELOJ)

LUIS: Estela, tu hermana, que no ha regresado.

JORGE: No se preocupen, no es la primera vez que viene tarde de una fiesta.

MARTA: Eso mismo le he dicho a tu papá.

LUIS: Pero yo me preocupo porque ya han visto las noticias: la violencia está cada vez peor. Uno desayuna violencia, almuerza violencia, cena violencia y refaccionaba violencia.

MARTA: No seas muy exagerado Luis. El ver mucha televisión te afecta.

JORGE: Padre, ve a descansar y ya no te preocupes, verás que pronto regresará.

LUIS: Cuando la vea le voy a dar una lección, que jamás volverá ha hacer esto.

JORGE: Nada de violencia padre. (OYE) Sonó el teléfono en la cocina. ¿Escucharon? Ha de ser ella.

MARTA: Ojalá.

PANCHA: (ENTRANDO) Dice la señorita Estela que no se preocupen, que mañana temprano,  antes que cante tres veces el gallo, va a venir.

JORGE: (RIE) Ya ni que fuera Pedro cuando niega a Jesucristo. (RIEN)

PANCHA: Pues a saber porqué dijo así. Lo bueno es que está bien.

JORGE: ¿En dónde dijo que estaba?

PANCHA: ¿Quién lic.?

JORGE: Estela, Panchita.

PANCHA: Ah, dijo que estaba donde estaba pero que estaba bien.

JORGE: Ay Panchita: tú y tus acertijos.

MARTA: Bueno viejito, vamos a dormir, que ya es tarde.

LUIS: Voy a esperar a que venga.

JORGE: No padre, ya escuchaste que está bien, así que, a descansar se ha dicho.

LUIS: Está bien.

MARTA: Vamos. (SALEN)

JORGE: Feliz noche, que descansen.

LOS DOS: Igualmente hijito.

PANCHA: La señorita Estela si que se pela va usté lic.

JORGE: ¿Qué se qué…?

PANCHA: Que se pasa de bruta porque…

JORGE: Ese vocabulario Panchita…

PANCHA: Ah, si así hablo yo, no se haga del menso lic.

JORGE: Bueno, no tienes remedio Panchita, para que voy a tratar de enderezar una árbol torcido si es imposible.

PANCHA: Ah, pero soy de los buenos árboles, de los que no se pudren así de fácil.

JORGE: Buenos Panchita, te dejo, porque estoy muy cansado.

PANCHA: Buenos Lic. que descanse y que sueñe con los angelitos.

JORGE: Gracias árbol, digo, Panchita. (SALE)

PANCHA: Ah púchicas, árbol. (SE SIENTA Y TOMA UN RETRATO DE JORGE) Qué guapo es Jorgito y qué refea esa novia que tiene. Esto si es hombre, no ese empachado que me anda cantiniando. Baboso, piensa que una es fácil. Chish, emparentarme yo con ese jiotoso, cara de caite chamuscado…

MATEO: (ASOMANDOSE DE LA CALLE) Bueno vos…

PANCHA: Ay, Santa María de Jesús y…

MATEO: ¿Qué te pasa?

PANCHA: ¿No mira que me asustó pue?

MATEO: No te preocupes, mañana te curaré de susto. Y mis papás, ¿ya se acostaron? (NO RESONDE) ¿Qué, te comieron la lengua los ratones?

PANCHA: Con el sustote que me dio, la lengua se me enredó.

MTAEO: ¿Ya se durmieron los rucos?

PANCHA: Eso no lo sé, porque caso duermo con ellos pué…

MATEO: Bueno, tengo mucha hambre, así que prepárame una cena rica, así como las preparas.

PANCHA: ¿A esta hora? Si ya casi va a ser la media noche.

MATEO: (FURIOSO) Sí.

PANCHA: Voy volando. (SALE. MATEO VA A ABRIR PUERTA DE CALLE)

MATEO: Ya, entra.

CARLOS: ¿Ya se durmieron tus rucos?

MATEO: Ya.

CARLOS: Tengo mucha hambre, que hasta soy capaz de tragarme un elefante.

MATEA: Mandé a la criada a cocinar.

CARLOS: Eso está bien, muy bien. (VE EL RETRATO DE JORGE) Tu hermano es un anticuado: todo el tiempo con esas ropas horrorosas. No sabe qué es vivir. Solo piensa en trabajar. Para él no existen las diversiones.

PANCHA: (ENTRANDO) Ya está. ¿Pero quién es este greñudo?

MATEO: Me llamo Mateo y soy amigo de Carlos, no te asustes.

PANCHA: Como no me voy a asustar: con esa fachas que carga, parece Maximón en tiempos de hambre.

MATEA: (A CARLOS) ¿Por qué no me habías contado que tenían una criada bromista?

CARLOS: Porque no creí que te interesara.

PANCHA: La comida ya está.

CARLOS: Empácala, porque me la llevaré.

PANCHA: Como usted diga señorito. (SALE) 

MATEO: (RIE Y LA IMITA) Como usted mande señorito.

CARLOS: No hables tan fuerte, porque pueden escucharnos mis rucos.

MATEO: (SACANDO UNA BOLSITA, CONSUME DROGA) Ah, ya me hacía falta.

CARLOS: Nos hacía falta será (CONSUMIENDO TAMBIEN) Moros en la costa.

PANCHA: Aquí está. (CARLOS LO TOMA Y CON MATEO SE VAN) Pobres patojos, destruyendo su vida. Estoy sí están bien jodidos.

FELIPE: (ENTRA LEYENDO) ¿Y Estela no ha regresado?

PANCHA: No, yo creo que no, porque no está aquí.

KARLA: (ENTRANDO) Ustedes no dejan dormir, hace ratos que doy y doy vueltas y no me duermo.

FELIPE: Pancha, ve a la cocina y prepáranos un té.

(PANCHA VA)

KARLA: Últimamente están mal las cosas: Estela sale con más frecuencias a parrandear y viene muy tarde. Eso me preocupa mucho.

FELIPE: Es la oveja negra de la casa.

KARLA: La oveja negra. Esta casa está llena de ovejas negras, comenzando contigo.

FELIPE: Pobres mis papás: tanto que han trabajado para que nada nos falte y nosotros les hemos pagado mal.

KARLA: Ojalá todos sentemos cabeza y cambiemos, antes que sea demasiado tarde. (ENTRA PANCHA Y SIRVE)

FELIPE: (BEBE Y ARROJA LA TAZA) Ese té no sirve, le has echado mucha azúcar. (MUY FURIOSO) ¿No sabes mis gustos?

PANCHA: Perdón.

KARLA: Perdón, perdón, es lo único que sabes decir, criada malagradecida.

FELIPE: Quítate de mi vista o te va mal. (SALE PANCHA)

(TOCAN A LA PUERTA. KARLA ABRE)

VECINA: Ay, disculpen que venga tarde, pero me acaban de contar que Estela anda bien borracha en una discoteca y muy mal acompañada. Ay, no, disculpen que venga a contárselos, pero como buena vecina no me gustaría que le pasara nada malo.

KARLA: ¿En serio doña  Lencha?

VECINA: Ay, no, a mí no me gustan los chismes porque soy cristiana y ustedes lo saben, pero Estela anda con jóvenes de  malas familias y eso, como buena vecina, no me agrada.

FELIPE: ¿Y quién le dijo a usted lo de Estela?

VECINA: Mi patojo (SE SONRIE) pues como ustedes saben, es un poco vago.

KARLA: (AL PUBLICO) Revago…

VECINA: ¿Qué dice?

KARLA: No, nada…

VECINA: Ay, no, los jóvenes de ahora están muy mal. Ja, para mi época..

KARLA Y FELIPE: Uuuh (RIEN, EN SON DE BROMA)

VECINA: Ah, ya hace unos añitos, aunque no muchos (RIEN)

Pues cuando un atarantado la quería a una, primero llegaba a la casa y para decirle si, tenía que pasar muchas pruebas.  Le tocaba la mano a una después de mucho tiempo, pero ahora…

KARLA: Los tiempos han cambiado doña  Lencha.

VECINO: Con decirles que ahora, uno se imagina vestida a las mujeres, porque andas casi sin ropa, no como antes…

FELIPE: Los tiempos pasan, mírese a usted…

VECINO: Momento, tengo mis arrugas, pero todavía me siento de 14 años. Bueno, ya me voy, que tengas feliz noche. Ah, y me cuentan mañana en  qué termina todo esto. (SALE)

KARLA: Bueno.

FELIPE: Vieja chismosa.

KARLA: Bueno, vamos a descansar, mañana será otro día.

 

CAE EL TELON.

SEGUNDO ACTO

 

 

 

AL LEVANTARSE EL TELON, LUIS APARECE EN ESCENA DESPLAZANDOSE CON EVIDENTE ENOJO Y PREOCUPACION

MARTA: (ENTRANDO DE LA COCINA) Ya hombre, cálmate, anoche dijo que estaba bien y que hasta hoy vendría. Mejor toma este té para los nervios…

LUIS: Esta situación me tiene muy cansado. En vano tanto sacrificio por ellos.

MARTA: Creo que nosotros somos los culpables.

LUIS: (MUY IRRITADO) ¿Nosotros? Tú eres la culpable, porque en vez de dedicarles tiempo te la pasaban de té en té, de fiesta en fiesta con tus amigas, mientras nuestros hijos hacían lo que se les daba en gana.

MARTA: ¿Y tú?

LUIS: Trabajando por ustedes. Viajando constantemente para que nada les faltara. Nunca has cumplido con tu papel de madre.

MARTA: No soy la única culpable.

LUIS: Solo pensabas  en fiestas, en banquetes, en lujos, en viajes…

MARTA: Desde el principio te dije que yo no servía para estar encerrada atendiendo a hijos, como si fuera una sirvienta.

LUIS: No te hubieras casado conmigo. (ESTELA, ENTRANDO DE LA CALLE)

MARTA: ¿Qué piensas que haces niña descarriada?

LUIS:   ¿Cuándo dejarás de hacer lo que haces?

ESTELA: Cuando todo se acabe, cuando ya no respire, cuando esté muerta.

MARTA: ¿Piensas dedicar el resto de tu vida al vagabundeo?

ESTELA: Contigo aprendí este tipo de vida, ¿no recuerdas que hacías cuando papá estaba de viaje?

MARTA: (LE DA UNA ABOFETEADA) Abusiva.

ESTELA: Pégame mamá, sino te basta todo el daño que me has hecho.

LUIS: Te exijo que me digas en dónde has estado.

ESTELA: Te lo diré, pero cuando esta señora que dice ser mi mamá no esté frente a nosotros.

LUIS: (A MARTA) Déjanos solos por favor.

MARTA: No, yo soy la madre y esta jovencita no puede quitarme autoridad.

ESTELA: (BURLESACA) Está bien mamá: Estoy embarazada y espero un hijo del hombre que más odian…

LUIS: ¿Qué estás diciendo hija?

MARTA: Sinvergüenza, mala mujer…

ESTELA: De ti aprendí todo esto.

MARTA: (AVALANSANDOSELE LA GOLPEA) Ingrata. (ESTELA CAE. POR EL MAL GOLPE, MUERE)

LUIS: (ABRAZANDO A ESTELA. A MARTA) ¿Qué has hecho? Estela, Estela, la has matado mala mujer.

 

   CAE TELON.

   FIN


Publicado por hameh0017 @ 17:46
Comentarios (0)  | Enviar

FINAL DESASTROSO (TEATRO)

Autor: Elder Exvedi Morales Mérida. 1993.

 

SALA DE CLASE MEDIA. SUCEDE EN UN SEGUNDO NIVEL. LOS DELINCUENTES SE PASEAN DE UN LUGAR A OTRO.

 

FELIX: (CONSULTANDO SU RELOJ) ¿Y si se le olvidó?

PABLO: ¿Cómo se le va a olvidar?

TRANSITO: Si se le olvida, que se atenga a las consecuencias.

EVERARDO: Ese pobre tipo es un olvidadizo.

ARMIN: Sabe perfectamente que le irá mal se  olvida.

FELIX: Pablo.

PABLO: ¿Qué?

FELIX: Mira por la ventana si ya viene.

PABLO: No soy tu criado para que me des órdenes.

FELIX: (AMENAZANTE, LO TOMA DEL CUELLO) No te me rebeles, porque ya sabes cómo te va.

TRANSITO: (APARTANDOLOS) Ya basta, no podemos estar en pleitos.

EVERARDO: Parecen niños ustedes: todo el tiempo en pleitos.

ARMIN: Parecen perros y gatos: todo el tiempo es lo mismo. O componen o…

TRANSITO: Está bien Armin, ya no sucederá.

PABLO: Pero ya no quiero que me traten como trapo sucio.

EVERARDO: Entre nosotros no debe haber pleitos o terminaremos mal.

ARMIN: Eso espero. Porque ya estoy harto. (MUY IRRITADO) ¿Entienden?

TODOS: Si Armin.

MEL: (ENTRANDO DE LA COCINA) ¿Qué es ese relajo? No me dejan dormir. No dormí nada anoche por culpa de ustedes y ahora siguen con lo mismo.

(NADIE HABLA) Ah, les comió la lengua los ratones.

ARMIN: Félix, ve a ver si ya viene. Hazlo por la ventana para no despertar sospechas.

FELIX: Está bien. (VA)

MEL: ¿No ha venido Walter?

PABLO: No.

MEL: Este sí merece una paliza. Si no se la dan ustedes, yo se la daré con gusto.

FELIX: (REGRESANDO) Nada. (TOCAN A LA PUERTA. MEL ABRE. SON VINICIO Y FRANCISCO. ENTRAN)

VINICIO: Está mal el negocio.

FRANCISCO: Malísimo diría yo.

EVERARDO: ¿Por qué?

VINICIO: Por todas partes está la policía.

FRANCISCO: Parece un animalero: son muchos.

PABLO: ¿Y si a nosotros nos están buscando?

VINICIO: Loco, ¿cómo vas imaginar eso?

FRANCISCO: Si fuera así, me tiraría de este segundo nivel.

MEL: Loco, te voy a arreglar a golpes.

FRANCISCO: (TOMANDOLO DEL CUELLO) No vuelvas a insultarme o… (LO AMENAZA CON LA PISTOLA)

ARMIN: (LOS APARTE VIOLENTAMENTE)  Aquí mando yo y nadie de ustedes me vuelve a faltar el respeto. ¿Entendido?

TODOS: Sí.

EVERARDO: Ya vino, escuché su automóvil.

ARMIN: ¿Estás seguro?

EVERARDO: Sí. (VAN A VER POR LA VENTANA QUE DA A LA CALLE)

MEL: El es.

PABLO: Al fin.

TRANSITO: Ojalá no se le haya olvidado.

FELIX: Ojalá. (SE ESCUCHA RUIDO DE LLAVES. WALTER ENTRA)

ARMIN: ¿Lo trajiste? (NO RESPONDE)

VINICIO: Responde ¿o eres mudo?

FRANCISCO: Yo lo voy a hacer hablar.

PABLO: Tranquilízate.

WALTER: Hubo problemas y no lo pude traer.

ARMIN: ¿Qué quieres decir?

WALTER: Había mucha policía y estaba bien controlado todo.

TRANSITO: Esperar tanto para nada…

WALTER: No podía arriesgar nada. Vale más mi libertad y mi vida.

VINICIO: Ya estás sacando las uñas.

FRANCISCO: Saber que leerá últimamente.

WALTER: Yo estoy harto de la situación y ya no quiero seguir siendo el esclavo de ustedes drogadictos y malos hombres.

ARMIN: ¿Cómo así?

WALTER: Me voy y ya jamás quiero saber nada de ustedes. (VA SALIENDO. ARMIN. LO TOMA DEL BRAZO VIOLENTAMENTE)

ARMIN: De aquí sales pero muerto (DESENFUNDA SU ARMA Y LE DA UN DISPARO EN LA CABEZA Y LO MATA) Sólo muerto sales.

 


Publicado por hameh0017 @ 17:42
Comentarios (0)  | Enviar

 LA FAMILIA DEL DIPUTADO (TEATRO)

PIEZA EN UN ACTO

SE DESARROLLA EN UNA SALA DE LUJO. CASA DE UN DIPUTADO LADRON.

 

ILSE: (HABLA POR TELEFONO) Claro. (ESCUCHA) Así es. (ESCUCHA) Será un placer Dorita.

YESICA: (ENTRA E ILSE CUELGA EL AURICULAR) Ya vine mami.

ILSE: ¿Cómo te fue hija?

YESICA: Bien mami.

ILSE: Te pregunto porque te veo extraña. Siempre vienes alegre.

YESICA: No mamita, no es nada.

ILSE: ¿Segura?

YESICA: Sí mami.

ILSE: (VIENDO EL RELOJ) Ya es tarde y Luisa y Mónica no llegan.

YESICA: No te preocupes mamita. Ya no somos niñas para depender en todo de ustedes. Ya somos señoritas.  Entiéndelo.

ILSE: Pero nos preocupamos por ustedes.

YESICA: Bueno mami, me voy a mi cuarto, estoy un poco cansada.

ILSE: Ve a descansar hija. (HACE MUTIS)

ROSY: (ENTRANDO. SIN SALUDAR, TRATA  PASAR HACIA SU HABITACION)

ILSE: Hija, buenas tardes.

ROSY: Buenas.

ILSE: Últimamente te veo cambiada. Antes eras muy educada y ahora ni el saludo das.

ROSY: Ah, eso es solo para viejos.

ANA: (ENTRANDO DE LA COCINA) Mamita, la cocinera te llama. No sabe cómo hacer la comida que le ordenaste hiciera para hoy.

ILSE: (A ROSY) Ya hablaremos hija. (HACE MUTIS)

ANA: Y ahora, ¿Qué te pasó?

ROSY: Mama que sigue con sus tonteras. Piensa que estamos en su época. 

ANA: No Rosy, pero tratemos de tomar actitudes correctas. Recuerda que nuestra familia es una de las más admiradas en esta ciudad.

ROSY: (RISAS) Admiradas. Eso era antes, cuando papá no estaba metido en política. Pero ahora, lo ven a una en la calle y se burlan. La vez pasada, me gritó una vieja en el supermercado: ¡Allá va la hija de otro diputado ladrón!

ANA: Vieja sinvergüenza.  Piensa equivocadamente que todos los políticos son ladrones en este país. Pero papá es un verdadero padre de la patria; un hombre íntegro, honrado…

ROSY: (RISAS) Ya solo falta que digas que debemos canonizarlo y volverlo santo, cuando sabes que también es un ladrón. Es cierto que al principio iba con buenas intenciones, pero los demás ladrones lo cambiaron. ¿De dónde crees que sacó los automóviles del año que nos regaló? ¿Y esta casona de lujo?

ANA: Tienes razón. Y desde entonces esta familia ya no es la misma. Hemos cometido muchos errores. Solo pensamos en lujos y olvidamos que por culpa nuestra muchos no tienen acceso a salud, educación…

ROSY: Ojalá las familias de los  políticos ladrones pensaran así.

ANA: Pero en este país, no existe el prójimo. (VE EL RELOJ) El programa, ya va a comenzar el programa de televisión que no podemos perdernos.

ROSY: De veras pues. (HACEN MUTIS)

QUIQUE: (ENTRANDO) Ojalá no haya nadie. Se harta uno de tanta bulla. (SE SIENTA. TOMA EL AURICULAR Y MARCA) ¿Ya llegaste? (ESCUCHA) ¿Ah? (ESCUCHA) No te preocupes. Recuerda que mi papá es diputado y nosotros estamos sobre la ley. (ESCUCHA) Ya nos ha sacado otras veces. ¿No lo recuerdas? (ESCUCHA) Ahora no pasará. Además, en esa cárcel lo atienden mal a uno. Al rato. (CUELGA)

El hijo de un diputado puede hacer lo que se le dé la gana.

OMNER: (ENTRANDO. SALUDO JUVENIL) ¿Qué hondas? ¿Por qué tan temprano? ¿Hicieron el trabajo?

QUIQUE: Sí, pero…

OMNER: (VIOLENTO) ¿Pero qué…? Ojalá no estén fallando, porque ya saben…

QUIQUE: Es que Pancho me dijo por teléfono que un policía lo vio y…

OMNER: Y si nos descubren de nuevo, ustedes me la pagarán. Ya una vez fuimos a parar a la cárcel por culpa de ustedes. Y si hoy sucede lo mismo, juro que….

QUIQUE: Tranquilízate. No pasará.

OMNER: Ojalá. Porque si nos descubren y llevan a la cárcel, papá dijo que ya no nos ayudará, porque los jueces y fiscales ya tienen miedo. Bueno, mejor vamos a planificar nuestro siguiente negocio, para que sea un rotundo éxito. (HACEN MUTIS)

(MARCOS Y LEONEL, ENTRAN)

MARCOS: Cuando se lo contemos a mamá, se va a poner a llorar.

LEONEL: No exageres. Es cierto que apoya a papá en todo, pero no es para ponerse a llorar.

MARCOS: ¿Viste como la gente lo apoyaba?

LEONEL: Más parecía artista que político.

MARCOS: El único que le gritó una palabrota, fue aquél escritor que escribe en la revista literaria de la universidad.

LEONEL: No me di cuenta. Me lo hubieras dicho y lo ponemos en orden. ¿Qué dijo?

MARCOS: ¡Político ladrón!

LEONEL: La próxima vez que lo vea, me las va a pagar.

MARCOS: No vale la pena rebajarse. Recuerda que esa gente es una chusma. Pero nosotros somos hijos de un distinguido diputado.

LEONEL: Y tenemos amigos por todas partes.

MARCOS: Bueno, con dinero, se compra todo.

LEONEL: Hasta la vida, hasta la muerte. (RIEN)

MARCOS: Bueno, vamos a la cocina a ver qué almorzaremos hoy.

LEONEL: Vamos, que yo me muero de hambre. (HECEN MUTIS)

SIRVIENTA: (BARRE, MIENTRAS CANTA UNA CANCION DE MODA. ECHA LA BASURA DEBAJO DE LA MESA. RODRIGO QUE ENTRA DE HABITACIONES, LA DESCUBRE)

RODRIGO: Ah, qué bonito. Con razón miro siempre el volcanon de basura por todas partes. ¿No te da vergüenza?

SIRVIENTA: Vergüenza es robar usté.

RODRIGO: ¿A qué te refieres?

SIRVIENTA: Ha que yo no soy una ladrona como mucha gente que se la lleva de muy nais.

RODRIGO: ¿A qué gente te refieres?

SIRVIENTA: A mucha. Por ejemplo, a la familia del presidente.

RODRIGO: Santíguate la boca.  Referirse al excelentísimo  presidente de la república de esa manera, es una blasfemia…

SIRVIENTA: ¿Una qué…?

RODRIGO: Un pecado pues.

SIRVIENTA: Ah, mire pue…

RODRIGO: (SUENA SU CELULAR Y RESPONDE) Ya voy. (A LA SIRVIENTA) Cuando regrese, me dices que otra gente es ladrona. (HACE MUTIS HACIA LA CALLE)

SIRVIENTA: A quien le caiga el guante, que se lo plante. El bien sabe que a su familia me refiero. Púchicas, y así me pagan un sueldo miserable. (RISAS) Me pagan será, ya me deben ocho meses, más aguinaldo, bono 14, indemnización, sindicato, servicios postales, funerarios…

JOSE: (ENTRANDO. LA VE HABLANDO) Bueno, ¿y tú qué? Hablando sola otra vez.

SIRVIENTA: Repasando mi papel.

JOSE: ¿Qué papel?

SIRVIENTA: ¿No se recuerda pues que voy a actuar en una novela?

JOSE: Perdón, no lo recordaba. (RISAS)

SIRVIENTA: Como la atriz principal se enfermó, me llamaron y les dije que sí aceptaba el chance, aunque me gusta más este.

JOSE: Se dice actriz, no atriz. Pero bueno, ve a decirle a mi papá que he venido y deseo hablar con él.

SIRVIENTA: No está.

JOSE: ¿Y mi mamá?

SIRVIENTA: En la cocina.

JOSE: Iré entonces. (HACE MUTIS.)

(JORGE Y MANUEL ENTRAN. LUCEN MUY BIEN)

JORGE: Buenas tardes Tecla.

SIRVIENTA: Buenas tardes Lic.

MANUEL: Buenas tardes Teclita.

SIRVIENTA: Buenas tardes Ingeniero.

JORGE: Tráenos algo de tomar por favor.

SIRVIENTA: Ok mi Lic. (VA)

MANUEL: ¿Te pasa lo mismo que a mí verdad?

JORGE: Sí. En el bufete me va bien, pero la gente piensa que porque soy hijo de un político, y no por mi capacidad. Y eso me molesta mucho.

MANUEL: Vivir a la sombra de un padre famoso, es un martirio. Y en especial si es un político corrupto, como lo es papá.

JORGE: Ten cuidado en no decírselo, porque se va a armar un escándalo.

MANUEL: El lo sabe de sobra. Sabe que no estamos de acuerdo con su actuar. En la empresa se murmura que también yo soy un próspero empresario por  ser hijo de un político.

JORGE: La gente es injusta. No se pone a pensar que nosotros  dos si no nos prestamos a las sinvergüenzadas de papá.

MANUEL: Y tecla ya no regresó.

JORGE: Mejor vamos nosotros mismos por algo de tomar. (SALEN)

(LUISA Y MONICA ENTRAN. LUCEN MUY BIEN. REGRESAN DE UNA FIESTA. SE SIENTAN. LUISA HABLA POR TELEFONO)

MONICA: MIENTRAS LUISA MARCA) ¿Qué haces?

LUISA: Voy a llamar a Rocío. Iba muy borracha y me da pena. Necesito saber si ya llegó a su casa.

MONICA: Déjala, ella ya es muy grande para cuidarse sola.

LUISA: Pero le llamaré.

MONICA: Siempre llevándome la contraria.

LUISA: Aló. ¿Ya llegaste? (CUELGA)

MONICA: ¿Qué pasó?

LUISA: Solo respondió que sí y se quedó dormida.

MONICA: ¿Alegre la fiesta verdad?

LUISA: Muy alegre. Esas fiestas que celebran en las embajadas, sí son fiestas  para gente como nosotras. 

MONICA: ¿Viste como me miraba el embajador?

LUISA: Te miraba con los ojos (RIEN)

MONICA: En serio.

LUISA: Desde que llegamos lo noté. Parecía enfermo mental. Se babeaba, como dicen las gentes del bajo mundo.

MONICA: Quien quita y me propone matrimonio. Te imaginas, aparecería en los periódicos: Mónica Sánchez, la hija del diputado oficialista Mardoqueo Sánchez, contraerá nupcias con el embajador…

LUISA: Dichosa.

MONICA: ¿Por qué?

LUISA: Porque te vas a casar con un embajador.

MONICA: Bueno, estamos esperando. Y si no me propone matrimonio, yo se lo propondré. (RIEN. LUISA SE QUITA LOS ZAPATOS)

MONICA: (SIMULANDO) ¿Qué será ese tufo? (RIEN)

LUISA: Ya no aguanto los pies. Vamos a descansar. (HACEN MUTIS)

DIPUTADO: (ENTRA) ¡Familia! ¡Familia! (TODOS ACUDEN AL LLAMADO)

ILSE: Ya vino el diputado más famoso.

SIRVIENTA: (AL PUBLICO) Por ladrón.

TODOS: (A ELLA) ¿Qué?

SIRVIENTA: Y bonachón…

TODOS: Ah.

ANA: Bienvenido papito.

DIPUTADO: Gracias. Gracias a todos.

ROSY: Vimos por televisión la entrevista y estuviste genial papito.

DIPUTADO: Gracias, gracias, se les agradece.

JOSE: Repite el discurso papá.

DIPUTADO; Claro que sí. (TODOS SE SIENTAN Y ESCUCHAN ATENTOS. EL CREE ESTAR ANTE UNA MUCHEDUMBRE IGNORANTE)

El amor hacia mi país me invita a ser íntegro, a ser transparente, a trabajar por los más necesitados. Por mi país y por la gente más necesitada y oprimida, yo doy mi vida, porque no estoy en el congreso de la república como otros parásitos que lo hacen por ambición, poder y dinero. Estoy en el congreso por amor a mi país y porque Dios me puso ahí, a través del voto de ustedes. Y por eso, amigos, hermanos, tengo fe en que seré reelecto para continuar construyendo un país más humano y solidario. He dicho.

(SE ESCUHAN VITORES, ELOGIOS, APLAUSOS, ETC)

DIPUTADO: Por otro triunfo, amada familia, les invito a cenar en el restaurante más lujoso de la ciudad. Al fin y al cabo, es dinero de los contribuyentes. (RISAS. LOS QUE NO RIEN SON JORGE, LA SIRVIENTA  Y MANUEL)

JORGE: Perdonen que no les acompañe, pero tengo un compromiso.

MANUEL: Yo también tengo un compromiso.

SIRVIENTA: Y yo también estoy muy ocupada.

DIPUTADO: Bien dicho Tecla, tú tienes mucho que hacer aquí. Además, no te invité. En cuanto  ustedes (A JORGE Y A MANUEL) siento que no me acompañen nunca, pero tienes sus razones. (TODOS SALEN, MENOS JORGE, MANUEL Y LA SIRVIENTA)

MANUEL: Bueno Tecla, también nosotros nos vamos, pero a tarbajar.

JORGE: Te cuidas. (HACEN MUTIS)

SIRVIENTA: Que les vaya bien. (PAUSA) Con razón el país está patas arriba si casi todos se venden y solo piensan en dinero y poder. Pocos amamos a nuestro país. (PAUSA) Bueno, vuelvo a mis quehaceres. (MUTIS A LA COCINA)

 

FIN


Publicado por hameh0017 @ 17:41
Comentarios (0)  | Enviar

 

DOÑA DORA (TEATRO)

BREVE PIEZA EN DOS ACTOS (Exvedi: 1994)

 

SE DESARROLLA EN UNA SALA DE FAMILIA ACAUDALADA.

A DERECHA CENTRO, PUERTA DE CALLE; A IZQUIERDA CENTRO, PUERTA A HABITACIONES. VENTANAL EN IZQUIERDA CENTRO, QUE DA A UNA ALTA COLINA. AL ABRIRSE EL TELON APARECEN DORA EN LA PUERTA.

 

ACTO I

 

ESCENA I

 

DORA: Y ojalá ya no regreses haraganote. Y si te apareces de nuevo en mi camino, ya lo verás. Mujeriego, holgazán, borracho, defraudador…

LUIS: (ENTRANDO DE HABITACION) Ya madre, ya no alegue, qué dirá la gente, todos los días lo mismo.

DORA: Te me callas o te callo. (LO AMENAZA Y EL SE OCULTA DETRÁS DEL SILLON) Así como tu padre me obedece, debes obedecerme también.

LUISA: Pero más pareces una dictadora y no una madre. Todos los días lo echas y al rato ya está de vuelta y lo perdonas.

DORA: Pero aquí mando yo.

LUIS: Pero ya basta madre, nuestra familia parece de perros y gatos: todo el tiempo pleitos. Somos el hazmerreír de la gente.

DORA: A mí me importa un comino la gente. (SE ACERCA A EL Y EN UN MOMENTO DE DESCUIDO, LO TOMA DE LA OREJA) ¿Vas a seguir cuestionando mi autoridad?

LUIS: No mamita linda, pero suélteme ya. Me va a dejar sin oreja.

DORA: (LO SUELTA) Y ojalá aprendas a respetar a tus mayores.

LUIS: (AL PUBLICO) Con razón mi papá huye.

DORA: ¿Qué dices?

LUIS: Solo me quejo del dolor.

DORA: Ojalá te portes bien porque sino…

LUIS: No te preocupes mamá, porque ya me iré, quizás para jamás volver.

DORA: ¿Cómo así?

LUIS: ¿Se te olvida verdad que me iré al extranjero a estudiar?

DORA: De veras pues, se me estaba olvidando.(ABRAZANDOLE) Ay, mi muchachito, te voy a extrañar mucho.

LUIS: Y yo voy a extrañar sus relajos.

DORA: ¿Y a qué horas te vas?

LUIS: (CONSULTA SU RELOJ) En cinco minutos.

DORA: Bueno, te acompañaré al aeropuerto. Vamos.

LUIS: Voy a mi habitación por mi equipaje. (SALE)

DORA: Te apuras hijito de mi corazón.

(REGRESA Y SALEN)

 

ESCENA II

(VICTOR Y JUAN ENTRAN DE LA CALLE. LUCEN BIEN. )

VICTOR: Me siento incómodo porque no fuimos a despedir a Luis al aeropuerto.

JUAN: Yo también. Pero no nos era posible. Recuerda que teníamos un compromiso muy importante.

VITOR: Le llamaremos cuando haya llegado a España.

JUAN: Así será Víctor. O  quizás le visitemos durante las vacaciones.

VICTOR: Claro, si la empresa continúa ascendiendo.

JUAN: Tengo confianza en Dios que así será.

VICTOR: Por eso trabajaremos con muchas energías.

JUAN: Tengo una sed terrible, que te juro  me tragaría  el lado de Atitlán.

VICTOR: Voy a pedirle a Ana nos sirva algo de tomar.

JUAN: ¿Una copa de vino?

VICTOR: No. Recuerda que prometimos no beber ni siquiera una gota de licor.

JUAN: Se me estaba olvidando. Perdón.

VICTOR: Porque para que la empresa continúe por buen camino, debemos cultivar disciplina y perseverancia.

JUAN: Voy a llamar a la empleada doméstica. ¡Ana! ¡Ana!

VICTOR: Ten paciencia, a de estar viendo su telenovela.

ANA: (ENTRANDO LENTAMENTE) Manden.

JUAN: Tráenos dos vasos con agua por favor.

ANA: ¿Con o sin piquete?

VICTOR: Agua pura.

ANA: Yo decía porque como es viernes y hay friíto. Es sábado chiquito pues.

JUAN: Agua pura, aunque cómo quisiera un…

ANA: No, eso no; usted no puede tomar porque hasta se le olvida el nombre.

Ya regreso. (SONRIE) Voy corriendo.

(VICTOR Y JUAN SONRIEN)

VICTOR: Ah, muchacha tan divertida.

ANA: Aquí está el agua. Voy a estar en mi cuarto por si se les ofrece algo. Y disculpen que los deje, pero  la novela está mera pelona. No miras pues que esa tal Micaela le dio un chipotazo a la pobre de Lupe y comienza el relajo, diz que porque la atarantada de la Lupe le apachó el ojo a su traido.  Pero tiene razón la Micaela, porque esa Lupe es mera pizpireta. (ELLOS RIEN) Bueno, es novela y es pura mentira, pero cae mal.

JUAN: No tengas pena: ve a ver tu novela.

ANA: Ok. (HACE MUTIS)

VICTOR: Bueno, ya es el momento de volver al trabajo.

JUAN: Vamos. (SALEN HACIA LA CALLE)

 

 

ESCENA III

 

 

HELEN, CAROL, GENOVEVA Y BELEN, ENTRAN DE LA CALLE. REGRESAN DE UNA FIESTA

HELEN: ¿Qué raro que mamá n esté gritando?

CAROL: Ha de estar durmiendo.

GENOVEVA: Se ve mejor y es mejor durmiendo. Parece un angelito. (RISAS)

BELEN: Exagerada. Es cierto que tiene un carácter insoportable, pero no tan así.

HELEN: Tampoco papá da señales de vida.

CAROL: Papá vive casi todo el tiempo en la calle. Es un vago.

GENOVEVA: No te expreses así de él. Recuerda que ya está jubilado y tiene derecho a descansar.

BELEN: Pobre, tantos años de trabajar y mamá tan mal que lo ha tratado.

HELEN: Pobre, la única vez que vino borracho, mamá lo agarró a sartenazos.

CAROL: Y cuando esas viejas chismosas de amigas de mamá vinieron a decir que él tenía otra, lo levantó y lo tiró por la ventana. Milagros que no iba pasando un automóvil, porque sino, lo hubiera aplastado.

GENOVEVA: Por ser chaparro, tal vez se hubiera salvado. (RISAS)

BELEN: No se burlen de papá. Será chaparro, pero es trabajador y también por él existimos y tenemos lo necesario.

HELEN: La fiesta estuvo muy alegre, pero me sentía un poco mal porque no fuimos al aeropuerto a despedir a Luis.

CAROL: Yo también. Auque la gente estudiosa no me agrada.

GENOVEVA: No es de extrañar: que a ti te agrade lo bueno, es imposible.

BELEN: Mira al novio que conseguiste: tiene cara de desvelado, chaparro, pobre, haragán. Solo con verlo se espanta una.

HELEN: ¿Saben qué…?

TODAS: ¿Qué?

HELEN: Vamos a comernos una hamburguesa.

CAROL: Qué bueno que nos invitarás.

GENOVEVA: Qué buena honda. Por eso te quiero mucho.

BELEN: Qué raro nos invites, si has sido muy tacaña, hasta con tu sombra.

HELEN: Yo invito y ustedes pagan. (RISAS Y SALEN)

 

ACTO II

ESCENA I

SIEMPRE EN LA MISMA SALA. JULIO, PADRE DE FAMILIA, DORMITA EN EL SILLON.

DORA: (ENTRANDO DE LA CALLE. LO MIRA CON EVIDENTE ENOJO. LO SACUDE VIOLENTAMENTE) Levántate haragán. Haz algo. Al parecer, naciste cansado y vives cansado.

JULIO: Dora, mide tus palabras. Ya estoy harto que me trates como si fuera una piltrafa humana. Aquí yo soy la cabeza del hogar y debes entenderlo.

DORA: Pues aquí, la que manda, soy yo. ¿Entendiste?

JULIO: ¿Quién paga la luz?

DORA: Tú.

JULIO: ¿Quién paga el agua?

DORA: Tú.

JULIO: ¿Quién paga los estudios de los hijos?

DORA: Tú.

JULIO: ¿Quién compró esta casa?

DORA: Tú.

JULIO: ¿Quién pone el dinero?

DORA: Tú.

JULIO: Entonces, ¿Por qué te empeñas en no respetar mi autoridad?

DORA: Porque soy feminista y ahora el feminismo es el que debe estar sobre el machismo.

JULIO: Entonces,  saca tú el dinero de tus bolsillos para mantener a esta numerosa familia.

DORA: A no, eso no.

JULIO: Entonces, o me respetas o te largas de mi casa.

DORA: (MAS VIOLENTA, TOMANDOLO DEL CUELLO) Ah, chaparrito, como que ahora te me rebelas. ¿Quién te ha metido ideas machistas en la cabeza?

JULIO: Antes me ordenabas lo que tenía que hacer, y hasta decidías que  ropa vestir. Era como un pobre perro obediente con su amo, pero eso se terminó.

DORA: (DANDOLE UN GOLPE EN LA CABEZA) Pues se terminó. (JULIO, AL CAER, SE HACE DEL MUERTO) Julio, Julio, no seas baboso. (AL VER QUE NO RESPONDE) Julito, Julito, despierta y te prometo que ya no te trataré mal. (AL VER QUE NO RESPONDE) Auxilio, auxilio.

ANA: (ENTRANDO) ¿Qué pasó?

ROSA: Le he dado un golpe y no reacciona. Llama al doctor Damián.

ANA: (ATURDIDA, COMIENZA A GRITAR) Doctor Damián, doctor Damián.

ROSA: Atarantada. Llámalo por Teléfono.

ANA: Ah, ¿verdad pues? (MARCA)

ROSA: Julito, mi gorrioncito, despiertote ya.

ANA: Doctor, es urgente venga a la casa de don Damián, porque creo que ya está muerto. (CUELGA. A DORA) Ya viene. Menos mal que está cerca su clínica.

 

ESCENA II

(TOCAN. ANA ABRE. ES EL DOCTOR)

ANA: Ay doctor, que bueno que ya vino.

DOCTOR: (VE A  DAMIAN) ¿Qué pasó Dora?

DORA: Le di un buen golpe y mire.

DOCTOR: Muchas veces le advertí que si seguía pegándole al pobre, lo mataría, y eso ha hecho. Don Damián, el pobre don Damián, ha muerto.

DORA: ¿Y ahora?

DOCTOR: A velarlo y enterrarlo. Y usted, a la cárcel, el resto de su vida.  Así que llamaré a la policía y a las autoridades.

DORA: No doctor por favor.

DOCTOR: Asesina, ahora tendrá que pagar por su crimen y por darle una mala vida al pobre Damián, que en paz descanse. (A ANA) Ciérrale los ojos a don Damián, digo, a quien en vida fuera don Damián. (DORA LLORA MÁS)

ANA: (LO HACE. DAMIAN LE TOMA LA MANO Y GRITA FUERTEMENTE. ANA Y DORA CORREN DENTRO DEL ESCENARIO Y EL DOCTOR SONRIE)

DOCTOR: Mentí que estaba muerto para que usted Dora, reflexione y ya no siga dándole a su familia esa vida desastrosa.

DORA: Ay Julito, prometo que voy a cambiar.

JULIO: Ojalá, porque ya es suficiente de tratarme mal.

DOCTOR: Bueno, yo me voy. Y ojalá todo cambie. (HACE MUTIS)

JULIO: Gracias doctor.

ANA: Yo vuelvo a la cocina. (SALE)

DORA: Y yo te invito a saborear un helado, para comenzar una nueva vida.

JULIO: Tú invitas y yo pago. (RIEN)

DORA: Porque tú eres el señor de la casa. (HACEN MUTIS)

 

FIN

 

 

 

 

 

 

  


Publicado por hameh0017 @ 17:39
Comentarios (0)  | Enviar
martes, 01 de febrero de 2011

MARIMBAS HUISTECAS

Autor: Elder Exvedi Morales Mérida. (7/2/1995)

 

I

                                                                                                Canto en mis versos a la marimba,                                                                                            

que florece en la región Huista;

a ese manantial que a mi espíritu nimba,

porque soy un humilde salmista.

 

II

El trinar de tus teclas morenas,

marimba, mi ixtía huisteca;

hace desaparecer mis cuitas y penas.

¡Oh dulce estandarte guatemalteca!

 

III

Jacaltenango, Petatán y Concepción,

San Antonio y Santa Ana Huista;

San Marcos, San Andrés y Nentón,

tienen por ti, esencia de artista.

 

IV

                                                                                            Amo tu eco musical de frijolar,                                                                                                    

tu dulcísimo acento de turpial,

tu apacible y diáfano murmurar,

y tu rumor de bosque y de maizal.

 

V

                                                                                          Amo tu voz y tus loores de amor,                                                                                                 

y desgrano mi poesía;

amo tu música radiante en flor,

y la región Huista se vuelve sinfonía.

 

VI

                                                                                    Pájaros canoros moran en tu alma,                                                                                              

 por eso tus arpegios son de oro;

tu música  a mi corazón ensalma,

marimba huisteca, eterno tesoro.

 

 

 A la región Huista, Huehuetenango


Publicado por hameh0017 @ 11:30
Comentarios (0)  | Enviar