Martes, 25 de noviembre de 2008

OFRENDA A ISRAEL

Por Exvedi

I

Desde Guatemala,

güipil florecido,

canto de los Mayas,

mi corazón agrario

te  ofrenda

su alba sinfonía

Israel,

Verde melodía,

aleluya de júbilo.

 

En mis versos te glorifico.

Con mi numen victorioso

Israel,

de insólita belleza,

jardín de néctares,

manantial

donde mi sed yo apago.

Llevo tu nombre

y tu  sacrosanta historia

en mi alma

porque soy milpa Maya

y pájaro verde.

Israel, desde Guatemaya,

exalto tu alma

de primavera eterna

y de música gloriosa.

II

Israel,

los surcos de auroras

en tu alma

pregonan jubilosos

la anhelada paz

y tantas semillas en su canto

pronuncian

tu dulce nombre

y en la concavidad

del silencio

la esperanza retoña.

III

Descalzo  en mi alma

el silencio canta

y huye aterrado

cuando la música de tu nombre

se avecina gloriosa.

IV

Israel,

eres un árbol robusto

con algarabía de pàjaros,

sonrisa en flor,

arroyuelo cristalino y sereno,

trino de pájaro celestial

y sueño de horizontes.

 

 

V

Las boscosas alturas

de la Galilea

que se mezclan con verdes

y fértiles valles,

son palabras nuevas,

acentos renovados,

donde los poetas

cultivan paisajes

y aspiran jubilosos

aromas silvestres.

 

VI

Linda, amada mía,

los campos de Israel

con sus arreglos florales

donde ayer

nos solazamos

me recuerdan continuamente

que seré siempre

un paraje abandonado

sin el fuego de tu ternura.

 

VII

Jerusalén,

los pájaros

tienen nidos

en tu corazón de floresta,

y yo,

tierra pródiga,

mi alma agraria

te glorifica

con sus cantos de marimba.

 

VIII

Se fue Linda,

con su esperanza a cuestas,

con sus canto en la sonrisa,

y yo me quedé en Nazaret,

recogiendo sus huellas

para que jamás

se agoten las canciones

y se alce mi corazón reluciente

nutrido de rosas y versos

para seguir glorificando

a Israel,

la Tierra Santa.

 

IX

Caín será

tan sólo recuerdo

y Abel, rejuvenecido,

dirá con alborozo

que ha visto nacer

la alborada en tus ojos

Israel,

rocío sagrado de mi primavera.

 

X

Jatzor,

eres el numen sacrosanto

a quien canta

mi eterno júbilo.

Bendita seas

alma musical

de mi historia.

XI

Jesucristo,

a ti que nos señalaste

la ruta de la primavera

te ofendo mi rosa de auroras,

mi verso repleto de alegría,

mi poema triunfal

y mi humilde vida.

Jesucristo,

mis cantos

como pájaros en concierto,

que he hilvanado

desde que nací

te dedico

mi historia minúscula

que te alaba también.

XII

Señor,

soy tan sólo

un pedazo de silencio,

un fardo de soledad,

un breve canto, en el inmenso pentagrama;

y un manojo marchito de versos,

pero te glorifico

con los surcos nuevos de mi historia

y con mi derroche de flores

y pájaros sencillos.

XIII

Las colinas

en el corazón de Israel

que se elevan hacia el este,

son el eterno numen

oloroso a júbilo

para Abraham.

 

Isaac,

Jacob

y Moisés

que dejaron

en sus verdes alfombras

huellas sagradas

gritan a viva voz

que Israel tiene

una guitarra celestial en la garganta

y que en sus dedos

las flores se enredan

y que Dios ríe gozoso.

XIV

Con mis miradas

marchitas y rotas

me marcho,

quizá,

para jamás volver

Meguidó,

pero  llevo

en cada esquina de mis anhelos

tu alegría de pájaros

y tu alma de música.

XV

Guézer,

estás

en cada instante de mi historia

musitando canciones

olorosas a Jesucristo,

porque en tus ojos

los vientos de deleitan,

en tus labios cantos retoñan

y en tu alma,

una flauta eterna

glorifica al Libertador Moisés

y al Señor de los Señores.

 

XVI

Beer  Sheva,

te haces flor en mi esperanza

y el poema de mi vida te canta

y pregona que tú decoras

el paisaje del universo

con la música de tu historia.

XVII

Ashkelón,

de albísima ternura,

en mi pecho resuena tu armonía

y tu nombre de verdor sagrado

se enreda jubilosamente

en el pentagrama de mi vida.

XVIII

Acco,

canto espléndido

que en mi alma de pájaro reverbera.

Celaje sublime,

paisaje de amor que ensalma.

XIX

Safed,

canto de cenzontle,

en mi poesía tu ternura siento.

Manojo de poemas.

XX

Tiberíades

la poesía nace en tus labios.

Eres el néctar perfecto

para tejer un poema.

Eres la suprema inspiración

para hilvanar un canto sagrado.

 

XXI

Tel Aviv

siento en todo el ser

tu fragante primavera.

Eres en mi alma

canción y algarabía,

vegetal encanto

y aurora apacible.

XXII

Israel,

en mi vegetal canto

hay pájaros jubilosos

y en mis versos

sonrisas primorosas;

sencillamente porque eres mi numen.

XXIII

Haifa,

tengo un ramo de versos en mi alma,

un manojo de sueños

y un libro de esperanzas

para ti

que como bandera gloriosa

te ondeas

en el alma de la Sagrada

Israel.

XXIV

Quiero

concebir un poema

con tu sonrisa

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LA MECHES

Cariñosamente le llamo Meches, aunque no tengo ningún parentesco de consanguinidad con ella, mucho menos con su prole. Y le llamo así por shute, metiche, igualado y por tantas otras cosas más, pues soy tan solo un errante, un misántropo en esta  ciudad que tanto amo, al punto que me ha adoptado como hijo y yo la veo como mi terruño y por eso no me canso de   profesarle amor de niño agradecido, de ishto que  después de siglos de buscar afanosamente el calor de un hogar, lo ha encontrado.

Meches, sin más ni menos. 

La he visto crecer.

Fui testigo de sus primeros pasos, de sus primeras sonrisas y de sus primeras ilusiones rotas.

Cuando yo me empalagaba de  masticar soledad y llegaba a casa de su abuela (donde vivía) mi alma se empapaba de regocijo y me renovaba y volvía a ser aquel roble vigoroso donde los pájaros piaban sin cesar.

Y a pesar de que aun es una niña, una canción nueva y poema jamás escrito… me conmueve con su inocencia y con sus sonrisas extrañas pero dulcificadotas.

Dios bendiga siempre a esa chiquilla nacida para triunfar.

 

Exvedi

Diciembre 2004


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Lunes, 03 de noviembre de 2008

VERSOS DE AMOR

Por Elder Exvedi Morales Mérida

ES TIEMPO DE CANTAR

 

Es tiempo de cantar

 amor mío.

Los ritmos triunfales

 nos invitan a danzar.

La noche

silenciosa y sombría

ha desaparecido. 

 

La luz de la mañana

 trae atorada en la garganta

 racimos

 de versos amorosos.

 

Es tiempo de cantar

 amante mía.

Destilan acentos

dulces y fragantes

 nuestros labios.

 

Y la pasión

arde

en nuestras almas.

 

 

 

DESCUBRIMIENTO

 

Descubrí el alba

cuando sentí

el roce de tus labios,

y bebí de ellos

la miel más divina

del panal más  venerado.

 

Era una brasa

esa semilla

 llamada amor,

 que germinó

en los surcos

de mi aliento

y se encendió

una antorcha sagrada

en mi pecho,

florecieron canciones,

brotaron poemas,

se esfumó la amargura,

lavé mi alma agonizante

con tu cariño

y aquí estoy

retando al destino

y glorificando la vida.

 

VIVAMOS

 

Hoy,

está prohibido

  hablar de despedidas.

Es tiempo de reír,

de soñar,

de amar.

 

Hoy,

no se hablará  de muerte.

Es la época de vivir,

 de plasmar versos de amor

en nuestros labios,

 de beber el agua vivificante

 que nace a borbotones

de nuestras jubilosas almas.

 

No recordaremos el ayer

 ni divisaremos el mañana,

viviremos el presente

que generosamente

nos invita a amarnos.

 

 

MANANTIAL

 

Sobre el silencio derramaste

 la música de tu ternura,

la poesía de tu amor,

y retoñaron alboradas

 que como pájaros

 invadieron

el bosque de mi vida,

tu vida,

 nuestra vida.

 

PARA QUE NUNCA...

 

Para que nunca

 dejes de amarme

alimento

la llama de mi amor

 con la presencia de Dios

 porque sabes

 amor mío

 que sin EL

 no somos nada.

 

GRACIAS A TI

 

Gracias a ti

 mi alma

ya no camina descalza

 ni desnuda

 ni triste.

 

Gracias a tu cariño

 mi alma

 está ebria de paz.

 

EMERGE TU AMOR

 

Sobre mi vida

llueven

copiosas bendiciones

 porque emerge tu amor

 de todas partes

 y a toda hora.

  Y por eso me pueblan

auroras

 y  mi canto

es un lirio divino.

 

 

ME GUSTAS

 

Me gustas cuando ríes,

 cuando lloras,

cuando gritas,

cuando el sonido del silencio

alza el vuelo desde tu alma

y deposita

en el fértil suelo

de mi espíritu

primaveras,

cantos,

versos,

 alegrías

y tristezas.

 

Me gustas porque eres

 eco de mi lira,

flor de mi jardín,

carne de mi carne,

suspiro de mi suspirar

y porque Dios

te envió a darme felicidad.

 

¿PARA QUE PALABRAS?

 

Entre lágrimas nos reencontramos.

Ni una sola palabra

se escapó de nuestros labios.

Todo lo dijimos con caricias.

¿Para qué palabras,

si el amor es el lenguaje más eficaz?

 

HALLE MI SENDERO

 

Me siento victorioso

ante el dolor

porque hallé

 un camino nuevo,

unos ojos

ávidos para devorarme,

unos labios

sedientos de mis besos,

una piel que ansía mi cuerpo,

un vientre que arde en deseos

por mis semillas palpitantes

y un pentagrama

en donde eternizarme.

 

TUS MIRADAS

 

La luz del amanecer

que nace

 en las ventanas de tus ojos

me han dicho

 que floreas

como un rosal

en el vergel de mi historia.

 

La luz de tus ojos

 me inundan,

y con tu eterna sonrisa

en los labios

se desparrama tu imagen

en mi  memoria.

 

Estaba

mi esperanza minada,

pero tus miradas y sonrisas

me han alimentado de fe.

Dios te bendiga

amante mía.

 

EL BÁLSAMO DE TU AMOR

 

Cicatrizaron mis heridas

 gracias al bálsamo de tu amor.

Ahora,

 la alborada de armonía

 se erige en mi espíritu

 y pregona alegría.

 

¡Clarea la madrugada

 en la pradera de mi ser!

 

¿COMO DEJAR DE AMARTE?

 

¿Cómo dejar de amarte

si en tu interior surge

 un himno de fe

como el agua cristalina?

 

¿Cómo dejar de amarte

Si gracias a ti

la alegría retoñó

en el suelo de mi existencia?

 

¿Cómo dejar de amarte

si el gozo

 florece en mi alma

 porque a diario

me inyectas esperanzas,

enjugas mis lágrimas,

mitigas mi dolor

y eres mi consuelo?

 

DESHOJEMOS LA MAÑANA

 

Deshojemos la mañana

 ahora que nuestras almas

están humedecidas

deliciosamente por el alba,

y tenemos muchos libros para escribir,

muchos sueños para soñar

y un mundo donde no existe

ni la muerte,

ni la despedida,

ni el desamor.

 

FRUTO

 

Me contagias de alegría,

siembras lumbreras en mi ser

y cosechas cantos.

¡Fecunda tu siembra!

 

Amor mío,

 recojamos juntos

las mieses de deleite

y amémonos

con delirio.

 

AHORA

 

Ahora

que la melodía del amor

rompió nuestro mutismo,

amémonos,

y seamos

uno solo.

 

Ahora

que arden

 dentro de nosotros

las abundantes ilusiones

bebamos esperanzas,

saciémonos de paz.

 

AMO

 

Amo,

 la caricia de tu aliento,

tus pasos silenciosos,

la música de tu risa,

el verso de tus miradas,

la miel de tus labios,

el perfume de las flores

que nace en tu espíritu;

tu piel de terciopelo,

tu cuerpo excitante,

y tu alma de encanto

con que me enfermas.

 

INCENDIO

Tu amor

quema

dulcemente mi alma.

 

Estaba

 en las tinieblas de la noche,

pero de pronto

surgió de mis heridas

más profundas y crueles

alabanzas hacia Dios.

Porque te envió

a redimirme.

 

Llenaste mi mente de amaneceres,

 esparciste tus caricias en mis surcos

y entonces,

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LABERINTO

Por Exvedi

 

I

Está clareando el alba.

La esperanza está abriendo nuevos caminos.

Copiosas auroras se anuncian

y yo sigo hilvanando sueños.

Me florecen anhelos en el alma

y respiro a Dios

en el arte y en el prójimo.

Mis ojos escudriñan con deleite

el futuro que se avecina

ensayando su mejor sonrisa.

Mis frustraciones duermen

el sueño eterno

bajo el olvido

y los verdes hontanares

que tanto ansío

retoñan jubilosos.

Mi alma está goteando alegría.

 

II

No sé si ella lo sabe

pero me ayudó a descubrir

tesoros escondidos,

y me rescató del olvido

y del tiempo.

 

No sé si ella lo sabe

pero me libertó de la amargura,

y ahora camino el camino

que me lleva a mí mismo.

 

III

A veces tengo miedo a la verdad,

por eso ya no hurgo

entre los viejos recuerdos,

ni contemplo más ese abismo

llamado frustración.

 

IV

Leí en sus ojos la verdad,

y me entristecí: Ya no me amaba.

Afuera llovía y hacía frío,

pero en mi interior

el invierno era más terrible.

Se marchó

y me dejó hundido

en el silencio de la noche.

 

V

Hoy,

entrañablemente

he leído de nuevo tu recuerdo,

y apareció en lontananza

la mísera esperanza

de que un día,

no muy lejano,

vuelvas,

para que la soledad

ya no siga

sacudiendo

mi agonizante historia.

 

VI

Mi angustia más íntima

es un laberinto,

un abismo negro,

un poema con olor a eternidad.

 

VII

Llevo en mi alma

un vivero de recuerdos,

una herida sin sanar,

una lectura inconclusa,

un huérfano de esperanzas

y un camino de melancolía

que bebe mis pasos.

 

VIII

Escribir,

es liberar tantos demonios

y ángeles que me mortifican.

Por eso,

para ser libre,

con mi palabra me desnudo.

 

IX

El supremo silencio

envuelve a veces mi historia,

y cuando recuerdo

que detrás de cada palabra

hay un mundo,

tomo mi pluma

y el silencio

sale ladrando

como perro sin dueño.

 

X

Muero desesperanzado,

y lo sé perfectamente

porque nace

con el despertar del alba la muerte:

mi redentora.

 

XI

Aunque sé

que jamás me conoceré profundamente,

no desistiré de intentarlo;

porque el viaje más importante para mí

es el que puedo realizar

a mi interior.

 

XII

Cada día

se hace más horrenda y negra

la tristeza de morir

en este amargo exilio.

 

XIII

Dios mío,

una extraña emoción me embarga

y me estremece

porque mis labios

están ávidos de besar su  boca

y ella ya no está.

 

Dios mío,

cómo me duele saber

que la amé y me amó

y que la perdí.

 

Ahora,

con la mirada lánguida

diviso mi final,

como cuando llegué

a este imperecedero destierro.

 

XIV

Emerge y me melifica,

porque cuando estaba,

nos adentrábamos

en los secretos de nuestros caminos

y al despertar el alba,

nos encontrábamos

y nos adheríamos.

 

Ahora,

nada enardece mis ánimos,

y los dolores del desamor

se mofan de mi tribulación.

 

Hoy en día,

muero pesimista,

y ante los avatares de la vida

no tengo más que arrodillarme

a llorar mi infortunio.

 

XV

Inmerso en mis pensamientos

está ese ayer

poblado de sonrisas,

de caricias

y de profecías,

mientras

extraviado en el mundo,

soñando sueños viejos,

 la polilla de la desolación

carcome mi espíritu.

 

XVI

En las huellas de sus sonrisas

encuentro consuelo

a mi profunda soledad,

y aunque sé que envejezco

a la penumbra de la vida,

a través de los recuerdos

la reinvento

para que la muerte

no me encuentre

con el alma vacía.

 

XVII

Hasta aquí

me ha arrinconado

la soledad y el olvido,

con mi mal incurable.

Me encuentro conmigo mismo

y hallo

lo que guardé

en lo más recóndito de mi espíritu

y por un momento

soy feliz.

Sigo buscando dentro de mí

las huellas de mi Patria

y lloro inconsolablemente

al descubrir

que nunca la tuve,

y me harto más

de la esperanza postiza.

 

XVIII

Clavado en la cruz de la vida estoy.

Me encuentro en soledad,

con mi terrible sufrimiento a cuestas,

y de vez en vez

se despierta el pasado,

se restriega los ojos,

se pone de pie,

se acerca a mí

y me cuestiona,

y yo no hago más

que encubrirme

bajo el velo de las palabras.

 

XIX

La nostalgia

tiene un lugar reservado

en mi vida.

Nada puedo hacer

para que se largue,

porque soy un pequeño inquilino

en este inmenso mundo,

un minúsculo grano de arena

en esta playa infinita.

 

XX

En mi desesperación

me refugié en el pasado,

y quise dejarlo

cuando mis fracasos mutilaron

mi raquítica alegría,

pero ya era tarde, 

demasiado tarde.

 

Y mis tragedias íntimas

volvieron a desnudarse

y me lamenté de mí mismo.

 

XXI

El dolor del olvido,

la herida de la ausencia,

me duelen mortalmente;

y la incertidumbre

sigue carcomiéndome.

Dios mío,

¿por qué me has desamparado?

 

XXII

Una voz interior me reveló

que parezco arqueólogo

porque en vez de vivir

me dedico a escarbar en el pasado.

 ¿Qué buscaré?

Tal vez alegrías y tristezas,


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                                    ESPIGAS DORADAS                                       

 Por Elder Exvedi Morales Mérida

   Huista, jueves 14 de febrero de 2008.

I

Se encendieron mis labios

 con un beso tuyo,

 y un gorjeo matinal

 se hospedó en mi alma.

Ahora,

estamos radiantes

aspirando el aroma

de la flor de la vida.

 

II

Tienes el alma sonora

del manantial divino,

de la soberana aurora

y del canto del destino.

 

III

Quiero, amante mía,

arrancarle a tu pasión,

torrentes musicales

 para que ya no seamos dos,

 sino uno,

 y respirar al unísono

 el néctar de la existencia.

 

IV

Ya no vierto

silenciosas lágrimas de hiel,

 porque gracias a tu ternura

mi alma remontó el vuelo;

y en la cascada de mi historia,

 solo corren cánticos jubilosos.

 

V

Soñé,

tu cuerpo desnudo

 confundiéndose con el mío,

 y fue hasta entonces que oí,

 por primera vez,

 la misteriosa voz de la aromática aurora.

 

VI

Tiemblo de pasión,

 porque el perfume de tu amor

se derrama en mi alma;

y porque tu enternecedor espíritu

se quedó para siempre

enredado en mi voz.

 

VII

Por los caminos del alba

vamos amante mía,

cristalizando nuestras ardientes fantasías,

 y el amor ríe a carcajadas.

 

VIII

En el laberinto

de mi negra soledad

 agonizaba lentamente

cuando llegaste,

y me redimiste

con el bálsamo de tu amor;

 y ahora  la muerte,

 como perro errante

 se marchó sollozando;

 y la vida florece

 cada vez más.

 

IX

Ya no soy un paraje desierto,

 sino un pensil

empapado de esperanzas,

 porque tu amor vino

 a la madriguera de mi existencia

 para jamás marcharse.

 

X

Juntos, amante mía,

 emprendemos un nuevo camino,

y por eso en nuestro interior

se gesta dulcemente

 un canto eterno.

 

XI

Hay auténtica alegría

en mi noble corazón,

 porque a manos llenas

 me prodigas ternura;

y por eso se encendió mi inspiración

 y despertó la vida que dormía.

 

XII

Deshecho en lágrimas de alegría

 espero el nuevo día,

 porque me amas mi amor,

 y te adoro sin pavor.

¡Viva la vida!

Que los cantos retoñen

 y se eternicen.

 

XIII

Con inmenso cariño, me dijo:

“Ven mi niño,

 que ahora te daré

todo el amor que atesoré”.

Y yo,

con una lumbrera de aurora

fui hacia ella,

mi consoladora,

 mi amante ardiente,

mi compañera complaciente.

 

XIV

El néctar de tu amor

es más que la música de un verso,

que brota a torrentes

de la inspiración más sublime,

porque diseminaste

en el fértil suelo de mi historia

 la vida,

la alegría.

 

XV

Me inundaste

 en la luz de una límpida mirada,

y la sombra de la noche,

huyó derrotada.

 Por eso amante mía,

 eres mi música redentora.

 

XVI

En mi regazo

 amanecerás cada día,

 con la aurora

depositada en tu alma,

y jubilosa sabrás

 que cada vez más

vamos fundiéndonos

y eternizándonos.

 

XVII

Honda alegría siento,

 porque tú,

rompiste mi soledad

 y me diste la felicidad

que continuamente me extasía,

 mi dulce amante,

mi amor eterno.

 

XVIII

Con el canto de mi vida

 quiero acariciar tu espíritu,

amada mía;

porque llegaste a mi camino

 a darme felicidad.

 

XIX

Allá,

en lo recóndito de mí,

retoña la alegría,

 porque tú, amor mío,

me has redimido

de la negra soledad

y de la muerte en vida.

 

XX

Ahora,

mi alforja está llena

de cantos nuevos,

 de gloriosos versos

 y de sueños espléndidos,

porque gracias a ti,

amante mía,

he resucitado como un Lázaro.

 

XXI

La soledad tirita de frío

 porque se quedó sin mí,

 en cambio yo,

 vibro de felicidad,

porque tú llegaste

a mi mundo a darme amor.

 

XXII

Que el silencio grite ahora

 que la vida florece,

porque Dios te mandó

 a mi camino

a inyectarme fe.

 

XXIII

Yo te adoro

mi amante eterna,

porque eres un tesoro 

recién descubierto

en este paraje

 donde la soledad

 carcomía mi alma,

 antes de darme tu felicidad.

 

XXIV

Yo soy el pentagrama,

tú la música

que llega a poseerlo

y la alegría

que inflama mi alma de bardo.


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                                                                               TREINTA  REFLEJOS

Por Exvedi

Viernes 23 de  enero  de   2004

 

I

Buscaré  en  tus  tiernas miradas

esas  respuestas que me tienen intrigado.

 

Buscaré  en  tus límpidas miradas

esos  copiosos  secretos  que  tanto me has  ocultado.

 

Buscaré  afanosamente en tus miradas

un  lugar  donde  inmortalizarme.

 

II

El  olvido en que estamos sumidos

nos  hace  ser una  historia anónima para los demás

que  habitan  este  mundo

donde  se  es  feliz solamente

si se  tiene  amor…

 

III

En  lo  más  intrincado  de  mi alma  te  siento

aunque sé    tristemente que  ya  no estás...

 

Mis gritos  de  angustia te llaman y no  vienes.

¡Qué  dolor tan atroz el mío!

Desde  que  te  fuiste  comencé  a morir.

 

IV

En  los  anaranjados atardeceres

me  muero cada  día

y  me  acerco  a  tu  presencia.

 

V

Las   canciones de  esperanza  que  canto

son  como la  luz  del  nuevo día

que  se  esparcen

aunque  sea  un  miserable...

 

VI

Volverás  a  buscar  mi  abrigo.

Lo sé certeramente.

Sin  mí,  no  concibes  la  vida.

 

VII

Quise  desde  infante

desnudar mi alma  con  versos

y  lo  he  logrado.

 

VIII

He  derrotado  a  la  muerte y al olvido

porque  he  cultivado versos  y músicas.

Soy  eterno...

Nunca moriré...

 

IX

Estoy  solo.

Me  hallo mísero.

La  que  me derramaba su ternura  a manos llenas

ya  ha  partido.

 

X

Yo  soy el  del  semblante triste,

el que  canta  melancolías,

el  que pregona  sus tragedias.

 

Yo  soy el  poeta

que  deambula solo  por  el mundo.

 

XI

Amada  mía,

los momentos  más sombríos  de  mi vida,

son  los que he vivido sin ti.

 

Ayer,

preparamos los  surcos

y depositamos  en ellos  nuestras  semillas

y después  solo  las  coseché

porque  ya te   habías  marchado

cuando   llegó el tiempo de  la  siega.

 

XII

Estoy  sumido en la mayor de  las  tristezas

porque    que  me  amaste

y  por  cobarde te  perdí.

 

Pude haber sido  feliz

pero me  condené yo  mismo  a  la infelicidad

dejando que se escapara el amor.

 

XIII

Solo  canto  dolor,

tristeza  y desencanto,

porque  llevo  poblado el  corazón

de  recuerdos  hirientes.

 

XIV

Los momentos  guardados en  mi  mente

afloran  continuamente

por eso nunca dejo de propagar  mis  versos

y entonar  mis  cantos.

 

XV

Me  entrego íntegro a  la lectura,

porque ella me da ese  consuelo

que  muchos  me  niegan siempre.

 

XVI

Maldita  la  suerte  mía,

tus  recuerdos  me persiguen continuamente,

mujer  vanidosa y maliciosa.

 

XVII

Me  hallo  en  perpetuo  silencio

esperando  mi  ocaso,

por  eso  me alejo de todo y todos.

 

Nada me ata a este  mundo extraño.

 

XVIII

A pesar de  no ser  amado,

he  sabido cantar al  amor, a la vida y a la esperanza.

 

XIX

Mujer  que  ayer   caminaste junto a mí  ese  sendero

que  ya  jamás volveremos a  caminar

quiero confesarte que  mi  existencia está  colmada

de  recuerdos  tuyos,

por  eso puedo  describirte perfectamente el  pasado.

 

XX

La  mujer  de  alma pura y  sensible,

se  fue sin despedirse.

 

¿Descubriría que no me amaba de verdad?

Es  la  duda  que  me acusa

sin darme tiempo a  defenderme.

 

XXI

Reverdecen  los  prados,

los pájaros  trinan alegremente,

las  espléndidas  flores se  multiplican

y  yo te  sigo amando ardientemente

aunque sé  que ya  te  marchaste.

 

XXII

Tus  sonrisas  siempre  frescas,

tus miradas apacibles e inquisidoras,

me tienen condenado por el resto  de  mi vida

a que me  refugie

en nuestro pasado glorioso.

 

XXIII

Hasta  la  consumación  de  mi vida  te amaré,

porque me  has  dado

lo  que  tanto he buscado

desde  hace  muchos siglos.

 

XXIV

Sí,

tristes  y nostálgicos son  mis  versos

porque me duele  pensar

que  jamás  volveré  a  caminar  junto a ti

el sendero que ayer caminamos

amándonos con  frenesí.

 

XXV

En el devenir de  los  futuros te  amaré

porque estás ligada

a  las más  gratas evocaciones de  mi  vida.

 

XXVI

No sé  qué hacer

con  mi recóndita nostalgia.

 

Presiento la  llegada prematura de mi final

y no quiero seguir


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DESNUDANDOME AL ALBA

Por Elder Exvedi Morales Mérida

Diciembre de 2006

 

I

Nuestras almas

se deseaban hambrientas

y nada ni nadie

les vedó entregarse,

 y por eso  ahora

 estamos al unísono

cantando con júbilo

y nostalgia

la canción

que tanto amamos.

 

II

Tu cuerpo

es un manjar apetecible.

 

Ayer,

recorrí cada recodo de él

 y todavía me queda

mucho por descubrir,

porque tú,

amante mía,

eres un manantial  perenne,

una armonía delicada.

 

III

Aquí estoy

 persiguiendo tus huellas

como un sonido

en medio del estruendo

y lloro amargamente.

Con razón dicen que soy

 una calle poco concurrida.

 

IV

Desbordo mi ser en tu humedad

 y tus pechos erectos

 gritan de complacencia.

 Y  sigo poseyéndote,

explorando tu caverna,

y el canto de nuestros sexos,

 y nuestras almas fusionadas

y el rocío de la mañana

se confunden. 

 

V

Eres,

una historia enternecida,

y yo,

el viento que aúlla

 perdido en este silencio de hiel.

 

Ayer,

 fui un pensil esplendoroso,

y ahora,

un bosque

sin su ropaje verde.

 

VI

Tuve que morder mi rabia

y tragarme mi maldita amargura.

 

Ahora,

 sólo me queda la soledad

y tu historia congelada.

 

Y como te amo, más que nunca,

 no me queda más

 que continuar caminando

 con la renovada angustia

que se burla de mí.

 

VII

Agobiado por la desesperanza,

 desando el camino,

con el anhelo ardiente

de reencontrarte,

y sobrecogido

 de tenerte

 me acerco al final.

 

VIII

Me fui masticando

 sus últimas palabras,

y di salida

a mi emoción

por medio de un llanto callado

 y prolongado,

 y viví muriendo

eternamente.

 

IX

Mis ágiles dedos

 arrancan los acordes más gloriosos,

en el teclado de tu cuerpo,

que al igual que el mío, 

arde en deseos.

 

Acaricio religiosamente tus pechos

y un cálido aroma de perfume en primavera

 nos invade,

 y una gota de rocío

 en esta mañana de nuestra historia

 canta y ríe.

 

X

Te pienso

en mis noches de silencio

porque mi pasión

continúa encendida.

 

Aún tocas

 cada fibra mía

 porque siempre me prodigas

auténtico amor.

 

XI

Mis manos

 reposan en tus senos,

 mientras te devoro

en este fuego de placer

 y tú gimes y lloras de júbilo.

 

XII

Te deseo

en lo más íntimo.

 

 Ansío volver a caminar

 tus sendas esplendentes

y sembrar en tu tierra fértil

 un libro que nos eternice,

y es que la llanura de tu amor

me enciende continuamente

y me embriago de recuerdos

y de futuros embebedores.

 

XIII

Llevo

 en lo más profundo de mi ser

 tu alma que destila dulzura

 y tu cuerpo sensual

que me hace vibrar.

Llevo

en lo más íntimo de mi existencia

tu historia palpitante

y una rosa venerable

 olorosa a eternidad.

 

XIV

A  mi arte

van a desembocar

 todas mis heridas

 y tus recuerdos gloriosos,

por eso amante mía

un cementerio

en mi alma apesta

y un canto jubiloso retoña.  

 

XV

Vuelvo sobre mis pasos

 y regreso

por la avenida de la nostalgia.

 

Es la centésima vez

que te busco.

 

Mañana

volveré a buscarte

 aunque sé

de sobra

que jamás te hallaré.

 

XVI

Me lancé

con los ojos llenos de lágrimas

 y nos estrechamos

con un abrazo amoroso

 y la distancia

y el tiempo

y el olvido

lloraron de impotencia.

 

 

XVII

Tus manos

me señalaron la senda

y te penetré

y te hice mía

y nos hicimos uno sólo.

 

XVIII

Con cuanta ternura

 envolviste mi alma

cuando el frío terrible

 del desamor

me arrastró

a esa soledad,

 por eso te amaré siempre.

 

XIX

Llegó

sigilosamente

a pararse frente a mí,

a arrancarme sollozos, 

como si fuera yo, un piano;

y él,

 un pianista virtuoso.

 

Dulceamargo recuerdo,

¿Por qué…?

 

XX

 

Tus caricias

me tocaron

 las más profundas fibras de mi ser,

 porque eres una tea ardiendo

 por la eternidad.

 

XXI

La luz de tus ojos

avivada

 por la pasión de tus sueños,

 me grita que ardes por mí;

 y yo te hago el amor

como si escribiera

 el libro más querido.

 

XXII

Avivamos

la hoguera 

con nuestras ardientes caricias

 aunque la distancia  nos separe

y nos escupa la cara.

 

 Y  cuando tus manos 

recorran tu excitante cuerpo

 imagina

que son las mías,

 que con avidez

lo preparan

para poseerlo

completamente.

 

XXIII

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TERTULIA

Por Exvedi

 

Gané

muchos sinsabores

por no estar de acuerdo

con el silencio.

 

***

La indiferencia

y la humillación

fueron el estímulo

para entregar

mi mejor esfuerzo.

 

***

Antes del alba me marcharé

sin despedirme.

No me reclames nada,

no tienes ninguna potestad.

Ya lo decidí,

me iré,

antes de la alborada

 y tan sólo  dejaré de recuerdos

mi ausencia.

Ojalá,

te deleites en ella.

 

***

Ahora que he tomado un descanso

 en este recodo del camino,

los recuerdos llegan del pasado,

se apresuran

y se alojan jubilosos

en el enorme archivo

de mi  memoria.

Por eso estoy vivo
y sé

que me encamino

entre otras metas, a la muerte-vida.

 

***

Somos

 una hoguera inextinguible

porque nos amamos

con ardiente amor.

 

***

Con valiente actitud

enfrenté la vida

y ahora

enfrento la muerte.

 

***

La nostalgia

anida en mi espíritu,

por eso

canto así.

 

***

A veces soy rebelde,

irreverente,

pacífico,

cobarde,

audaz

y sobre todo,

un sensible exagerado.

 

***

 

Señor,

¿Soy un simple  peón

en el tablero de ajedrez

de la historia?

 

***

Germinan los versos en mi alma

y se vuelven

vida y esperanza.

¿Será porque en el ocaso de mi vida

los escribo?

Provenientes

de todos los rincones de mi ser,

los veo llegar.

 

***

Te has fincado en mis surcos.

Echaste raíces profundas.

Llegaste para quedarte

y nada ni nadie

puede desarraigarte.

 

***

A veces creo

-equivocadamente-

que somos hojarasca

que el viento arrastra

y hace trizas.

 

***

 

Cae roto

el silencio a mis pies

por el silbido

de la brisa

de tu presencia.

 

***

Me adormezco

en el murmullo

del mar de tu voz.

 

***

Su recuerdo hace huir

mi honda nostalgia.

¿Lo imaginará?

 

***

El oleaje de la soledad

arrastró mi esperanza

muerta,

que más que esperanza

parecía

hoja seca.

 

***

Hoy,

descubrí la nostalgia

cuando abrí

el baúl

de mis recuerdos.

 

***

Me clavó una mirada

y en mis ojos se quedó

para siempre,

vibrando,

titilando

y respirando.

 

***

Ahora que evoco

mi largo itinerario

descubro que he empezado

a envejecer.

 

***

                                                                  Busqué 

en el rincón

más recóndito del mundo

lo inexistente

y tan solo hallé

un rastro de ello.

 

***

Desde que nací

la muerte

está siguiéndome los pasos,

y lo sé,

no porque me lo hayan dicho

sino porque la descubrí

desde que inicié a caminar

este camino,

y no me acobardo

porque ella me conducirá

a esa Patria

donde solo sabré

de paz y amor.

 

***

Un fuego imperecedero

arde en mi interior

y siento

la necesidad de manifestarme,

por eso alzo mi voz

con completa libertad.

 

***

Dicen que surgí

sorpresivamente

de entre las cenizas

a pregonar verdades.

 

***

Condenado al destierro estoy.

Con tristeza y dolor

veo que todo es una mentira,

que aquella tierra prometida

es tan solo una ilusión.

Soy un desterrado,

atiborrado de infortunios.

 

***

Me duele

ver a mis compatriotas

de brazos cruzados,

mudos,

sordos,

ciegos,

cobardes,

ante los clamores

de mi dulce patria

que agoniza

en medio del océano

de la pobreza,

de la muerte,

de la humillación,

del saqueo,

de la violación

y de tanta porquería.

 

***

 

Presiento con emoción

que está muy cercana

la ansiada meta

de mi peregrinación.

 

***

Dulce niña,

dame,

una limosna de sonrisas,

una migaja de miradas,

un manojo de palabras

y una pizca de tu vida

para sentirme vivo.

 

***

 

Cuando muera

mi alma habitará por completo

en el sencillo arte

que concebí en vida.

 

***

Tarde o temprano

volveremos a encontrarnos

como dos ríos que se religan

y se funden

en la mar.

 

***

Anida en mi alma

la espléndida esperanza

de que mañana

me abras las puertas

de tu corazón

y me invites

a morar

junto a ti.

 

***

Hoy tejí 

un puñado

de versos dulcificadores

que espero un día

pueda murmurarlos

en tus oídos.

 

***

Me busqué a mí mismo 

en mi anónimo arte

y ahí estaba realizado.

 

***

¿Qué hago entre esta gente envidiosa,

egoísta y malvada?

Ignoro la respuesta.

Tan sólo sé que nací

en el lugar

y en el tiempo equivocado.

Me verdadera Patria,

es el Arte.

 

***

Muero en el desconsuelo

mientras afuera

todo sigue igual.

 

***

El más vivo dolor

me atormentó

cuando descubrí

que tan solo eras

un efímero ensueño.

 

***

Tu olvido

fue el profundo abismo

que nos separó.

 

***

Caminé  caminos

jamás caminados.

Reí,

lloré

y ahora estoy aquí:

como el sol,

al atardecer.

 

***

Tantas veces pienso

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